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Cuba cerrará empresas estatales que tienen saldos negativos desde 2012

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Asamblea Nacional Trabajo en Comisiones, Sala 3 Asuntos Economicos. Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

Ciento veintitrés empresas estatales cubanas terminaron el año 2014 con saldos negativos en su gestión y 24 de ellas se extinguirán este año tras reportar pérdidas económicas reiteradas desde 2012, según revela un informe parlamentario divulgado este lunes por el diario Granma.

Otras seis entidades que fueron evaluadas con resultados negativos en 2014 tienen aprobado trabajar hasta el próximo año, según la información presentada a los diputados por la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional.

Está prevista además la recuperación de otras 26 durante el año en curso, a partir de previsiones de las propias empresas o por cambios en el sistema de financiación.

Los parlamentarios llamaron la atención sobre las ‘consecuencias sociales’ de estas deficiencias y criticaron los problemas en la ‘gestión’ de las empresas agrarias, las ‘debilidades’ en su dirección y la ‘falta de programas’ de desarrollo sobre la base de la ciencia y las inversiones, dijo el Granma.

Del Minag específicamente, que concentra el mayor volumen, 23 tienen prevista su extinción y se encuentran en diferentes fases de ese proceso; 16 deben enrumbar sus resultados económicos durante este 2015; y otras dos entidades estiman recuperarse el próximo calendario.

Según el informe presentado, el Grupo Em­presarial Azcuba, que también cuenta con cin­co empresas con pérdidas, prevé su recuperación este año, luego de efectuar un grupo de acciones que les han permitido recobrar su gestión y en estos momentos muestran resultados positivos en sus estados financieros.

Además se conoció que al cierre del primer trimestre de este año 65 empresas de todo el país muestran pérdidas.

Durante las fiscalizaciones realizadas por los diputados en dicho periodo se comprobó, de acuerdo con Utrera Caballero, que en los primeros meses del 2015 existían entidades que no tenían en su poder el plan aprobado. Se evidenció, además, que aún persisten dificultades en el proceso de planificación, pues en varias empresas lo previsto difiere sobremanera de lo real obtenido.

Ello fue valorado de inaceptable por los parlamentarios, quienes reconocieron que mientras existan estas problemáticas no puede ha­blarse de desarrollo sostenible. De igual forma, insistieron en que los análisis superen el ámbito empresarial y tengan en cuenta las consecuencias negativas de las pérdidas en la satisfacción de las necesidades de la población.

Una intervención medular fue la del diputado Giraldo Jesús Martín, del municipio de Jo­ve­llanos, de Matanzas, quien reflexionó sobre los hondos problemas de la Agricultura en materia de gestión organizacional, descapitalización empresarial, insuficiente capacitación de los re­cursos humanos y baja aplicación de los re­sultados científicos.

Alexis Rodríguez, director de Contabilidad y Precio del Minag, explicó que la extinción de las empresas con pérdidas sostenidas no implica una disminución de los niveles de actividad sino un reordenamiento de los recursos para la prestación eficiente de los servicios.

Mientras Lina Pedraza, ministra de Finan­zas y Precios reconoció “la imposibilidad del Minag para dar respuesta por sí solo a la situación de las deudas que vienen arrastrando en su gestión, por lo cual habrá que darle seguimiento y apoyo”.

Los parlamentarios también intercambiaron sobre los resultados derivados de las visitas a 34 municipios del país, pertenecientes a las provincias de Las Tunas, Holguín, La Habana y Sancti Spíritus, con el propósito de fiscalizar la implementación de las medidas que aseguran el cumplimiento del plan de la Economía.

La diputada Gricel Castro, presidenta de la co­­misión, comentó que fue revisada la aplicación de la Resolución 17, del Ministerio de Tra­bajo y Seguridad Social, en 25 entidades de las provincias mencionadas.

Tales controles arrojaron que existen entidades que no tienen actualizada la guía de autocontrol de la Contraloría General de la Re­pú­blica ni los trabajadores dominan su contenido, persisten deficiencias en el control interno y en la gestión de los recursos humanos, pagos sin respaldos productivos, lo que afecta el Pre­supuesto del Estado, así como insuficiencias en el proceso de contratación que propician condiciones para presuntos hechos delictivos.

Las diez comisiones permanente del Parlamento iniciaron el pasado sábado sus debates previos al primer pleno ordinario del año, previsto para el próximo miércoles.

(Tomado de Cubadebate con información de Granma)

Factores claves en la estrategia económica actual de Cuba (III)

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Entre los factores que deben tomarse en cuenta en el estímulo al crecimiento de la productividad del trabajo juega un papel determinante el incremento de los ingresos del trabajador. En las presentes condiciones de la economía cubana, el análisis de este tema resulta de elevada complejidad dado el conjunto de factores que inciden en él y la transformación actual de los mecanismos de retribución.

Tomando esto en cuenta, en este análisis no se pretende agotar el tema, aunque se tratará de mostrar el papel de los diferentes elementos que inciden en su determinación.

En primer lugar, se trata de examinar separadamente el sector estatal del no estatal, considerando que en este último los factores que determinan la retribución del trabajo están mediados por relaciones de mercado y su relación económica con el Estado transcurre básicamente por la vía fiscal a través del pago de impuestos.

En este caso puede decirse que no hay límites a la retribución laboral más allá de la carga fiscal, por lo que -tomando en cuenta los déficits en la oferta estatal de un grupo de bienes y servicios a la población- los precios resultan actualmente elevados dada la fuerte demanda insatisfecha de los mismos y -consecuentemente- los ingresos de los trabajadores por cuenta propia y los cooperativistas son naturalmente muy superiores a las retribuciones que el Estado puede brindar a sus empleados, dados los compromisos que tiene en relación con la acumulación y el consumo de toda la sociedad.

Centrando la atención en la economía estatal, debemos tomar en cuenta que esta abarca un sector empresarial y un sector presupuestado, que tienen dinámicas diferentes. También debe considerarse que los ingresos de los trabajadores estatales se componen de salarios (el elemento básico), ingresos por sistemas de estimulación (esencialmente en CUC) que no se computan en el salario y, en menor medida, pagos en especie que pueden incluir alimentos, ropa, calzado y artículos de higiene personal.

Los salarios han estado determinados en general por parámetros  o escalas en función de la complejidad, calificación y resultados del trabajo. Un primer problema a destacar es la diferencia entre el salario nominal -que no toma en cuenta su poder de compra- y el salario real, que sí lo contempla.

Si se examina la dinámica del salario nominal promedio medido mensualmente entre 1989 y el 2013 -según el Anuario Estadístico de Cuba-, se aprecia que pasó de 188 a 471 pesos, para un crecimiento de 2,5 veces en 24 años, lo cual resulta apreciable. Sin embargo, si se incluye en el análisis la dinámica de los precios minoristas estimada para el mismo período, a fin de calcular el salario real, se observa que el salario nominal de 2013 equivale a entre 106 y 51 pesos del salario nominal de 1989.  En todo caso, aun con diferentes cálculos, lo que no ofrece dudas es que el poder de compra real del salario no se ha recuperado en estos años, lo que es un factor importante de desestímulo al incremento de la productividad del trabajo.

No obstante, más recientemente se observa un gradual incremento del salario real en la misma medida en que se aplican fórmulas que posibilitan incrementar el pago de acuerdo a los resultados en el sector empresarial, lo que debe sustentar un crecimiento más dinámico de la productividad del trabajo.

Así, por ejemplo, en la entidad BioCubaFarma el salario medio previsto para este año le permitirá alcanzar un salario real equivalente a un poder de compra de 325 pesos de 1989, un 73% superior al salario nominal medio de ese año. Esta situación también se reflejará en alrededor de 70 empresas que pagarán salarios nominales promedio de entre 1 000 y 3 000 pesos mensuales, así como en el sector de la salud, cuyo incremento salarial computó unos 2 750 millones de pesos anuales para más de 440 000 trabajadores.

Para enfrentar los desequilibrios salariales presentes no sería lo más efectivo una reforma general de salarios, tomando en cuenta los resultados de experiencias como la de 1981, que engendró importantes desequilibrios en la economía nacional. Con vistas a evitar errores pasados, será indispensable que -a nivel macroeconómico- la productividad crezca más rápido que el salario medio y que la proporción del salario no rebase los límites previstos en relación con el valor agregado bruto, o sea, el nuevo valor creado.

La dinámica de este último aspecto mostró tendencias negativas en el primer decenio de los años 2000, cuando la productividad aumentó 46% pero el salario medio se elevó en 87%. En el período 2009-2013, esa situación comenzó a corregirse en la misma medida en que la productividad del trabajo creció 10,7% mientras que el salario medio escaló 9,8%. Para el plan 2015 se prevé que los salarios aumenten 5,8% y la productividad 6,2%.

Otra forma de mantener la retribución del trabajo en un cauce adecuado consiste en fijar la proporción de los salarios a pagar en relación con el valor agregado bruto. Este índice reflejó los fenómenos apuntados en el párrafo anterior, al computar hasta 0,43 a inicios de los años 2000, proporción que se redujo a 0,3326 en el plan del presente año.

Un ingreso laboral no siempre vinculado con los resultados del trabajo y que tampoco se incluye en el salario es el monto de los sistemas de estimulación en divisas. Estos esquemas se introdujeron a la par con la doble circulación monetaria en 1994 y -en la medida en que se concentraron en las actividades generadoras de ingresos en divisas- aportaron resultados favorables. Alcanzaron su mayor impacto alrededor de 2007, cuando se estima que llegaron a alrededor de 820 000 trabajadores estatales -el 20,3% del total- con un monto de unos 118 millones de CUC, para un ingreso medio de 12 CUC mensuales.

Finalmente, otros ingresos monetarios beneficiaron a la población desde 1993, cuando se autorizó la recepción de remesas en divisas que, si bien incrementaban los ingresos de una parte de los habitantes del país -que se ha estimado en el 25% del total-, no se vinculaban con los resultados del trabajo y no incidían directamente en el aumento de la productividad.

En síntesis, la recuperación del salario real de los trabajadores estatales es un elemento clave para el incremento de la productividad del trabajo, lo cual debe reflejarse también en un aumento del peso de los salarios nominales en el total de ingresos, que disminuyó de 80% a solo 46% en los últimos 30 años.

En ese sentido, la política que se ha comenzado a implementar para vincular la retribución laboral con los resultados del trabajo en las empresas es un elemento de enormes potencialidades. No obstante, el aseguramiento de factores que la empresa no controla -como el financiamiento de los suministros importados- puede frenar este mecanismo, para lo cual deberán adoptarse otras medidas que impidan esa y otras afectaciones externas al cumplimiento de los indicadores directivos del plan.

Igualmente -tal y como se ha hecho con el sector de la salud y el deporte- habrá que diseñar otras políticas que permitan incrementar los ingresos de los trabajadores del sector presupuestado -sin crear desequilibrios inmanejables-, tomando en cuenta que en estos sectores se ubican factores estratégicos para el desarrollo del país, tales como la educación y la ciencia, que hoy padecen la migración de fuerza de trabajo calificada.

(Tomado de Cubadebate con información de Cuba Contemporánea)

Factores claves en la estrategia económica actual de Cuba (IV)

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El factor que más rápidamente impacta en el crecimiento de la productividad del trabajo es la inversión productiva. Sin embargo, no ha sido posible priorizar este elemento entre 2008 y 2014 tomando en consideración la baja capacidad de ahorro interno del país y habida cuenta de la necesidad de dedicar significativos recursos a reducir el desequilibrio financiero externo, que actúa como limitación fundamental para nuestro desarrollo.

En efecto, una primera valoración muestra claramente que en el período estudiado la inversión bruta descendió de 5 264 a 4 729 millones de pesos, para una reducción de 535 millones, equivalente al 10,2% a precios corrientes. Por otro lado, en esos años el estimado de pago por concepto de servicio de la deuda -según datos de Economist Intelligence Unit- se elevó de 1 571 a 3 106 millones de dólares, 1 535 millones más que representan un aumento de 97,7%.

Al examinar la composición de las inversiones a precios corrientes también se observan diferencias importantes, ya que la cifra dedicada a construcción y montaje crece 10% hasta 2014, en tanto que la referida a equipos desciende 32,4%.

Para reducir la influencia de la variabilidad de los precios y afinando más el análisis, puede utilizarse la categoría de Formación Bruta de Capital (FBC), que refleja más directamente los elementos de mayor importancia al considerar el impacto sobre la productividad del trabajo. En este caso, la dinámica de la FBC muestra solo un crecimiento de 1%, mientras que la categoría de maquinaria y equipos dentro de la misma se reduce en 2%.

En términos relativos al comparar la FBC con el PIB, la tasa muestra un descenso de 15,9% en 2008 a 14,3% el pasado año.

De igual modo, al examinar la estructura de la inversión por sectores se aprecia un cambio sustancial que se puede vincular a la necesidad de una infraestructura mejor y una liquidez mayor. Así se registra un aumento de las inversiones dedicadas a servicios empresariales/inmobiliarias/alquiler, que se elevan de 3,5% en 2008 a 31,8% en 2014; la categoría construcción sube de 6,5 a 16,3%, y la categoría referida a la infraestructura básica (electricidad/gas/agua) se reduce de 18,4 a 13%. Por otra parte, el sector agropecuario se mantiene prácticamente con la misma proporción (8,3%), pero descienden la industria, de 6,2 a 5,4%; la minería, de 12,7 a 5,2%, y los hoteles y restaurantes, de 8,6 a 2,8%.

Este análisis confirma que los elementos más importantes para el crecimiento de un 10,7% de la productividad del trabajo que se obtiene entre 2009 y 2013 responden básicamente a factores de organización del trabajo centrados en la reducción de subempleo estatal, y no a la inversión productiva.

La necesidad de un cambio en esta situación comienza a gestarse a partir de la priorización del incremento en la inversión, con un sustancial impulso a la inversión extranjera a partir de la creación de la Zona Especial de Desarrollo de Mariel (septiembre de 2013), la aprobación de una nueva Ley de Inversión Extranjera (marzo de 2014) y la publicación de una Cartera de Oportunidad de Negocios para la inversión extranjera, en noviembre del pasado año.

Para el presente año estas medidas se apoyan con una modificación a la política de financiamiento externo que permita -mediante un elevado pago en el servicio de la deuda- la retoma de créditos en mejores condiciones y una dinámica sustentada en un incremento del 28,7% en las inversiones y del 13,3% en las importaciones, lo que debe contribuir finalmente a que aumente 6,2% la productividad del trabajo y se expanda en 4% el PIB.

Todo esto deberá asegurar el crecimiento de la productividad en las empresas estatales y el incremento de las retribuciones a los trabajadores como elemento central para asegurar la dinámica indispensable de la economía nacional en lo adelante.

(Tomado de Cubadebate con información de CubaContemporénea)

Cuba y los primeros pasos de las reformas estructurales

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En los años 2008-2009 para el gobierno cubano resultó evidente que sostener un curso de desarrollo no sería posible sin profundas transformaciones estructurales y sin introducir un sistema de dirección económica más eficiente. Tras un proceso de discusión masiva, en abril de 2011 fueron aprobados los nuevos Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución en el VI Congreso del Partido Comunista Cubano.

En ese documento se precisaron como soluciones básicas a corto plazo eliminar el déficit de la balanza de pagos, responder a los problemas de mayor impacto en la eficiencia económica, motivación del trabajo y distribución del ingreso, así como crear las condiciones infraestructurales y productivas para acceder a una etapa de desarrollo superior.

Un balance sintético de lo logrado en relación a estos propósitos muestra –en primer lugar- un notable avance en el proceso de reequilibrio financiero externo.

En efecto, la balanza comercial total pasó de un déficit de cinco por ciento en relación al producto interno bruto (PIB) en 2008, a 1,6 por ciento en 2013, desempeño que se apoya en una reducción de 32,4 a 19,1 por ciento de las importaciones, también en relación al PIB, y en un incremento de 59,3 por ciento del saldo de la balanza de servicios.

Por su parte, se ha venido renegociando exitosamente una parte significativa de la deuda externa, especialmente con Rusia, en el caso de la contraída con antigua Unión Soviética, y con México, así como con favorables perspectivas para renegociar con el Club de París.

De tal modo, los pagos realizados han llevado a que la deuda externa estimada bajara de 32,3 por ciento del PIB en 2008 a 30,6 en el pasado año, al tiempo que el servicio de la deuda se elevaba de 2,9 a 5,4 por ciento.

Cabe apuntar que ante la necesidad de incrementar las importaciones para elevar el ritmo de crecimiento económico, se anunció que durante el presente año el pago por servicio de la deuda se elevará a 5.661 millones de dólares –cifra equivalente al 30 por ciento del valor de las exportaciones- con vistas a retomar créditos por una cifra similar, pero en mejores condiciones al liquidarse una parte importante de la deuda vencida.

Estas decisiones deben crear un clima más favorable para obtener un volumen mayor de inversión extranjera directa, y a la cartera de oportunidad de negocios publicada el pasado año, que cubre 246 proyectos por un valor de 8.700 millones de dólares.

En cuanto a la eficiencia económica interna, se registran algunos avances en la productividad del trabajo, que acumula un crecimiento de 10,7 por ciento frente a un aumento de 9,8 por ciento en el salario medio entre 2009 y 2013.

Estos incrementos se logran -aun con una caída de la tasa de formación de capital fijo, que baja de 14,8 a 8,9 por ciento- mediante una reducción del subempleo estatal, donde se computa un recorte de 34 por ciento en el número de ministerios y de 27 por ciento de las empresas estatales, lo que lleva a una disminución de 14,7 por ciento del empleo en entidades públicas, en tanto crece 57,2 por ciento en el sector no estatal, manteniéndose una tasa de desempleo de solo 3,1 por ciento el pasado año.

En relación al desempeño del sector no estatal, se registra ya en el presente año que el número de trabajadores por cuenta propia supera el medio millón, el que junto al sector privado y cooperativo agrícola, más las alrededor de 500 cooperativas no agropecuarias, cubren alrededor de 27 por ciento del empleo, aunque el aporte del sector no estatal al PIB se estima aun en solo 12 por ciento.

Las perspectivas económicas del 2015 suponen un incremento de la tasa de crecimiento, desde 2,5 por ciento promedio en los últimos años, hasta cuatro por ciento, lo que se apoya en un crecimiento de 13,3 por ciento en las importaciones y 28,7 por ciento en las inversiones, entre los indicadores más significativos.

Estos planes se deben ver favorecidos por el nuevo escenario de gradual normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

En este caso las medidas hasta ahora aprobadas por el presidente estadounidense Barack Obama deben repercutir en un incremento de visitantes norteamericanos –no turistas, categoría prohibida por el bloqueo- que ya se elevó en 36 por ciento hasta abril, que impulsó un crecimiento de 15 por ciento del turismo total en el primer trimestre, lo cual debe inducir ingresos adicionales por unos 60 millones de dólares para Cuba.

También las facilidades para la compra de productos cubanos por los visitantes, en un rango de hasta 400 dólares por persona, incrementará ingresos al país entre otras medidas adoptadas con impacto a corto plazo.

No obstante, no es previsible un levantamiento inmediato del bloqueo estadounidense y algunos analistas estiman que el PIB de Cuba se incrementaría en 0,6 puntos anualmente aun con esa restricción y que una vez que el bloqueo se elimine, puede esperarse un crecimiento de dos puntos porcentuales en las proyecciones.

En ello incidirá el efecto que produce en los actuales socios comerciales y financieros de Cuba esta perspectiva, lo cual se expresa en las declaraciones de gobiernos y empresarios a favor de incrementar en lo inmediato sus vínculos con el país.

Resulta destacable que, si bien quedan aún complejos problemas por resolver en el corto plazo, tales como la unificación monetaria, el completamiento de la descentralización de facultades a las empresas estatales y una mayor participación de los trabajadores en este proceso, sin dudas se abren favorables perspectivas para el desarrollo del país en los próximos años.

(Tomado de Cubadebate con información de IPS)

Cuba y su economía en 2015: primeros resultados (I)

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Un punto de partida indispensable para el análisis de la economía cubana durante el primer semestre del 2015 es que los resultados del pasado año no fueron favorables y ello ha repercutido en el desempeño actual, aunque un grupo de factores parece compensar esos efectos negativos.

En efecto –según datos de la ONEI-, en 2014 la economía cubana creció solo 1,3% de un plan de 2,2%. Presentaron decrecimientos las inversiones (-8,9%); la industria (-3,6%) y las construcciones (-2,3%), y el déficit fiscal se elevó a 6,8% en relación al PIB. Por otro lado, crecieron el sector agropecuario (2%), la industria azucarera (4,2%) y el comercio (3,2%), en tanto el turismo crecía 5,3% en visitantes pero solo 2,1% en ingresos.

Las razones de este comportamiento se centraron en una disminución de los ingresos en divisas previstos, obteniéndose un saldo en la balanza comercial favorable pero 47% inferior al año precedente; factores climáticos negativos caracterizados por una fuerte sequía y una deficiente gestión económica en diversas ramas del sector estatal, donde 123 empresas planificaron ganancias pero tuvieron pérdidas por 829 millones de pesos, el 67% de ellas en el MINAGRI y en el grupo empresarial AZCUBA.

También cabe señalar que en agosto de 2014 se aprobó un presupuesto de unos 500 millones de dólares para realizar importaciones con vistas a asegurar insumos para el primer semestre del presente año, que todo parece indicar no lograron materializarse completamente. De ahí que en lo que ha transcurrido del 2015 se ha manifestado desabastecimiento en las ventas minoristas de alimentos, confituras y bebidas, además de productos para la higiene, ropa y calzado, entre los surtidos más significativos. Para cubrir este déficit se acordó recientemente la asignación de 40 millones de dólares adicionales para la adquisición de esas mercancías, a lo que habría que añadir la necesaria revisión de los mecanismos de gestión de compra en el exterior que operan centralizadamente.

En general, durante el pasado año se puso en evidencia que el país no podía reducir más su nivel de importaciones, tomando en cuenta que un incremento del 1% en el PIB demandaba un aumento de entre 2 y 3% en las compras externas. Sobre este tema, en la Asamblea Nacional de diciembre de 2014 se anunció un ajuste en la política de financiamiento externo. De este modo, se planificó un pago de deuda por 5 661 millones de dólares -equivalente al 30% del valor de las exportaciones- para retomar una cifra similar y posibilitar los volúmenes de importaciones suficientes con vistas a mejorar el ritmo de crecimiento de la economía.

Consecuentemente, en el plan de 2015 se incluyó un incremento del 13,3% en las importaciones de bienes y de 5% en las exportaciones, lo que apoyaría el incremento del 28,7% de las inversiones, 11,2% en la industria manufacturera y 4,1% en la agricultura, entre otros indicadores de importancia para asegurar un crecimiento del 4%.

Tomando en cuenta la importancia del sector externo para la economía nacional, vale la pena comenzar evaluando el desempeño de la economía mundial respecto a las exportaciones e importaciones durante el primer semestre de 2015, en el que la economía creció 4%, según reportes oficiales.

En relación con las exportaciones de níquel, durante los seis primeros meses del año los precios bajaron 18,1%, llegando al cierre de junio a solo 11 720 dólares la tonelada, aunque se espera una recuperación durante el segundo semestre, que no será significativa tomando en cuenta que existen a nivel mundial existencias acumuladas equivalentes a tres meses de consumo.

Por su parte, la producción azucarera creció 18%, aunque se cumplió el plan en 96%, con lo cual se arriba a una cifra en torno a 1,9 millones de toneladas. El rendimiento industrial fue 2% superior hasta 10,27% (toneladas de azúcar por cada 100 toneladas de caña molidas) y se alcanzaron 44,9 toneladas por hectárea, pero el aprovechamiento de las capacidades industriales quedó solo en 65%, de un plan de 72%.

Al cierre de junio los precios estaban a 12,44 centavos por libra, lo que representa una caída de 24,3% en relación con diciembre de 2014. Durante el segundo semestre del año se espera una recuperación en los precios, que deben enfrentar un elevado nivel de existencias en el mercado mundial.

En cuanto a la exportación de servicios, a partir del inicio del proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y EE.UU., así como cierta mejoría económica en Europa, se aprecia un incremento del número de visitantes, que llegó al 16% al cierre de junio, en lo que influye el crecimiento de 36% en los arribos de estadounidenses hasta inicios de mayo.

Al finalizar el semestre el sector turístico había facturado 1 700 millones de dólares, cifra que augura un incremento en 2015 respecto a los 2 700 millones alcanzados el año pasado.

(Tomado de Cubadebate con información de Cuba Contemporánea)

Las transformaciones económicas en Cuba: Visión externa

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Algo que sin dudas ha llamado la atención a lo largo de la historia de la Revolución es la proliferación de múltiples interpretaciones externas sobre lo que se hace en el país, especialmente en el orden de la política económica. Desafortunadamente, la cantidad no hace la calidad y muchos de los trabajos que se han publicado adolecen de un mínimo de rigor analítico en sus análisis, en especial, aquellos que parten de una visión anti socialista excluyente de otro modelo que no sea afín a la economía de mercado en las diferentes versiones de la misma.

 En el presente artículo no se pretende realizar un balance exhaustivo de todos estos enfoques, ni siquiera de aquellos que se han producido a lo largo de los últimos cinco años y que se relacionan con la actualización del modelo económico en curso. No obstante, resulta útil destacar algunas tendencias presentes en el ámbito académico y que permiten identificar los principales enfoques acerca de las transformaciones económicas que se desarrollan en Cuba en la actualidad.

Lo primero que valdría la pena subrayar es que no se aprecia una ruptura con paradigmas anteriores que han preponderado a la hora de examinar la realidad económica en Cuba a lo largo de los años. Ello se aprecia en los análisis que se llevan a cabo por la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (ASCE) de Estados Unidos, que se reúne sistemáticamente todos los años desde 1990 y que publica la memoria de sus debates en los que continúa siendo mayoritaria una visión cercana al neoliberalismo más ortodoxo y al mainstream de la cubanología tradicional al evaluar nuestra realidad.

En este sentido destacan –como ejemplo- los numerosos artículos de Luis R. Luis, uno de los editores del blog de ASCE, que se empeña en pintar con los tonos más oscuros posibles la realidad económica en Cuba calificándola como economía arruinada y carente de liquidez internacional, lo cual se aprecia en sus recientes artículos “Cuba’s Feeble International Liquidity” (La débil liquidez internacional de Cuba) publicado en el blog de ASCE el 9 de abril y “Cuba-US Reconciliation and Limited Reforms” (Reconciliación Cuba-EEUU y reformas limitadas) publicado el 22 de mayo pasado. En ambos trabajos se constata la ausencia de un análisis objetivo, que no excluya otros enfoques desarrollados por la academia en los propios EEUU, y que no ignore informaciones oficiales del gobierno cubano tales como el discurso del Ministro de Economía y Planificación Marino Murillo, pronunciado en la Asamblea Nacional en diciembre de 2014, donde se brindan numerosas informaciones sobre la política de financiamiento externo del país, entre otros temas de importancia para el análisis.[1]

Afortunadamente, se pueden encontrar otros enfoques no necesariamente afines a las ideas socialistas, pero que elaboran sus tesis con una mayor seriedad y rigor, aun en el terreno en el que necesariamente se mantienen discrepancias de fondo con los economistas que defendemos la Revolución.

Si se examinan los años transcurridos desde que se aprobaron los Lineamientos de la Política Económica y Social del país en abril de 2011, se proyecta una valoración crítica de las medidas propuestas en diversos trabajos del profesor Carmelo Mesa-Lago tal y como aparecen en su libro “Cuba en la era de Raúl Castro. Reformas económico-sociales y sus efectos” (Editorial Colibrí, Madrid, 2012), que reseñé en la revista TEMAS Nº 73 de 2013. Su valoración resumió diversos argumentos basados en una ideología keynesiana que sustentaba el análisis de errores que en su opinión llevaban a la inviabilidad del socialismo en Cuba.

Con posterioridad al 17 de diciembre de 2014, Mesa-Lago se ha pronunciado sobre los cambios en Cuba, incluyendo la perspectiva que se abre en las relaciones con Estados Unidos. En un reciente trabajo titulado “Normalización de las relaciones entre EEUU y Cuba: causas, prioridades, progresos, obstáculos, efectos y peligros” (Real Instituto El Cano, Documento de Trabajo Nº 6/2015, 8 de mayo de 2015 disponible en www.blog.rielcano.org ) el profesor Mesa-Lago realiza un interesante análisis de la nueva situación y ofrece una visión notablemente objetiva de muchos temas que atañen a la evaluación de los cambios en Cuba, lo cual resulta destacable en relación a otros trabajos anteriores. No obstante, el documento tiene un enfoque negativo sobre las relaciones de Cuba con Venezuela tomando como válidas informaciones y datos que resultan especulativos, especialmente cuando valora el supuesto impacto sobre la economía cubana de una contracción económica en Venezuela este año y ubica la situación de ese país como un motivo para buscar el acercamiento de Cuba con Estados Unidos, lo cual no se corresponde con la verdad.

Igualmente el documento cierra con lo que el autor denomina como el enigma de la posición cubana frente al proceso de negociación con Estados Unidos, el cual revela un alto grado de especulación y desconocimiento de las razones que asisten a Cuba para fundamentar sus posiciones. A pesar de estos aspectos controversiales, el documento revela un análisis profundo y abarcador de las relaciones posibles entre Cuba y Estados Unidos por parte del autor, que revela el fruto de un trabajo sistemático y serio sobre estos temas durante muchos años.[2]

II

Un aspecto que es tomado como premisa en el análisis de las transformaciones más recientes de la economía cubana por la mayoría de los autores, es el fracaso del modelo socialista de desarrollo y lo inevitable de la transición a una economía de mercado.

Al respecto se destacan investigadores como Richard E. Feinberg, ex funcionario del gobierno norteamericano, actual profesor de la Universidad de California en San Diego y Senior Fellow de Brookings Institution, uno de los principales tanques pensantes de Estados Unidos. Este analista ha venido publicando sistemáticamente trabajos sobre la economía cubana, entre los que se destacan sus ensayos “Extendiendo la mano: La nueva economía de Cuba y la respuesta internacional” Iniciativa para América Latina, Brookings Institution, Washington, noviembre de 2011, www.brookings.edu y “¿Aterrizaje suave en Cuba? Empresarios emergentes y clases medias” Iniciativa para América Latina, Brookings Institution, Washington, noviembre 8 de 2013, www.brookings.edu.

En el primero de estos trabajos Feinberg defiende la tesis de que constituye una anomalía la no pertenencia de Cuba a organismos financieros internacionales como el FMI y el Banco Mundial, por lo que propone un programa de aproximaciones sucesivas para superar esa situación, tomando como ejemplo los casos de Nicaragua y Vietnam para ello. Sin embargo, esta propuesta no parte de aceptar los cambios que Cuba se planteó en los Lineamientos de la Política Económica y Social, sobre los que el autor expresa que “Las pautas están plagadas de contradicciones internas y siguen rindiendo culto a la planificación centralizada, pero las fracciones pro reforma fueron lo suficientemente fuertes para incluir un lenguaje que transformaría la cultura política y la ética social cubana si se lo interpretara y actuara en consecuencia.”

Claramente sale a relucir que la transición al capitalismo es a fin de cuentas lo determinante y para ello se cifran esperanzas en lo que Feinberg denomina como “las fracciones pro reforma”.

Adicionalmente faltaría por demostrar que es posible ingresar al FMI y sostener un programa de desarrollo como al que Cuba aspira, especialmente si se tiene en cuenta el papel que ha jugado este organismo en la aplicación de las recetas neoliberales a toda costa, tal y como se refleja en estos momentos en su posición frente al actual gobierno de Grecia en la Unión Europea.

Acerca de este supuesto papel positivo del FMI, bastaría con examinar su desempeño en la transición al capitalismo en Europa Oriental y la antigua URSS, cuestión abordada muy seriamente por la investigadora del Banco Interamericano de Desarrollo Emily Morris en el artículo “Unexpected Cuba” publicado en New Left Review Nº 88, Julio-Agosto 2014 www.newleftreview.org [3].

Un analista que trabaja los temas de la economía cubana desde la década de los años 70 del pasado siglo es el profesor de la Universidad de Carleton Archibald Ritter. Autor de uno de los pocos libros sobre la estrategia de desarrollo de Cuba –“The economic development of revolutionary Cuba: strategy and performance”, Praeger, New York, 1974- ha incursionado con una visión crítica en distintos aspectos del desempeño económico del país, dedicándole especial atención en los últimos años al desarrollo del sector privado. En este sentido Ritter publicó junto a Ted Henken el libro “Entreprenurial Cuba: The Changing Policy Landscape” que vio la luz en 2014[2], trabajo que aborda desde diferentes ángulos la temática del llamado sector no estatal.

Al igual que otros textos, en este libro se examinan las insuficiencias para el desarrollo sin límites de la propiedad privada y cooperativa, por lo que se deja establecido que solo en una economía de mercado pueden evaluarse sus verdaderas potencialidades, con lo que evidentemente se niega la posibilidad de su desarrollo en los límites que supone una economía socialista.

Finalmente vale la pena destacar otro trabajo que –previo al escenario actual de posibles relaciones con Estados Unidos- se elaboró anteriormente. Este es el caso del ensayo de Gary Clyde Hufbauer, Barbara Kotschwar y Cathleen Cimino “Economic Normalization with Cuba. A Roadmap for US Policymakers” Policy Analysis Nº 103, Peterson Institute for International Economy, 2014 www.piie.com . Siguiendo la línea de otros autores, en este análisis se propone para Cuba un modelo de transición a una economía de mercado siguiendo el modelo de Europa Oriental a través de diferentes pasos, que incluyen la apertura del mercado de Estados Unidos y el ingreso a los organismos del sistema financiero internacional, es decir, al FMI, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo.

III

Otros análisis de interés sobre la economía cubana en años recientes, que no toman como premisa una transición inevitable a la economía de mercado en nuestro caso, también puede encontrarse en diferentes autores, sin que se pretenda en este breve artículo hacer un listado exhaustivo de los mismos.

Profundo conocedor de la economía cubana a la que ha estudiado durante muchos años, el economista sueco Claes Brundenius, actualmente Profesor Honorario del Research Policy Institute de la Universidad de Lund, elaboró uno de los libros más importantes sobre el desarrollo socioeconómico en Cuba: “Revolutionary Cuba: The Challenge of Economic Growth with Equity” (Cuba revolucionaria: el desafío del crecimiento económico con equidad) Westview Press, Boulder, 1984, al que siguieron numerosos artículos y libros de especial valor –varios de ellos elaborados en esos años con el destacado profesor Andrew Zimbalist del Smith College.  Entre los trabajos más significativos se destaca “Revolutionary Cuba at 50: Growth with Equity Revisited” (Cuba revolucionaria a los 50: crecimiento con equidad revisados) Latin American Perspectives Volume 36, Nº 2, March 2009.

En uno de sus libros más recientes, coeditado con Ricardo Torres: “No More Free Lunch. Reflections on the Cuban Economic Reform Process and Challenges for Transformation” (No más comida gratis. Reflexiones sobre el proceso cubano de reformas y desafíos para la transformación) Springer, London, 2014; Brundenius ofrece una evaluación sobre los cambios en Cuba y las reformas económicas en Vietnam. Sin dejar de plantear ideas que pueden resultar polémicas, Brundenius arriba –como en trabajos anteriores- a conclusiones más objetivas y balanceadas al afirmar en este libro “Es un poco irónico que mientras nosotros hablamos sobe la crisis del modelo socialista en Cuba, el capitalismo en todo el mundo atraviesa su crisis más profunda desde la Gran Depresión (…) Pero claramente, el capitalismo no es “el fin de la historia” y es ahora más que nunca importante buscar modelos alternativos que puedan combinar la eficiencia de la competitividad de los modelos de mercado con sostenibilidad ambiental combinada con equidad, solidaridad y democracia. Modelos cooperativos pueden ser una importante parte de esas soluciones como se discuten en este volumen.”

Además de Emily Morris ya mencionada anteriormente, un grupo de diversos autores se han destacado por aportes puntuales al análisis socioeconómico de la realidad cubana desde posiciones igualmente objetivas y no prejuiciadas de nuestra realidad.

Entre ellos vale la pena destacar la labor de Albert Campbell, Profesor de Mérito de la Universidad de Utah, que durante años ha emprendido estudios sobre Cuba en el campo de la economía política y la filosofía de indudable relevancia y que fue el editor del más reciente libro publicado en Estados Unidos escrito totalmente por autores cubanos residentes en nuestro país: “Cuban Economist on the Cuban Economy” (Economistas cubanos sobre la economía cubana) The University Press of Florida, Gainesville, 2013.[4]

En este grupo pueden incluirse con diversos matices, los británicos George Lambie –uno de los editores del International Journal of Cuban Studies, del International Institute for the Study of Cuba- y Mervyn Bein, especialista en temas de relaciones entre Cuba y los antiguos países socialistas; el canadiense John Kirk, durante muchos años estudioso de la colaboración internacional brindada por Cuba en el campo de la salud y editor de la colección Contemporary Cuba de la University Press of Florida; los académicos norteamericanos Nelson Valdés Profesor Emérito de Sociología en la Universidad de Nuevo México profundo conocedor de la realidad cubana, creador de uno de los proyectos de investigación más completo sobre Cuba contemporánea –Cuba-L Direct-; Frank Thompson, profesor de la Universidad de Michigan; Paolo Spadoni, profesor asistente de Georgia Regents University y autor del libro “Cuba’s Socialist Economy Today. Navigating Challenges and Change” (La economía de Cuba socialista hoy. Desafíos de la navegación y cambio) Lynne Rienner, Boulder, 2014, libro en el que se realiza un análisis macroeconómico –no exento de criterios debatibles pero interesantes- acerca de las transformaciones en desarrollo actualmente en Cuba; y Jorge R. Piñón un destacado especialista en temas energéticos y director de Latin America and Caribbean Energy Program en la Universidad de Texas en Austin.

Lógicamente, con posterioridad al 17 de diciembre de 2014 el tema de Cuba y su economía ha pasado a ocupar un destacado lugar en todos los análisis, tanto por los especialistas, como por aquellos que comienzan a enfrentarse al estudio de nuestro país.

Un examen sobre estas nuevas visiones y las diferentes teorías que se enarbolan para sustentarlos, merecerá una evaluación más detenida en la misma medida en que se vayan despejando obstáculos que –como la permanencia del bloqueo norteamericano contra Cuba- no permiten una proyección clara de los posibles derroteros de las relaciones económicas entre nuestros dos países a corto plazo.

Por el momento, resulta de mucha importancia para los economistas cubanos mantener un seguimiento de todos los trabajos que se publican en el exterior, especialmente de aquellos académicos que han demostrado una mayor rigurosidad en sus análisis hasta el presente, tomando en cuenta su posible contribución al debate científico y a profundizar en el  desarrollo de los estudios sobre la economía cubana.

Notas

[1] En esta misma línea de pensamiento se incluyen autores como Jorge Sanguinetty, Roger Betancourt, Rolando Castañeda, Joaquín J. Pujol y Ernesto Hernández-Catá todos ponentes regulares de “Cuba in Transition” el anuario que publica la ASCE desde 1990. Ver http://www.ascecuba.org
[2] En este trabajo no solamente se contrastan críticamente los elementos esenciales de la política económica cubana con la aplicada en los ex países socialistas europeos, sino que se incluye una valoración crítica de los enfoques de la cubanología al respecto, lo cual es un valor añadido muy interesante para el análisis.
[3] Hay una versión disponible en español. Ver “Emily Morris: Cuba ha demostrado que la economía socialista es posible” Cubadebate, noviembre 24 de 2014 en http://www.cubadebate.cu
[4]La introducción a este libro se encuentra en http://www.thecubaneconomy.com

Tomado de Cubadebate