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Frases de Salvador Allende para los jóvenes

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“Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que por lo menos será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”.

Salvador Allende

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Salvador Allende nació el 26 de junio de 1908 en Santiago, Chile, y murió el 11 de septiembre de 1973.  Hijo del abogado y notario, militante del Partido Radical, Salvador Allende Castro y de Laura Gossens Uribe. Desde sus primeros años fue un alumno destacado, lo que lo llevó a conocer a Juan Demarchi, anarquista italiano quien influyó en su formación ideológica, prestándole los primeros textos de marxismo. Cursó estudios de medicina en la Universidad de Chile y en 1927 fue nombrado presidente del Centro de Alumnos de Medicina; a la par, organizó un grupo de discusión en el que se reunían varios intelectuales y librepensadores de la época a leer y discutir de marxismo.

Siguiendo la tradición familiar, solicitó su ingreso a la Masonería en 1929. Debido a su actitud retadora y rebelde, fue expulsado de la universidad, pero poco después fue reincorporado debido a su innegable excelente desempeño como estudiante.

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Un evento que marcaría su vida para siempre fue el golpe de estado del 4 de junio de 1932, encabezado por Marmaduke Grove, que proclamó la República Socialista. El nuevo gobierno desató la persecución contra los elementos progresistas y Allende fue encarcelado. Mientras permaneció en prisión, su padre murió.

Posteriormente participó en un sinfín de actividades políticas que cambiarían el rumbo de la historia de Chile: El 19 de abril de 1933 participó en el nacimiento del Partido Socialista de Chile, junto a Eugenio Matte Hurtado, Marmaduke Grove, Eugenio González, Óscar Schnake y otros. Es elegido al Congreso en 1937, y fue ministro de Sanidad desde 1939 hasta 1942. En 1945 fue elegido senador, cargo en el que permaneció durante 25 años. En este periodo fue tres veces candidato presidencial de su partido. Siempre persistente hacia sus objetivos, realizó un cuarto intento en 1970, liderando la Unidad Popular, una coalición que integraba a las principales formaciones de izquierdas (Partido Socialista, Partido Comunista, Partido Radical) y a ciertos grupos escindidos de la democracia cristiana. Ganó por una escasa mayoría, por lo que tuvo que ser ratificado por el Congreso Nacional.

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Durante su breve mandato como presidente, se propuso renovar la sociedad chilena, nacionalizando industrias y acelerando las expropiaciones de la reforma agraria, pero chocó con la oposición democristiana de derechas y el desacuerdo de la izquierda radical. Lamentablemente, la clase media chilena manifestó su desacuerdo con muchas decisiones del gobierno, debido a la alta inflación a la que llevó la política antiimperialista de Allende.

Finalmente fue derrocado por un golpe militar, encabezado por el general Augusto Pinochet Ugarte, el 11 de septiembre de 1973. Se rumora que Allende se suicidó durante el asalto al palacio presidencial de la Moneda.

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Lo que nunca olvidaremos, fueron las palabras estremecedoras del mensaje que Salvador Allende transmitió a los ciudadanos por Radio Corporación a las 8:45 de la mañana, 11 de septiembre de 1973, el día de su muerte; cuando las Fuerzas Armadas que habían jurado defender la voluntad del pueblo chileno dieron un golpe de Estado. Allende se comunicó  dando a conocer al pueblo la situación que se avecinaba, juró a su gente que no daría un paso atrás en la defensa del gobierno legítimo de Chile. Las palabras demuestran la lealtad y la valentía que corrían por las venas de Salvador Allende, él sabía que perdería la vida acribillado por los aviones militares que habían cambiado su objetivo y su rumbo. Juró que moriría defendiendo la lealtad  del pueblo chileno. Y así lo hizo:

“Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera, defenderé esta revolución chilena y defenderé el Gobierno porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo”.

Allende

A continuación, te presentamos frases históricas y ejemplares que Salvador Allende dejó como legado al mundo:

“Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”.

“ No habrá una guerra fratricida porque el Gobierno y el pueblo lo impedirán. Tampoco habrá un Presidente que se suicide, porque el pueblo sabrá responder”.

“La historia es nuestra y la hacen los pueblos”.

“Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo”.

“Un obrero sin trabajo, no importa que sea o no sea marxista, no importa que sea o no sea cristiano, no importa que no tenga ideología política, es un hombre que tiene derecho al trabajo y debemos dárselo nosotros”.

“La historia los juzgará”.

“El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse”.

“Con las dificultades propias de los que caminan en un Ford del año 1920 y por un camino malo, vamos de tumbo en tumbo, pero avanzando, avanzando”.

“Un castigo a la insolencia, cobardía, ataque artero y violencia que sectores tradicionales pusieron en campaña. ¿Por qué no haríamos nosotros las cosas humanamente?”.

“Algún día América tendrá una voz de continente, una voz de pueblo unido. Una voz que será respetada y oída; porque será la voz de pueblos dueños de su propio destino”.

“Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que por lo menos será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición”.

Tomado de: http://www.elciudadano.cl/2015/09/12/210983/frases-de-salvador-allende-para-los-jovenes/?d=002

Chile en nuestro corazón Latinoamericano

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golpe

Para que no se repita no se tiene que olvidar, la Memoria Histórica habita en nuestra dignidad.

Para honrar a los caídos no podemos olvidar, la Memoria Histórica habita en nuestra identidad.

Hay  una parte de la historia que olvidaron relatar, nos ocultaron la verdad, nos quieren dominar.

Para que no se repita nos tenemos que informar, Chile fue traicionado y no por la clase popular. No por las anarquías ni por la originalidad. No por su pueblo honrado, sí por los tiranos que prefirieron desertar.

Nos mintieron desde el principio no podemos olvidar que el traidor se beneficia del olvido  y de la mediocridad. Para que no se repita nos debemos  pronunciar.

El Golpe fue por la espalda, a quemarropa la traición, fue la oligarquía la que se entregó al patrón. Al imperio de los gringos siempre aviesos en la imposición.

Fue tanta la avaricia que tanta sangre derramó. La inocencia de las niños destruyó. La alegría de las madres congeló. La simpleza de la vida en agua agria convirtió. Más la resistencia nunca venció, siguen firmes los arrechos que no conocen la traición.

Viven los caídos en la sangre efervescente de los estudiantes que por humildes son decentes.

En la mano campesina cuna de artistas enteros, en la voz del proletario que es fiel y sincero. En el candor de los abuelos. En el eco de los cerros. En la poesía, en los esteros.

Viven los desaparecidos en la lealtad de compañero, en el que nunca olvida, en el que es honrado y sincero. En el que siembra alegría, conciencia e identidad, en el que respeta a su hermano Mapuche, urbano y rural.

Para que no se repita no podemos olvidar, que Chile habita en nuestra identidad, en la memoria de las multitudes, en las montañas, en la lava del volcán. En los mares despiertos, en la originalidad, en los sueños nuestros de libertad.

En la pureza de la vida, en la paz del riachuelo, en los barrios marginados, en los altos montes nevados. En los pueblos negados  a hincarse derrotados sin alma y sin albedrío.  En las juventudes, en los sembradíos.

Chile es nuestro, compañeros, nuestra lucha acorazada, nuestras manos, nuestras alboradas. Nuestra esencia Latinoamericana. Nuestro ayer, hoy y mañana.

Chile es nuestro compañeros, nuestra sangre roja latiendo en un solo corazón; donde habitan los caídos, los desaparecidos, los torturados, los sobrevivientes, los exiliados. Los soñadores, los apestados. Los marginados.

Para que no se repita no podemos olvidar que la que traiciona no es la clase popular.

¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! ¡Viva Chile! ¡Viva nuestro presidente Salvador Allende! ¡Viva nuestra Patria Grande!

A 42 años del Golpe. ¡No pasarán!

El mapa del horror: ¿Sabes cuántos centros de detención y tortura existieron cerca de tu casa?

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MAPA

Es 11 de septiembre y el país entero, de norte a sur, debería estar de luto. Sin embargo, no es así y en esta fecha todavía hay gente que celebra y que cree que los militares salvaron a Chile del “yugo marxista”.

Independientemente del sistema político económico, de si podemos estar de acuerdo o no, el procedimiento para llevar a cabo esta transformación país, fue de una barbarie difícil de dimensionar para todos aquellos que no se han dedicado a escarbar en la historia para encontrar el germen golpista, que radicó en un movimiento “gramialista-militar” en donde confluyeron el nacionalismo nazi de militares sádicos que arrancaron a Chile para no ser juzgados y un perfeccionamiento bajo el seno norteamericano. Ambos polos con un acérrimo anticomunismo instruyeron a nuestros militares en función de la deshumanización de todo aquel que pensara diferente, en función de ideologías extranjeras, para que el colonialismo económico extranjero siguiera imperando en Chile en función de tener aquí un lugar donde extraer recursos y mano de obra barata.

Es así como se puso en contra a chilenos contra chilenos, jugando con la ignorancia, tanto de la sociedad civil como de militares.

Lamentablemente, los militares tenían armamento de guerra y el financiamiento de los empresarios para enfrentarse a una población que estaba desarmada, abriendo paso a la masacre y a la tortura.

Para ello se implementaron diversos establecimientos equipados con instrumentos de diversa índole. Se habilitaron celdas de reclusión, se adaptaron catres metalicos con baterías para electrocutar personas, se habilitaron campos de concentración en estadios, colegios, fábricas; se implementaron clínicas del horror clandestinas para monitorear a los torturados y mantenerlos con vida, con el fin de seguirlos torturando; se expropiaron casas que fueron dispuestas par la tortura de índole sexual como la “venda sexy”, se amaestraron perros para que violaran a los prisioneros, se juntaron ratones para meterlos por la vagina de las toturadas, se construyeron herramientas de “colgamiento”, se crearon piscinas para sumergir a personas en agua con mierda. Se crearon cientos de lugares con el único fin de infringir dolor y sufrimiento de manera estratégica y también para asesinar.

Podemos estar de acuerdo o no en el sistema económico-político. Pero definitivamente no podemos estar de acuerdo en estos procedimientos.

Con el correr de los años, nos hemos ido enterando de la existencia de estos centros. Hay listas eternas de nombres de lugares que, ciertamente no nos dicen nada sobre las atrocidades que ahí se cometieron. Y de forma popular, cualquier chileno a quien se le pregunte sobre centros de tortura, nos puede mencionar a “vuelo de pájaro” Villa Grimaldi, el Estadio Nacional, el Estadio Chile, 3 y 4 Álamos, Londres 38. Los que tengan mejor memoria podrán sumar Venda Sexy y el Cuartel Borgoño. Sabemos, más o menos, que existieron muchos, pero nuestra cabeza realmente no es capaz de dimensionar realmente la magnitud del manto represivo que se extendió sobre Santiago y sobre Chile entero para llevar a cabo la política de exterminio y amedrentamiento de la que fue víctima el país.

Por esta razón, me di a la tarea de geolocalizar cada uno de los centros de detención y tortura. Este trabajo comenzó en la Región Metropolitana y se ha extendido a la I región, que está en progreso. Luego se extenderá al resto del país.

Es un trabajo largo, que ha requerido de mucha investigación y tiempo, pero que es completamente necesario y que nos ayuda a entender nuestra ignorancia respecto del proceder de la DINA y de la CNI en su trabajo conjunto con Carabineros, Investigaciones, el Ejército, la Armada y la FACH.

Es importante también que se tome conciencia de los establecimientos utilizados para que ninguna de las ramas de las fuerzas armadas pueda alegar inocencia respecto de su participación y proceder dentro de los crímenes que se cometieron. Es fundamental que los militares de Chile tengan clara la carga histórica de sus instituciones. Pero nada de eso va a generar un cambio sustancial si el Estado, con el gobierno de turno que tenga, no sanciona moralmente y de manera enfática lo sucedido.

Hasta el momento, nada de eso ha pasado. Los pactos de silencio siguen y el Estado continúa pidiendo “por favor” a los culpables que digan eso que los va a incriminar, lo cual es un pésimo chiste.

Otra cosa fundamental es transparentar, al menos respecto de las pocas áreas humanistas que les enseñan, el programa de estudios que siguen las FFAA y de orden. Ya que no deja de ser preocupante ver cómo un carabinero habla públicamente de tortura en su Twitter (con esto me refiero al caso de Andrés Rosas, carabinero denunciado públicamente por un diputado a razón de sus declaraciones, tomando en consideración que es una persona que porta un arma y que recibió entrenamiento).

Tomado de: http://www.elciudadano.cl/2015/09/11/210754/el-mapa-del-horror-sabes-cuantos-centros-de-detencion-y-tortura-existieron-cerca-de-tu-casa/

Hace 45 años Salvador Allende ganó las elecciones en Chile

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Este jueves 4 de septiembre, se cumplen 45 años del triunfo electoral del presidente Salvador Allende en Chile, lo que significó un cambio político trascendental para el momento, pues con su victoria se daban los primeros pasos para que esta nación construyera su camino al socialismo.

Este líder político fue candidato a la presidencia de la República de Chile en cuatro oportunidades: 1952, 1958, 1964 y finalmente en 1970, en donde luego de una reñida elección a tres bandas, obtuvo la primera mayoría relativa con un 36,6%, superando a Jorge Alessandri (34,9 %) y a Radomiro Tomic (27,8 %).

De ese modo, se convirtió en el primer presidente socialista en occidente que accedió al poder a través de la vía electoral.

El gobierno de Salvador Allende, apoyado por un conglomerado de partidos de izquierda, agrupados en la organización política Unidad Popular, se destacó por el intento de establecer un camino no violento hacia un Estado socialista, en el que se proyectaron importantes cambios para el país, como la nacionalización del cobre, la estatización de las áreas estratégicas de la economía y la aceleración de la reforma agraria.

La experiencia de la Unidad Popular se desarrollaría por un lapso de mil días, hasta que una conspiración, en la que tomaron parte activa el capital nacional y transnacional, el imperialismo estadounidense, las fuerzas políticas del centro y la derecha y los gremios empresariales y profesionales, creó las condiciones que condujeron a las elitescas fuerzas armadas de Chile a interrumpir, mediante un golpe de estado el 11 de septiembre de 1973, la democracia de ese país.

Tras el fin de su gobierno sobrevino una dictadura militar encabezada por el general Augusto Pinochet, que duró dieciséis años y medio.

Tomado de: http://www.psuv.org.ve/temas/noticias/hace-45-anos-salvador-allende-gano-elecciones-chile/#.VesS77P7tC1

4 de Septiembre, el pasado demanda futuro

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Hace 45 años atrás Salvador Allende marcó un hito en la historia chilena al llegar a La Moneda con un programa de transformación de una sociedad dominada por las oligarquías.

Naúl-Ojeda-3-copiaHoy, al cumplirse 45 años del triunfo de la Unidad Popular, encarnado en la elección democrática por sufragio universal y secreto del Presidente Salvador Allende Gossens, celebramos con los ojos del presente el gran triunfo de aquella alianza político-social que encarnó, en su programa y en su gobierno, los anhelos de los más postergados de nuestra patria, de los trabajadores urbanos y rurales, hombres, mujeres, jóvenes y niños por construir una sociedad más humana y justa, en que por medio de un proceso democrático y pluralista finalmente se transformara a Chile en la casa de todos quienes en ella habitamos, proceso señero a nivel mundial donde “…cualquier ciudadano es libre de expresarse como mejor prefiera, de irrestricta tolerancia cultural, religiosa e ideológica, donde la discriminación racial no tiene cabida.”. En esa República democrática, el pueblo entraba a La Moneda con su programa, sus organizaciones, sus sueños y esperanzas.

El golpe militar, la dictadura cívico-militar en que devino el golpe faccioso y la revolución neoliberal que impusieron a sangre y fuego, han instalado en nuestra patria un modelo de sociedad individualista, donde el capital secuestra al estado y a la democracia que es la antítesis más absoluta del proyecto socialista y solidario que levantara el movimiento popular triunfante el 4 de septiembre de 1970. Este modelo y este orden social ha sobrevivido al fin de la dictadura gracias al accionar de la derecha que dio soporte político e ideológico a la dictadura y a la aquiescencia cómplice de quienes, serviles al interés del gran capital, la han defendido ignorando el mandato popular y traicionando las convicciones que dicen defender, y se han constituido como miembros de una casta político-empresarial que desvergonzadamente saquea las riquezas de Chile mientras sostienen ideológicamente uno de los países más mercantilizados y desiguales del mundo.

Esta realidad vergonzosa nos convoca hoy, al mismo tiempo que celebramos los triunfos del pasado a mirar al futuro, a construir una alternativa que cimiente una nueva mayoría política y social donde se aglutine a todas las fuerzas democráticas que pugnen por superar el orden pinochetista y la noche neoliberal que aún se tiende sobre nuestra patria gracias a aquellos lebreles concertacionistas, que criados en las faldas de la utopía, por no poder seguir su paso, la traicionaron y hoy son partidarios de capar al chancho para que engorde, y con él al pueblo, sus sueños y esperanzas.

La tarea de transformar esta sociedad individualista, mercantilizada y profundamente desigual para avanzar en la construcción de una democracia radical donde se desenvuelva una sociedad libre, solidaria, diversa y respetuosa del medio ambiente, nos convoca como izquierda, herederos orgullosos de los miles de hombres y mujeres que dieron a luz al triunfo popular como también de aquellos y aquellas que dieron sus mayores esfuerzos y sacrificios por expulsar a la tiranía y reconquistar la democracia.

Pero desde la izquierda también comprendemos que superar el orden neoliberal requerirágrandes esfuerzos que nos permitan incorporar, en un proyecto democratizador común,a todos y todas quienes hoy repudian el estado de cosas que hemos heredado de los cuarteles de la dictadura cívico-militar y de 25 años de espurias transacciones y componendas entre quienes hoy forman parte de la casta político-empresarial. En la celebración del triunfo Popular del 4 de septiembre de 1970, celebramos también el triunfo del espíritu unitario que lo permitió, y lo hacemos nuestro para construir en nuestra patria aquellas grandes alamedas por donde pasé el hombre y la mujer libre para construir una sociedad mejor.

Tomado de: http://www.elciudadano.cl/2015/09/04/208616/4-de-septiembre-el-pasado-demanda-futuro/

11 de julio de 1971: Chile, bajo la Presidencia de Salvador Allende, nacionalizaba el cobre

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El cobre, principal riqueza y recurso de exportación chileno, ha sido la “viga maestra” de nuestra economía en el siglo XX. Los antecedentes señalan que desde 1905, los principales yacimientos cupríferos eran explotados por capitales norteamericanos, constituyendo verdaderos enclaves dentro del territorio nacional. La relación entre estas empresas y el Estado chileno, estuvo marcada desde la segunda mitad del siglo, por sucesivas controversias relacionadas con aumentos de impuestos, el precio del cobre y las inversiones.

Al comenzar la década de 1960, el surgimiento de ideas reformistas y revolucionarias en América Latina, instalaron en la opinión pública nacional el tema de la recuperación de las riquezas básicas, cobrando fuerza los postulados de la nacionalización. Un primer paso en este proceso lo constituyó la llegada al Gobierno de Eduardo Frei Montalva y su programa reformista de la “revolución en libertad”, cuya línea económica proponía un conjunto de reformas estructurales, destacando una nueva política cuprífera conocida como la chilenización del cobre (1964).

Esta acción permitió la intervención chilena en la propiedad y dirección de la gran minería del cobre mediante la asociación con el capital extranjero; asimismo, proponía un aumento sustancial de la producción mediante fuertes inversiones y la refinación completa del cobre en nuestro territorio (1966). En plena marcha de este proceso, el alza del precio del cobre y las altas utilidades de las corporaciones norteamericanas, reavivaron en la opinión pública el debate sobre una nacionalización total, obligando al Gobierno a poner en marcha la llamada nacionalización pactada.

De esta manera, al finalizar el gobierno de Eduardo Frei Montalva, el camino a la nacionalización integral de la gran minería del cobre quedó abierto, y fue recogido por las candidaturas presidenciales de Radomiro Tomic y de Salvador Allende. El triunfo del candidato de la Unidad Popular puso en marcha un inmediato proceso hacia la nacionalización y estatización de la gran minería del cobre.

Termina el proceso

Este proceso culminó el 11 de julio de 1971, cuando el Congreso Nacional aprobó, a través de una reforma constitucional y por unanimidad, la nacionalización de la gran minería del cobre, caratulada como Ley Nº 17.450, cuyos grandes yacimientos eran, en su gran mayoría, propiedad de empresas estadounidenses.

Un punto polémico se desató luego, debido a que el gobierno de Salvador Allende determinó pagar la indemnización correspondiente al “valor libro” a las empresas norteamericanas, es decir, descontando las ganancias excesivas. En la práctica, esto significaba no cancelar monto alguno a dichas empresas. Estas, no obstante, pidieron el embargo de los embarques de cobre chileno apenas llegasen a sus destinos.

El texto de la reforma que aprobó el Congreso Nacional y que tenía siete carillas tamaño oficio a un espacio, señalaba lo siguiente:

Por exigirlo el interés nacional y en ejercicio del derecho soberano e inalienable del Estado a disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales, nacionalizase y declarase, por lo tanto, incorporadas al pleno y exclusivo dominio de la nación, las empresas que constituyen la Gran Minería del Cobre“.

El Presidente Salvador Allende, celebró el hecho histórico en Rancagua, en un masivo acto donde destacaban los cascos multicolores de los mineros. Según la prensa de la época, “el Jefe de Estado hizo una completa exposición del estado en que se encuentran los yacimientos cupríferos y llamó a los trabajadores de El Teniente a redoblar sus esfuerzos para aumentar la producción del mineral que ha denominado ‘el sueldo de Chile’”.

Este trascendente acto político no sólo dejó en manos de nuestro país una de sus principales riquezas naturales; también dio origen a la Corporación del Cobre de Chile, la que más tarde, en 1976, pasó a denominarse Corporación Nacional del Cobre de Chile (Codelco).

Tomado de: http://vozciudadananoticias.com/2015/07/11/11-de-julio-de-1971-chile-bajo-la-presidencia-de-salvador-allende-nacionalizaba-el-cobre/