Miguel Díaz-Canel Bermúdez

El maestro es el gran innovador del sistema educativo cubano

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Dentro de todos los campos de investigación, la orientada a los procesos educativos, de aprendizaje y de formación de valores, es una de las más importantes y por eso se le debe conceder prioridad en el país. Desde esa reflexión, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, convocó a directivos, científicos y expertos del sistema de Educación a lograr que el maestro y el profesor sean innovadores desde su accionar cotidiano.

En el Ministerio de Educación —reconoció—existen una historia y un sistema de trabajo para la innovación, que se pueden seguir perfeccionando a partir de las propias ideas que desde el sector se desarrollan y conocen.

A su vez, dijo, el actual contexto nos impone desafíos muy exigentes, que demandan de investigación científica e innovación para solucionar problemas que hoy tenemos en el proceso docente-educativo y en el enfrentamiento a factores externos dentro de la sociedad, que influyen en los estudiantes.


En tal sentido, destacó dos fenómenos que están exigiendo de investigaciones por la repercusión que han tenido en el momento actual. Uno de ellos, enumeró, es la COVID-19, que nos golpeó la educación.

Primero —explicó— ralentizó los procesos educativos; fracturó un poco la relación de influencia de la escuela en los estudiantes; detuvo el aprendizaje; y ha traído consecuencias sicológicas y de comportamiento en varios niños, adolescentes y jóvenes.

De todo esto, consideró, tenemos que hacer investigaciones, para conocer el impacto que nos dejó la COVID-19 y saber cómo actuamos ante otro fenómeno similar. La enseñanza a distancia, ejemplificó, es una manera para enfrentar situaciones como esa, pero combinándola más con una mayor presencia en las aulas. En lo inmediato, con la reanimación del curso, valoró,  tenemos que concentrarnos en ir recuperando el tiempo perdido en las aulas, sobre todo en el aprendizaje de los estudiantes, sin perder calidad.

El otro hecho que está impactando en la actualidad en nuestros estudiantes son las redes sociales, subrayó. Internet tiene que ser una herramienta para tener cultura, para elevar la información, para que sea emancipadora, y hoy lo que existe más que redes sociales, son redes digitales casi antisociales, porque lo que hay es un andamiaje de odio, de vulgaridad, de banalidad, que está influyendo en los muchachos, valoró.

Este es un reto importante —consideró— que tenemos que abordar desde la investigación y también desde la sicología; que tiene que ser interdisciplinario, teniendo en cuenta a la pedagogía, a la sicología y a la comunicación social.

Asociado a ello, señaló, está el desempeño de los maestros y los profesores. En tal sentido, consideró de vital importancia la categorización de los maestros: una categorización integral del desempeño, que ayudará a reconocer al que lo hace mejor, al que lo hace con maestría pedagógica, del que no.

Foto: Estudios Revolución

Desde esa perspectiva, la ministra de Educación, Ena Elsa Velázquez Cobiella, tras presentar las principales líneas de acción asociadas a las actividades de ciencia e innovación, aseguró que es un camino en el que se deberá continuar potenciando la renovación de sus formas de hacer, fortaleciendo la atención a la formación académica, el desarrollo de proyectos institucionales, la socialización de los resultados y el sistema de reconocimiento para el logro exitoso del cumplimiento de la misión educacional.

«Este es un trabajo que tenemos que seguir perfeccionando y en el cual tenemos que seguir preparándonos para tener más éxitos. Hay una obra hecha y otra que está por hacer, pero estamos empeñados en que esto se haga bien», aseguró.

Apuntes para el accionar en las aulas

El diálogo estuvo encaminado también hacia temas de vital trascendencia para la Educación cubana como el desarrollo y la preparación de doctores en Ciencias de la Educación, desde lo cual se puede contribuir a la formación doctoral en otras áreas del conocimiento; y la urgencia de potenciar a nivel de territorio esa formación doctoral y vincularla a las investigaciones de la Universidad.

Entre las muchas fortalezas de estos vínculos, Ondina León Díaz, directora general de Investigación y Postgrado del Ministerio de Educación Superior, destacó la manera en que se ha asumido a las propias escuelas, y no a la Universidad, como el escenario de formación doctoral; es ahí donde hacen sus proyectos, sus investigaciones, y eso le da una gran fortaleza al sistema educacional.

El reto es extraordinario —reconoció el ministro de Educación Superior, José Ramón Saborido Loidi— porque para obtener los resultados que necesitamos es vital que las acciones que se llevan a cabo impacten de manera positiva en la calidad de los procesos educativos en la base. Asociado a ello destacó la importancia de que los temas que se escojan desde el Ministerio de Educación para la preparación de los recursos humanos y la ciencia, también se vinculen a las ciencias específicas que se desarrollan y que las personas se preparen, no solamente en la pedagogía, además para elevar la calidad de los estudiantes.

«El recurso humano es esencial si nosotros queremos lograr que allá, donde se forman ese niño y ese joven, se obtenga un resultado de valores de todo tipo que impacte en el proceso», valoró.

Desde la responsabilidad que tiene el Instituto Central de Ciencias Pedagógicas, como centro autorizado para la formación de postgrados en el país, su directora Silvia Navarro Quintero enfatizó en que es «el aula el escenario, el laboratorio natural, para la gestión de los proyectos, y el gran innovador del sistema educativo cubano, es el maestro, porque en la manera en que él planifique su proceso de enseñanza y aprendizaje, en que contextualice, identifique cómo trabajar las herramientas pedagógicas para accionar de manera diferenciada con la heterogeneidad de sus alumnos, está la principal innovación».

Nuestra responsabilidad —dijo— es preparar  a los docentes y directivos con las herramientas para ello.

Foto: Estudios Revolución

El escenario que hoy estamos viviendo con las acciones en los barrios, abundó, nos va dando las pautas de hacia dónde encaminar esa pedagogía que estamos recontextualizando desde nuestro proyecto y de conjunto con los municipios.

Al respecto, Gustavo Deler Ferrera, presidente de la Asociación de Pedagogos de La Habana, enfatizó en la urgencia de no perder de vista «el papel que tienen el consejo popular; la escuela, enmarcada en un consejo popular; el barrio; y la comunidad». Hoy estamos dando un nuevo significado al valor que tiene la pedagogía social, la pedagogía comunitaria, dijo, al tiempo que reconoció que la idea de que el Ministerio entre a un consejo popular con proyectos de desarrollo local constituye un reto del cual quedan aprendizajes significativos.

Sobre esa misma línea de pensamiento, el Presidente de la República insistió en la trascendencia de no perder de vista —dentro de los conceptos de desarrollo territorial y el perfeccionamiento—, que la escuela se convierte en el centro de la comunidad.

Entre los muchos retos que eso entraña, definió la importancia de prever cómo articulamos todo con los municipios y cómo formamos a las autoridades de Gobierno —incluyendo a las autoridades territoriales—, en materia educativa, para que sepan gestionar los conceptos de ciencia e innovación en la escuela, que es donde vamos a ganar la batalla.

Ahora tenemos que ser capaces —enfatizó— de socializar, generalizar y evaluar los impactos de las investigaciones que se están desarrollando en cada territorio. Todo eso va a dar mucho en la transformación que queremos hacer a nivel comunitario, en los barrios, en la pedagogía comunitaria, en la educación popular, en lo cual están haciendo varios agentes, que no son esencialmente del sistema educacional, y lo están haciendo bien.

Este 20 de octubre

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Celebramos este año el Día de la Cultura Nacional en medio de circunstancias excepcionales. Las restricciones impuestas por la pandemia obligaron a los creadores y a las instituciones a trasladar eventos, presentaciones y debates al ámbito virtual. La televisión apoyó ese gran esfuerzo, y puede decirse que no ocurrió el previsible “apagón” cultural. No obstante, el público acostumbrado a frecuentar los circuitos artísticos sufrió un cambio drástico en sus hábitos culturales  y una reducción de sus opciones de enriquecimiento espiritual. 

A la pandemia y sus secuelas de toda índole se sumaron los efectos del recrudecimiento del bloqueo, que se hizo más asfixiante que nunca. Enfrentamos limitaciones que obstaculizaron la participación de la población en los procesos culturales y la proyección social de escritores, artistas, instructores de arte y promotores, y de sus organizaciones e instituciones, desde la UNEAC, la AHS, la Brigada José Martí y los Institutos y Consejos del Ministerio de Cultura hasta la red de bibliotecas, museos, casas de cultura y demás entidades provinciales y municipales.


Si echamos un vistazo a nuestra región, advertiremos que el impacto de la epidemia de la covid-19 sobre el movimiento artístico ha sido devastador. Un mensaje circulado en julio de 2020 por la revista Conjunto de la Casa de las Américas denunció la situación desesperada del teatro latinoamericano:

“Mientras grupos y artistas generan iniciativas virtuales para sostener la actividad creadora y la comunicación con el público y con sus colegas de todas partes (…) como impulso vital para impedir que el teatro muera, muchos gobiernos neoliberales, carentes de políticas culturales humanistas e indiferentes a la necesidad de preservación y afirmación de la identidad de sus pueblos, dan la espalda a la cultura y a sus artistas.”

Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido allí donde reina el neoliberalismo, la cultura entre nosotros no ha quedado huérfana. En la Cuba satanizada por la maquinaria de mentiras de los medios y las redes sociales, la dirección del país ha seguido respaldando a creadores e instituciones. Protegió en particular a músicos y artistas escénicos no subvencionados, cuyos ingresos provenían de sus actuaciones en espacios públicos. Como dijo Díaz-Canel, “Con el cuerpo herido de dolencias y escaseces, Cuba no olvidó a sus artistas”.

Entretanto, en una clásica maniobra oportunista, el gobierno de los Estados Unidos y el núcleo fascista de Miami decidieron aprovechar la ocasión para reverdecer, con saña particular, su vieja aspiración de dividir a los sectores intelectuales cubanos, distanciar a los creadores de la institucionalidad revolucionaria y pregonar el debut de su quinta columna de “disidentes” tan largamente soñada.

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Llegamos en 2021 al Día de la Cultura Nacional después de conmemorar el aniversario 60 de “Palabras a los intelectuales” y de la fundación de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y el 35 de la Asociación Hermanos Saíz.

Estas conmemoraciones no fueron rituales vacíos. Sirvieron para motivar un análisis riguroso y crítico en torno al protagonismo que deben asumir los escritores y artistas en el diseño y la conducción de los programas culturales.

En su discurso del 28 de junio a propósito de “Palabras a los intelectuales”, Díaz-Canel volvió sobre puntos vitales que Fidel había tocado seis décadas atrás. Resaltó que el único camino viable en términos de política cultural es el diálogo. No el “diálogo” falso, como show, que reclaman para las redes y los medios a su servicio los ruidosos anexionistas; sino el “verdadero”, el “real y honesto”.

El propio clima creado por Fidel para aquellos encuentros de junio de 1961, gracias a su humildad y a su capacidad de escuchar, significa, para Díaz-Canel, un ejemplo del modelo de comunicación que debe establecerse entre la vanguardia política y la vanguardia intelectual:

“Esa parte de su discurso es una lección de ética y de solidez cultural, de respeto al otro; es una prueba de cómo funciona el diálogo verdadero, con el oído atento a las voces inconformes o disonantes y la palabra dispuesta a responder, pero no para vencer, sino para aprender, aceptar, convencer: sin prepotencia y sin soberbias estériles. No impone, razona.”

Díaz-Canel, a su vez, reveló sus experiencias cotidianas en ese tipo de intercambios como ejercicio sistemático y fecundante “en el empeño de construir consensos y articular acciones”. Insistió en que continuaría compartiendo muchas ideas con la intelectualidad “en el diálogo vivo, que no ha cesado ni cesará”.

Mencionó al propio tiempo las decisiones tomadas por la dirección del país para preservar la cultura, en medio de las enormes dificultades y carencias del presente:

“No se esperó la demanda de los artistas [dijo]. Se pensó en todos y en sus necesidades fundamentales en un contexto plagado de incertidumbres y malas noticias económicas globales que mantienen en suspenso los magros ingresos de una nación pobre y bloqueada. (…) // Eso no tiene otro nombre que Continuidad. Aquel diálogo de 1961 está vivo, aunque en más de un momento en estos años lo hayamos descuidado, pospuesto, malentendido y puede que hasta maltratado”.

Despejó asimismo cualquier temor de que pudieran regresar las posiciones dogmáticas y sectarias que distorsionaron en una época nuestra política cultural.

Hay que aprender del pasado, dijo, “para que las experiencias negativas no se repitan y tampoco se eternicen en la memoria con efecto paralizador; para que las positivas se sistematicen; para que los miedos infundados no se tornen creíbles; para que los oportunistas y mediocres no tengan jamás poder sobre la creación; para que los mercenarios no desprestigien nuestro abanico cultural; para que la crítica se haga desde lo artístico y lo profesional y no desde las apreciaciones externas, que suelen ser estériles y producir reacciones contrarias; para que la Revolución que se hizo por la justicia y la  libertad no dé pie a confusiones que las nieguen”.

Subrayó además aspectos definitorios con respecto a la libertad de creación y al alcance del “dentro de la Revolución” formulado por Fidel y revisitado en la contemporaneidad:

“…la obra de arte tiene no solo el derecho sino la misión de ser provocadora, arriesgada, desafiante, cuestionadora, también enaltecedora y emancipadora. Someterla a la censura subjetiva y cobarde es un acto de lesa cultura. La libertad de expresión en la Revolución sigue teniendo como límite el derecho de la Revolución a existir”.

“Dentro de la Revolución”, ratificó, “sigue existiendo espacio para todo y para todos, excepto para quienes pretenden destruir el proyecto colectivo”. Martí “excluyó a los anexionistas de la Cuba con todos y para el bien de todos” y Fidel hizo lo mismo en 1961 con “los incorregiblemente contrarrevolucionarios”. Del mismo modo, “en la Cuba de 2021 no hay cabida para los anexionistas de siempre ni para los mercenarios del momento”.

Díaz-Canel desmontó el juego sucio del enemigo, sus intenciones, sus modos de actuar y de mentir, y adelantó los planes que han tramado para desestabilizarnos:

“No somos ingenuos. Está demasiado claro que nuestros adversarios tratan, por todas las vías, de provocar un estallido social y han escogido para inducir provocaciones un momento especialmente difícil para el país por los daños acumulados debido al reforzamiento criminal del bloqueo y el desgaste generado por el largo e intenso período de pandemia, asociado a los brotes y rebrotes de la COVID-19. (…) // Preservar, bajo el peor de los ataques, la independencia y la soberanía nacional seguirá siendo la primera prioridad para quien se sienta revolucionario y patriota, aunque esas palabras en ciertos círculos se consideren obsoletas. // Obsoleta es la dependencia, obsoleta es la humillación al poderoso. De todas las libertades, la más preciada es la que nos libera a todos los que compartimos un sentimiento, la que nos inflama de orgullo ante el triunfo de un compatriota, la bandera que se iza y el himno que se entona.”

No es posible hablar hoy del 20 de octubre sin detenerse en este texto tan hondo y convincente de Díaz-Canel.

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Para Fidel la cultura era la clave de la libertad de los seres humanos, de su capacidad para no ser engañados, y el mejor antídoto para sortear las trampas seductoras del consumismo. Podía ser un componente primordial de la calidad de vida, del nivel de vida, en una concepción de la felicidad muy diferente a la promovida por la publicidad capitalista, atada a la acumulación irracional de cosas materiales —con el consiguiente saqueo de los recursos naturales y el acelerado deterioro del medio ambiente.

Pero para Fidel la cultura representa algo más. La llamó más de una vez “escudo y espada de la nación”: el escudo, ese núcleo identitario que atesoramos, nos resguarda de las influencias desintegradoras, como dirían Cintio y Lezama; la espada, por su parte, es capaz de llegar muy lejos y transporta la verdad de nuestro país (y la defiende) en los sitios más remotos.

En 1993, en los días más amargos del Período Especial, Fidel dijo en la UNEAC aquella frase que ha sido recordada con frecuencia: “La cultura es lo primero que hay que salvar.”  Se refería al arte y a la literatura, sí, pero igualmente al vínculo cognoscitivo y afectivo entre cultura y nación y a la suma de conocimientos imprescindibles para que el ser humano pueda defender su libertad, su memoria, sus orígenes, y deshacer la vasta telaraña de manipulaciones que le cierran el paso día a día.

Unos cinco años después, en el VI Congreso de la organización, Fidel habló de la globalización cultural. Dijo que era “el más importante de todos los temas, la más grande amenaza a la cultura, no solo a la nuestra, sino a la del mundo”. Había que defender nuestras tradiciones, nuestro patrimonio, nuestra creación, ante el “más poderoso instrumento de dominación del imperialismo”. Y concluyó: “aquí todo se juega: identidad nacional, patria, justicia social, Revolución, todo se juega”.

A la luz de esta severa advertencia, comprendemos más cabalmente la envergadura de la frase sobre “lo primero que hay que salvar” y el impulso personal que dio Fidel a la formación a  escala masiva de instructores de arte, a introducir la apreciación artística en el programa televisivo “Universidad para todos”, a constituir talleres de ballet para niños de barrios humildes, a la multiplicación de editoriales en todo el país y a muchas otras iniciativas de difusión lo más amplia posible de la cultura.

Díaz-Canel está pensando en estas ideas de Fidel cuando, en el discurso ya citado, afirma que nuestro enemigo “no ha logrado jamás horadar el muro infranqueable de la sólida cultura e identidad nacional”. De ahí que se empeñe en insertar sus mensajes propios de la chatarra seudocultural, cargados de vulgaridad, “en esos espacios que dejamos vacíos, confiados en que la masificación de la educación y la cultura iban a resolver espontáneamente un acumulado histórico de desigualdades de siglos que no se curan ni en seis décadas de Revolución”.

Y reconoce, con franqueza y transparencia, que “somos responsables también de nuestros índices de marginalidad”. De ahí que no podamos abandonar en ningún momento “la querella abierta por Fidel contra la incultura” desde 1961 y “seguir apostando a la decencia y a la riqueza que aporta al ser humano la cultura artística, sin cansarnos”.

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Desde hace unos días, la “espada” certera e influyente que veía Fidel en la cultura nacional está en México, en el Festival Internacional Cervantino, donde Cuba es el país invitado de honor. Nuestro Ministro, el poeta Alpidio Alonso, preside una numerosa delegación. Entrevistado por el periódico La Jornada, respondió preguntas inevitables acerca de las campañas anticubanas que han querido implicar al sector cultural.

“No existe ningún tipo de confrontación entre las nuevas generaciones y los artistas de la isla con su gobierno”, asegura Alpidio. Y agrega: “el papel de la cultura es central para el proyecto de la revolución y el socialismo cubano que nació hace más de 60 años”.

“No tiene precedente [añade]: la manera en que se ha utilizado de forma perversa la tecnología en función de falsear las cosas y construir una narrativa que adultera todo. (…) El mejor mentís a las campañas de odio y desinformación es la obra misma de los artistas cubanos, con toda su complejidad y diversidad, pues el arte que se auspicia desde las instituciones culturales creadas por la revolución es crítico, no es un arte mojigato ni contemplativo…”

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El 22 de agosto de 1980, el Consejo de Ministros aprobó que el 20 de octubre fuera considerado oficialmente Día de la Cultura Nacional. Hart hablaba con mucho orgullo del significado de que se unieran en esa fecha el poderoso legado de la creación artística y literaria de nuestro país y la tradición patriótica y revolucionaria que se extiende desde 1868 hasta el triunfo de Enero del 59.

El itinerario que nos lleva de Céspedes y Perucho Figueredo hasta los jóvenes que hoy estudian en las escuelas de arte desemboca en Martí y en Fidel y pasa por Rubén, Lam, Alejo, Lezama, Virgilio, Guillén, Cintio, Fina, Alicia, Mariano, Fayad, Retamar, Haydee, Graziella, Barnet, Nancy, Alfredo, Eusebio, Torres Cuevas, Formell, Silvio, Choco y tantos otros. Tiene que ver con la identidad cubana, con sus esencias, con su perfil irrepetible, y tiene que ver de igual forma con los ideales de emancipación y justicia social que han inspirado a nuestros creadores.

Cintio nos recordó en el año sombrío de 1993 que no puede separarse el destino de la Revolución del destino de la patria:

“Lo que está en peligro, lo sabemos, es la nación misma. La nación ya es inseparable de la Revolución que desde el 10 de octubre de 1868 la constituye, y no tiene otra alternativa: o es independiente o deja de ser en absoluto.”

Nación y Revolución, patria y Revolución, no pueden concebirse separadas. Tampoco es posible imaginar la auténtica cultura cubana, la cultura nuestra, vigorosa y genuina, vendiéndose al Imperio, aliándose al anexionismo. Si es realmente cubana, si nace de nuestras raíces, si ha sido gestada por hombres y mujeres (vivan donde vivan) portadores de aquella cubanía que definió Fernando Ortiz, va a estar ligada indisolublemente al binomio de nación y Revolución, de patria y Revolución.

COVID-19: Habrá que estar muy atentos para no retroceder

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“Todavía hay una batalla grande por ganar”. La expresión fue compartida este martes por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con el grupo de expertos y científicos que lideran las actividades de ciencia e innovación tecnológica en el enfrentamiento al nuevo coronavirus.

El Jefe de Estado, quien felicitó a sus interlocutores —los que junto a un ejército de mujeres y hombres consagrados y sabios han llevado al país a las actuales y alentadoras cifras alusivas a la epidemia—, habló de una batalla por delante no solo pensando en cómo hacer para no perder lo ganado cuando la Isla abra del todo sus compuertas al mundo: el dignatario estaba haciendo además una mirada al futuro cuando mencionó, en los primeros minutos del encuentro, el tema de la post—COVID-19, algo en lo que ya andan enfocados nuestros científicos.

El primer punto en la agenda del encuentro —que sesionó desde el Palacio de la Revolución y que también estuvo presidido por el Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz— versó sobre la actualización de los modelos de pronósticos, cuya exposición estuvo a cargo del Dr.C. Raúl Guinovart Díaz, decano de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana.

Los modelos están siendo elocuentes de “la eficacia de las vacunas que se están aplicando, y de los métodos de tratamiento a los pacientes”, dijo el Dr.C. Raúl Guinovart Díaz. Foto:Estudios Revolución.


Según afirmó el profesor, en sentido general la semana que ha terminado puede calificarse de buena en cuanto al control de la COVID-19. “Ha continuado en todas las provincias, dijo, la disminución de los casos confirmados; incluso aquellas provincias que mantienen todavía una incidencia alta de la transmisión, como Pinar del Río, Sancti Spíritus, Camagüey y Las Tunas, también han tenido un descenso”.

Tomando como apoyo esquemas sobre el comportamiento total de la enfermedad, el experto alertó que, aunque la tendencia de las cifras relacionadas con la COVID-19 es a disminuir, “la epidemia no ha acabado. Todavía nos queda mucho”: el descenso de las líneas —recalcó— ha sido bastante rápido, pero “para lo que nos queda de octubre y noviembre, todavía puede haber un número alto de casos”.

Los gráficos de pronósticos dan una buena noticia, apuntó Guinovart: “nosotros no llegaríamos, por lo menos en noviembre, a la cifra de los 10 000 fallecidos”. Eso significa que, según el matemático, se está “ralentizando” el crecimiento de ese número. Queda claro, como también dijo el experto, que los modelos están siendo elocuentes de “la eficacia de las vacunas que se están aplicando, y de los métodos de tratamiento a los pacientes”.

¿Qué ventajas tenemos en comparación con noviembre del año pasado?, preguntó el decano de la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana, para seguidamente hablar de que “hoy hay una gran cantidad de personas inmunizadas en la población”, y “esperamos que verdaderamente esa inmunización resista” la llegada de otras personas desde otras partes del mundo; resista ante una amenaza de propagación de la epidemia.

Entre otros datos alentadores, Guinovart hizo referencia a un modelo de pronóstico aportado por la Universidad de Sancti Spíritus, el cual ratifica que el número de casos confirmados muy posiblemente descienda a mediados de noviembre a cifras ostensiblemente bajas.

En cuanto a los niveles de recuperación de la enfermedad, Raúl Guinovart destacó que estos ya superan la cifra del 98%. De una semana a otra, el incremento de ese indicador ha sido del uno por ciento; pero en casos como estos, subir la cuesta, como reflexionó el experto, requiere de mucho trabajo.

“Para el próximo mes esperamos que estemos por debajo de los 2 000 casos diarios; y a mediados de noviembre, en unos 600 casos diarios aproximadamente, eso nos pondría en una situación muy favorable para enfrentar las nuevas medidas que se avecinan”, razonó el matemático, a propósito de lo cual el Presidente Díaz-Canel habló de congratularnos pero “sin confianza, sin extrema confianza”.

En esta hora —argumentó el mandarario— Cuba tiene ante sí varios retos: uno de ellos, ser eficientes en aplicar la dosis vacunal de refuerzo, para blindar a la población; y se impone, dijo, el adecuado tratamiento a quienes arriben al país, porque de bajarse la guardia, alertó, el escenario epidemiológico podría volver a complicarse.

La ciencia cubana no descansa

La Dra. C. Lisset Sánchez Valdés enunció que los estudios recientes confirman “el impacto positivo de la vacunación caracterizada por alta velocidad del proceso; y la universalidad de la estrategia vacunal. Foto:Estudios Revolución.

La actualización de indicadores de la enfermedad severa y la letalidad por COVID-19 en Cuba fue un tema que también formó parte de la agenda del encuentro con los expertos y científicos. La Dra. C. Lisset Sánchez Valdés compartió en tal sentido un enfoque cuantitativo, a través del cual, entre otras ideas, expresó que en estos momentos todas las provincias muestran cifras de  mortalidad de acuerdo con la incidencia de transmisión de la epidemia que presenta cada territorio.

A modo de resumen, la Doctora enunció que los estudios recientes confirman “el impacto positivo de la vacunación caracterizada por alta velocidad del proceso; y la universalidad de la estrategia vacunal, lo que de conjunto con el resto de las medidas clínicas y epidemiológicas, ha permitido mantener una baja letalidad”.

Igualmente comentó que las diferencias en los indicadores epidemiológicos entre los territorios del país, están demandando “nuevos análisis integrales”. Y a lo anterior sumó que “las acciones en los territorios más vulnerables deben ser reforzadas siguiendo el enfoque de riesgo”.

Por su parte la Dra. Ileana Morales Suárez, directora de Ciencia e Innovación Tecnológica del Ministerio de Salud Pública (Minsap), compartió el esquema de una escalera alusiva a las “nuevas premisas del protocolo” atemperado al presente: para el escalón de la población sana, el fin es que ella no enferme; para el escalón del paciente confirmado, el propósito es que no agrave; y para el paciente grave o crítico, la meta es que no fallezca. Y en todo esto, enfatizó, “una de las premisas fundamentales es vacunar”.

La experta habló de establecer un nuevo protocolo para los convalecientes. “Eso lleva, dijo, una estrategia particular que hemos estado reforzando”.

El Dr.C. Pedro Más Bermejo hizo referencia a la importancia de estudiar, con luz larga, el impacto de la COVID-19 en la población: “Todavía están por ver los resultados de Cuba ante esta pandemia”; lo dijo, por ejemplo, pensando en cómo la Isla no es homologable con ningún otro país en cuanto al alcance y rapidez con que ha asumido el proceso de vacunación.

“Hay tres experiencias fundamentales que hemos ganado aquí en este combate —explicó el Doctor Agustín Lage—: una es la importancia de tener un protocolo integral estratificado, que combina intervenciones farmacológicas y las no farmacológicas. La otra experiencia es el reposicionamiento de los productos de nuestra industria. Y la tercera es trabajar la ciencia del lado de la demanda; es decir, pedir a los científicos lo que queremos que investiguen”.

Además de la del convaleciente —enfatizó Agustín Lage— hace falta la estrategia con el adulto mayor que no está enfermo. Foto:Estudios Revolución.

El científico señaló el tema del adulto mayor como algo que se deriva de la COVID-19 y merece especial atención: “En esta epidemia el pico de la edad juvenil no está”, solo está presente “el pico del adulto mayor, y el problema es que esta es una mortalidad diferente”. Tenemos que replantearnos, aseveró, qué vamos a hacer con esa población vulnerable, que ya son 2.3 millones de cubanos, con miras a futuras pandemias.

Además de la del convaleciente —enfatizó Agustín Lage— hace falta la estrategia con el adulto mayor que no está enfermo: “Necesitamos un programa para el adulto mayor sano, y aplicar allí las experiencias que hemos ganado”.

Luis Velázquez Pérez, Presidente de la Academia de Ciencias de Cuba, razonó que “estamos en una etapa interesante”, la cual “refleja el esfuerzo que se ha venido haciendo” incluso desde mucho tiempo atrás. Sobre la estimación de la carga de secuelas, el científico recordó que “la pandemia ha afectado mucho a los pacientes”, lo cual conduce a la pertinencia de “aprovechar los servicios que tenemos para una atención más integral, para una rehabilitación más intensiva”.

En la misma línea de pensamiento de librar batallas por la  vida tuvo lugar, después, la reunión del Grupo de Trabajo Temporal del Gobierno para el enfrentamiento a la COVID-19, encabezada por el Presidente de la República y por el Primer Ministro. Las cifras compartidas en el encuentro por el titular de Salud, José Angel Portal Miranda, siguen siendo alentadoras, y la vacunación no se detiene; pero, como ha alertado la dirección del país, Cuba tendrá que estar muy atenta a cómo no retrocede en sus indicadores epidemiológicos cuando vuelva a abrir sus puertas a los visitantes de las más diversas latitudes.

Cuba tendrá que estar muy atenta a cómo no retrocede en sus indicadores epidemiológicos, se insistió en el encuentro. Foto:Estudios Revolución.

Aprueba Consejo de Estado cinco nuevos decretos-leyes

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El Consejo de Estado de Cuba emitió este miércoles cinco decretos-leyes sobre programas de interés nacional, entre los cuales se encuentran normativas para fortalecer el sector bancario, la atención a madres trabajadoras y la responsabilidad de las familias.

Así ocurrió en una sesión por videoconferencia con el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, y el primer ministro, Manuel Marrero, encabezada por el titular de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), Esteban Lazo.

Los presentes dieron luz verde a los decretos-leyes ‘Del Banco Popular de Ahorro’ y ‘Del Banco Exterior de Cuba’, que buscan adecuar contenidos sobre el régimen jurídico para la constitución, organización, funcionamiento, regulación, supervisión, vigilancia y sanción de las instituciones que operan en el sector.

La normativa ajusta asimismo la designación de los presidentes de esas entidades por el primer ministro, a propuesta del titular del Banco Central, precisó el portal web del Parlamento.

También fue aprobado el documento ‘Del Sistema de Ayudas a la Navegación del Servicio Hidrográfico y Geodésico de la República de Cuba’, con regulaciones sobre los espacios acuáticos sometidos a la jurisdicción cubana, en correspondencia con la legislación nacional vigente, los tratados y convenios internacionales.

Por su parte, el decreto-ley ‘De la Maternidad de la Trabajadora y la Responsabilidad de las Familias’ amplía los beneficios en esta materia para las empleadas del sector estatal y concede iguales derechos a las de otras formas de gestión.

En este sentido están las garantías para el disfrute de la prestación social, las ayudas monetarias por certificado médico de las gestantes y a mujeres con hijos enfermos, y las licencias complementarias de la maternidad.

La norma facilita la asistencia médica durante el embarazo, el descanso pre y posnatal, la lactancia materna, en tanto protege al padre u otro familiar trabajador que cuide del menor en caso de fallecer la madre.

El órgano de la Asamblea también dio el sí a la normativa ‘De la Condición Laboral y el Régimen Especial de la Seguridad Social de los Creativos en la Esfera de la Comunicación Social’, para beneficio de los profesionales afiliados a la asociación cubana para ese sector.

El encuentro además analizó, con vistas a su presentación a los diputados en el periodo ordinario de sesiones del Parlamento (convocado para el próximo 27 de octubre), los proyectos de leyes de Tribunales de Justicia, del Proceso Administrativo, del Proceso Penal y del Código de Procesos.

(Con información de PL)Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en WhatsAppCompartir en Telegram