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Padre no es cualquiera

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Si vivimos la paternidad de forma responsable nos sentiremos mucho más realizados en nuestra labor de padres. Foto: Chrissy Stewart/ Pinterest.

Estoy de regreso finalmente al trabajo y con ello me llega mucho más tiempo para dedicarle . La verdad, ya venía necesitando volver al periodismo después de un año ejerciendo como madre 24 horas al día. Ya me hacía falta mi propia habitación contra el estrés y la locura de cuidar de un bebé al 100 por ciento, y por eso me hace feliz reencontrarme con esta página en blanco.

Hoy he querido traer a la sección un tema que los lectores sugirieron desde las primeras entradas, pero que no había tenido la oportunidad de traerlo. Hemos hablado bastante sobre los cambios que enfrenta una mujer cuando llega la maternidad a sus vidas, sobre los nuevos roles que aparecen y los desafíos, pero apenas nos hemos referido a qué pasa con los hombres, y específicamente los papás en Cuba.

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Lenguaje de bebés: El camino de las primeras palabras

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Los padres son los primeros estimuladores del habla del bebé. Foto: Archivo
“Mamá, papá, guau-guau, tic-tac, oigo”… Mi hijo ya tiene 15 meses y escucharlo decir sus primeras palabras es una de las mayores alegrías de cada día. Ver a un perro, una lagartija, o una flor, es cada día el más importante de sus descubrimientos y por eso me voltea la mirada y me los muestra para que yo no me los pierda. También sabe decir y señalar casi todas las partes de su cuerpo, e imitar los sonidos de animales que quizás solo ha visto en imágenes. Hace unos meses apenas pronunciaba sus primeros gorjeos y ya es un niño que puede entender e interactuar con el mundo.
El lenguaje es el tema al que se acerca esta entrada en “De madre y de padre”, un proceso maravilloso, pero a la vez natural y espontáneo que surge por imitación, y en el que resulta fundamental el papel de los padres para cada etapa de su desarrollo. Para conocer a fondo sobre cada uno de los momentos que anteceden a la explosión del habla en un bebé, cómo debemos los padres estimular a nuestros hijos, y cómo reconocer y responder ante posibles retrasos, la columna entrevista hoy a Felix Chacón Peña, logopeda del servicio de rehabilitación del Hospital Pediátrico Borras Marfán, con larga experiencia en presentar el mundo de las palabras a los más pequeños.
“Aunque creamos que un bebé aún no nos comprende, ya desde bien pequeños podemos contribuir a que el lenguaje se vaya formando cuando le hablamos y también gracias a la lactancia, proceso que ayuda en el fortalecimiento de la musculatura implicada en el habla”, asegura este especialista.
Les comparto el diálogo con Chacón Peña y también algunos consejos como madre para estimular el lenguaje de los bebés.
—¿Qué entender por desarrollo del lenguaje en un bebé?
—En torno al lenguaje se puede hablar de dos aspectos fundamentales: la comprensión y la expresión. En ambos, hay signos que indican qué es lo normal y qué alarmas aparecen cuando hay una alteración. Por ejemplo, el niño primero debe hacer balbuceo monosilábico, después un balbuceo polisilábico, y luego decir mamá y papá sin sentido.
Más adelante, por lo general, empezará a decir más “papá” —porque como mayormente la madre es la figura que se queda a su lado durante la licencia de maternidad, no hará falta llamarla—. Ya después “mamá” se hará diferenciado y a lo mejor a abuela le dirá “abu”, o “mami”. Así, poco a poco irá aumentando su volumen de vocabulario. Hay una etapa de desarrollo del lenguaje que es el vocabulario pasivo: el niño lo entiende todo, pero no habla o lo hace muy poco. Ellos comprenden realmente mucho más de lo que hablan; y por lo general los padres se dan cuenta de que cuando hay un retraso en la marcha, por rivalidad de patrones el lenguaje se va atrasar y va a ocupar un segundo lugar en el desarrollo del paciente, hasta que no adquiera todos los hitos motores.
En un principio los padres suelen ver la parte motora como la más importante, pero el ser humano necesita caminar, ver y oír, al mismo tiempo. Hay que entender que toda situación que se da en el lenguaje tiene un contexto en que se da. Hay familias que propician un buen desarrollo del vocabulario, pero otras no, por lo que los padres necesitan saber cuáles son los signos de alerta para saber si un niño está atrasado.
—¿Cuándo se considera que un niño ha alcanzado los diferentes hitos del desarrollo del lenguaje?

El lenguaje es un proceso que emerge de manera espontánea. Foto: Archivo.
—Con respecto a la comprensión, un niño de 12 meses tiene que empezar a ejecutar órdenes verbales sencillas como toma y dame, inhibirse ante el no, así como tener un vocabulario pasivo importante y entender casi todo lo que se le habla. En la parte expresiva debe decir mamá para mamá, y debe imitar los sonidos de un chivo, el pollo, el gato, y empezar entonces a hacer juegos gestuales como la tortica, el dedito en el pilón, entre otros.
Por otro lado, en la parte de comprensión visual del lenguaje, el niño tiene que reconocer a la mamá a partir de los cinco o seis meses, y seguirla con la vista cuando la vea. Igualmente, tener una comprensión social en el sentido de que lo cargue una persona y se sonría, pues la sonrisa social se alcanza en edades tempranas.
A partir del año, empieza la segunda etapa del desarrollo del lenguaje, que es cuando el niño empieza a aumentar su vocabulario, e inicia el vocabulario fraseológico. Entre los 18 y 24 meses se produce la explosión del lenguaje, donde emplean el posesivo mío o tuyo, y comienzan a utilizar un artículo, o la palabra frase papá ven, mamá vamos, mamá dame. A los 36 meses, ya tiene que tener incorporado el yo, pues el niño empieza a estructurarse como individuo, y a decir “mamá yo quiero”.
La perfección en el lenguaje no existe, pero el niño sobre los 24 meses debe tener un vocabulario fluido, y hablar de manera fraseológico. Si el niño con 24 meses no articula ninguna palabra, ni dice ningún sonido, y solamente emplea un balbuceo monosilábico, si no tiene un seguimiento visual adecuado, no señala con 12 meses, no dice adiós, o no comienza a reconocer su esquema corporal con 20 meses, es un niño que tiene un retraso en su evolución, y necesita de la actividad asistencial de un logopeda, para determinar a través de la aplicación de tests o de la observación por qué etapa del desarrollo del vocabulario está.
—Una causa por la que por lo general muchos padres acuden al logopeda suele ser que el niño habla, pero hay un grupo de sonidos que no pronuncie bien. ¿Hasta qué edad se considera esto normal?
—Los cambios en los sonidos están dados por muchas causas, pero son normales hasta los 25 o 28 meses. Depende de los sonidos que el niño haya incorporado y del medio familiar en el que se haya desenvuelto el pequeño. Los padres a veces hacen diminutivos, cambian palabras por su sentido, y eso sí puede traer problemas en la pronunciación.
Hay padres que me dicen que el niño distorsiona, pero hay que entender que un sonido que el niño distorsione no constituye un problema grave, si bien usted puede ser músico, poeta, médico, distorsionando una erre (r). El lenguaje tiene un aspecto fonético, pero si usted tiene bien la comprensión del lenguaje eso no lo afecta en su totalidad. Hay problemas más graves, como la poca escasez de vocabulario o los problemas gramaticales. Si un niño tiene problemas con un sonido no hay que alarmarse demasiado, simplemente repetir e insistir.
—Por lo general, ¿cuáles son las principales causas que pueden provocar un retraso en el desarrollo del lenguaje?
—Son múltiples las causas, entre ellos los trastornos neurológicos, o niños que nacen con una parálisis cerebral o una asfixia severa, pero también son frecuentes los padres que estimulan poco a sus hijos.
—En ese sentido ¿qué consejos se le pueden dar a los padres para que estimulen el lenguaje del niño?
—Desde que está en la barriga se le debe hablar al niño, pues desde que está en el claustro materno escucha. Los padres deben saber que cuando el niño escucha música, o cuando se le habla, aumenta su pulsación cardiaca.
Después del nacimiento, la relación que se debe establecer entre madre e hijo tiene que ser de conversar, pero no de hablar por hablar. No se trata de hablarle mucho al niño, porque a un niño pequeñito tú le hablas mucho y él no decodifica lo que tú le estás diciendo. Es hablar despacio, con énfasis en la articulación, frases pequeñas, brindarle objetos para la manipulación donde tú le digas el nombre del objeto de manera clara. No cambiarle el sentido de los objetos por el significado.
En todas las actividades que vayas a hacer con él, tienes que explicarle, porque los bebés solos no logran hablar, ya que el lenguaje es imitación. Frente al televisor, tampoco el niño decodifica el lenguaje correctamente, porque están oyendo mucho vocabulario y no lo logran procesar. El lenguaje es imitación. Aunque el niño al momento no lo haga después te das cuenta de que en un momento determinado lo hablará. Las palabras se van quedando almacenadas y todo emerge cuando se llegan a establecer las conexiones en el sistema nervioso central . Por eso yo le digo a los padres: hablen a sus hijos, lo que no se ve ahora se verá en un futuro, porque cuando se estimula adecuadamente el lenguaje fluye.
—Respecto al televisor, ¿es bueno o malo? Una señora me dijo un día: “la niña mía habla de todo, y con unas palabras rarísimas, gracias al televisor”. Sin embargo, cuando uno escucha a la pequeña se percata de que utiliza palabras que no se usan en Cuba.

El uso precoz y excesivo de la televisión puede acarrear problemas en los bebés. Foto: Granma
—Yo no diría que la televisión sea mala. Ningún medio electrónico lo es. Considero que la técnica es buena, pero necesita intervención de los padres, porque un niño solo frente al televisor no está decodificando nada. Hay niños que han estado solos y hablan, pero todo está en dependencia del contexto, porque si el niño está solo pero a cada rato viene la madre y le habla y le explica es diferente.
Muchos de nuestros pacientes llegan a consulta de logopedia porque han estado muchas horas frente a un televisor. Se les da la comida sin intercambio, el baño, y en estos casos por supuesto que va a haber problemas. Pero la causa siempre es el individuo, porque estoy seguro de que si tú pones a un niño frente al televisor contigo, él participará y disfrutará de la actividad. Pero si no hay nadie que le explique o interactúe con él, ¿cómo tú crees que ese cerebro procesará esa información que necesita de la explicación e intervención de la familia?
—Usted como logopeda seguramente ha recibido casos de padres preocupados que responden a dos extremos, tanto los que ya están en la escuela y es la maestra quien indica buscar a un logopeda, hasta los que desde que tiene unos meses preguntan porque no dice determinados sonidos ¿Cuáles son las principales preocupaciones de los padres y como se da esa relación entre los dos extremos?
—Así es, a veces tú te encuentras con padres que quieren que con doce meses su hijo tenga un volumen de vocabulario por encima de su edad. Al ser humano todo le llega a su tiempo, usted no debe forzar los procesos, pues el lenguaje como proceso tiene su tiempo de maduración y necesita también de intercambio.
También a veces los padres tienen el error de decir que el niño habla cuando lo que hace es repetir. Hablar es una cosa y repetir es otra, y a veces lo más importante no es el volumen por repetición, si no lo que el niño es capaz de generar por sí mismo. Cómo el niño es capaz de incorporar eso en su lenguaje, y cómo lo aplica y para qué.
Hay niños también que a determinada edad comienzan con una tartamudez fisiológica, lo que es propio de cuando empiezan a adquirir un volumen de vocabulario y quieren decirlo todo. La situación del lenguaje es compleja, pues necesita de atención, preocupación y ocupación.
—¿Cuándo usted recomendaría que acudan a un logopeda?
—Desde los inicios es importante. No se debe esperar a que el niño tenga tres años para luego decir, él nunca hablo, ni señaló. Desde los primeros meses, cuando el padre empieza a ver que el niño no se sonríe, no tiene un balbuceo, no se inhibe ante el no, no tiene gorjeo, o no hizo trompetillas… se debe consultar un especialista. Hay que ser muy observadores ante un niño que no te vocalice, que no haga un seguimiento, pues puede ser que tenga un problema visual; como un niño que no gesticule puede tener un problema motor.
Otra cosa importante es la alimentación. Un niño que no succiona o no se le da el pecho… eso es error. Hay que darle el pecho al niño, pues si el niño tiene problemas de succión va a tener generalmente un retraso articulatorio. El lenguaje, como ser patológico, utiliza todos los órganos para su emisión. Imagínate entonces a esos padres que le dan todo batido al niño, y que comienzan tarde la ablactación mediante el uso de la cuchara… Esos niños tienden a tener flacidez muscular, pues la lengua tiene que estar siempre hiperrefleja, y si está hipotónico, será más complicado lograr los puntos articulatorios de algunos sonidos.
Algunos consejos para estimular el lenguaje en un bebé
(Fuente: Bebés y más)
—Hablar al bebé manteniendo contacto visual, vocalizando y variando la entonación.
—Leerle cuentos y mostrarle libros ilustrados que estimulen sus sentidos.
—Nombrarle constantemente los objetos cotidianos, juguetes, comida, animales, colores…
—Aumentar la expresividad cuando le hables, le cantes o le leas… Acompañar las palabras de gestos y exagerar la entonación… pues las palabras bien pronunciadas establecen las bases del aprendizaje lingüístico.
—Cantarle canciones infantiles.
—Jugar con las palabras y nombrar todo lo que utilicen en los juegos.
—Aprovecha cualquier ocasión para hablarle: enséñale las partes del cuerpo mientras le haces caricias o lo vistes, o los alimentos en el agro.
—No hables por él, no termines sus palabras, dale tiempo para que intente decirlas.
—Responde a sus primeras comunicaciones antes de las palabras. El bebé ya “habla” en su mente antes de pronunciar las primeras palabras y se va a comunicar con sus padres sonriendo, señalando, gritando… Es importante responderle, con la mirada, con la sonrisa y con palabras.
—Imita sus sonidos para animarle a repetirlos.
—Permite que coma sólidos cuando se introduzca la alimentación complementaria (y no solo papillas), ya que al masticar ponemos en marcha múltiples movimientos implicados en la articulación de los sonidos del lenguaje.

Cuando mamá tiene cáncer

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Por: Dayana Darias Valdés

Cuando mamá tiene cáncer las cosas se complican. Todos comienzan a mirarte con una sonrisa acogedora similar a la lástima. Las personas se acercan con la intención de dar ánimos y contradictoriamente emplean un tono desalentador.

Cuando mamá tiene cáncer todos evitamos esa palabra: “cáncer” como si el simple hecho de pronunciarla la fuese a matar. Te sudan las manos y te acostumbras al alboroto de los hospitales. Te enamoras de los términos médicos y desesperadamente comienzas a buscarlos en Wikipedia. Aprendes que las palabras “fibroma” y “metástasis” causan más miedo que cualquier película de terror.

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EEUU amenazó a varias naciones para frenar resolución de la OMS sobre lactancia materna

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Estados Unidos intentó boicotear una resolución de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la agencia de la ONU para la salud, que promueve la lactancia materna y limita la leche artificial. Así lo denunció el diario New York Times, que cuenta con testimonios de decenas de fuentes.

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Interpretando el llanto de un bebé(fotos)

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Por: María del Carmen Ramón

El llanto del bebé es como una especie de alarma que nos va marcando el ritmo de sus necesidades. Foto: Archivo.

Motivo de felicidad en el minuto de nacimiento, de preocupación y dolor en el momento de un golpe o enfermedad y también su única manera de llamar nuestra atención y expresar lo que desean… El llanto es la primera forma de comunicación de un bebé con el mundo y escucharlo es una de las emociones más indescriptibles para la madre que da a luz. Dicen que hasta somos capaces de reconocer en la distancia los sollozos de un hijo, aun cuando en el mismo instante lloren varios bebés. En el primer año de vida, serán frecuentes los dolores de cabeza para intentar interpretar los motivos de cada lágrima; y más de una vez será tema de polémica cuando alguien te diga en casa: “déjalo llorar”, “lo vas a acostumbrar a tus brazos”, “haz las cosas y si llora, que lo haga, porque se va a malcriar…” Leer el resto de esta entrada »

De madre y de padre: Quiero ser mamá, pero…

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Por: María del Carmen Ramón

Lo primero que se necesita para afrontar la maternidad es el deseo y la actitud personal para vivir la aventura. Foto: Área Humana.

“Mujer, ¿y tú qué esperas para parir?, ¿quieres parecer la abuela del niño cuando vaya a la escuela?, mira que para lavar pañales y soportar las malas noches hace falta juventud”. Si eres mujer, estás pegada a los llamados “ta” y aún tu pareja y tú no tienen hijos, de seguro más de una vez alguien te detuvo en la calle con comentarios como estos. No importa que a todas luces seas una persona realizada, feliz, y para quien la maternidad es un deseo, pero no el principal proyecto de vida. Para los amigos contemporáneos, para los vecinos, para la sociedad… una familia no estará completa sin los hijos, y una mujer no lo será del todo sino carga durante nueve meses un bebé en el vientre.

Aunque hay mucho que conversar sobre el embarazo y la llegada de un bebé, hoy quisiera que dialogáramos sobre un momento por el que todos pasamos mucho antes de las pataditas en la barriga, o del primer ultrasonido que confirma los latidos de una nueva vida: la decisión de cuándo tener nuestro primer hijo, una etapa casi siempre acompañada de presiones familiares y sociales, y en la que muchas veces vamos posponiendo la decisión para el mes que viene, el año próximo, o simplemente para un futuro, porque tenemos miedo del cambio que pueda experimentar nuestra vida.

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