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¿Por qué la NED esconde quienes reciben sus fondos en Ecuador?

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Por Luis Miguel Rosales
Por todos es conocido que una de las principales instituciones subversivas norteamericanas, muy vinculada a procesos identificados como “golpes suaves”, es la National Endowment for Democracy (NED).
Años atrás, cuando esta institución publicaba sus informes anuales, en el caso de Ecuador aparecían reflejados cuáles organizaciones no gubernamentales, fundaciones y centros ecuatorianos recibían fondos de ella y cuáles eran sus objetivos. Por ejemplo, en el año 2008 se reflejaban instituciones como la Asociación de Mujeres Municipalistas del Ecuador (AMUME), el Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP), FUNDAMEDIOS, el Consejo de Coordinación Política Afro del Ecuador, el Centro Ecuatoriano de Derecho Ambiental (CEDA), el Centro Sobre Derechos y Sociedad (CIDES), la Fundación Acción para el Desarrollo Comunitario (ACDECOM) y la Fundación Q’ellkaj, por solo mencionar algunas, de las que allí funcionaban.
Pero antes las denuncias, como el artículo del académico ecuatoriano Mario Ramos, titulado “Algunos elementos sobre la estrategia de la oposición desestabilizadora” y las denuncias públicas de importantes funcionarios políticos ecuatorianos, como el propio presidente Rafael Correa, al parecer la NED ha cambiado su estrategia en el caso de Ecuador, evitando informar cuáles son las instituciones y ONG´s ecuatorianas que reciben su dinero para desarrollar proyectos, en su gran mayoría tendientes a restarle apoyo al gobierno nacional, identificar y preparar supuestos líderes que pueden ser utilizados en campañas contra el gobierno o denunciar supuestas violaciones de los derechos humanos en Ecuador, utilizando para ello a los principales medios de la oligarquía nacional.
En el informe del trabajo de la NED del 2012 se comenzó a eliminar los nombres de sus receptores de dinero en ese país, mencionando solamente de manera muy sutil cuáles son los objetivos de ese financiamiento, con denominaciones como responsabilidad ciudadana, libertad de información, respeto a los derechos humanos, fortalecimiento de ONG y procesos políticos. En ese año llegaron a invertir en Ecuador, públicamente, 882 936 dólares. La cifra puede parecer irrisoria, pero a ella deben sumarse las partidas destinadas por otras instituciones y/o agencias subversivas norteamericanas como el Instituto Republicano Internacional (IRI, por sus siglas en inglés), Instituto Nacional Demócrata (NDI) y la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID); así como el dinero que la oligarquía nativa también destina a desestabilizar el gobierno de Correa.
Más reciente en el tiempo, en el informe correspondiente al año 2014 se mantuvo la misma tónica. Ese fue un año donde el dinero de la NED creció hasta la cifra de 1 073 045 dólares y si desmontamos la terminología utilizada en esa publicación, encontramos que ese dinero se destinó a fomentar programas de participación ciudadana que puedan ser dirigidos a presionar al gobierno, entrenamientos para cuestionar al gobierno en relación al uso de los recursos, promover campañas de denuncias de supuestos casos de corrupción en el gobierno, promover representantes de gobiernos locales o regionales destacados como figuras opositoras, promover líderes opositores, en especial dentro de la juventud y los indígenas.
Lo mejor del informe creo que está relacionado con el dinero destinado a la supuesta libertad de información, que en el caso de Ecuador está más relacionado con la desinformación y la promoción de campañas a través de los mas media oligárquicos denunciando al gobierno como violador de la libertad de prensa y de expresión, tratando de satanizarlo y apoyar acciones desestabilizadoras en su contra. ¿Recuerdan lo sucedido el 30 de septiembre de 2010? Para este supuesto programa de apoyo de la libertad de información el dinero destinado fue de $89 232, a lo cual hay que agregarle $36 000 para la promoción del “periodismo investigativo”. Pero no imaginemos que ese dinero se utilizó para investigar denuncias de corrupción que involucren a figuras de la oposición como Jaime Nebot o las relaciones sospechosas con la embajada norteamericana de la líder “indígena” Lourdes Tibán, cuyo hermano estuvo involucrado en el fallido Golpe de Estado del 2010. No, para nada, ese dinero se invirtió contra el gobierno de Rafael Correa.
Los ecuatorianos debían cuestionarse por qué la NED ahora protege a sus beneficiarios en Ecuador. ¿Por qué tanto en interés en evitar que se conozcan las instituciones o figuras que en Ecuador reciben dinero de una de las principales instituciones subversivas yanquis? Creo que hay muchas cosas sospechosas aquí y muchos pudieran sorprenderse cuando salga a la luz pública la verdad. Pero sí estoy seguro que hay algo claro, detrás de todas las protestas contra el gobierno de Correa está la mano de la NED.
Para concluir solo alertar al pueblo ecuatoriano, a esa inmensa mayoría que apoya a la Revolución Ciudadana, que todo indica que está en marcha en su país un “golpe suave” para derrocar al gobierno de Correa. Se están cumpliendo al pie de la letra las etapa predeterminadas y cínicamente divulgadas por Gene Sharp para la desestabilización.
No dejarnos que ganen esta guerra sucia que le hacen al pueblo ecuatoriano es tarea de todos.

EE.UU. pagó 2 mil millones de dólares para subvertir el orden democrático en Ecuador

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Por: Resumen Latinoamericano

“Siempre hemos sido una revolución de paz, aquí estamos pacíficos pero firmes”, declaró la parlamentaria María Augusta Calle.  La asambleísta ecuatoriana, María Augusta Calle, sostiene que Estados Unidos habría invertido la exorbitante cifra con el fin de “Fortalecer la democracia en Venezuela, Ecuador y Cuba”, propuesta que debía dar resultado en 180 días.

Calle, declaró que en Ecuador se está intentando aplicar la misma estrategia golpista que se intentó en Venezuela, para derrocar definitivamente la Revolución Ciudadana del Presidente Rafael Correa. Señaló también que lo que sucede es un caos planificado estratégicamente. Asegura que hace dos meses el parlamento de Estado Unidos aprobó una presupuesto de dos mil millones de dólares para desestabilizar Ecuador.

“Creo que están trabajando muy rápidamente para ver si al menos aquí en Ecuador logran romper el orden democrático”, precisó Calle.


Ecuador: Presentan pruebas por hechos violentos de la oposición

La parlamentaria de Alianza País agregó que desde hace tres semanas se vivía en paz y ahora “la oposición llamaba a romper el orden constitucional, agredir a la policía y tomar el Palacio para destituir al presidente Correa”. “Esta es una revolución que se ha caracterizado por hacer transformaciones profundas y en paz y no queremos que la confrontación se vuelva parte de la cotidianidad de nuestro país”, manifiesta Calle.

La asambleísta afirma que con el pretexto de la Ley de Herencia se busca generar conflictos, a lo que agregó “Esta ley no podría representar temor a ninguna persona, pero se manipuló y se mintió, generando temor en la población”, por ese motivo el presidente ecuatoriano decidió retirar el ley para garantizar el completo conocimiento del proyecto por parte del pueblo y llamar a una discusión nacional. “Cuando la gente comenzó a darse cuenta de que había sido manipulada y engañada, bajó la oposición a la ley y la derecha comenzó a sacar otras cosas, para tratar de mantener el ambiente”, dijo la asambleísta.

Calle comentó que aunque el gobierno ecuatoriano ha propuesto la mesa para el diálogo con todos los sectores “hay espacios que no lo van a hacer, porque el plan es derrocar al presidente” y no cambiarán la técnica, lamentó la diputada. Siempre hemos sido una revolución de paz, aquí estamos pacíficos pero firmes, y no vamos a permitir que un pequeño sector de la clase medio alta quiera rompernos de este país que nos ha costado mucho reconstruirlo durante estos ocho años de gobierno, esta revolución la sostendrá la mayoría del pueblo.

Discurso del presidente Correa a la llegada del papa Francisco a Ecuador

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Discurso pronunciado por el presidente Rafael Correa en la pista del aeropuerto Mariscal Sucre el 5 de julio de 2015, a la llegada a Quito del papa Francisco.
“Bienvenido, papa Francisco, a nuestra América, a su América, a este tesoro de la Patria Grande, llamado Ecuador, que lo recibe con los corazones de todos los ecuatorianos desbordantes de alegría y esperanza. Bienvenido al país megadiverso más compacto del mundo. Por su ubicación geográfica, Ecuador es el ecocentro del planeta. Bienvenido a Quito, primer Patrimonio Cultural del Planeta y Capital de Sudamérica. Somos orgullosos de un mestizaje luminoso, somos geografía multicolor y tierra germinadora de pensamientos y acciones revolucionarias de quienes como usted, nos exasperamos por la injusticia y la exclusión.
Ecuador ama la vida. Nuestra Constitución obliga a reconocer y garantizar la vida, incluido el cuidado y protección desde la concepción. Establece reconocer y proteger a la familia como núcleo fundamental de la sociedad y nos compromete profundamente a cuidar nuestra casa común, al ser la primera Constitución en la historia de la humanidad en otorgar derechos a la naturaleza. El 20% de nuestro territorio está protegido en 44 reservas y parques naturales. La gama multicolor de nuestra flora y fauna se complementa y enriquece más con la diversidad de nuestras culturas humanas. Tenemos además de una mayoría mestiza, 14 nacionalidades indígenas con sus correspondientes lenguas ancestrales, incluyendo a dos pueblos no contactados, que han preferido el aislamiento voluntario en el corazón de la selva virgen. Nuestra Constitución define al Ecuador como un Estado unitario, pero plurinacional y multicultural. Los argentinos muy orgullosos dicen ‘El papa es argentino’; mi querida amiga Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, dice ‘Bueno, el Papa será argentino, pero Dios es brasileño’. Por supuesto que el Papa es argentino, probablemente Dios es brasileño, pero de seguro el paraíso es ecuatoriano’. Bienvenido, Su Santidad.
Querido Santo Padre, el gran pecado social de nuestra América es la injusticia. ¿Cómo podemos llamarnos el continente más cristiano del mundo, siendo a su vez el más desigual? Cuando uno de los signos más recurrentes en el Evangelio es compartir el pan. Por eso los obispos latinoamericanos, reunidos en Puebla hace 40 años, nos decían ‘Vemos a la luz de la fe como un escándalo y una contradicción con el ser cristiano, la creciente brecha entre ricos y pobres’. Nos llamamos un continente de paz, pero la insultante opulencia de unos pocos al lado de la más intolerable pobreza son también balas cotidianas en contra de la dignidad humana.
Usted, como un gigante moral para creyentes y no creyentes, nos dijo a los jefes de Estado reunidos en la Cumbre de las Américas en Panamá –cito- ‘la inequidad, la injusticia, la injusta distribución de las riquezas y de los recursos es fuente de conflictos entre los pueblos, porque supone que el progreso de unos se construye sobre el necesario sacrificio de otros, y que para poder vivir dignamente hay que luchar contra los demás. El bienestar así logrado es injusto en su raíz y atenta contra la dignidad de las personas’. Y agregó que mientras no se logre una justa distribución de la riqueza no se resolverán los males de nuestra sociedad. Nos insistió que la pobreza no se eliminará con limosnas, sino con justicia, al sostener que la teoría del goteo o del derrame se ha revelado falaz. No es suficiente esperar que los pobres recojan las migajas que han tirado los ricos.
Por ello, con claridad, usted sostiene que tiene que exigirse la distribución de la riqueza. Estas injusticias claman al cielo. La fundamental cuestión moral en América Latina es precisamente la cuestión social, más aún si por primera vez en la historia, la pobreza y la miseria en nuestro continente, no son consecuencia de la falta de recursos, sino de sistemas políticos, sociales y económicos perversos.
En ese maravilloso regalo que usted ha dado a la humanidad, su encíclica ‘Laudato si’, nos dice que la política no debe someterse a la economía y que necesitamos imperiosamente que la política y la economía en diálogo se coloquen decididamente al servicio de la vida, especialmente de la vida humana. Nos recuerda a todos los fieles que la tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada. Cita en su encíclica las palabras de San Juan Pablo II, quien nos visitó hace 30 años, cuando dice ‘Dios ha dado la tierra a todo el género humano, para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno’ y que –añade- la Iglesia defiende sí el derecho a la propiedad privada, pero enseña con no menor claridad que toda propiedad privada grava siempre una hipoteca social para que los bienes sirvan a la destinación general que Dios les ha dado.
Usted ha denunciado con fuerza la tragedia de la migración, la cual bien conoce nuestro país. No entiendo, Santo Padre, cómo los países ricos, muchos de ellos mayoritariamente cristianos, podrán justificar éticamente a la futuras generaciones la búsquedas cada vez mayor de mayor movilidad para mercancías y capitales, al mismo tiempo, que penaliza, e incluso criminaliza la principal de las movilidades, la movilidad humana. La solución, como tantas veces lo ha sugerido usted, no es más fronteras; es solidaridad, es humanidad, y crear las condiciones de prosperidad y paz que desincentiven a las personas a migrar. Vivimos, Santo Padre, una globalización inhumana y cruel, totalmente en función del capital y no de los seres humanos, ya que no busca no busca ciudadanos globales, sino tan solo consumidores globales. No busca crear una sociedad planetaria, sino tan solo crear mercados planetarios. Y que, sin adecuados mecanismo de control y gobernanta, puede destrozar países, como también lo menciona en su encíclica.
Santo Padre, el orden global no solo es injusto, sino inmoral. Todo está en función del más poderoso y los dobles estándares cunden por doquier. Los bienes ambientales producidos por países pobres deben ser gratuitos; los bienes públicos, producidos por los países hegemónicos como el conocimiento, la ciencia y la tecnología, deben privatizarse y ser pagados. Usted en su encíclica cuestiona el estilo de vida de los países ricos por insostenible y antihumano. Y acertadamente nos habla de la deuda ecológica que estos países tienen con los países pobres. La mejor forma de enfrentar este injusto orden mundial es con la unidad de nuestros pueblos. La construcción de la Patria Grande es impostergable, tal vez los europeos tendrán que explicar a sus hijos porqué se unieron, pero nosotros tendremos que explicarles a los nuestros porqué nos demoramos tanto. Santo Padre, en lo personal, jamás acabaré de darle gracias a Dios y a la vida por todos los privilegios que me ha dado. Entre ellos poder conocerlo y recibirlo en mi patria. El Evangelio dice ‘donde está tu tesoro, está tu corazón’. Tenga la seguridad que mi tesoro no es el poder, sino el servicio. Tener un país sin miseria, pero también sin lujuriosos derroches, un país que supere la cultura de la indiferencia, donde se acaben los descartables de la sociedad. En la cual trabajemos para los hijos de todos y así, juntos, alcancemos el Buen Vivir, el Sumak Kawsay de nuestros pueblos ancestrales.
La doctrina social de la Iglesia nos dice que el bien común es la razón de ser de la autoridad política. Es ese bien común el que hemos tratado de construir en Ecuador desde hace ocho años, considerando –cito- ‘al prójimo como otro yo’, cuidando primero de su vida y de los medios para vivirla dignamente, como nos dice la Constitución Pastoral. La Conferencia Episcopal Latinoamericana, reunida en Medellín, nos decía hace casi medio siglo ‘el Episcopado Latinoamericano no puede quedar indiferente ante las tremendas injusticias sociales existentes en América Latina, que mantienen a la mayoría de nuestros pueblos en una dolorosa pobreza cercana en muchos casos a la inhumana miseria. Un zurdo clamor brota de millones de hombres pidiendo a sus pastores una liberación que no les llega de ninguna parte’.
Gracias a Dios la Iglesia latinoamericana nos ha dado extraordinarios pastores, como Monseñor Óscar Arnulfo Romero, mártir de nuestra América recientemente beatificado por usted; nuestro Leonidas Proaño, el obispo de los indios, quien luchó por la verdad, por la vida, por la libertad, por la justicia, los valores del reino de Dios –como él los llamaba-. Nos dio un Hélder Câmara, ‘cuando doy de comer a los pobres me llaman Santo; cuando pregunto por qué hay pobres, me llaman comunista. Ahora esa iglesia nos la da usted, Francisco, el primer papa latinoamericano’, con su mensaje profético que si alguien quisiera callar, lo gritarán hasta las piedras.
Bienvenido a su casa, Santo Padre”.

La ley de herencias y el espaldarazo del pueblo ecuatoriano

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por: Rudy Alí López González *
Hoy la lucha se debate entre quienes creen en la democracia y quienes desean mantener y profundizar la inequidad
“A principios del siglo XIX, la única manera de vivir desahogadamente era haber heredado. El trabajo, la educación y el mérito no conducían a nada”. Con estas palabras es como Thomas Piketty, en su libro El capital en el siglo XXI, habla sobre Vautrin, personaje de la obra Papá Goriot de Balzac, a quien utiliza por la forma en que describe el funcionamiento de la sociedad desde su punto de vista. Y elegí a Piketty para comenzar esto debido a que creo es quien mejor ha abordado el tema de la desigualdad en el ultimo tiempo.

Según el autor, vivimos en una era dorada de la economía pero con características peculiares, esto gracias a que el aumento de la riqueza no está beneficiando al conjunto social. Como esta riqueza no es equitativamente redistribuida genera que retornemos a los niveles de desigualdad que existían en el siglo XIX. Para Piketty la solución es simple (al menos en la teoría) y consiste en imponer un gravamen a las rentas del capital hasta que su retorno neto agregado (después de impuestos) se sitúe por debajo del crecimiento económico.

Pero así como la derecha teórica se opone a la tesis de Piketty, en la práctica existen trabas para aplicar gravados a los sectores más acomodados. Cuando un gobierno intenta implementar una tasa impositiva que busca no solo aumentar las ganancias de la nación, sino equilibrar la balanza social, los sectores dueños del capital salen en defensa de sus intereses mezquinos. Este es el caso de Ecuador al día de hoy.

Guayaquil ya no se presenta como la otrora ciudad combativa que impulsó la “revolución gloriosa” en 1944, la cual permitió el ascenso al poder de Velasco Ibarra. Hoy La perla del Pacífico, como es denominada por los ecuatorianos, es el foco central de las protestas contra el gobierno de la denominada “revolución ciudadana”. La oposición se ve ahora representada por los caudillos Jaime Nebot y Guillermo Lasso, ambos con un pasado que habla por si solo. El primero fue nombrado gobernador de Guayas (Provincia de Guayaquil) por el entonces presidente León Febres, quien fuera conocido por la dureza dictatorial con la que gobernó Ecuador a finales de los 80. El segundo es el ex presidente ejecutivo del Banco de Guayaquil y estuvo involucrado en el feriado bancario, momento en que Ecuador sufre una grave crisis que lo obliga a dejar el Sucre y dolarizar su economía.

Pero, ¿a qué se deben las protestas?

El pasado 24 de mayo, Rafael Correa anuncia una medida para solventar los bajos precios del crudo que se manifiestan globalmente, un impuesto que es redistributivo y busca “justicia, redistribución, pasar de una aristocracia a una verdadera democracia”, según especificó el mandatario. El proyecto de ley que se propuso se denominó: “Ley de herencias”, ya que busca cobrar un impuesto a los capitales que no son productivos para toda la sociedad y se traspasan en líneas familiares. Esta ley solo afectará al 2% de la población, aunque indirectamente, el que sí estaría mayormente afectado es el 0,1% de la población que tiene mayores ingresos, según especificó el ministro coordinador de la política económica, Patricio Rivera.

¿Cómo se llevaría a cabo la Ley de herencias?

Oficialmente llamada Ley Orgánica para la Redistribución de la Riqueza, se compone de dos tablas. En la primera se establecen los impuesto a pagar por herederos indirectos, mientras que en la segunda se establecen los impuestos a herederos directos

(ver tablas en pdf anexo en: http://www.la-epoca.com.bo/portada/1436317525/digital/#/5/zoomed).

Teniendo en cuenta que el salario básico en Ecuador consta de 354 dólares, en ambas tablas se establece un mínimo en que se comienza a pagar la tasa impositiva. Este mínimo consta de herencias en las cuales exista un exceso de 200 veces un sueldo básico, a lo cual se les cobra 2,50% por el excedente mas no por la fracción básica de la herencia. Luego de esto, el monto de la tasa impositiva comienza a aumentar y se aplica un impuesto tanto para la fracción básica (que no varía al ser medido en numero de salarios básicos) como para la fracción excedente (que varía al ser por porcentaje).

En el caso de los herederos indirectos, la tarifa a la fracción excedente puede llegar hasta 77,50%, mientras que para los herederos directos la misma tarifa asciende hasta un 47,50%.

Para este proyecto de ley están previstos algunos porcentajes de rebajas del impuesto a pagar si es que este se lleva a cabo dentro de un determinado plazo. Si el pago se efectúa un mes después de recibir la herencia se aplicará un rebaja de 10%; dos meses, 8%; tres meses, 6%; cuatro meses, 4% y cinco meses, 2%. En adelante, no habrá rebajas.

Esta reforma provocó que los sectores más acomodados, aquel 2% que se vería afectado, impulsara protestas en contra del gobierno.

Una vez presentado el proyecto de ley la oposición comenzó una campaña de desinformación contra esta utilizando el argumento de que dicha reforma sería perjudicial para la clase media ecuatoriana, su desarrollo y la producción nacional. Es a raíz de esto que se logró movilizar a la ciudadanía y utilizar a la inmensa mayoría perteneciente a la clase media para defender, cual marionetas, los intereses de un reducido sector de la sociedad.

Los límites del diálogo

El 15 de junio, el presidente Correa decidió congelar de manera momentánea el proyecto de ley para establecer instancias de diálogo (que la oposición se niega a realizar), además de desarrollar una maquinaria informativa destinada a concientizar a la ciudadanía sobre los verdaderos resultados que busca el proyecto de ley.

A pesar de las instancias de diálogo propuestas por el gobierno, la oposición ha mantenido las protestas que se han agudizado en los últimos días. Recientemente el ministro coordinador de seguridad (Ministerio de Interior), César Navas, denunció que la oposición busca realizar un golpe de Estado programado para el día 2 de julio. Ante esto, el gobierno y los movimientos políticos a fines se han movilizado y han llevado a cabo diversas actividades destinadas a defender el proceso de la revolución ciudadana.

Destaca la activa participación de los miembros de la Juventud PAIS que, movidos por su rebeldía y por las ansias de trabajar por un Ecuador para todos, han llevado a cabo un encuentro juvenil el día 2 de julio en defensa de lo alcanzado durante el gobierno de Rafael Correa.

Hoy se demuestra cómo la restauración conservadora es capaz de llevar a cabo las más infames acciones con tal de preservar sus intereses económicos y su hegemonía.

No solo se busca atentar contra un gobierno, no solo se busca derrocar a un presidente, no solo se busca hundir el proyecto político de Alianza PAIS. Hoy la pelea es mayor. Desde la revolución francesa, la igualdad es un componente fundamental dentro de toda democracia, ya lo decía Jean-Jacques Rousseau “Si se investiga en qué consiste precisamente el mayor bien de todos (…) se hallará que se reduce a estos dos objetivos principales: la libertad y la igualdad”. Hoy la lucha se debate entre quienes creen en la democracia (defendiendo la igualdad, por medio de la justa redistribución, y la libertad) y quienes desean mantener y profundizar la inequidad y con esto, defender a una falsa democracia liberal que abogue por los intereses de pocos y relegue los de la mayoría.

Golpear la democracia

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por: Natalia Coronel *
Los países de la región a diario son sometidos al acoso de un poder económico y mediático que ya no recurre a los ejércitos para librarse de los gobiernos que no responden a sus intereses
El escritor Eduardo Galeano recapitula el drama histórico de América latina con una frase precisa: “La fuerza del conjunto del sistema imperialista descansa en la necesaria desigualdad de las partes que lo forman, y esa desigualdad asume magnitudes cada vez más dramáticas”. [1]

 

En el siglo pasado se dio un proceso de fragmentación de Nuestra América, dominados por oligarquías y elites oportunistas que responden en función de sus propios intereses, desentendiéndose de las necesidades del pueblo. Esta realidad dio un giro en los últimos años cuando comienzan a surgir en la región gobiernos populares y democráticos que trazaron, con la multiplicidad propia de cada país, autonomías políticas, económicas y culturales en contramano de los manuales de la escuela neoliberal que llevó al limbo a la Patria Grande. Este proceso motivó la creación de organismos supranacionales que dieron envión a la integración y solidaridad latinoamericana. Expresiones como Unasur, el Alba, la Celac, el Mercosur, son el parangón de las nuevas corrientes políticas en el poder en una coyuntura de grandes dificultades para los bloques imperiales.

 

Del golpe de mercado al golpe de la calle

 

El politólogo norteamericano Samuel P. Huntington, en su libro La tercera ola había expuesto una tesis sobre el avance de la democracia a lo largo de nuestra historia reciente. Allí explicaba cómo la democracia, como sistema político, se había extendido entre los años ochenta y comienzos de los noventa del siglo XX como sistema político universal, desplazando a las dictaduras y totalitarismos en América latina, Europa del Este, Asia y África. “El ‘golpe militar’ como recurso y alternativa para sustituir gobiernos civiles había caído en desuso y dejó de ser una herramienta fáctica para alterar situaciones políticas”. [2]

 

En los años ochenta, luego de la caída de los gobiernos militares, en América latina prevalecían gobiernos de orientación socialdemócrata. En este contexto surge el término ‘golpe de mercado’, esta condición se generaba con una crisis económica descontrolada, incitada por una estampida del tipo de cambio y un golpe inflacionario que forzaba al gobierno a renunciar.

 

En Argentina ocurrió con el presidente Raúl Alfonsín, en 1989, cuando la presión inflacionaria lo obligó a una salida anticipada. Es una herramienta política en manos de los mercados que termina beneficiando a los sectores políticos conservadores. En Ecuador, Abdala Bucaram, fue destituido de la presidencia en el marco de una situación de descontrol económico y denuncia de un “golpe de mercado”.

 

A finales del siglo XX, superado los golpes militares, la represión y el terrorismo de Estado, Sudamérica se vio representada por gobiernos neoliberales que apostaban su economía al sector privado y a la radical reducción del gasto público. Bajo estas circunstancias se generan los ‘golpes de la calle’. Los presidentes electos se vieron obligados a dejar el poder al no poder afrontar las protestas del pueblo en las calles que expresaban el descontento con sus políticas económicas. Tal fue el caso de Gonzalo Sánchez de Lozada en Bolivia, Fernando De la Rúa en la Argentina y Lucio Gutiérrez en Ecuador, presidente que había nacido como una expresión populista pero que luego viró hacia otra posición.

 

En la actualidad, con los imperantes gobiernos de centroizquierda en la región, la economía dejó de ser factor principal de desestabilización, pues estamos sometidos a un contexto de crecimiento impulsado por los buenos precios de las materias primas, los recursos naturales y la creación de empresas estatales. En rigor, las protestas en las calles perdieron el efecto desestabilizador que habían tenido antes. En este escenario, los bloques imperialistas se ven ante la necesidad de impartir un nuevo paradigma para golpear la integración.

 

Golpes Blandos

 

Los llamados ‘golpes blandos’ responden a una de las tácticas modernas de la Guerra de Baja Intensidad (GBI) [3] y engloba todas las áreas: económica, política, diplomática, cultural, militar y, esencialmente, comunicativa.

 

Traviste a una minoría en mayoría a través de manifestaciones azuzadas desde los grandes medios de comunicación que instalan un discurso “libertario” y “democrático”, pero motivando a huelgas agresivas, lock-out patronales, destinados a herir sistemáticamente la legitimidad del gobierno. Estos son los aspectos más salientes de lo que muchos analistas políticos consideran los pasos para un llamado “golpe blando”. Este concepto es tomado de la teorización sobre la resistencia no violenta del cientista estadounidense, Gene Sharp, que en los años ’60 comienza a estudiar los métodos no violentos de Mahatma Gandhi. [4]

 

A principios de siglo XXI esta teoría comenzó a ser utilizada por la CIA y ser aplicada en los procesos democráticos de la región a favor de la inutilidad de las fuerzas armadas como gendarme de los poderes concentrados, ya sea por desprestigio popular o por salto cualitativo poniéndose al lado del pueblo.

 

En los últimos años, casi ninguno de los países de América latina pudo escapar del azote destituyente que pretende golpear nuestra geografía. Los países de la región en la que se desarrollan procesos progresistas y populares, advierten de manera sistemática este tipo de orquestaciones que atentan con la estabilidad de los gobiernos, cuando directamente no logran balcanizarlos. [5]

 

Por estas horas Ecuador se encuentra en el ojo de la tormenta, con los dueños de los poderes económicos y políticos, ideológicamente conservadores, que tradicionalmente han dominado el país; contra una Revolución Ciudadana, encabezada por Rafael Correa, que lleva ocho años en la presidencia, con grandes esfuerzos por lograr una mejor distribución de la riqueza. La derecha fragmentada halló una ligazón bajo la bandera de la rebelión contra las leyes de herencia y plusvalía inmobiliaria y juntó fuerzas para desafiar al gobierno democrático. (Leer artículo: “La ley de herencias y el espaldarazo del pueblo ecuatoriano”).

 

Viejos objetivos, nuevos métodos

 

Desde 1999, cuando accede al gobierno el bolivariano de Hugo Chávez, hasta ahora, están en marcha en diversos países de Nuestra América, en forma simultánea con los sucesos de Ecuador, dispositivos contrarrevolucionarios dispuestos a perturbar estas democracias.

 

En el caso de Venezuela, el presidente Nicolás Maduro acusó directamente al gobierno de Estados Unidos de conspirar en su contra. No obstante, este asedio comenzó mucho antes de la muerte del Comandante Hugo Chávez quien, en 2002, enfrentó un golpe de Estado que fue revertido gracias a la reacción popular a favor de la revolución.

 

Más allá de haber ganado legítimamente las elecciones tras la muerte de Chávez el gobierno de Maduro ha enfrentado la permanente acusación de ser una dictadura, mismo calificativo que recibía Chávez durante su presidencia. En nombre de la defensa democrática sectores de la derecha vetusta y del poder económico vienen instrumentando las más diversas maneras de deslegitimación política, acompañada de una escala de violencia en las calles, aceleración inflacionaria y embestida de los medios de comunicación.

 

A principio de este año, Rafael Correa alertó que en “Venezuela está en marcha un golpe de Estado blando, ¿cómo se puede sostener dos semanas de violencia sin tener un fuerte financiamiento?” [6], Había cuestionado el mandatario los hechos de violencia fogoneados en el caribeño país.

 

Pero la “Ley de Herencia” no es la primera excusa que se utiliza para golpear al gobierno de Correa. En 2010 ya sufrió en carne propia un intento de golpe de Estado que poco tuvo de “blando”. Efectivos de la fuerza policial se acuartelaron en protesta por una reforma y retuvieron al presidente en un hospital hasta que fue rescatado por militares. Todo en medio de una balacera que terminó con diez muertos y 300 heridos. El ecuatoriano explicó que los golpes blandos son intentos de desestabilización planificados desde el extranjero: “ya no son golpes militares, ahora es el boicot económico, la manipulación informativa. Son opositores concretos que movilizan e infiltran en las manifestaciones a gente violenta para después acusar al gobierno”.

 

Hace unos meses, Dilma Rousseff enfrentaba en Brasil la instalación de un debate acerca del juicio político que se le endilgaría por su presunta vinculación en el escándalo de Petrobras, la empresa estatal petrolera en la que se desnudó un escándalo de corrupción preexistente a la sucesora de Lula. La campaña en su contra se alimentó de cierto descontento por cuestiones económicas, como el desempleo y la inflación, y fue estimulada a través de los medios sociales, pero principalmente por los grandes medios hegemónicos con O’ Globo a la cabeza (uno de los medios más poderosos y opositor al gobierno).

 

Acciones destituyentes

 

Una de las acciones desestabilizadoras más recordadas fue la que montaron en 2008 desde Santa Cruz -‘capital blancoide’ de Bolivia-, los poderes económicos dominantes, al presidente Evo Morales, quien pudo salir airoso de la situación. Ese mismo año un lock out patronal conocido como la famosa “crisis del campo”, azotó, en Argentina, al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, en un primer intento desestabilizador.

 

Pero estos golpes malogrados no hicieron decaer la estrategia de Estados Unidos y al año siguiente, en 2009, se dio el primer triunfo del Imperio -junto a la justicia hondureña- con el objetivo de derrocar a Manuel Zelaya. El presidente había promovido una consulta popular para encarar una eventual reforma constitucional, al tiempo que estaba dando los primeros pasos para ingresar al ALBA, pero varios poderes del Estado, incluso los jefes de las Fuerzas Armadas, se le opusieron con el argumento de que intentaría una reelección, vetada en la Carta Magna. El caso concluyó con la detención del presidente y su expulsión del país en junio de 2009.

 

En su obra, el fundador de la Institución Albert Einstein, organización que estudia e incita al uso de la acción no violenta para “democratizar al mundo”, enumera una lista de 198 métodos para llevar a cabo esta lucha, organizada en cinco etapas. Plantea que el poder de fuego del aparato estatal se combate con “armas psicológicas, sociales, económicas, políticas e informativas”. Si bien este desarrollo teórico-político estaba dirigido a gobiernos totalitarios y dictatoriales, la efectividad de sus métodos permitió adecuarlos al desarrollo de nuevas formas no violentas destituyentes, solo que en estos casos se trata de gobiernos legitimados por el apoyo popular.

 

Estos ‘golpes blandos’ comienzan con una serie de acciones para generar un clima de malestar. Entre ellas destacan la realización de “denuncias de corrupción y la promoción de intrigas”. El próximo paso implica abrir agudas campañas en defensa de la libertad de prensa y de los Derechos Humanos acompañadas de acusaciones de totalitarismo. Inmediatamente se abordan reivindicaciones políticas y sociales y el fomento de manifestaciones y protestas violentas, amenazando a las instituciones. De esta manera imponen una guerra psicológica para crear un clima de “ingobernabilidad”, concluyendo con la renuncia forzada del presidente o la intervención de otros poderes.

 

Tal fue el destino de Fernando Lugo, en Paraguay. En junio de 2012 los dos partidos tradicionales lo destituyeron a través de un golpe de Estado parlamentario, tras acusarlo de violar la Constitución. La ofensiva contra Lugo, quien había ganado las elecciones de 2008 con el 40% de los votos, comenzó por adjudicarle responsabilidad política por los enfrentamientos entre campesinos y policías sucedidos en la Ciudad Curuguaty, que arrojó un saldo de diecisiete muertos. Lugo enfrentó la resistencia a la reforma agraria que intentaba implementar, la falta de resultados inmediatos en mejorar la calidad de vida de la población indígena, y una campaña mediática contra el ex obispo católico por la paternidad de varios niños.

 

En enero pasado el fiscal Alberto Nisman, al frente de la Unidad Especial que investigaba la causa sobre el violento atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) el 18 de junio de 1994, fue encontrado muerto con un disparo en la cabeza, en el baño de su departamento y con todas las puertas de su casa cerradas por dentro. Cuatro días antes había presentado una denuncia, sin prueba alguna y con serias contradicciones, en la que acusaba a la presidenta de la nación, Cristina Kirchner, al canciller Héctor Timerman, y a otras personas, de intentar encubrir a funcionarios iraníes acusados (sin pruebas) de ser culpables del atentado. El caso fue acompañado por los medios opositores, importantes actores en la política argentina, que intentaron instalar que la presidenta había asesinado al fiscal e instigaron movilizaciones en una cruzada que puso en vilo al gobierno. En estos casos la maquinaria de propaganda negativa acompaña con énfasis los procesos destituyentes y profundiza el trabajo sistemático dirigido a limar la legitimidad.

 

En sus ensayos, Sharp introduce el concepto de “jiu-jitsu político” [7] que radica en arrasar al oponente mediante un desequilibrio con una táctica o maniobra: “Para ganar hay que insistir, persistir, no retirarse, no someterse. Dar muestra de que la represión debilita, detiene o estanca al movimiento es dar aviso al adversario de que con más represión obtendrá la victoria”, afirma.

 

Finalmente, los blandos no son tan blandos y el Imperio continuará con su injerencia, con nuevos métodos pero con los mismos objetivos, aunque esta vez con una sociedad que responde y actúa en consecuencia para evitar la pérdida de la hegemonía democrática en una de las regiones con mayores recursos naturales del planeta.

 


 

1 Las Venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano, 1971.

2 La tercera Ola, Samuel P. Huntington, 1994.

3 Manual de Campo 100-20 del Ejército de los Estados Unidos, Military Operations in Low Intensity Conflict.

4 La política de la acción no violenta, Gene Sharp, 1973.

5 Termino usado para describir procesos de fragmentación de una región.

6 ¿De qué se trata el golpe suave? 18 de febrero, 2014. http://www.telesurtv.net/

7 Arte marcial japonés, basada en la defensa sin arma.

Ecuador: desmienten retiro de apoyo militar a Correa

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Los rumores fueron rechazados por el ministro de Defensa, Fernando Cordero.

El Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas de Ecuador desmintieron este lunes los rumores que han circulado a través de las redes sociales según los cuales la derecha se ha encargado de asegurar el retiro de apoyo militar al presidente de la nación, Rafael Correa. Estos sectores políticos que buscan desestabilizar el país se encargaron de circular una grabación clandestina en la que se escucha una supuesta decisión del alto mando militar de retirar su apoyo a Correa. En ella también se habla de un feriado bancario (congelamiento de depósitos).

Tales rumores fueron rechazados por el ministro de Defensa, Fernando Cordero, y el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Luis Garzón. ​

“Es una declaración totalmente irresponsable. No es cierto. Las Fuerzas Armadas son responsables, profesionales, estamos justamente cumpliendo lo que manda la Constitución. Nosotros consideramos que estamos aquí para velar la democracia, consideramos que estamos para apoyar, proteger las libertades, garantías, los derechos de todo el pueblo ecuatoriano”, recalcó Garzón durante una entrevista realizada en una televisora local.

En ella destacó que a las 16:00 hora del pasado viernes (cuando supuestamente los militares habían tomado la decisión) estaban en actividades normales, pero no reunidos con el presidente Correa. Garzón destacó que por el contrario han estado enfocados y planificando el recibimiento del Papa Francisco y todas las actividades cotidianas de la Fuerzas Armadas en la nación.

Por su parte, el ministro Cordero calificó la acción como un acto de irresponsabilidad. “Estas declaraciones provienen de ‘locutores alquilados’, los cuales, expresó, podrían ser extranjeros por no ser un dialecto de ninguna parte del Ecuador”.

Recalcó que es un delito hablar de un feriado bancario y “ojalá se pudiera identificar superando lo de clandestino para que se les aplique el máximo rigor de la ley”, apuntó Cordero.

Telesur

Distribución de la riqueza en Ecuador: el debate que faltaba en la región

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Distribución de la riqueza en Ecuador: el debate que faltaba en la región

Agustí­n Lewit/Mejico Global

En rigor, nadie que se proponga mirar con justicia lo sucedido en la región durante los últimos años, podría desconocer los notorios avances socio-económicos que han alcanzado a las mayorías populares suramericanas. No obstante ello, sería un grave error desconocer que nuestras sociedades aún se erigen sobre estructuras fundamentalmente desiguales.

Dicho de otro modo: la variopinta batería de políticas heterodoxas que los nuevos gobiernos progresistas llevaron a la práctica en la última década larga, aún cuando la misma haya subsanado muchas de las lesiones provocadas por las décadas neoliberales logrando trazar, además, nuevos contornos a los procesos distributivos, sigue encontrando hasta ahora un límite concreto en la desigualdad intrínseca al orden capitalista que -más allá de los giros discursivos- aún permanece intacto en sus aspectos fundamentales. Para ir de lleno al punto: el núcleo económico duro de nuestros entramados sociales -por naturaleza, generador de desigualdades-  todavía no ha sido perforado ni menos aún desactivado.

El escenario político ecuatoriano de las últimas semanas, signado por los apoyos y las resistencias que suscitaron dos leyes promovidas por el Ejecutivo de dicho país -la ley de Herencia y la ley de Plusvalía- asoma como un terreno fértil para pensar el punto presentado más arriba. En principio, porque que ambas leyes proponen problematizar dos aspectos claves del orden capitalista en general: la herencia, mecanismo impulsor por antonomasia de la acumulación y la concentración intergeneracional, y la plusvalía, que, aún cuando el proyecto no se ciña de manera estricta a la célebre acepción que el marxismo le dio al término, apunta a su misma naturaleza, vale decir, regular una ganancia extraordinaria, en este caso puntual, en el ámbito inmobiliario.

Incluso sin ahondar en detalles, no es difícil divisar la potencia redistributiva de los dos proyectos en cuestión: aplicar impuestos allí donde la riqueza -siempre generada socialmente- se concentra, para luego desparramarla entre los amplios sectores que hasta entonces la veían circular de lejos. Además de reponer un principio de ordenamiento social igualitario y democratizador, las iniciativas del Gobierno ecuatoriano refuerzan una de las claves centrales de aquello que, de una forma quizás un tanto general, se nombra como “la nueva época regional”: es el Estado –más que cualquier otro actor- quien tiene la capacidad para generar marcos de igualdad más amplios. Es en el Estado –y no en otro lugar- donde se deben sentar las condiciones para una democracia sustancial.

La “osadía desmedida” que suponen tanto la ley de Herencia como la de Plusvalía -de inconfundible signo plebeyo ambas y, por eso mismo, imperdonables para los sectores poderosos acostumbrados a moverse a sus anchas- significa un salto cualitativo respecto a lo avanzado estos años. En efecto, Correa parece haber entendido, interpelado además por un contexto económico internacional complicado, que no basta con generar trabajo que su incluya, a su vez, por la vía del consumo; que no alcanza con nacionalizar gran parte de la explotación de los recursos naturales y socializar los fondos allí obtenidos; que no son suficientes los numerosos programas de transferencia económica que han restituido derechos fundamentales a millones de suramericanos desatendidos. En consecuencia, si el horizonte efectivamente se sitúa en la construcción de sociedades realmente igualitarias, pues indefectiblemente, más temprano o más tarde, habrá que hacer estallar los viciosos circuitos mediante los cuales la riqueza siempre se acapara en unas pocas manos. No hay muchas vueltas: los ficcionales escenarios de “todos ganan” en algún momento comienzan a mostrar la costura.

Está claro que asumir la quijotesca tarea de democratizar la distribución de la riqueza en absoluto es una tarea sencilla. Supone, ni más ni menos, que subvertir ordenes solidificados por décadas –sino siglos- y resistir las furibundas embestidas de quienes hasta ahora han tenido la manija. Esos sectores cuentan, entre otras cosas, con la mayoría de los medios de comunicación –hasta ahora, la principal herramienta para construir hegemonía- y una clase media temerosa y propensa a abrazar causas ajenas, incluso cuando las mismas resultan a todas luces dañinas de sus propios intereses. Coadyuva al espinoso escenario una izquierda obtusa e infantil y con serias dificultades para leer la coyuntura con la finesa y seriedad que amerita.

Pero no por difícil el desafío desaparece. El gobierno de Correa ha dado un paso fundamental para iniciar un debate por demás postergado en la región. Los últimos años restituyeron la confianza y la certeza de que es posible mejorar la vida de las mayorías sociales. El quantum de eso encierra una disputa política fundamental que, ojalá, empiece a emerger con toda la fuerza que requiere.

Revolución Ciudadana de Ecuador en la mira de la derecha regional

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Como si la historia diese la vuelta, ahora mismo en América Latina los sectores derechistas de la región, cumpliendo planes proyectados en el exterior, intentan derrocar a los gobiernos progresistas —como ocurrió en Chile en 1973— que dejaron a un lado el sistema neoliberal, atacando en las últimas semanas de nuevo a Ecuador y a la Revolución Ciudadana liderada por el presidente Rafael Correa.

El presidente Rafael Correa reta a la oposición ecuatoriana a pedir revocatoria de su mandato. 

Con el burdo pretexto de oponerse a dos leyes enviadas el 5 de junio por el jefe de Estado al Congreso Nacional que, según los reaccionarios, perjudicaban al pueblo, líderes derechistas convocaron a sus seguidores mediante las redes sociales a salir a las calles para solicitar la derogación de las ordenanzas. En las pancartas que portaban también exigían la salida de Correa del Palacio de Carondelet (sede del poder ejecutivo).

Esas protestas se extendieron por importantes ciudades ecuatorianas, lideradas por dos reconocidos enemigos de la Revolución Ciudadana: el alcalde de Guayaquil Jaime Nebot y el multimillonario y ex candidato presidencial Guillermo Lasso, quienes no esconden su participación en las acciones violentas contra sedes del oficialista partido Alianza País y agresiones a sus miembros, entre otras fechorías.

Oportunistas, Nebot y Lasso aprovecharon la ausencia del mandatario, que debió cumplir importantes visitas a Europa a principios de este mes, para expresar su rechazo a un sistema de inclusión social que invirtió en el sector de la educación, por ejemplo, 30 veces más que las últimas siete administraciones previas a la Revolución, iniciada en el 2007.

El proceso político bajo el mandato de Correa, un declarado líder antiimperialista de gran prestigio internacional, trajo enormes beneficios a la población, ya que según la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal), Ecuador creció un 4,3% en el período 2007-2014, más de un punto porcentual sobre los restantes países de la región y de economías poderosas como Brasil y Argentina.

¿POR QUE AHORA TAMBIEN CONTRA ECUADOR?

Estados Unidos ha comprendido que sus compinches de derecha en Latinoamérica nunca llegarán al gobierno por medio de las urnas, lo que ha sido comprobado en Venezuela, Bolivia, Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Nicaragua, El Salvador, y otros más.

La partidocracia tradicional es derrotada una y otra vez en las elecciones presidenciales desde el año 1998, cuando el presidente venezolano Hugo Chávez dio la clarinada para el comienzo de una nueva era en una extensa y rica área geográfica gobernada en el siglo XX por Washington, de donde comprobadamente partió la estrategia para derrocar al presidente socialista Salvador Allende, una amarga experiencia de la cual pueden sacarse aún lecciones políticas importantes.

¿Qué le queda entonces al imperialismo estadounidense sino utilizar otros métodos, desenmascarados como “golpes suaves” de Estado, para desestabilizar a los gobiernos progresistas, derrocarlos, e intervenir, o bien directamente, o por medio de sus títeres internos y apoderarse de nuevo de Latinoamérica, que ha logrado la unidad de sus miembros a pesar de diferencias políticas.

En los últimos 16 años han surgido en América Latina y el Caribe importantes organizaciones integracionistas sin la presencia de Estados Unidos, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Alianza Bolivariana para los pueblos de América (Alba) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que defienden a sus miembros de las injerencias foráneas y mantienen una red de comunicación en defensa de la soberanía y la independencia nacionales.

Empero, no puede obviarse que la derecha regional también se ha reorganizado y que existe una triangulación demostrada en Venezuela con la presencia del ex presidente del Gobierno español Felipe González a Caracas, luego la de varios senadores derechistas de Brasil con el ex precandidato presidencial Aécio Neves al frente, y el apoyo fundamental de medios periodísticos de Estados Unidos, España, y los nacionales en las andanzas de estos títeres locales.

A las actuales intentonas de golpe de Estado aunque se les llama suave, porque hasta ahora no intervienen las fuerzas militares, son, sin embargo, fuertes y dañinas, pues en su tentativa de desestabilizar los procesos revolucionarios sus protagonistas realizan acciones violentas, especulan con productos imprescindibles y crean el terror a través de sus medios de comunicación masiva, que pasaron a ocupar el lugar de los partidos tradicionales conservadores, casi todos divididos y sin liderazgo.

Las pruebas son concretas y Venezuela y Ecuador están ahora bajo la virulencia extremista del imperio y sus secuaces, ante las elecciones legislativas este año, en la primera, y las presidenciales en el 2017, en la segunda, siempre con la mira puesta en derrocar antes los gobiernos, si ello fuera posible.

Tanto Nebot como Lasso argumentan que las protestas son el resultado del envío presidencial al Congreso de las Leyes de Redistribución de la Riqueza –conocida como Ley Herencia- y la Ley de Ganancia Extraordinaria o de la plusvalía, con nuevos impuestos, que afectarán solo al 2 % de la población, entre ellos los líderes derechistas, según sus propias declaraciones.

Un 98 % de los ecuatorianos no pagaría impuesto a la herencia, mientras que los propietarios de tierras e inmuebles –comprobadamente- han hasta sextuplicado los valores, según estudios de organismos especializados, y deben pagar al Estado en consonancia.

Correa, luego de su retorno al país, explicó a la población las interioridades de los temas en discusión, encaminados a que los ricos paguen justamente sus impuestos. En una prueba de fidelidad a su pueblo decidió retirar ambas legislaciones del parlamento, con lo cual, además, contribuyó a un ambiente de unidad para la visita del Papa Francisco al país.

Sin embargo, llamó a un diálogo nacional en el que el pueblo opinará no solo sobre estas dos leyes, sino que decida qué clase de país quiere tener, en lo que analistas consideran un acto de valentía y de arrojo democrático.

NO PARAN LAS PROTESTAS

Pese a las medidas adoptadas por el mandatario, continúan las protestas en Ecuador, lo que demuestra que el objetivo es quebrar al gobierno nacional.

Mientras en Venezuela la burguesía se prepara para nuevas acciones callejeras, denunciadas por el presidente del parlamento Diosdado Cabello, en Ecuador, el alcalde Nebot –recuérdese que Guayaquil es una provincia en manos de la alta burguesía- continúa llamando a la confrontaciones con las autoridades.

Es decir, queda claro que está en marcha una intentona golpista contra Correa, quien en el 2010 debió enfrentar una sublevación de la policía, que lo raptó y mantuvo detenido varias horas, -luego se conocieron con nombres y apellidos los políticos de derecha que auparon el plan- hasta que fue rescatado por militares leales y la fuerza del pueblo en las calles de numerosas ciudades.

La audacia de Correa, que cree firmemente en la democracia y por eso lanzó ahora la idea de una consulta popular revocatoria a la que la derecha no ha dado respuesta, demuestra su seguridad en que el pueblo ecuatoriano –que ahora disfruta de la estabilidad gubernamental y de los resultados de un proyecto revolucionario- sabrá dar una lección contundente a los opositores, ya sea en las calles o en las urnas.

Ecuador enfrenta un golpe de Estado blando

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El presidente de Ecuador, Rafael Correa, enfrenta la cuarta semana de movilizaciones. A las marchas ciudadanas que se han convocado
desde el inicio de junio, en rechazo a los proyectos de ley para gravar las herencias y la plusvalía extraordinaria de la venta de propiedades, se han unido políticos derechistas como Jaime Nebot, alcalde de Guayaquil, o el excandidato presidencial Guillermo Lasso. Para calmar los ánimos, no ha sido suficiente la retirada temporal de los proyectos de ley de Correa, ni la llamada al diálogo nacional que se promueve desde Carondelet. La oposición quiere ahora la renuncia del mandatario.
Desde el Hospital Carlos Andrade Marín y la Caja del Seguro salieron este jueves las marchas de opositores al Gobierno y que confluyeron en el mismo lugar, la Plaza de San Francisco, en el centro histórico, cercada por cientos de policías.
En el hospital se congregaron desde las 15:00 los médicos agrupados en la Federación de Pichincha. Con carteles que mostraban mensajes en contra de la creación de la Agencia de Calidad de Servicios de
Salud a través del decreto 703, los galenos, enfermeras y trabajadores del sector de la salud se juntaron a la altura de la
Caja del Seguro Social con la marcha convocada por los sindicatos de trabajadorese indígenas y movimientos sociales y a la que acudieron estudiantes secundarios y universitarios, jubilados, padres de familia de alumnos del Colegio Mejía y también ciudadanos y amas de casa que se unieron a protestar contra el Régimen.
Mientras tanto en la Plaza Grande, al pie de Carondelet, desde las 15:00 empezaron a llegar simpatizantes del oficialismo procedentes de varias provincias del país con camisetas y banderas del color
del movimiento de Gobierno.
El presidente Rafael Correa desde el balcón del Palacio de Gobierno agradeció a los simpatizantes por su presencia y en un discurso dijo que si los opositores quieren la presidencia, que sea en las urnas. “Debemos estar atentos esto continuará hasta el 2017, lo que quieren evitar es la reelección”.
Luego en su cuenta de Twitter escribió: “La Plaza Grande repleta: ¡gracias Quito, gracias Ecuador! ¡Somos más, muchísimos más! Rodas, Carrasco y Nebot reunidos en Guayaquil planifican una gran marcha en Quito. ¡Qué lástima! ¡Venceremos! Lamento que en vísperas de la venida del Papa el país se encuentre convulsionado, pero ustedes saben de dónde vienen los disturbios”.
Desde el Gobierno se han calificado estas movilizaciones como “un golpe de Estado blando”. En la tarde del miércoles, en la víspera de las concentraciones, las carteras de Interior y Exteriores convocaron a los medios de comunicación para hablar de lo que denominaron intentos de desestabilización de la democracia. José Serrano, ministro de Interior, aseguró que hay una conspiración en marcha, cuyo objetivo es tomar Carondelet (sede del Gobierno). Según los datos de Inteligencia, habría directrices para animar a que los manifestantes usen palos con punta para destruir los escudos policiales, bombas con pintura para cegar a los policías y pimienta para incomodar a los perros y caballos que los acompañan.
El informe presentado por Interior asegura que si los “golpistas” (a lo que se señaló por su nombre y apellido) no logran tomar el poder, planean tomar los aeropuertos de Quito y Guayaquil y bloquear las salidas fronterizas para crear “al menos caos nacional” y conseguir que el Papa Francisco cancele su llegada al país, prevista para el 5
de julio. Entre los aludidos estuvo la asambleísta de Pachakutik, Lourdes Tibán, quien rechazó las acusaciones. “No queremos una
paz temporal solo porque viene el Papa, queremos un Ecuador de paz y libertades”, dijo.
El titular de Exteriores, Ricardo Patiño, también habló del peligro que corre la democracia y presentó a tres representantes del Comité de Víctimas de la Guarimba y el Golpe Continuado en Venezuela, quienes hablaron de las semejanzas de la situación actual de Ecuador con lo que ocurre en Venezuela.