Guerra mediática

“Ni Patria ni Vida, Invasión y Muerte: La humanitaria Intervención Militar para Cuba”: programa “Con Filo”

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Con Filo.- En un inicio, los principales impulsores de la etiqueta SOS Cuba alegaron que estaban preocupados por la tensa situación epidemiológica que enfrenta el país. Pero, muy pronto fue utilizada para solicitar una “intervención humanitaria”. Los que querían “salvar” a Cuba pedían bombas. Ni Patria ni vida: querían invasión y muerte. ¿Qué hay detrás de estos representantes del odio?


REDescubriendo: #Cuba frente al odio y las Fake News

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– Las últimas tres semanas Cuba ha padecido constantes confrontaciones, debates entre conocidos y desconocidos, en espacios formales o no, donde el respeto es tarjeta de presentación o por el contrario lidiamos con las redes sociales.

Existen diferentes visiones en torno a los mismos problemas, pero solo existe una verdad que vive amenazada y saboteada por las Fake News, el odio y así es como se gesta la desestabilización psicosocial con que se ataque desde fuera al pueblo cubano.https://youtu.be/7X68eCuvITU

Breves reflexiones: Cuba y la guerra mediática

Rubén A. Rodríguez Vicente


La Jiribilla

Desde el comienzo de la actual pandemia se ha acentuado la formación de estados de opinión desfavorables al gobierno cubano dentro y fuera del escenario nacional. Estas posturas son promovidas e impulsadas principalmente por los Estados Unidos desde medios de comunicación no oficiales, que se valen del reciente acceso a Internet por parte de la población de la Isla. Desde estas premisas pueden plantearse las siguientes interrogantes: ¿Qué intereses se mueven detrás del telón? ¿Cómo funciona en la actualidad?

El gobierno de los EE. UU. ha logrado establecerse como la potencia hegemónica mundial, a tal punto que negar su influencia en el destino de otros países es imposible. Su poder se debe, principalmente, al control de la política mundial a través de organizaciones económicas como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Por otro lado, las empresas multinacionales logran materializar sus intereses económicos a través del soborno justificado en donaciones y auspicios, ya sea a figuras políticas específicas o partidos políticos. Cuba ha sido afectada por estas dinámicas de una manera peculiar.

La innegable influencia del triunfo de la Revolución cubana en la mayoría de la población y las nuevas promesas de cambios sociales, auguraban el fin de una etapa provechosa para las empresas americanas. El nuevo gobierno anunció en agosto de 1960 la decisión de nacionalizar las compañías estadounidenses con el fin de adjudicarle al país el control de la extracción del petróleo, la producción de azúcar y las empresas de telefonía y electricidad. La respuesta de Estados Unidos no se hizo esperar; en octubre de ese mismo año iniciaron las sanciones económicas contra la Isla con el fin de “(…) alienar el apoyo interno (…) a través del desencanto y el desaliento basado en la insatisfacción económica y la penuria. (…) causar hambre, desesperación y derrocar al gobierno”.[1] Esta medida no ha logrado aún los resultados deseados, pero sí ha supuesto una gran carga negativa para la economía del país que ha estado marginada del mercado global. Este aislamiento ha mantenido al mercado cubano como una zona relativamente virgen. La destrucción del Estado y la economía permitiría la repartición del país entre las grandes empresas multinacionales.

“Lejos de fortificar una defensa tradicional y rígida, Cuba debe trazarse estrategias flexibles y efectivas que permitan el enfrentamiento a las nuevas problemáticas que supone la tardía irrupción en la era digital”.

Las guerras mediáticas son conocidas también como guerras de cuarta generación. Estas buscan, a través de los medios de comunicación masiva, llevar el conflicto a toda la sociedad desde la manipulación, agravamiento y encausamiento de los sentimientos de desaliento y descontento en los civiles, generando en el peor de los casos un estado de ingobernabilidad debido a la destrucción de la confianza poblacional en los poderes estatales.[2] La situación de desconfianza fomenta la insurgencia y acentúa la posibilidad de la aparición de actos vandálicos, huelgas, sediciones militares y guerras civiles que sirven, en última instancia, como justificante a acciones concretas como intervenciones militares o golpes de Estado. En el caso EE. UU. vs. Cuba hay que tomar en cuenta que el segundo posee una gran ventaja dado su gran poder financiero, político y cultural, obligando al primero a asumir una posición mayormente defensiva y de contraataque.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han alcanzado un gran calado en la sociedad y actualmente la vida humana se encuentra estrechamente vinculada a sus dinámicas. En el marco de la guerra mediática contra Cuba, las TIC han sido utilizadas dado su impacto en todos los niveles de la vida cotidiana, ejemplo de ello lo constituyen las redes sociales. Durante los últimos años se ha incrementado el acceso a las TIC por parte de los cubanos, fenómeno que ayuda a explicar por qué estas plataformas han sido escenario de gran parte de las disputas. Puede apuntarse que para este propósito Estados Unidos destina anualmente alrededor de 20 millones de dólares hacia “programas para la democracia”, presupuesto que suele dirigirse a organizaciones no gubernamentales y a su vez es utilizado en el pago de salarios a blogueros, periodistas independientes, representantes e influencers que actúan como voceros de los mensajes a divulgar.

El uso de las TIC ha representado un sinfín de ventajas para el desarrollo de las sociedades, permitiendo el avance en renglones como educación y salud. Sin embargo, son igualmente fundamentales para el impulso de políticas hostiles y guerras mediáticas, fenómenos cada vez más frecuentes en el mundo actual. Lejos de fortificar una defensa tradicional y rígida, Cuba debe trazarse estrategias flexibles y efectivas que permitan el enfrentamiento a las nuevas problemáticas que supone la tardía irrupción en la era digital.

Fuente

La Guerra Contrainsurgente: #NICARAGUA EN LA MIRA

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por Stella Calloni 

Si la oposición más seria al presidente Daniel Ortega en Nicaragua no se diferencia de los mercenarios, que siguen cometiendo crímenes atroces, mediante torturas y flagelación pública contra decenas de sandinistas por apoyar al gobierno, como lo muestran los videos filmados por periodistas y si además no se separan de organizaciones que reciben fondos de Estados Unidos y las derechas europeas, quedarán en la historia como verdaderos traidores a la patria.

No hay eufemismo posible para decirlo de otra manera, ni “academicismos” que los amparen ante sus acciones, cuando precisamente Estados Unidos avanza en su proyecto recolonizador con una despiadada guerra contrainsurgente, de Baja Intensidad y de Cuarta Generación para controlar directamente a Nuestra América, dentro de lo cual se enmarca el golpe “blando” o suave, disfrazado de “rebelión antidictatorial”.

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Trump, el general Mattis y la guerra asimétrica contra Venezuela

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Por Carlos Fazio/Cubadabate

Tras la purga del estratega Steve Bannon del entorno ultranacionalista de Donald Trump por la troika de generales que se apoderó de la Casa Blanca: James “Perro loco” Mattis, secretario de Defensa; H. R. McMaster, consejero de Seguridad Nacional, y John Kelly, jefe de gabinete, la guerra no convencional y asimétrica contra Venezuela, parcialmente declarada por el presidente nominal de Estados Unidos, podría pasar a una nueva fase de escalada bélica.

A ello obedecería el brutal discurso maniqueísta y descarnadamente imperialista de Trump en Naciones Unidas del pasado 20 de septiembre, que tras manipular el concepto de soberanía, y con Irán, Corea del Norte, Cuba y Venezuela como renovado eje del mal, retoma las aristas más agresivas del enfoque militar de guerras múltiples y políticas de cambio de régimen de las administraciones Clinton/Bush/Obama, ahora bajo la doctrina Mattis.

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PARO CÍVICO OPOSITOR DE 48 HORAS EN VENEZUELA: NO SALGAS, NO TRABAJES, NO VOTES, ¡NO VIVAS!

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Una calle trancada por “niños ricos” de una urbanización de la clase media alta de Venezuela. Foto: Red58.

Tomado de: Cuba Debate

Los guetos se fundaron en Italia allá por el año 1516. Luego desaparecieron en 1797 pero reaparecieron en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, siendo el más famoso el de Varsovia, Polonia, que llegó a tener, según dice la historia, hasta 400 mil almas judías.

Después de la guerra desaparecieron pero ahora, gracias a la MUD y a su agenda violenta, se refundan en Venezuela. No acostumbro a usar mucho Wikipedia, por la lección que sobre eso nos dejó Aaron Swartz, pero encuentro que su definición de gueto se ajusta mucho a lo que he visto en Caracas:

“Un gueto (del italiano ghetto) es un área separada para la vivienda de un determinado grupo étnico, cultural o religioso, voluntaria o involuntariamente, en mayor o menor reclusión. El término se empleó, originalmente, para indicar los barrios en los cuales los hebreos eran obligados a vivir y a permanecer confinados por la noche. El uso se ha extendido hoy a cualquier área en la que la concentración de un determinado grupo social es excluyente.”

Este martes casi todas las calles de Colinas de Bello Monte estaban trancadas como parte de la agenda violenta de la MUD, con el fin de impedir la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, el domingo 30 de julio.

Como no es posible desvincular la historia urbana de los estertores de esta guerra interna, mientras caminamos sus espacios evocamos la naciente Colinas de Bello Monte, allá por los años 50’, de la mano de Inocente Palacios (planificador de la urbanización), de su socio italiano Antonio Lombardini, y hasta del mismísimo brasileño Oscar Niemeyer, a quien Palacios le encargó un diseño arquitectónico aprovechando las colinas. Leer el resto de esta entrada »