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¿No hubo Big Bang?: Una ecuación cuántica demostraría que el universo no tiene inicio

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El universo podría haber existido desde siempre, de acuerdo con un nuevo modelo que aplica términos de corrección cuántica para complementar la teoría de la relatividad general de Einstein. El modelo también puede explicar la materia oscura y la energía oscura.

bigbang

La edad ampliamente aceptada del universo, según las estimaciones de la relatividad general, es de 13.800 millones de años. En un principio, todo lo que existía ocupó un único punto infinitamente denso o, en otras palabras, la singularidad. Despues aquel punto empezó a expandirse hasta desencadenar el Big Bang, considerado el origen del universo, cuenta Science Direct.

Aunque la singularidad del Big Bang surge directa e inevitablemente de las matemáticas de la relatividad general, algunos científicos consideran el asunto problemático, ya quelas matemáticas solo pueden explicar lo que sucedió después, y no antes de la singularidad.

Sin embargo, Ahmed Farag Ali, de la Universidad de Benha, Egipto, y Saurya Das de la Universidad de Lethbridge, Canadá, afirman que la singularidad del Big Bang puede ser resuelta por su nuevo modelo, en el que el universo no tiene ni principio ni fin.

Los investigadores usaron la ecuación de Raychaudhuri y las ecuaciones de Friedmann, que describen la expansión y evolución del universo (incluyendo el Big Bang) en el contexto de la relatividad general. El modelo de Ali y Das contiene elementos tanto de la teoría cuántica, como de la relatividad general.

En términos físicos, su modelo describe el universo como lleno de un “fluido cuántico”. Los científicos proponen que este líquido podría estar compuesto por gravitones, hipotéticas partículas sin masa que median la fuerza de gravedad.

Para entender el origen del universo, ellos analizaron el comportamiento de este fluido a través del tiempo. Sorprendentemente, encontraron que este no converge hacia la singularidad, sino que, al contrario, el universo parece haber existido siempre. Si bien era más pequeño en el pasado, sostiene Das.

Tomado de: http://www.elciudadano.cl/2015/02/09/145606/no-hubo-big-bang-una-ecuacion-cuantica-demostraria-que-el-universo-no-tiene-inicio/

Stephen Hawking: ‘No hay ningún dios. Soy ateo’

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Por Pablo Jáuregui

Stephen Hawking

Stephen Hawking (Oxford, 1942) ya no puede mover ni un dedo. La devastadora enfermedad que empezó a corroer su sistema nervioso, cuando sólo tenía 21 años, ni siquiera le permite manejar el ratón que usaba antes para seleccionar palabras en su ordenador y transmitirlas a través de un sintetizador de voz. Los músculos de su rostro se han convertido en las últimas herramientas corporales que le quedan para comunicarse, activando con la mejilla derecha un sensor acoplado sobre sus gafas.

Gracias a esta impresionante tecnología diseñada especialmente para él, Hawking logra mover un cursor en una pantalla y activar así la legendaria voz robótica que habla en su nombre con acento americano. Pero pese al esfuerzo titánico que debe afrontar para compartir sus ideas, ha concedido una entrevista exclusiva a EL MUNDO.

Cuando aparece sobre su silla de ruedas en el hotel de Tenerife donde tiene lugar nuestro encuentro, nos conquista nada más llegar, esbozando una entrañable sonrisa con esos pocos músculos de la cara que todavía le sirven para expresar pensamientos y emociones. Como los médicos ya no le permiten volar, Hawking ha viajado hasta la isla canaria en un crucero de seis días para presentar esta semana su visión del cosmos en el Festival Starmus, un congreso concebido para divulgar los hallazgos de la astronomía a toda la sociedad.

De repente, me encuentro ante uno de los cerebros más brillantes del último siglo, a punto de realizar la entrevista con la que siempre he soñado. Pero cuando llega el momento de la verdad, me quedo tan impactado que no sé muy bien ni cómo debo saludarlo. Una de sus cinco enfermeras, Nikky O’Brien, se da cuenta de mis titubeos y resuelve mis dudas de inmediato, cogiendo la mano de Hawking y acercándola a la mía, para que pueda estrechársela.

Un ‘gourmet’ en Canarias

Tras agradecerle al científico más famoso y admirado del planeta el inmenso privilegio de habernos concedido una entrevista exclusiva, le enseño el maravilloso retrato de Ricardo Martínez que le hemos traído como regalo, y también el espectacular set que hemos preparado para hacerle fotos, ante un lienzo de constelaciones y galaxias pintado por otro de nuestros dibujantes, Ulises Culebro.

«Espero que le guste. Si le parece bien, nos gustaría en primer lugar fotografiarle con este fondo cósmico», le explico. Su respuesta afirmativa, que tarda aproximadamente medio minuto llegar, es la primera palabra que nos transmite a través de los movimientos de sus mejillas: «Yes». La enfermera O’Brien, permanentemente pendiente de cada mínimo gesto de Hawking, empieza a peinarle con ímpetu y nos confirma la aprobación del astrofísico: «Adelante, no hay problema, le gustó mucho todo lo que han montado».

Mientras Hawking posa como un profesional para la sesión de fotos, levantando los ojos para mirar a la cámara y regalándonos sus mejores sonrisas, le pregunto a Nikky O’ Brien si el profesor está disfrutando de su visita a Canarias. «¡Desde luego! Incluso ya ha probado las papas con mojo picón y le encantan», me asegura. A pesar de que su movilidad es cada vez más reducida, Hawking todavía puede masticar bien la comida y es un auténtico gourmet.

Teniendo en cuenta la importancia crucial del sofisticado sistema informático que utiliza el astrofísico para comunicarse, le pregunto a la enfermera de Hawking si entre su equipo de cuidadores hay alguien con conocimientos de informática, por si surge algún problema con su ordenador o el sintetizador de voz. «Pues la verdad es que no, y el ordenador se queda colgado de vez en cuando», me confiesa O’Brien. Sin embargo, si se produce una incidencia importante, la enfermera nos explica que un informático de Cambridge siempre puede entrar en el ordenador de Hawking mediante una conexión remota y resolver cualquier problema.

Tres palabras por minuto

Con el sofisticado mecanismo que activa mediante el movimiento de sus mejillas, Hawking logra escribir una media de tres palabras por minuto. Por eso, para entrevistar al astrofísico británico, es una condición imprescindible enviarle las preguntas con antelación. De lo contrario, el diálogo se extendería durante muchas horas, e incluso días. En nuestro caso, le enviamos por correo electrónico un cuestionario de 10 preguntas a finales de agosto, tres semanas antes de que nos reuniéramos con él en Tenerife el pasado jueves.

Cuando termina la sesión de fotos, que Hawking ha soportado sin una sola queja, me acerco a él y le pregunto si podemos empezar nuestro diálogo. De inmediato, empieza a mover el cursor en la pantalla de su ordenador a través del sensor acoplado a sus gafas, y veo que lo coloca sobre un documento de Word en su escritorio que ha llamado «EL MONDO». Me hace gracia la pequeña errata en el nombre de nuestro periódico, y sobre todo me emociona la idea de que el infatigable explorador del cosmos haya dedicado unas cuantas horas de su tiempo a contestar a las preguntas que le hicimos llegar por e-mail.

Le pregunto en primer lugar si sigue creyendo, como dijo en el libro que le hizo mundialmente famoso, Historia del Tiempo, que algún día lograremos una «Teoría del Todo» para comprender las leyes que gobiernan el Universo, o si hay aspectos de la realidad en las que nunca podrá penetrar la mente humana. Su respuesta refleja una inquebrantable fe en el poder de la ciencia para desentrañar los misterios del cosmos: «Creo que sí conseguiremos entender el origen y la estructura del Universo. De hecho, ahora mismo ya estamos cerca de lograr este objetivo. En mi opinión, no hay ningún aspecto de la realidad fuera del alcance de la mente humana».

Ciencia ‘versus’ religión

En mi segunda pregunta, le pido que me aclare su postura sobre Dios y la religión, que ha generado un intenso debate entre sus lectores. Por un lado, al final de Historia del Tiempo, escribió que si algún día lográramos esa «Teoría del Todo», conoceríamos «la mente de Dios». Pero posteriormente en su polémico libro El gran diseño, afirmó que el Universo puede crearse «de la nada, por generación espontánea», y que la idea de de Dios «no es necesaria» para explicar su origen. Le pregunto, ante esta aparente contradicción, si cambió su opinión en este terreno, y si se considera agnóstico o ateo.

Su rotunda respuesta deja muy claro que aunque muchos han llegado a calificar como «un milagro» el hecho de que Hawking siga vivo, medio siglo después de que se le diagnosticara una enfermedad cuya esperanza de vida suele ser de un par de años, el astrofísico rechaza de plano todas las creencias religiosas: «En el pasado, antes de que entendiéramos la ciencia, era lógico creer que Dios creó el Universo. Pero ahora la ciencia ofrece una explicación más convincente. Lo que quise decir cuando dije que conoceríamos ‘la mente de Dios’ era que comprenderíamos todo lo que Dios sería capaz de comprender si acaso existiera. Pero no hay ningún Dios. Soy ateo. La religión cree en los milagros, pero éstos no son compatibles con la ciencia».

Antes de poder responder a cada pregunta, Hawking va seleccionando frases del archivo donde ha dejado preparadas sus respuestas y las vuelca en un programa llamado Speaker, que convierte textos escritos en frases que emite su sintetizador. El software que produce la famosa voz de Hawking es de los años 80, la época de la traqueotomía a la que tuvo que someterse le dejó definitivamente sin habla. En realidad, hoy existen programas más avanzados que suenan mucho menos robóticos, pero Hawking lleva ya tantos años utilizando esta voz, que se identifica plenamente con ella y no tiene ninguna intención de cambiarla.

En una ocasión incluso le preguntaron si no preferiría instalarse un sintetizador con un acento british, que se parecería mucho más a la voz original de un nativo de Oxford como él. Pero Hawking respondió con su inconfundible sentido del humor, que sin duda le ha ayudado a soportar tantos años una enfermedad tan cruel: «con el acento americano, tengo mucho más éxito con las mujeres».

La conquista de otros planetas

Tras dialogar sobre la religión, pasamos de lo divino a lo humano y le pregunto si cree que sigue mereciendo la pena invertir millones en enviar misiones con astronautas al espacio, o si le parece un despilfarro, como opinan muchos de sus colegas científicos. El astrofísico tiene muy claro que la conquista del cosmos debe continuar, no solo porque «la exploración espacial ha impulsado y continuará impulsando grandes avances científicos y tecnológicos», sino porque puede representar un seguro de vida para la futura supervivencia de nuestra especie: «Podría evitar la desaparición de la Humanidad gracias a la colonización de otros planetas».

Tampoco puedo desaprovechar la incomparable oportunidad de poder dialogar en España con Hawking, para preguntarle sobre los recortes que ha sufrido el campo de la investigación científica en nuestro país en los últimos años. «¿Qué mensaje le mandaría al presidente del Gobierno español si lo tuviera delante, sobre la importancia de invertir en ciencia?». El astrofísico, una vez más, demuestra que no se anda con medias tintas. Este es su recado para Mariano Rajoy y toda la clase política de nuestro país: «España necesita licenciados con formación científica para garantizar su desarrollo económico. No se puede animar a los jóvenes a estudiar carreras científicas con recortes en el campo de la investigación».

El tiempo se nos acaba y la enfermera O’Brien empieza a hacerme la señal de la guillotina, pero veo en la pantalla de Hawking que aún tiene una respuesta más a una pregunta que le hice sobre cómo le gustaría que lo recordaran las futuras generaciones. «Espero que se me recuerde por mi trabajo en el campo de la cosmología y los agujeros negros», me contesta antes de que empiecen a llevárselo sus enfermeras.

Me llama la atención que no dice absolutamente nada sobre el extraordinario ejemplo que ha dado con su vida, al demostrar hasta dónde puede llegar la capacidad de superación del ser humano ante la adversidad más cruel. Y mientras desaparece por los pasillos del hotel, me acuerdo de una de sus sentencias más inolvidables: «La Humanidad es tan insignificante si la comparamos con el Universo, que el hecho de ser un minusválido no tiene mucha importancia cósmica».

(Tomado de Cubadebate con información de El Mundo)

159.º aniversario: 7 datos curiosos sobre Nikola Tesla, el inventor que cambió el mundo

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Hoy hace 159 años vino al mundo en la actual Croacia Nikola Tesla, el prodigioso inventor, ingeniero mecánico y físico que promovió el nacimiento de la electricidad comercial y revolucionó la historia de la humanidad con sus numerosas invenciones en el campo del electromagnetismo. Les presentamos siete sorprendentes datos que probablemente no aparezcan en los libros de historia.

Tesla

Nació durante una tormenta eléctrica

Nikola Tesla nació a medianoche, entre el 9 y el 10 de julio de 1856, durante una fuerte tormenta eléctrica. Según cuenta la leyenda familiar, la partera afirmó que los relámpagos eran un mal presagio y pronosticó que el niño sería un “hijo de la oscuridad”. Ante esto, su madre espetó: “No, será un hijo de la luz”, informa el portal PBS.

Era un hombre divertido

“La mayoría de las personas no saben que Tesla tenía un gran sentido del humor”, declara Marc Seifer, autor del libro ‘Mago: vida y obra de Nikola Tesla’. Por ejemplo, escribió esta carta a un amigo cercano acerca de Rudyard Kipling, con el que había cenado: “Mi querido Johnson (…) [Kipling] se atrevió a invitarme a cenar en un oscuro hotel donde seguro encontraría un cabello y cucarachas en la sopa”.

Tenía un círculo de amigos famosos

Tesla era muy amigo de John Muir, fundador del Sierra Club, el primer grupo conservacionista de la historia, que adoraba el sistema energético hidroeléctrico de Tesla por ser una energía limpia. Entre sus amigos también se encontraban los financieros Henry Clay Frick y Thomas Fortune Ryan.

Seifer cuenta que el científico vivía en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York, en el apogeo de su época dorada, pero su fama, más tarde, disminuyó.

Tesla y Edison eran rivales, pero no archienemigos

Fotografía de dominio público

Multitud de historiadores han calificado a Tesla y Edison de enemigos, pero Bernard Carlson, autor del libro ‘Tesla: el inventor de la Edad Eléctrica’, afirma que se ha tergiversado la relación.

Al principio de su carrera Tesla trabajó para Edison en el marco del diseño de generadores de corriente continua, pero pronto renunció para dedicarse a su propio proyecto: el motor de inducción de corriente alterna. Ambos ámbitos de desarrollo mantenían una guerra en aquel momento, con Edison apostando por la corriente continua y Tesla por la corriente alterna. Carlson los considera el Steve Jobs y el Bill Gates de la época.

“Cuando se incendió el laboratorio de Tesla, Edison le proporcionó uno nuevo. Claramente había un poco de respeto mutuo”, sostiene Seifer.

Desarrolló la idea de la tecnología del ‘smartphone’ en 1901

En su carrera por desarrollar la radio transatlántica, Tesla describió a su patrocinador y socio de negocios JP Morgan un nuevo medio de comunicación instantáneo que consistía en recolectar mensajes de telegramas que se canalizarían hasta su laboratorio, donde serían codificados. A cada uno se le asignaría una nueva frecuencia y esta se transmitiría a un dispositivo que cabría en la mano.

“Fue el primero en pensar en la revolución de la información en el sentido de la entrega de información a cada usuario individual”, sostiene Carlson.

Odiaba las perlas

Tesla no podía soportar las perlas, hasta el punto de que se negaba a hablar con mujeres que las incluían en su joyero. Cuando su secretaría llevaba perlas, la mandaba para casa. “Nadie sabe por qué tenía tal aversión, pero Tesla tenía un sentido muy particular del estilo y de la estética”, afirma Carlson.

Tenía memoria fotográfica y miedo a los gérmenes

Tesla tenía lo que se conoce como memoria fotográfica. Era conocido por memorizar la información de los libros y las imágenes para desarrollar inventos mentalmente. También poseía una poderosa imaginación y la capacidad de visualizar elementos en tres dimensiones. “Es, en parte, lo que le convierte en un personaje tan místico y excéntrico en la cultura popular”, declara Carlson.

Asimismo, poseía hábitos de higiene excesiva a raíz de que estuvo a punto de morir a causa del cólera.

Tomado de: http://www.elciudadano.cl/2015/07/10/186985/159-o-aniversario-7-datos-curiosos-sobre-nikola-tesla-el-inventor-que-cambio-el-mundo/