Fidel Castro Ruz

Mujer cubana, más especial que el mismísimo Período. Aniversario 61 de la FMC.

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Cuando Fidel, luego de minutos discursando exclamó: “¡Patria o muerte! ¡Venceremos!” y dio unos pasos de retirada, todos pensaron que había culminado su alocución, pero de pronto regresó a los micrófonos.

“Les iba a decir que cuidaran la ropa para el Período Especial, porque a los mejor también tenemos que reducir considerablemente esos artículos, produciríamos solo para los muchachos, para los que nacen, para los que crecen (…) Estoy seguro de que pasan cinco años en un Período Especial y nos reunimos, y ustedes vienen tan elegantes y tan bellas como han venido esta noche”.

Mientras esto sucedía en el Palacio de las Convenciones de La Habana, en la clausura del V Congreso de la Federación de Mujeres Cubanas, el 7 de marzo de 1990, en ese tiempo mi madre llevaba una niña hacía dos meses en el vientre y cuidaba de su primogénito de ocho años, su esposo y los quehaceres hogareños.

No, mi mamá no estuvo presente allí cuando Fidel en acto de confianza y elogio a la capacidad de resistencia de la mujer cubana, -creo yo- concluyó con aquellas palabras. Pero ella, y en general, las féminas de esta Isla, tuvieron que seguir el sabio consejo de “cuidar la ropa” y hasta aprendieron a “hacer magia”, un arte que se convirtió en práctica cotidiana en las más diversas áreas de la vida del cubano, para poder sobrevivir a la caída del campo socialista y a las medidas de asfixia de los vecinos del norte.

Quizás usted no lo vivió, pero probablemente de a oídas, -al menos-, sí conoce anécdotas icónicas de los años noventa en Cuba, como la del bistec de toronja, las bicicletadas diarias y quilométricas, los tenis “chupameao”, los trueques de artículos por comida, el jabón “angolano” y otras tantas que aún persisten en la memoria de este pueblo, en especial de las mujeres cubanas, que como dijera Fidel, en aquellas especiales circunstancias llevaron el peso fundamental de los sacrificios.

Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Tanto así que, han pasado casi dos décadas, pero Cari no puede deshacerse de la costumbre de “guardar pa´ cuando la cosa esté mala”, sobre todo, jabón y detergente; porque dice que mucho tuvo que lavar con maguey, y fregar solo con agua caliente, y hasta bañarse con “jabón angolano” (te echas agua y te lavas con la mano), mientras fantaseaba con la espuma que no existía en su cuerpo.

La maña de Martica es otra, aunque actualmente tiene de cuanto aparato eléctrico existe para cocinar y gas de balita además, no se deshace de su fogón de leña por nada del mundo. “Que va´, cocinar con leña no es fácil, pero cuando el Período Especial, que lo que había era ‘alumbrones’, esa fue mi salvación. Gracias a eso, mis hijos nunca se quedaron sin comer. Hasta los zapatos yo le pintaba a los muchachos con el tizne de los calderos”, cuenta con cierto agradecimiento de la vida.

A las veinteañeras, entonces, Yaquelín y Deisi, la necesidad las obligó a cargar del campo para la ciudad y de la urbe para la campiña. Se quedaron con esa manía. Las amigas inseparables llevaban, cada una, un racimo de plátano ‘burro’ u otro producto agrícola en las parrillas de sus bicicletas hasta el pueblo, -a unos 20 kilómetros- y allí intercambiaban sus ofertas por otras que necesitaban y que les ofrecían los citadinos.

Las muchachas se envalentonaban y también hacían algún viajecito a la Habana. “Por supuesto que no en bicicleta, íbamos en carro y llevábamos de cuanto Dios creó, (así resumen la variedad de productos agropecuarios que transportaban) y traíamos cosas que escaseaban aquí en el batey: jabón, ropa, zapatos; lo que apareciera”.

Entre las intrépidas también estaba Estrella, que en esos años se convirtió en una cocinera muy eficiente e innovadora. Según cuenta, cogía aquel picadillo que repartían en la casilla con olor y sabor a ‘no sé qué’, lo sazonaba con el condimento que tuviera, lo metía en una media, lo cocinaba a presión, rezaba mientras la olla hacia su parte y en unos minutos lograba una especie de embutido casero, agradable al paladar.

A lo que ella le pusiera cabeza, lo mejoraba: croqueta, fufú, harina de maíz, arroz precocido… Si hasta bistec de toronja hizo. Pelaba la fruta, adobaba la corteza y luego la freía con enjundia de gallina. Mas, la especialidad de Estrella era que no negaba sus recetas, las compartía con todas sus amigas y conocidas para que ellas también mejoraran el menú que darían a sus familias

.Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

En este grupo de féminas valiosas de la década del noventa, está Rebeca, que  cosió, remendó, zurció y remodeló ropa de todo el vecindario, a cambio, casi siempre, de unas “Gracias, Rebe” salidas de las mismísimas entrañas, porque pasaron algunos años sin que se vendiera en el país vestuario para los adultos. ¡Qué costurera!, hacía mochilas y tenis de tela con suelitas de goma de tractor (llamados chupameao) para que los niños fuéramos a la escuela. De pronto un vestido se convertía en una saya y una blusa, o en un “short”, y el sobrante lo hacía una trusita para el pequeño de la casa o un pañuelito para la abuela.

Miles y miles de amas de casa, estudiantes, obreras y profesionales cubanas que cumplieron con el deber en condiciones especiales, y no en el término feliz de la palabra. Muchachas que pasaban meses en una beca sin ir a sus casas, porque era preferible pasar hambre que aventurarse a un viaje distante sin disponibilidad de transporte. Técnicas y especialistas de fábricas e instituciones que se las ingeniaban para hacer el trabajo, porque producir era la única vía de que Cuba saliera adelante. Maestras que además de enseñar a sus alumnos las materias, los inspiraban a ser hombres y mujeres de bien, y a la hora de la merienda, el niño que no había llevado alimento, también comía. Doctoras que curaban más con el afecto que con los escasos medicamentos. Madres que encaminaban a sus hijos a golpe de sacrificios.

Pasados los años, algunas llevan en sus cuerpos la marca imborrable de aquel “dichoso” período. Líneas que marcaron el rostro prematuramente. Hipertensión, diabetes y otros trastornos alimenticios, merecidísimos, pues no eran tiempos de elegir nada, mucho menos qué comer. Delgadez y musculaturas heredadas del ejercicio físico cotidiano: bicicleta en loma y llano, caminatas de kilómetros y millas… En otras féminas, la época traspasó la piel. Nervios y emociones que no lograron el equilibrio necesario en tiempo de crisis. Desde entonces se enajenaron de sí y del mundo.

Sin embargo, hubo quienes inmersas en la penuria de los interminables días, meses y años, a veces, -sin saber cómo-, recogían sus pedazos y se rehacían para seguir adelante. De estas, hoy día, existen incluso las que rememoran experiencias de esa etapa, en busca de la esperanza y el coraje precisos para enfrentar las dificultades de la cotidianidad; y otras que no recuerdan parte de ese pasado, porque un día decidieron salvarse del dolor que les causaba, olvidándolo.

Gracias a muchas Cari, Martica, Yaquelín, Deisi, Estrella, Rebeca y otras tantas féminas cubanas, que en aquellas dificilísimas circunstancias llevaron la parte más dura de los sacrificios, fue que las banderas revolucionarias no se plegaron. Ellas, además de “hacer rendir” el alimento, el jabón, la ropa, el cariño; hicieron rendir (fructificar, multiplicar, aumentar, acrecentar), la resistencia de un pueblo entero.

Por ello, si un día se instituyera un premio a la heroicidad y grandeza femenina, irrefutablemente habrá que nominar a la mujer cubana, y de forma excepcional, a las que vivieron la década del noventa en Cuba, pues fueron ellas más especiales que el mismísimo Período.Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Mujer cubana. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Declaran Monumento Nacional la Biblioteca Nacional José Martí

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La insigne institución cubana, salvaguardia del tesoro documental, bibliográfico, artístico y sonoro del país, rectora del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas Cubanas, fue declarada en solemne acto efectuado esta tarde en la propia entidad Monumento Nacional de la República Cuba por la Comisión Nacional de Monumentos del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural (CNPC).


CIGB, uno de los proyectos descomunales de Fidel (+ Fotos y Video)

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Quienes pensaron que Fidel se había vuelto “loco”, al apostar por la industria médico-biotecnológica en momentos en que esta última disciplina comenzaba a surgir en los países más industrializados, recibieron una bofetada de realidad el 28 de mayo de 1981, cuando se produjo el primer interferón en Cuba. Y otra más fuerte, el 1ro de julio de 1986, con la creación del CIGB, proyecto descomunal del Comandante, que ha beneficiado a millones de personas en todo el orbe y que hoy celebra su 35 aniversario exhibiendo un producto promisorio: Abdala.

Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate

Que en 1976, en California, Estados Unidos, se creara la primera empresa biotecnológica en el mundo, la Genetic Engineering Tech, Inc. (Genentech, Inc.), seguramente no sorprendió. Pero que en 1981, Cuba emprendiera el desarrollo de la industria de la biotecnología, cuando no había similares en la región, ni siquiera en Europa, sí fue noticia.

En su capacidad visionaria, Fidel sabía que el futuro de Cuba tenía que ser, necesariamente, de hombres de ciencia. Lo expresó en 1960, cuando un 25 por ciento de la población cubana era analfabeta y otro tanto de personas funcionaban como tal, aunque sabían leer y escribir. Vino entonces la Campaña de Alfabetización, la construcción de escuelas y centros asistenciales de salud, la preparación de los científicos.

Un acontecimiento importante en la historia de la biotecnología cubana fue la creación el 1ro de julio de 1965 del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC), conocido como el padre de las ciencias en la Mayor de las Antillas. Le sucederían otros igual de respetables, entre ellos, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).El Comandante en Jefe, Fidel Castro, en una de sus habituales visitas al CNIC. A su lado, el doctor Wilfredo Torres Yríbar, quien dirigió la institución durante diez años. Foto: Granma

El Comandante en Jefe, Fidel Castro, en una de sus habituales visitas al CNIC. A su lado, el doctor Wilfredo Torres Yríbar, quien dirigió la institución durante diez años. Foto: Granma

En la gesta del CIGB: estadounidenses, finlandeses y mucho Fidel

George Thomas Leland, un congresista norteamericano de Texas, venía a Cuba con cierta frecuencia, dada su vocación social. En una ocasión Fidel le habla de su preocupación con el tema del cáncer. George le comenta sobre el uso del interferón en instituciones médicas ubicadas en su estado y más adelante trae a la Isla, a Randolph Lee Clark, uno de los oncólogos más destacados de la época y estudioso de la novedosa terapia.

En noviembre de 1980, Fidel conoce personalmente a Clark.

En el acto de inauguración del CIGB, el primero de julio de 1986, Fidel rememoró el encuentro.

“(…) fue la primera vez que él me habló de las investigaciones que estaban haciendo con el interferón. Pidió que le enviáramos un médico, para que conociera las investigaciones que se hacían. Yo por precaución envié dos, porque en el Derecho, lo que abunda no daña. Y allí los recibió el doctor Clark y les explicó todas las investigaciones que estaban haciendo. Los compañeros regresaron muy entusiasmados.

Gracias a la visita hicieron contacto con el centro que estaba produciendo interferón en Finlandia. Gracias a esa visita se hizo contacto con otra persona, que fue el doctor  Kary Cantell, de Finlandia (…) le dijimos que queríamos conocer las técnicas de producción del interferón, y también invitó que enviáramos dos investigadores. Y siguiendo el mismo principio, le enviamos seis (RISAS).

Los recibió a los seis, estaba encantado porque vio que los compañeros fueron con mucho interés. En menos de dos semanas, le enseñaron los principios esenciales de la técnica”.

Encuentro de Fidel con el doctor estadounidense Randolph Lee Clark, en noviembre de 1980. Foto: Cortesía del CIGB.

Encuentro de Fidel con el doctor estadounidense Randolph Lee Clark, en noviembre de 1980. Foto: Cortesía del CIGB.

A menos de seis meses de aquel encuentro, en una casa de apenas unos 180 metros cuadrados, exactamente en la número 149, del reparto Atabey, en La Habana; los científicos que habían recibido entrenamiento en Texas (Manuel Limonta y Victoria Ramírez) y en Helsinki (Manuel Limonta, Victoria Ramírez, Ángel Aguilera, Eduardo Pentón, Silvio Barcelona y Pedro López), junto a una colaboradora de Cantell; produjeron un interferón a partir de glóbulos blancos en menos de 45 días, el primero que se desarrolló en el país, el 28 de mayo de 1981.

Un mes después ocurre un brote de dengue hemorrágico en la Isla, y precisamente los primeros lotes del novedoso medicamento se destinaron a los pacientes contagiados con dengue. En jornadas posteriores el interferón se utilizaría como terapia para combatir una epidemia de conjuntivitis, también hemorrágica. En ambos casos los resultados fueron muy favorables.

Con la finalidad principal de producir el interferón, -que abría nuevas perspectivas en el tratamiento de diversas enfermedades, incluido algunos tipos de cáncer-, el 20 de enero de 1982, Fidel funda el primer centro biotecnológico en el país, el Centro de Investigaciones Biológicas, germen del actual CIGB, pues en él se formó gran parte de los primeros profesionales que trabajarían en el gran complejo investigativo-productivo.

“Y después, más a adelante, a consecuencia de todo este proceso, surge la idea de este Centro. Tampoco fue absolutamente casual, estimulado por los resultados obtenidos en el Centro de investigaciones Biológicas, surgió la idea de hacer un esfuerzo mayor. Y en esto contribuyó mucho una idea de la ONUDI, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial. Ellos tenían el proyecto de hacer un Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología.

A nosotros llegó la noticia de la idea de hacer este Centro. Naturalmente, aspirábamos de ser posible que nos asignaran ese Centro. En vista de aquella situación y de la diversidad de aspiraciones, y para no entrar en conflicto con nadie, es que decidimos renunciar a aquel Centro y desarrollar el Centro por nuestra cuenta, cuando apenas han pasado cinco años y medio de la conversación con el doctor Clark, que hayamos podido inaugurar este Centro…

Fidel junto a Frei Betto y un grupo de científicos cubanos en la Inauguración del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana, en 1986. Foto: Cortesía del CIGB

Fidel junto a Frei Betto y un grupo de científicos cubanos en la Inauguración del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de La Habana, en 1986. Foto: Cortesía del CIGB

El CIGB y el despunte impetuoso de la ciencia cubana

Pese al bloqueo económico con el que desde 1961 Estados Unidos hostigaba a Cuba y los indicios de un posible desplome del campo socialista, el gobierno revolucionario invirtió numerosos recursos materiales y humanos para la creación del CIGB. En el  acto de apertura de la nueva institución, dijo Fidel: “El centro es grande, pero yo espero que sean grandes también los resultados científicos que se obtengan”.

Desde el principio, el Comandante apostó por la ciencia y cuando llegó el duro período, el Especial, mantuvo el criterio de que la supervivencia de la Revolución y el socialismo, y la preservación de la independencia, dependían fundamentalmente de la ciencia y la técnica.

Cuando los enemigos y escépticos de la Cuba socialista en el nuevo mundo capitalista, celebraban de antemano la asfixia del pueblo cubano, Fidel hizo lo que nadie imaginó: crear más centros científicos, entre ellos, los centros biotecnológicos de Camagüey (1989) y Sancti Spíritus (1990), y el Centro de Inmunología Molecular (1994).

Probablemente, muchos lo dieron por loco, pero por “esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas”, afirmó en 1993 con absoluta convicción:

La ciencia y las producciones de la ciencia, deben ocupar algún día el primer lugar de la economía nacional, que partiendo de los escasos recursos, sobre todo de los recursos energéticos que tenemos en nuestro país, tenemos que desarrollar las producciones de la inteligencia, y ese es nuestro lugar en el mundo, no habrá otro (…)”.

Igualmente, al inaugurar el Centro de Inmunología Mo­lecular el 5 de diciembre de 1994, el líder enfatizó:

“Es un orgullo en pleno Periodo Especial inaugurar este Centro que no es un lujo, es una promesa de salud para nuestro pueblo y es una promesa de ingresos para nuestra economía“.

Confiaba en la ciencia y en los científicos cubanos. En su apretada agenda de trabajo, hacía un tiempo para ocuparse de este sector y sus hacedores. Seguía los avances relacionados con dicha especialidad en el mundo, intercambiaba con los investigadores, preguntaba hasta el más mínimo detalle de cualquier estudio, les sugería ideas, los desafiaba a desarrollar proyectos colosales.La población cubana recibe las dosis del candidato vacunal Abdala, producto logrado por el CIGB. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

La población cubana recibe las dosis del candidato vacunal Abdala, producto logrado por el CIGB. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

Bendita “locura”

Quienes pensaron que Fidel se había vuelto “loco”, al apostar por la industria médico-biotecnológica en momentos en que esta última disciplina apenas comenzaba a surgir en los países más industrializados, recibieron la primera bofetada de realidad el 28 de mayo de 1981, con la producción del primer interferón en Cuba.

A ese logro, la comunidad científica de la Isla sumaría muchos otros que contribuirían al mejoramiento de la salud de las personas, al fomento de planes agropecuarios, de la veterinaria y del medio ambiente. Numerosas alegrías regalarían los investigadores del CIGB al Comandante, al pueblo de Cuba y también al mundo.

Entre las creaciones prominentes del Centro está el Heberprot-P, promotor de la cicatrización de las úlceras del pie diabético, de eficacia no vista antes y con el cual se han beneficiado más de 250 mil pacientes en diversas latitudes, según datos publicados recientemente por la Agencia Cubana de Noticias.

También fármacos como la estreptoquinasa recombinante cubana, que contribuye a restablecer el flujo sanguíneo en pacientes con infarto del miocardio y previene la necrosis isquémica del corazón. Su uso se generalizó en 1993 y salva de 200 a 400 vidas cada año.

De igual modo, la vacuna contra la infección por el virus de la hepatitis B, capaz de reducir la evolución de dicha patología a los estados agudos y crónicos, la cirrosis hepática y el hepatocarcinoma primario. Gracias a su aplicación masiva, desde 1999, nuestro país no reporta casos de he­patitis B aguda en niños por debajo de cinco años; condición que a partir del 2006 también se extendió a los menores de 15.

Porque está destinado a la salud de nuestros infantes, no puede faltar la referencia a la vacuna pen­tavalente líquida (Heberpenta), contra la difteria, el tétano, la tosferina, la he­patitis B y la Haemophilus influenzae tipo B. Desde el 2009, parte del programa de vacunación infantil del Ministerio de Salud Pública de Cuba.

El equipo de científicos del CIGB destaca además por proyectos como el CIGB-500, medicamento con un significativo efecto cardioprotector; el CIGB-300, péptido antitumoral con buenos resultados a nivel de laboratorio y clínicos; y el Heber­ferón, una combinación del interferón-alfa 2b y gamma recombinante, para tratar enfermedades oncológicas, además de constituir una terapia alternativa de procederes quirúrgicos o no; actualmente incluido en el protocolo de tratamiento de la Covid-19.

Los inmunizantes contra la meningitis B y C, y los métodos para el diagnóstico de VIH, Síndrome de Down, dengue, embarazo, cáncer y defectos del tubo neural resultan otras conquistas de este colectivo. Del mismo modo, el producto ecológico HerberNem, destinado al control de plagas en varios cultivos, y el Acuabio 1, estimulador del crecimiento y el sistema inmune en organismos marinos.

Hoy 1ro de julio, el CIGB llega a su aniversario 35, exhibiendo una de sus creaciones más promisoria: Abdala, candidato vacunal contra la Covid-19, que se prevé sea validado como vacuna, pues posee una eficacia del 92,28 por ciento, de acuerdo con exámenes del ente avalador de la calidad y seguridad del producto.

Es un regalo que le debíamos al Comandante en Jefe Fidel Castro, dijo ante la prensa nacional la directora de la institución, Marta Ayala, al evocar en primera instancia la figura del fundador del CIGB, un visionario y soñador que desde fines de los 70 y con más fuerza en los años 80 impulsó la formación científica y el trabajo investigativo de la pujante rama por vía de la creación de interferones, hasta ese momento solo al alcance de países desarrollados”.

Y es que con la creación del CIGB, sumaba el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, otro plan descomunal a su hoja de vida. Un proyecto colosal como él mismo, con el que se ha beneficiado, no solo el pueblo cubano, sino millones y millones de personas en todo el orbe. Beneficios por los que debemos eterno agradecimiento a los profesionales del Centro y al Comandante, principal artífice del gran complejo investigativo-productivo.

Quizás el Gabo tuvo en cuenta este detalle de Fidel, cuando de él dijo: “No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada (…) Esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas (…) Este es el Fidel Castro que creo conocer: un hombre de ilusiones insaciable, incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal (…) Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer”.Proceso productivo en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Foto: Granma.

Proceso productivo en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Foto: Granma.Proceso productivo en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Foto: Granma.

Proceso productivo en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Foto: Granma.Proceso productivo en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Foto: Granma.

Proceso productivo en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Foto: Granma.Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Camagüey creado en 1989. Foto: Rodolfo Blanco Cué/ ACN.

Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Camagüey creado en 1989. Foto: Rodolfo Blanco Cué/ ACN.

En video, Fidel durante la fundación del Centro de Ingeniería y Biotecnología (CIGB)

Ver lejos, ver bien: una aproximación al pensamiento estratégico de Fidel Castro

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Para Raúl Roa García, el culto y cubanísimo Canciller de la Dignidad, “Fidel oye la hierba crecer y ve lo que está pasando al doblar de la esquina”[i] A similar criterio llega el experimentado presidente de la República Argelina Democrática y Popular, Abdelazis Bouteflika, cuando asevera: “Fidel viaja al futuro, regresa y lo explica”[ii].

Bouteflika exterioriza la suya cuando Fidel se aproxima a sus 76 años y ya ha encarado, con éxitos incuestionables, desafíos políticos y militares que le demandaron poner en acción su capacidad de pensar y actuar con perspectiva estratégica, esto es, cuando ya está más que consagrada su proyección política mundial, en su doble condición de estadista y líder político revolucionario.


¿Cómo interpretar y/o entender el sustrato común de afirmaciones tan distantes en el tiempo y respecto a las etapas de desarrollo del liderazgo de Fidel a las que aluden? ¿Qué factores explican el rasgo que ambas figuras exaltan: la capacidad previsora del líder cubano?

Una primera explicación, admisible hasta un punto en su caso, podría ser esta: “Fidel es un estadista y un dirigente revolucionario de características excepcionales”.

Es factible sustentar dicha excepcionalidad con innumerables evidencias empíricas, desde las ideas innovadoras que defendió y supo socializar con vocación, sentido didáctico y deleite de pedagogo, hasta la enorme gama de acciones suyas que muestran cómo es factible que se forje un  liderazgo revolucionario de pensamiento estratégico, capaz de influir en el comportamiento de la mayoría de un pueblo, cuando se funden en una misma persona intelecto superior, carisma inusual, sólidos valores morales y éticos forjados desde la infancia, estudios sistemáticos bien asimilados, sensibilidad humana natural y objetivos altruistas, de justicia y entrega a los demás, entre otros atributos generadores de empatía, autoridad y admiración.

Pero esta explicación resulta insuficiente para entender cómo él llega a oír “la hierba crecer”, o “viajar al futuro para explicarlo luego”. Necesita de los elementos explicativos para responder estas dos preguntas claves:

  1. ¿Cómo Fidel desarrolló tal capacidad de previsión estratégica desde su época juvenil?
  2. ¿Qué interrelación existe entre dicha capacidad de previsión, o prospectiva como algunos le llaman, con el modo como él fue perfeccionando un pensamiento estratégico[iii] de alta complejidad, sistemático y educado con disciplina evidente?

Aproximarnos a este último asunto, es equivalente a entender la vigencia del modo fidelista de conocer y transformar la realidad social como un todo, en cuanto político de cultura enciclopédica[iv] que se impuso como objetivo de vida socializar sus ideas humanistas y de justicia, pero de forma comprensible para las amplias masas, de Cuba y el mundo, a partir de su convicción martiana de que “Patria es Humanidad”.

Intervención de Fidel en la Mesa Redonda Especial en homenaje al Héroe Nacional de Cuba, José Martí, en el teatro Karl Marx, el 19 de mayo de 2005. Foto: Archivo Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

Abordar el tema contribuye, además, a identificar cómo el líder cubano fue desarrollando su capacidad de análisis y síntesis, así como la habilidad para articular el pensamiento abstracto con la realidad concreta (Martínez, 2017); combinar la fundamentación cuantitativa con la cualitativa; ver los nexos indisolubles entre tradición histórica, economía, cultura, ética y compromiso político con los más humildes e identificar, en suma, lo esencial de lo secundario.

El Che Guevara, agudo observador de la naturaleza humana, se aproxima al asunto a partir de una caracterización del líder de la Revolución cubana[v] en la cual:

  1. Retrata rasgos sustantivos de su personalidad (“audacia, fuerza y valor”).
  2. Revela elementos de su estilo de dirección (“extraordinario afán de auscultar siempre la voluntad del pueblo”, “amor infinito” al pueblo).
  3. Identifica principios políticos que operan como articuladores de todas sus acciones (“capacidad de aglutinar, de unir”, de oponerse a la “división que debilita”, “capacidad de dirigir a la cabeza de todos”).
  4. Aborda el tema objeto de análisis: su “capacidad de prever el futuro”.

Al respecto, aporta varias claves: “capacidad para asimilar los conocimientos y las experiencias, para comprender todo el conjunto de una situación dada sin perder de vista los detalles” y “amplitud de visión para prevenir los acontecimientos y anticiparse a los hechos”.

De esta manera, el Guerrillero Heroico nos coloca ante el desafío de entender cómo solía operar en Fidel el proceso del conocimiento de la realidad (perspectiva epistemológica), sobre todo a la hora  de  descomponer de manera compleja, multifactorial y dialéctica la de carácter político, con la que tuvo que lidiar a lo largo de su vida como revolucionario, sin perder de vista las exigencias del “sentido del momento histórico”[vi], ni las demandas del comportamiento ético de raigal tradición martiana.

Inauguración de la escuela Oscar Lucero en Holguín, convertida de cuartel en escuela para niños, 1960. Foto: cheguevaralibros.com

De formación humanista, cultura erudita y una sólida formación marxista-leninista, no dogmática ni autoritaria, Fidel comprende la importancia del diálogo directo tanto con el pueblo de saber empírico, como con los expertos en las más disímiles materias. Con unos y otros establece intercambios orientados a encontrar la esencia de los problemas más acuciantes para la sociedad y para sus interlocutores, mediante una relación de comunicación exenta de tabúes y siempre orientada a descubrir y aprehender la verdad subyacente en el asunto debatido.

Muestra tener plena conciencia de que no existe política sustentable de largo plazo, léase estratégica, si ella no está anclada sobre sólidas definiciones teóricas, y si carece de apoyo popular organizado y consciente. Comprende, además, que la más sólida de las teorías, si no pasa la prueba vital de la práctica, quedará en el campo de la especulación inocua, sea en el ámbito de la política interna o de la internacional.

Ello explica su conocido afán de estudio, y sobre todo su búsqueda incesante de vías y modos de verificar, en los hechos, la pertinencia o no de una solución identificada como posible o deseable. Le ayuda su convicción ética de que el “…revolucionario no se siente nunca satisfecho, ni puede sentirse, tiene que ser un eterno inconforme”[vii].

En este punto se revela de manera más clara su formación dialéctica de base marxista: sabe lidiar con las contradicciones del desarrollo en todos los campos, y aprovecha las contradicciones – las del enemigo y las que genera la propia construcción del socialismo – para anticipar respuestas contundentes en el primer caso y encontrar soluciones novedosas, en el segundo.

Esta habilidad, a nivel político, explica que haya sido, a la vez, arquitecto de las más grandes realizaciones de la Revolución, cronista de ellas y, sobre todo, crítico honesto de las que mostraron insuficiencias, fallas o errores. Su verdadera visión estratégica se aprecia a la hora de analizar y resolver los errores, más que en el momento de examinar las victorias y los logros.

Al practicar la crítica y la autocrítica en el sentido martiano de que “criticar no es morder”, sino ejercer el criterio desde la buena fe en los asuntos relacionados con el bienestar colectivo, logró anticipar y advertir a todos, más de una vez, tendencias negativas en el proceso de construcción socialista que requerían de solución con participación de la sociedad.

En varios momentos de la historia reciente así se pudo constatar, con esta característica infaltable: el análisis de las fallas y errores mediante el diálogo diáfano con el pueblo, o con los sectores sociales concernidos en cada caso. Evitó siempre las pseudo-soluciones verticalistas y unilaterales. Esta premisa marcaba sus análisis y decisiones: no se debe tomar ninguna decisión mientras el pueblo no la entienda

La convicción fidelista de que el pueblo debe ser, desde su heterogénea composición, sujeto social protagónico de las rectificaciones a hacer, quizás ayude a explicar por qué y cómo el “proceso de rectificación de errores y tendencias negativas”, ocurrido en la etapa 1986 a 1989, preparó subjetivamente al país para resistir las duras pruebas del llamado período especial. Él ya intuía que el socialismo este-europeo y la propia URSS estaban en fase de autodestrucción. Así lo expresó en Camagüey y sorprendió a todos con su visionaria advertencia el 26 de julio de 1989.

Evidenció su pensamiento estratégico a la hora de visualizar en fecha temprana los complejos esfuerzos para transformar a Cuba en un país de “hombres de ciencia”, así como al trabajar con ahínco a la hora de interrelacionar ciencia, desarrollo e innovación en las condiciones de país de escasos recursos naturales, bloqueado de forma inmisericorde por los EE.UU. y obligado a formar sus propios recursos humanos calificados a ritmo acelerado.

Combinó su perspectiva estratégica a la hora de pensar el futuro de Cuba y su Revolución, cuando decide encarar el desafío de qué hacer para contribuir a la participación política y social más plena de los creyentes y sus iglesias en el proceso de construcción de la vía cubana al socialismo.

En esta línea de pensamiento, los acuerdos del Cuarto Congreso del PCC ensancharon, a nivel político, la base social de la democracia socialista; reconocieron, en el plano histórico, los aportes de los cristianos revolucionarios a las luchas por la independencia nacional y el propio socialismo; y, en tercer lugar, fueron una confirmación palpable de la capacidad ética de la Revolución para rectificar todo lo que lo demande para bien de la nación y el proyecto de sociedad socialista en construcción.

En el campo de la política internacional, su intuición no solo le permitió evadir trampas y obstáculos diseñados por la Casa Blanca para asfixiar la economía cubana y aislar políticamente a Cuba, sino que diseñó respuestas y conjuntos de respuestas que colocaron a la Revolución en posición de ofensiva. Baste, como ejemplo, la votación abrumadora contra el bloqueo en las Naciones Unidas que ha terminado aislando a los EE.UU. y su aliado sionista del medio oriente.

Pronuncia su histórico discurso durante el XV Período de Sesiones de la Asamblea General de la ONU. Foto: Prensa Latina

Más de una vez Fidel advirtió con anticipación las contradicciones en el seno del propio sistema capitalista hegemónico. Ello le permitió desarrollar campañas internacionales de opinión que pusieron en jaque a los portadores de las soluciones neoliberales. Las batallas contra la deuda externa y luego contra el ALCA así lo confirmaron.

En su método de descubrir y asimilar los desafíos de la cambiante realidad externa de un país en revolución, urgido de soluciones rápidas y eficaces, y obligado a garantizar una proyección internacional de alcance múltiple, para neutralizar el sistema de medidas hostiles diseñado por las élites imperiales de Washington, creó un poderoso e interrelacionado sistema de relaciones internacionales, con protagonismo social amplio, organizado y cada vez más consciente, que pasó a ser soporte de inestimable valor para la diplomacia cubana.

Decenas de ejemplos podrían mencionarse en las más variadas esferas del quehacer nacional, desde la economía a la ciencia y la cultura, desde la política a la defensa del país.

Pero con el acumulado de evidencias disponible, hoy se puede afirmar, a modo de síntesis preliminar, que el líder cubano desarrolló una poco frecuente capacidad para intuir las expresiones no visibles del comportamiento humano y social, de una manera que le permitió anticipar escenarios (históricos, políticos y militares, entre otros), mediante una combinación excepcional de los elementos racionales del proceso de toma de decisiones en política, con la intuición que nace de una especial capacidad para asociar de manera lógica hechos y comportamientos humanos, individuales o colectivos.

La sobrevivencia de Cuba como nación y como Revolución, debe mucho a esa manera fidelista de ver bien y lejos en el horizonte.

Carta de Fidel a Alicia: “Tu mérito es muy grande” (+ Fotos y Video)

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Fidel y Alicia. Foto: Fidel Soldado de las Ideas.

Querida Alicia:

Recibí tu hermosa carta. No te imaginas cuánto admiro tu capacidad de preservar y dominar la inteligencia privilegiada que te acompaña.

Nunca olvido lo que me contaste un día sobre el oído que te permite seguir el ballet, con los ojos cerrados, por las leves pisadas de las zapatillas.

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Crear con la idea del bien por el equilibrio del mundo

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Foto: Archivo.

Hace alrededor de 7 meses sesionó, como homenaje a José Martí, la IV Conferencia Internacional Por el Equilibrio del Mundo, y el Movimiento Juvenil Martiano tuvo el honor de organizar el Foro Juvenil llamado La idea del bien. Dos pilares que pudieran definirse como conceptos teóricos del pensamiento martiano y que hoy adquieren una relevancia en el contexto en que vivimos por la urgencia de un orden mundial más democrático, justo y equitativo. El equilibrio del mundo y la idea del bien se funden en una idea cardinal para la transformación política, económica, social y cultural que precisa la humanidad. De ahí la actualidad y universalidad del pensamiento del Maestro.

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Los niños de Chernóbil en Cuba: Una historia no contada

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En el comedor en Tarará. Foto: Archivo médico cubano.

Testimonios:  La Dra. Xenia y el Dr. Obed. Los traductores: Nilda y Osvaldo

Xenia…

En 1990 la Doctora Xenia Laurenti se alistaba para ir a cumplir misión médica, primero en Nigeria y luego a una zona de Siberia en la antigua URSS con especialistas argentinos. Cuando ocurre el accidente de Chernóbil ya había terminado en Cuba su preparación en lengua rusa y le piden que se incorpore al programa médico en Tarará. Ella participó como médica del programa hasta su conclusión en 2011 y es conocida por su especial relación con los pacientes y sus familiares, que continúa hasta hoy.

La Dra. Xenia ha sido testigo no solo de la atención a aquellos niños y niñas sino del retorno de muchos de ellos para el cuidado de sus hijos en Cuba. Fue parte del equipo médico que luego de 1998 trabajó en el Balneario de Eupatoria en Crimea para dar seguimiento a la atención médica que se indicaba en Cuba o que se atendían directamente allí. En Eupatoria estuvo dos años y fue testigo de la evolución de pacientes desde niños hasta ya adultos con sus familiares o sus propios hijos, también afectados por las secuelas de la catástrofe nuclear.

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Hace 60 años: Fidel despide a los expedicionarios del “Corynthia”

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Los expedicionarios del “Corinthia”. Foto: Bohemia.

Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz durante la inhumación de los restos de los expedicionarios del “Corynthia”, en el cementerio de Colón, el 28 de mayo de 1959

Familiares de los expedicionarios del “Corinthia”;

Señoras y señores:

Desafiando la inclemencia del tiempo, la hora y todas las circunstancias que hacen difícil en estos instantes un acto de pueblo, estimamos que estos compañeros que hemos venido a enterrar en la tarde de hoy, bien merecen incluso que nos mojemos para rendirles el justo tributo que se ganaron con su sacrificio……

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A la Sierra regresaron, para liberar los campos de Cuba

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El Comandante en Jefe Fidel Castro firma la Ley de Reforma Agraria en la Comandancia de La Plata. Foto: Sitio Fidel soldado de las ideas/Archivo.

Era de lluvia y esperanzas la época. Para algunos fue trabajoso escalar la montaña, otros lo hicieron con un mínimo de esfuerzo. A la Sierra Maestra, escenario de épicas batallas, volvieron los líderes de la triunfante revolución del primero de enero de 1959, para promulgar una de las leyes más avanzadas de su época: la Reforma Agraria.

En el firme de la Maestra está La Plata, casi inaccesible… De allí partieron los hombres que liberaron políticamente a un pueblo. Hoy (17 de mayo de 1959) regresan, para liberarlo económicamente”, afirmó Enrique Oltuski, entonces ministro de Comunicaciones, firmante de la Ley y protagonista del acontecimiento.

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Hace 60 años: Multitudinario recibimiento a Fidel tras su histórica gira por Las Américas(+ Fotos y Video)

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Fidel pronuncia un discurso en la concentración popular en la Plaza Cívica, hoy Plaza de la Revolución, a su llegada de una gira por EE.UU., Canadá, Brasil, Argentina y Uruguay, el 8 de mayo de 1959. / Sitio Fidel Soldado de las Ideas.

Este miércoles se conmemoran 60 años del regreso del largo viaje que realizó Fidel por Estados Unidos, Canadá, Argentina, Uruguay, Brasil y Trinidad Tobago, iniciado el 15 de abril de 1959. Durante su estancia en cada uno de estos países, proclamó los principios e ideales de la Revolución, explicó a otros pueblos los motivos que llevaron a hacerla y las razones que tenemos para defenderla.

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