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El mapa del horror: ¿Sabes cuántos centros de detención y tortura existieron cerca de tu casa?

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MAPA

Es 11 de septiembre y el país entero, de norte a sur, debería estar de luto. Sin embargo, no es así y en esta fecha todavía hay gente que celebra y que cree que los militares salvaron a Chile del “yugo marxista”.

Independientemente del sistema político económico, de si podemos estar de acuerdo o no, el procedimiento para llevar a cabo esta transformación país, fue de una barbarie difícil de dimensionar para todos aquellos que no se han dedicado a escarbar en la historia para encontrar el germen golpista, que radicó en un movimiento “gramialista-militar” en donde confluyeron el nacionalismo nazi de militares sádicos que arrancaron a Chile para no ser juzgados y un perfeccionamiento bajo el seno norteamericano. Ambos polos con un acérrimo anticomunismo instruyeron a nuestros militares en función de la deshumanización de todo aquel que pensara diferente, en función de ideologías extranjeras, para que el colonialismo económico extranjero siguiera imperando en Chile en función de tener aquí un lugar donde extraer recursos y mano de obra barata.

Es así como se puso en contra a chilenos contra chilenos, jugando con la ignorancia, tanto de la sociedad civil como de militares.

Lamentablemente, los militares tenían armamento de guerra y el financiamiento de los empresarios para enfrentarse a una población que estaba desarmada, abriendo paso a la masacre y a la tortura.

Para ello se implementaron diversos establecimientos equipados con instrumentos de diversa índole. Se habilitaron celdas de reclusión, se adaptaron catres metalicos con baterías para electrocutar personas, se habilitaron campos de concentración en estadios, colegios, fábricas; se implementaron clínicas del horror clandestinas para monitorear a los torturados y mantenerlos con vida, con el fin de seguirlos torturando; se expropiaron casas que fueron dispuestas par la tortura de índole sexual como la “venda sexy”, se amaestraron perros para que violaran a los prisioneros, se juntaron ratones para meterlos por la vagina de las toturadas, se construyeron herramientas de “colgamiento”, se crearon piscinas para sumergir a personas en agua con mierda. Se crearon cientos de lugares con el único fin de infringir dolor y sufrimiento de manera estratégica y también para asesinar.

Podemos estar de acuerdo o no en el sistema económico-político. Pero definitivamente no podemos estar de acuerdo en estos procedimientos.

Con el correr de los años, nos hemos ido enterando de la existencia de estos centros. Hay listas eternas de nombres de lugares que, ciertamente no nos dicen nada sobre las atrocidades que ahí se cometieron. Y de forma popular, cualquier chileno a quien se le pregunte sobre centros de tortura, nos puede mencionar a “vuelo de pájaro” Villa Grimaldi, el Estadio Nacional, el Estadio Chile, 3 y 4 Álamos, Londres 38. Los que tengan mejor memoria podrán sumar Venda Sexy y el Cuartel Borgoño. Sabemos, más o menos, que existieron muchos, pero nuestra cabeza realmente no es capaz de dimensionar realmente la magnitud del manto represivo que se extendió sobre Santiago y sobre Chile entero para llevar a cabo la política de exterminio y amedrentamiento de la que fue víctima el país.

Por esta razón, me di a la tarea de geolocalizar cada uno de los centros de detención y tortura. Este trabajo comenzó en la Región Metropolitana y se ha extendido a la I región, que está en progreso. Luego se extenderá al resto del país.

Es un trabajo largo, que ha requerido de mucha investigación y tiempo, pero que es completamente necesario y que nos ayuda a entender nuestra ignorancia respecto del proceder de la DINA y de la CNI en su trabajo conjunto con Carabineros, Investigaciones, el Ejército, la Armada y la FACH.

Es importante también que se tome conciencia de los establecimientos utilizados para que ninguna de las ramas de las fuerzas armadas pueda alegar inocencia respecto de su participación y proceder dentro de los crímenes que se cometieron. Es fundamental que los militares de Chile tengan clara la carga histórica de sus instituciones. Pero nada de eso va a generar un cambio sustancial si el Estado, con el gobierno de turno que tenga, no sanciona moralmente y de manera enfática lo sucedido.

Hasta el momento, nada de eso ha pasado. Los pactos de silencio siguen y el Estado continúa pidiendo “por favor” a los culpables que digan eso que los va a incriminar, lo cual es un pésimo chiste.

Otra cosa fundamental es transparentar, al menos respecto de las pocas áreas humanistas que les enseñan, el programa de estudios que siguen las FFAA y de orden. Ya que no deja de ser preocupante ver cómo un carabinero habla públicamente de tortura en su Twitter (con esto me refiero al caso de Andrés Rosas, carabinero denunciado públicamente por un diputado a razón de sus declaraciones, tomando en consideración que es una persona que porta un arma y que recibió entrenamiento).

Tomado de: http://www.elciudadano.cl/2015/09/11/210754/el-mapa-del-horror-sabes-cuantos-centros-de-detencion-y-tortura-existieron-cerca-de-tu-casa/

Jorge BERGOGLIO, Papa Francisco declara ante justicia argentina.

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El 8 de noviembre de 2010, el entonces arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio, hoy el papa Francisco, declaró durante casi cuatro horas como testigo en el juicio oral y público por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA). Los jueces del Tribunal Oral Federal 5 Daniel Obligado, Germán Castelli y Ricardo Farías interrogaron a Bergoglio en presencia de las partes que actuaron en el juicio: fiscales, querellantes y defensores.
La declaración de Bergoglio fue grabada en video y luego transcrita e incorporada al expediente y extractada en la sentencia por la que el Tribunal condenó a los represores que torturaban y asesinaban en el centro clandestino de detención manejado por la Armada.

Masacre de San Juan: 47 años de la heroica resistencia minera a la dictadura

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Un grupo de mineros durante la celebración de una noche de San Juan.

La historia de Bolivia está escrita con sangre de minero”, reconoce un comunicado emitido ayer por el Ministerio de Minería, a nombre del Gobierno, en homenaje a los caídos en la masacre de San Juan,  arremetida armada acontecida la madruga del 24 de junio de 1967.

Para el historiador Jesús Llusco, el asalto militar a los campamentos mineros del Siglo XX y Catavi en el Departamento de Potosí, durante la Noche de San Juan, “es la expresión de la resistencia de la clase minera contra la dictadura” imperante en esos años.

Temor y masacre

El presidente de facto de entonces, general René Barrientos Ortuño, consideraba que en los centros mineros se estaba gestando un nuevo movimiento guerrillero similar al del Che Guevara y por ello decide cortar de raíz cualquier posibilidad de una nueva guerrilla en Bolivia.

Fue tal el temor que tiene – relata el historiador  – que decide junto a su alto mando tomar por sorpresa los centros mineros, y así terminar con cualquier amenaza a su gobierno. “Los grupos de poder de aquel tiempo se sentían susceptibles al ver este tipo de reuniones porque tenían miedo de perder el control”, afirma Llusco.

La noche del 23 de junio, las familias mineras se retiraban a dormir después de haber festejado el solsticio de invierno, las celebraciones de la noche de San Juan, alrededor de las fogatas, donde se bailó y cantó al ritmo de cuecas y wayños, acompañados con ponches de alcohol, comidas típicas, coca, cigarrillos, cachorros de dinamita y cuetillos, cuenta el historiador.

No sospechaban que el Ejericito ya se encontraba rodeándolos. Así, la madrugada del 24 de junio, fracciones del regimiento Rangers y Camacho de Oruro bajaban de los vagones del tren, empezando la ocupación los campamentos mineros.

Los obreros fueron sorprendidos por un nutrido tiroteo en la zona de Llallagua y La Salvadora y confundieron las ráfagas de las ametralladoras con los cuetillos y el estampido de los morteros con la explosión de las dinamitas.

La luz eléctrica fue cortada aquella madrugada para que las radios no pudiesen transmitir ninguna alarma a los pobladores. En tanto que los soldados, ocuparon a fuego los campamentos, la Plaza del Minero, la sede del sindicato y la radio “La Voz del Minero”, donde fue asesinado el dirigente Rosendo García Maisman, quien parapetado detrás de una ventana, defendió la radio con un viejo fusil en la mano.

En medio del caos y el espanto, los mineros, en un intento desesperado por defender sus familias, se armaron de dinamitas y capturaron a algunos soldados, a quienes les despojaron de sus uniformes y les quitaron sus armas. No obstante, todo hacía suponer que era demasiado tarde para preparar una resistencia organizada. En la Plaza del Minero se llenaron los soldados y la jurisdicción de la provincia Bustillo fue declarada “zona militar”.

La matanza a hombres, mujeres y niños duró varias horas bajo el sol de aquel 24 de junio.

Reconocimiento

Según Llusco, la historia de Bolivia no podría ser contada sin tomar en cuenta la lucha de la clase minera. “Es por eso que hasta hoy, los mineros siguen definiendo la política boliviana en puntos de inflexión”, afirma el historiador.

“En la memoria del pueblo boliviano  está vivo el dolor por la Masacre de San Juan, uno de los episodios más cruentos de nuestra historia. El recuerdo de los valerosos mineros nunca quedará en el olvido. Hermanos mineros, nuestro más profundo homenaje y reconocimiento”, expresa el comunicado del Ministerio de Minería.

Tomado de: http://www.cambio.bo/?q=masacre-de-san-juan-47-a%C3%B1os-de-la-heroica-resistencia-minera-la-dictadura

Justicia condena a 22 agentes de la DINA por secuestro de sobreviviente de centros de detención

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Manuel-Contreras

22 agentes de la DINA, entre ellos Manuel Contreras, han recibido condenas por el secuestro de un sobreviviente de campo de concentració. Manuel Contreras suma otros ocho años de cárcel

El ministro en visita extraordinaria para causas por violaciones a los derechos humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago, Hernán Crisosto Greisse, dictó sentencia por el delito de secuestro calificado de Félix Lebrecht Díaz-Pinto, ilícito perpetrado a partir del 1 de octubre de 1974. La víctima que pasó por los centros de detención clandestina de José Domingo Cañas, Tres y Cuatro Álamos y Ritoque, y que logró sobrevivir.

En la resolución, el ministro Crisosto condenó por su responsabilidad en el delito a 22 ex agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). En calidad de autores deberán cumplir 8 años de presidio, los agentes: Manuel Contreras Sepúlveda, César Manriquez Bravo, Marcelo Moren Brito y Miguel Krassnoff Martchenko.

En tanto, los agentes: Ricardo Lawrence Mires, Ciro Torré Sáez, Hermon Alfaro Mundaca, Basclay Zapata Reyes, Nelson Paz Bustamante, José Aravena Ruiz, Claudio Pacheco Fernández, José Ojeda Obando, Gerardo Meza Acuña, José Fuentealba Saldías y Raúl Rodríguez Ponte fueron sentenciados, también como autores, a 5 años y un día de presidio.
A penas de 3 años y un día de presidio, y en calidad de cómplices, el ministro Hernán Crisosto condenó a los ex agentes estatales: Óscar La Flor Flores, Sergio Díaz Lara, Roberto Rodríguez Manquel, Orlando Manzo Durán, Manuel Avendaño González, Alejandro Astudillo Adonis y Demóstenes Cárdenas Saavedra.

En la causa, el ministro absolvió de responsabilidad a Fernando Lauriani Maturana, José Mora Diocares; Nelson Ortiz Vignolo; Rudeslindo Urrutia Jorquera y Moisés Campos Figueroa.

De acuerdo a la investigación, “en horas de la madrugada del día 01 de octubre de 1974, Félix Edmundo Lebrecht Díaz-Pinto, fue detenido en su domicilio ubicado en calle Carlos Silva Vildósola, parcela 176, comuna de La Reina, por agentes pertenecientes a la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA) quienes lo introdujeron a una camioneta y lo trasladaron al recinto clandestino de detención denominado “José Domingo Cañas”, ubicado en el N° 1367 de dicha calle, en la comuna de Ñuñoa, lugar en donde permaneció hasta el día 04 de octubre de ese mismo año, fecha en que fue trasladado junto a otros detenidos al campamento de detenidos de la DINA denominado “Cuatro Álamos”, ubicado en calle Canadá altura del 3000, en la comuna de Santiago. Posteriormente, el 23 de octubre de 1974, Lebrecht Díaz-Pinto fue llevado nuevamente a “José Domingo Cañas” donde se le mantuvo por siete días antes de ser llevado a “Tres Álamos” y al campo de prisioneros de “Ritoque”, permaneciendo en esos recintos, hasta fines del mes de marzo de 1975;

Que el ofendido Félix Edmundo Lebrecht Díaz-Pinto durante los días de estada en los cuarteles de José Domingo Cañas y Cuatro Álamos, permaneció sin contacto con el exterior , y en el primero de ellos estuvo con la vista vendada y amarrado, siendo sometido a interrogatorios bajo tortura por agentes de la Dina que operaban en dicho cuartel consistentes en golpes de pies y puños, golpes en los oídos y aplicación de corriente eléctrica en diversas partes del cuerpo a consecuencia de lo cual resultó con secuelas de trastorno por estrés post-traumático, con repercusión permanente en el desarrollo de su personalidad”.

El ministro, además, acogió la demanda presentada en contra del fisco, ordenando pagar una indemnización de $100.000.000 (cien millones de pesos) a la víctima por daño moral.

El Ciudadano