#COMCIPO

COMCIPO: La cara oculta de la conspiración

Posted on

por: Idón Moisés Chivi Vargas *
Detrás de las 26 demandas se encuentran intereses reaccionarios que tienen sus antecedentes en los famosos referendos autonómicos de Beni, Tarija, Pando y Santa Cruz
“[s]e debe avanzar hacia el ‘federalismo’, un sistema de gobierno que permitirá que las regiones dispongan de sus recursos naturales y puedan lograr beneficios económicos que permitan el desarrollo de los departamentos”.

Jhonny Llally


No hay duda, la movilización potosinista tiene una dimensión durísima con el gobierno, ello necesita una explicación política y un balance de situación que nos permita mirar los horizontes de acción entre gobierno y COMCIPO (Comité Cívico Potosinista).

Y señalo a COMCIPO porque en esta estructura institucional cívica se está diseñando, organizando y ejecutando un plan de acción que responde a dos líneas duras contra el presidente Evo Morales. La primera dirigida desde adentro de Bolivia y que tiene su núcleo duro en Rubén Costas y Adrián Oliva, y la segunda que proviene desde poderosos intereses trasnacionales y chilenos en torno a las aguas del Silala, el litio y la demanda marítima.

¿Cómo llegué a estas conclusiones? Debido a la naturaleza de mi trabajo, monitorear la narrativa política, su estructura discursiva y su trasfondo ideológico, es una cuestión vital para entender desde cerca lo que puede ocurrir para adelante.

Esa técnica de lectura permite visibilizar horizontes tácticos y estructuras estratégicas de grupos de presión que, como en el caso presente (COMCIPO), dicen “representar” intereses departamentales, intereses históricos o simplemente “representar” a la sociedad.

¿Desinterés político?

Mi interés de este modelo de representación proviene, además, porque en el caso del comité cívico de Oruro el 2013 fui víctima -junto a Marcelo Elio- de agresiones por parte de cívicos que dirigidos por la Sra. Sonia Saavedra Dalenz, ahora expresidenta de dicho ente, quien en esos tiempos juró que la movilización (por el nombre del aeropuerto) no tenía interés político, aunque acabó como candidata de Doria Medina (UN) y, finalmente, de UD en Oruro.

Así que la famosa frase de que los cívicos “no representan intereses políticos”, es la más falsa entre las falsas.

Los comités cívicos sí representan intereses políticos y esta primera conclusión nos lleva a otra pregunta, si los cívicos representan intereses políticos: ¿a quiénes representan en realidad?

Desde aquí conviene visualizar el campo político ya que es, en este preciso lugar, donde se encuentra el núcleo del asunto principal, que no se refleja en la versión mediática dominante pues como lo han demostrado Erbol, Fides y Página Siete, su vocación de ser un “Triángulo de las Bermudas” es una constante donde cada día la verdad desaparece en “medias verdades” y opiniones con el rótulo de noticia que es, al final de cuentas, otra falsedad entre las falsedades a las cuales ya nos tienen acostumbrados estos grupos mediático. Solo para mencionar un grupo sumamente interesante para el análisis académico de las estructuras discursivas ya que no son los únicos ni los más eficaces por si acaso. Son categorías personificadas, como lo plantearía el viejo Marx.

Volviendo al asunto principal, señalaba que “los cívicos”, en cualquier parte del país, representan intereses políticos que se camuflan como intereses regionales, y este ocultamiento, no es un designio divino, sino un hecho cultural con fuerte manejo histórico.

En el caso de COMCIPO el interés histórico se encubre de “federalismo”. Pero hagamos de cuenta que la demanda es honesta y sincera y que en verdad Potosí está abandonada a su suerte. Hagamos abstracción por un momento y vayamos a la lectura constitucional.

Acerca del federalismo

En teoría del derecho constitucional existe un “núcleo pétreo”, ese núcleo se llama Unitarismo, o se llama Federalismo. Hay otras versiones mixtas, pero estas son las formas que -sin ser antagónicas- han merecido una atención política enorme entre los académicos y los políticos. En el caso del Brasil, cualquier reforma constitucional no puede tocar su estructura federal, lo mismo sucede con Argentina y ni que decir de México o los EE.UU. donde el federalismo ha sido producto de guerras intestinas feroces.

Bolivia desde su primera constitución ha cultivado el Unitarismo, tuvo una guerra por federalismo en 1899, ganaron los federalistas pero no hicieron federalismo.

¿Qué pasó? ¿Por qué no hicieron realidad el motivo de la guerra? Por el tremendo temor a la indiada expresada en Pablo Zárate Willca que, en versión organizada y militar, demostró que podía ganar guerras y lo podía hacer incluso al criollaje gobernante. En eso, Lucio Pérez Velasco -en representación de los liberales/federalistas- tuvo el acierto de mirar el horizonte histórico, más allá que sus contemporáneos.

El 2007, una versión remozada de federalismo fue presentada por los constituyentes de Santa Cruz ligados a los partidos conservadores. El hecho tuvo que ser estudiado desde una crítica al federalismo que en su versión oligárquica, se había mutado a “Autonómica”. Sin duda era un tema espinoso, pero que fue resuelto por una versión igualitaria de autonomía en rechazo a la versión oligárquica de autonomía planteada por la Nación Camba.

Este recuento histórico es importante porque COMCIPO retoma el modelo autonómico oligárquico/separatista en envase de Federalismo, encubre su rostro y anuncia guerra de posiciones.

Por ello es que detrás de las 26 demandas se encuentran intereses reaccionarios, que tienen sus antecedentes en los famosos referendos autonómicos de Beni, Tarija, Pando y Santa Cruz, donde un poco más y ponen requisitos que tienen la dimensión del pasaporte para entrar en esas regiones.

Y es que el modelo autonómico oligárquico no ha perdido su ímpetu, de hecho las victorias opositoras en Santa Cruz, Tarija y La Paz han reavivado la posibilidad del retorno al neoliberalismo en modelo de “gobiernos departamentales”. La reciente aprobación del Estatuto Autonómico de Santa Cruz, no es un hecho aislado, sino parte del conflicto, pues su contenido, al cual le daremos un tratamiento posterior, reproduce de modo disimulado las ambiciones neoliberales y señoriales de los “Cívicos & Terroristas”, un retorno al pasado.

Para lograrlo tienen que estructurar la demanda regional en formato de violencia y descontrol, contar también con aliados deseables que no visibilicen el hecho político de fondo, y vocerías eficaces, es decir, personas con la cualidad del habla que convenzan de un hecho cuando en realidad es otro.

Detrás de la COMCIPCO

COMCIPO desde el 2013 es ese aliado deseable pero que, además tiene un plus: cuenta con el respaldo de intereses chilenos en las aguas del Silala y el litio. La demanda de federalismo, como lo confiesa Jhonny Llally en nuestra cita textual inicial lo dice todo, pero se olvida de señalar temas centrales: ¿Quién va a industrializar el litio? ¿Industria con profesionales bolivianos o empresas extranjeras? ¿Nacionalización o privatización?, esa es la cuestión.

Chile es actualmente la segunda potencia en la explotación del litio al nivel mundial. Uyuni cuenta con la reserva de litio más grande del mundo, por ello cuando en Potosí te hablan de los intereses chilenos no hay nada de fantasía en la denuncia ya que Estados Unidos, Corea del Norte, China y Francia se están disputando el mercado mundial del litio, y en Bolivia ya Jorge “Tuto” Quiroga ha anunciado -en su plan de gobierno- que el litio tiene que ser explotado por “empresas expertas internacionales”, criterio que también comparte Samuel Doria Medina.

Las aguas del Silala, por su parte, tienen que ver con la naturaleza expansionista de la oligarquía chilena y su diplomacia de baja intensidad, otra pieza que no puede dejarse de lado al mirar a COMCIPO y su estructura invisible del poder.

Como se habrá dado cuenta, amigo lector, COMCIPO es un campo de investigación sumamente rico en su horizonte de visibilidad para entender el desarrollo de la derecha en Bolivia.

Nada haría más felices a las transnacionales que, bajo autonomías o federalismos, el país vuelva a ser un pordiosero que pide limosna a la cooperación internacional para pagar aguinaldos.

Esa es la dimensión de la conspiración: Costas, Oliva y Patzi en el lado de las gobernaciones, Leyes, Paz y Revilla en el lado de los municipios, son la primera línea de conspiración en este ensayo de insurrección federalista que se ha bautizado en La Paz, bajo el padrinazgo de Revilla y Patzi. Y que, no por casualidad, recibe el apoyo de Samuel Doria Medina, que se atreve a hablar de una fábrica de cemento en Potosí, cuando este señor privatizó la única Línea Aérea Imperial en 1991, y en el presente no tiene ni su plata en el país, como el mismo lo dijo: “No es tonto para dejar su plata en Bolivia”.

El tiempo electoral ha pasado, los cantos de sirena de los opositores no nos pueden engañar, no podemos pensar en que la derecha pueda nacionalizarse y hacer patria; toda derecha de un país que proviene de una pesada herencia colonial está condenada a rendirse ante el poder de las transnacionales y el imperialismo, es su condición congénita, su pecado original.

La derecha en Bolivia ha comenzado a moverse bajo el manto federalista, Waldemar Peralta, Presidente del Comité Cívico de Tarija, ha anunciado que este departamento será federalista el 2020. ¿De dónde saca esa conclusión? ¿Bajo qué argumentos sostiene su propuesta?

Las trasnacionales con sus amigos cívicos, políticos de derecha, tienen en la mira el petróleo blanco y el gas boliviano, aquí su contradicción principal es la nacionalización y la redistribución de la riqueza.

Chile necesita del litio boliviano, pero un litio en manos de transnacionales pues en el vecino país las ganancias son transnacionales o, como diría Galeano, unos tienen la vaca otros toman la leche.

Así que no nos engañemos con la gente de pueblo reclamando reivindicaciones regionales, son gente ilusa o pagada. No nos engañemos con la capacidad de movilización en la ciudad de Potosí, hoy sabemos que los 40 municipios pertenecientes a 16 provincias de ese departamento no recibieron siquiera una consulta para el pliego petitorio de COMCIPO.

El expediente fácil que pasa por la descalificación pone en evidencia la estrategia cívica de COMCIPO, movilización para generar inflación ideológica antigubernamental.

De manual

La mentira como método, el cinismo y el desprecio como ejes de empoderamiento, la mediatización como estructura de poder comunicacional, y la violencia como acción callejera no son nuevas, las vimos ya el 2006, 2007, 2008 y 2009, son componentes de un manual de conspiración que responde, lo repetimos, a intereses económicos transnacionales con manos chilenas, a las formas organizativas de la nación camba y la oligarquía señorial separatista.

En resumen:

a. La oligarquía camba (que une a la derecha vendepatria) necesita de modo urgente aliados para hacer avanzar su estatuto inconstitucional y cree que la movilización federalista es el mejor escenario para revertir el poder político de Evo y el MAS, a la vez que piensa revertir la nacionalización como modelo económico nacional y poner en mesa de debate su modelo autonómico oligárquico señorial.

b. Las transnacionales del litio que tienen poder en Chile ven a Uyuni como fuente de mayor riqueza y requieren aliados que puedan debilitar la nacionalización y la industrialización impulsada por Evo, amén de torpedear a la demanda marítima.

c. Se vienen días de confrontación entre el poder del pueblo y la dominación imperial y transnacional.

d. La movilización popular es la salida política, la negociación es la salida administrativa de un conflicto que recién está comenzando a mostrarse en su verdadera dimensión y que será el modelo a seguir para dar peso y estructura internacional a la conspiración transnacional que tiene en Caracas y Guayaquil sus terrenos más fértiles en ejercicios paramilitares y en Buenos Aires y Brasilia sus ensayos legales de golpes suaves.

Finalmente, la política es la guerra continuada por otros medios, y en el caso presente es una guerra entre el viejo modelo neoliberal, señorial, racista y mendigo con un Estado Plurinacional digno que tiene en la nacionalización y la redistribución de la riqueza su modelo político que ya se ha convertido en materia de exportación mundial.

A la hora en que hago el envío del documento los mineros que vienen de Potosí iniciaron la escalada de violencia que es la parte dura del plan de conspiración.

Bolivia, pero principalmente Potosí y La Paz, están siendo víctimas de una aventura chilenófila y neoliberal, otra obra más de los vendepatrias…


* Abogado.

Tomado de: http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=4710

La conflictividad en Bolivia

Posted on

por: Redacción La Época
Los perfiles de la conflictividad en Bolivia han cambiado mucho durante los últimos diez años. Si antes del gobierno del presidente Morales los conflictos eran vistos como un perjuicio para el erario nacional y la productividad del país, hoy en día se los aprecia como una legítima forma de interpelar al Estado.

Algunos trabajos sobre la conflictividad social y política dan cuenta de que los clivajes que impulsan la conflictividad nacional han cambiado muy poco.

En primer lugar, el gobierno central sigue siendo el principal sujeto al cual están dirigidas las protestas y demandas. Los niveles sub nacionales e instancias de la propia sociedad civil aún registran pocos conflictos.

En segundo lugar, los clivajes regionales y económicos siguen siendo preponderantes como movilizadores del conflicto. En este sentido, cabe mencionar un solo cambio. La casi desaparición del clivaje étnico clasista, debido a que el proceso de inclusión social y política de sectores históricamente marginados es hoy en día un hecho innegable.

En tercer lugar, parece que los conflictos en este último periodo del presidente Morales están orientados hacia la extracción de ganancias materiales del gobierno central. Las dos últimas protestas más importantes, la de los militares el año pasado y el actual conflicto entre el Ejecutivo y la COMCIPO, dan cuenta de esto.

La politóloga Helena Argirakis había notado hace algunos años que el conflicto en el presente gobierno puede ser comparado con un efecto turbina más que como un efecto licuadora. Su gestión no siempre es una forma de desgaste del sistema político, sino una forma de incluir las demandas de la sociedad civil en el proceder del Estado, y, por lo tanto, en un mecanismo que fortalece al actual gobierno.

La conflictividad hoy presenta nuevas dinámicas, como la movilización de sectores populares a favor del gobierno y en contra de las organizaciones que interpelan al Estado. El apoyo que le han dado campesinos y corporativistas al actual gobierno es un hecho sin precedentes en nuestra historia política democrática.

Tomado de: http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=4740

Potosí: Región y ciudad Estado *

Posted on

por: Gualberto Hochkofleri **
Quienes están en la central obrera departamental y en el comité cívico potosino han desarrollado una línea política conservadora y de resistencia a un proceso revolucionario
Quiero expresar mi molestia por cómo ciudadanos potosinos, amigos míos, han tomado una lamentable actitud en estos días, adoptando una posición conservadora, de derecha, contrarrevolucionaria, habiendo sido compañeros, amigos que en muchas contiendas participaron por construir este Estado plurinacional, pero la vida es así, a veces nos coloca en bandos diferentes.

Para poder hacer el esfuerzo de entender por qué, más allá de la propia reivindicación, de las particularidades que está teniendo esta confrontación, hay que remontarse a las raíces, a la época de la Colonia en Potosí.

Visión histórica

El Estado colonial se asentó especialmente en la ciudad de Potosí, allí se construyeron muchas instituciones coloniales, entre ellas, la Intendencia de Potosí, y luego, la Provincia de Potosí, antes de 1825.

En Potosí se consolida la forma de explotación, más brutal, especialmente de los compañeros originarios. En 1571, con la presencia del virrey Francisco de Toledo se instituye la mita, que era una tradición en nuestros estados, allá por entonces plurinacional, pluricultural, el Tahuantinsuyo.

La mita consistía precisamente en una forma de cooperación, trabajo y relación con la naturaleza, pero ellos la implementan en el Cerro Rico de Potosí. Miles y miles de originarios fueron introducidos inicialmente al trabajo superficial y luego a los socavones del Cerro Rico.

En esta gestión de gobierno se han descubierto dos depósitos de cadáveres en Potosí, posiblemente de mitayos, cientos de huesos, pero seguramente si se hiciera un estudio antropológico, arqueológico, en el Cerro Rico, en los socavones más antiguos, se encontrarían los restos de miles y miles de originarios que fueron introducidos a las boca-minas y nunca más vieron el sol.

A razón de que Tomás Katari es nominado por derecho autoridad de su ayllu es que a pie va hasta Buenos Aires para ser reconocido, y cuando está viajando hacia Sucre, antiguamente la Plata, a la Audiencia del Charcas, es despeñado y muere. Luego Tupac Katari asume el apellido de Tomás Katari. Una de las primeras resistencias a la Colonia, proviene precisamente de nuestros pueblos originarios.

Es en Potosí, en el territorio de la Audiencia del Charcas, donde se produce, al parecer, el primer acto de resistencia de los pueblos originarios, de los cantumarqueños.

Los españoles llegaron a Cantumarca a observar el Cerro en marzo de 1545. Quisieron obligar a los pobladores originarios a que les que construyeran sus casas donde ahora es la ciudad de Potosí, en toda la parte superior, y bajo la dirección del Chaqui Katari se rebelan porque les obligan a punta de maltratos, culatazos etc. Los españoles incendian las viviendas de los originarios y se produce un enfrentamiento. Ese acto del 1ro de abril de 1545 aparece en la historia como el primer acto de resistencia al dominio colonial.

O sea, primero Potosí fue centro de dominación colonial, segundo, el inicio de la resistencia, y a ello se suma posteriormente la lucha de los mestizos, con la batalla de los Vicuña y Vascongados, y finalmente el grito libertario del 10 de noviembre de 1810.

La última batalla de las fuerzas libertarias del ejército de Bolívar, para que luego se fundase en Sucre la República de Bolivia, se produce también un 1ro de abril de 1825 en Tumusla, y en esta participa el coronel patriota Carlos Medinaceli, con fuerzas que conjugaban lo que quedaba de los ejércitos auxiliares de Argentina y los ejércitos que había comandado Juana Azurduy de Padilla y los compañeros originarios; estas fuerzas hacen posible que sea la última batalla, que marca la culminación de la lucha por la independencia, justo en tierras potosinas.

Y esto viene desde esa época traduciéndose, hasta ahora, y hay un sentimiento indudablemente en cada uno de los potosinos de decir: si con la riqueza de nuestro cerro podría hacerse un puente desde Bolivia hasta España, figurativamente, entonces que nos ha pasado, por qué seguimos en la situación en la que nos encontramos, y esta es una interrogante que se hace a la historia.

Pero acá también vale la pena señalar otras líneas y es que, cuando se funda la República, Potosí como era el centro económico, tenía el poder económico, y Bolivia no podía constituirse como República si no tenía como base precisamente al Cerro Rico y a todos los que estaban vinculados a la actividad minera.

La República no resuelve el tema colonial porque el que ocupa el escenario socio-político es el que va a ser clase media casi burguesa, hacendados entre otros, pero aun así, uno puede señalar otro trauma y paradoja que tiene Potosí, pues sacrificó su propio desarrollo para construir la República. Los poderes políticos y económicos republicanos, desde 1825 hasta la época del estaño, provienen precisamente de esta ciudad. La historia de la República es la historia de Potosí, donde el actor fundamental son los capitales mineros, incluido Sánchez de Losada porque su fortuna nace allí, pero también comienza a ser la historia de los trabajadores mineros y acá vale la pena detenerse en el tema.

Los trabajadores mineros

Los primeros trabajadores mineros siguieron siendo compañeros de los pueblos originarios de los alrededores de la ciudad de Potosí, convertidos luego en obreros, por eso es que los trabajadores mineros, en el caso concreto de Potosí, tienen doble dimensión: tienen dimensión de clase y dimensión de nación. Cuando comienza a luchar el trabajador minero contra el capital minero que construye la República, las masacres más importantes que se producen son precisamente las de Potosí.

El capital impide que el trabajador clase-nación pueda proyectarse en la construcción de un nuevo Estado. Y es acá uno de los aportes que hace precisamente la lucha minera, vinculada a la nación, porque son compañeros que provienen de nuestros pueblos originarios, hacen trabajo de minería pero también se consideran clase y pueden visualizar una sociedad más justa. Este es digamos otra de las paradojas que tiene Potosí que renunciando a su destino construyó una República. Es por ese hecho que cuando alguien muere, o alguien se enferma o no tiene trabajo, uno dice, a quien a voy a reclamar sino es a quien le construyó, al Estado capitalista, al Estado republicano.

El civismo

Adicionalmente, ambos periodos han introducido elementos en estas relaciones, un factor que no existía en el Tahuantinsuyo, o antes, y que confronta y crea una contradicción entre la región y el Estado. El desarrollo desigual territorial, la imposición de una división política en la Colonia y la República –ésta tomó los Departamentos y la provincia– aún sigue siendo la división política colonial, esa contradicción es latente y abarca al Estado colonial como también al republicano. Y es acá donde surge, precisamente, el caso potosino del fenómeno del Comité Cívico como una forma en que el ciudadano, más allá del sindicato y desde el punto de vista territorial, conforma una entidad que puede representarlo frente al Estado.

Esta entidad, inicialmente llamada CODEIPO (Comité de Defensa de los Intereses de Potosí) tiene sus orígenes en 1940. En ese año el alcalde municipal Dalence, ante los pequeños recursos que tenía, y el gobierno de la dictadura de Peñaranda, toma la decisión de pedir que se haga lo que es hoy el Hospital de Potosí, Daniel Bracamonte. Esto motiva una lucha de la ciudad de Potosí en esto de la región-Estado-ciudad contra el Estado central, y esa movilización desemboca en un conflicto urbano cívico de ciudad-Estado frente al Estado republicano, pero da al sentir una particularidad ya que enarbolan una bandera, que es la que conocemos ahora (roja y blanca) y una consigna que es el Federalismo. Federal en el sentido de que la región debe estar por encima del Estado.

CODEIPO pasa y se conforma el Comité Cívico Potosinista (CONCIPO) durante la dictadura de Banzer, ¿y quiénes lo conforman?

El Comité Cívico es organizado, inicialmente, por la clase media acomodada potosina, aquellos intelectuales que eran estudiantes universitarios de clase media-alta, migrantes y abarca a segmentos determinados de actividad laboral como son los comerciantes y parte del transporte, especialmente el transporte internacional, que constituyen la base social del primer comité cívico, aunque su presidencia correspondió a un profesional de la clase media alta potosina. Pero la clase media alta en su confrontación con la dictadura es menos consecuente y más bien conciliadora, entonces la resistencia de los trabajadores la Federación Independiente de Campesinos, con la Central Departamental de esa época, con trabajadores y mineros unificados –en alianza franca–, un par de segmentos del magisterio –que son más consecuentes en la lucha por las libertades contra la dictadura–, van a ir ganando espacio en el Comité Cívico, a tal punto que ya las nuevas directivas, a finales de la dictadura de Banzer, se van decidiendo en las instalaciones de la Central Obrera Departamental.

Para ver la situación actual de este Comité Cívico hay que analizar los resultados de la Central Obrera Departamental y de sus dirigentes. Desde hace 5 o más años el compañero Mamani, trabajador minero, ha sido unos de sus líderes. Minero no de la empresa pública sino de la empresa privada, con todo los privilegios que ello significa, por eso es que cuando el compañero Evo planteó y dijo quiere nacionalizar minas como la de San Bartolomé, este compañero, dirigente de la Central Obrera Departamental, dijo no a la nacionalización en defensa de las empresas privadas.

El segundo compañero, de apellido Solares, es un funcionario de la Caja de Seguridad Social, el no es obrero, ambos tienen una formación de izquierda radical próxima al trotskismo, pero desde hace más de cinco años son los que han ido articulando a los nuevos Comités Cívicos, y la posición extrema de ambos configuran en todo momento una vinculación tal vez no orgánica, pero ideológica-política con las corrientes de derecha. Ellos se han convertido, por el tiempo que llevan en la dirección, en burócratas del sindicalismo. Como burócratas del sindicalismo, que perviven ahí, ya hace mucho que no trabaja Solares, ni siquiera por ética.

Los dirigentes mineros de antes, incluso en la clandestinidad, por lo menos dos días a la semana iban a trabajar a la mina, era la ética del dirigente minero. En cambio el compañero Solares no volvió a trabajar ni un solo día y ahí está en el CONCIPO. Ese burocratismo le conduce a tener una posición política determinada.

Con la revolución del nuevo Estado plurinacional las condiciones de estas paradojas comienzan a ser resueltas, entonces, el Comité Cívico, de haberse constituido en la posibilidad de interpelación se ha convertido en una entidad conservadora que quiere continuar utilizando este espacio bajo las mismas condiciones del Estado republicano, y por tanto, confrontacional, para que este Estado no pueda avanzar.

En síntesis, cuando uno comienza a interpretar y dice por qué hacen lo que hacen, repara en que hay una finalidad política evidente. Pero es por este hecho, porque quienes están en la central obrera y en el comité cívico han desarrollado una línea política conservadora y de resistencia a un proceso revolucionario, toda posición conservadora se convierte precisamente en una posición contrarrevolucionaria, entonces la central obrera como el comité cívico ahora, en el fondo, están precisamente manifestando, expresando, en este nuevo Estado, en esta nueva realidad, una posición contrarrevolucionaria, conservadora. Ellos piensan que si ellos piden la fábrica de cemento y utilizan un método confrontacional, como cuando los regímenes de dictaduras, se conseguirán las cosas pero, el asunto es que acá estamos diciendo: señores, vamos por la fábrica de cemento, vamos por el aeropuerto, vamos juntos. Utilizan el instrumento de la confrontación porque son conservadores, al final son contrarrevolucionarios porque impiden al proceso revolucionario, continuar hacia adelante. Esa es mi interpretación de este momento y vuelvo a decir que es lamentable que compañeros que estuvimos en la misma vereda ahora estemos en veredas diferentes. Pero esa es la vida, tu no puedes ser revolucionario hasta un momento determinado, o serlo hasta que tus intereses personales se vean afectados por otros superiores.


* La presente ponencia fue presentada el miércoles 22 de julio en la Escuela Nacional de Formación Política, ciudad de La Paz.

** Economista, especialista en asuntos mineros y actual Viceministro de Política Minera.

Tomado de: http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=4741