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La vinculación de Álvaro Uribe en el asesinato de Robert Serra (+Video)

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La noche del primero de octubre de 2014 toda Venezuela se paralizó con el asesinato del diputado más joven en llegar a la Asamblea Nacional.

Las primeras pesquisas determinaron la vinculación del paramilitarismo colombianos en la autoría material e intelectual: Los primeros detenidos, que habían participado en la ejecución del atroz crimen, habían confesado recibir altas sumas en dólares por cometer el crimen.

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Capitán del Ejército colombiano afirma que Uribe dictaba órdenes para asesinar a campesinos y políticos

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El capitán del Ejército Adolfo Enrique Guevara Cantillo, alias ‘101’, fue hasta 2004 el jefe de inteligencia del GAULA en el departamento del Magdalena (grupo élite del Ejército Nacional contra la extorsión y el secuestro) y al mismo tiempo, desde 1998, tuvo la doble función de lugarteniente principal del paramilitar “Jorge 40”. Es decir, siendo militar activo era también miembro de los ejércitos paramilitares.

Guevara no era un infiltrado, sino que trabajaba abiertamente para los dos grupos armados, el legal y el ilegal, lo cual sabían y protegían altos mandos, como el general Mario Montoya, quien llegó a ser Comandante del Ejército de Colombia. Coordinaba en el norte del país la colaboración criminal que se dio entre el bando armado estatal y el ilícito paramilitar, principalmente durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, de quien dice recibió órdenes para cometer asesinatos. Afirma que la sugerencia de hacer parte de los paramilitares fue de un superior suyo: “fue mi mayor, que en paz descanse, Salazar Arana, fue comandante del GAULA del Atlántico en ese momento”, dijo ‘101’.

En su extenso relato, recogido en el video que acompaña esta nota, Guevara Cantillo sostiene que el régimen de ejecuciones extrajudiciales conocidas como “falsos positivos” fue una despiadada “política de Estado” de la que él hizo parte, y la describe en forma descarnada y pormenorizada, documentos en mano.

Revela que, por intermedio del general Mario Montoya, recibió del entonces presidente de Colombia Alvaro Uribe Vélez órdenes de cometer asesinatos y describe una íntima, impune y eficiente relación criminal entre las fuerzas armadas del Estado y los ejércitos del crimen organizado de extrema derecha.

La entrevista a Guevara Cantillo fue hecha en septiembre pasado en la cárcel Nacional Modelo de Barranquilla, y solamente es revelada ahora, tras múltiples comprobaciones y consultas con fuentes militares, judiciales, diplomáticas, civiles y criminales, hechas por los autores de esta nota.

Las ejecuciones extrajudiciales que ahora confiesa este paramilitar en un relato franco y espeluznante, todavía hoy hacen parte de las estadísticas de los “triunfos” en la guerra contra las FARC que el expresidente Uribe sigue reclamando en su campaña electoral actual, con la que intenta llegar al Senado al frente de una organización política de extrema derecha, de la que es ideólogo principal el primo hermano del narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, José Obdulio Gaviria.

El excapitán Guevara (‘101’) también acusa de complicidad en los falsos positivos al coronel Édgar Iván Quiñones Cárdenas, actual subcomandante de la Novena Brigada del Ejército, que fue mayor y superior directo de alias ‘101’. Según Guevara (“101”), el coronel Quiñones coordinaba los objetivos de ejecuciones extrajudiciales con información de sus cómplices paramilitares, firmaba las legalizaciones falsas de quienes hacía pasar por muertos caídos en combate, y obtenía el armamento que el capitán Guevara (‘101’) ponía junto a sus cadáveres después de asesinarlos.

En pocas palabras, lo que el excapitán Guevara (‘101’) revela en su testimonio es que el general Mario Montoya y a veces el Presidente Uribe Vélez pedían los falsos positivos, el entonces mayor Quiñones (hoy coronel) se encargaba de la logística y su legalización, y el capitán Guevara (‘101’) los asesinaba.

El general Mario Montoya, al que se refiere Guevara Cantillo de manera extensa, tiene innumerables señalamientos por crímenes de guerra y otras atrocidades que le son endilgadas a lo largo de su controvertida carrera militar.

Guevara Cantillo comandó las fuerzas de “Jorge 40” en los departamentos de Cesar, Magdalena y Guajira, en estrecha coordinación con el Ejército y la Policía de Colombia. Se retiró de manera voluntaria, sin la menor tacha en su hoja de vida, a pesar de la multitud de crímenes de lesa humanidad que cometió con el beneplácito y la mayor parte de las veces a petición de quienes fueron sus jefes militares.

El jefe paramilitar de Guevara Cantillo, “Jorge 40”, actualmente se encuentra preso en Estados Unidos, donde purga una pena por narcotráfico y se encuentra próximo a regresar a Colombia. Al llegar será puesto a disposición de la justicia nacional, que lo reclama. Deberá confesar la totalidad de sus crímenes para permanecer dentro de Justicia y Paz y conseguir que en ningún caso se le condene a más de 8 años de cárcel por la totalidad de los cientos de miles de homicidios que ha cometido, así como otros delitos de lesa humidad.

Guevara Cantillo es sobrino del exgeneral de Ejército Antonio José Ladrón de Guevara.

En su testimonio, ‘101’ habla, entre otros temas, sobre:

El general Mario Montoya. “Esas eran las políticas de Mario Montoya: ´denlos de baja, denlos de baja, a mí no me traigan capturados. Y si no había bajas (sic), miren a ver cómo hacen´. Esas eran las palabras de él”.

Los falsos positivos. A la pregunta de si hubo órdenes de cometer homicidios del general Montoya cumplidas por él, ‘101’ responde: “Sí, claro, todos los falsos positivos”.

La complicidad del ejército y los paramilitares. “Mi comando “(Jorge) 40” me mandaba las tropas de él de autodefensas, y yo las pasaba como tropas de Ejército. Iba al combate con la guerrilla dirigiendo unidades de autodefensa. (…) Todo el mundo lo sabía. En ese momento yo era teniente y un teniente no es una rueda suelta”.

Órdenes de asesinato dadas por Álvaro Uribe Vélez. “(Alias) Tijera mata al alcalde de la Zona Bananera, un señor Avendaño. A partir de ese momento, [el Presidente Álvaro] Uribe da la orden de que hay que matar a Tijera, de que tienen que matar a Tijera. La orden se la da a [general Mario] Montoya, Montoya se la da a [Édgar Iván] Quiñónez: tienen que matar a Tijera. Montoya estaba desesperado con eso”.

Tomado de: http://www.psuv.org.ve/temas/noticias/capitan-ejercito-colombiano-afirma-que-uribe-dictaba-ordenes-para-asesinar-a-campesinos-y-politicos-video/#.VesdFLP7tC1

Uribe, la “pieza clave” de EEUU para revertir a Latinoamérica

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uribeEl expresidente colombiano Álvaro Uribe es hoy la “pieza clave” de Estados Unidos para tratar de revertir el escenario progresista en la Patria Grande, y volver a los tiempos de las dictaduras de derecha como la de Augusto Pinochet en Chile, que detuvieron en el siglo pasado los intentos de independencia real e integración en la región.
Paramilitar, narcoterrorista y responsable de la muerte de miles de colombianos y también venezolanos, Uribe es la “figura de ajedrez” utilizada por Washington para intentar desestabilizar Nuestra América, y regresarla a los tiempos del neoliberalismo salvaje y de las oligarquías violentas, siempre ávidas de poder.
El principal blanco del Pentágono no hay duda de que lo sigue siendo Venezuela, piedra angular de las transformaciones en Latinoamérica y potente económicamente, por sus recursos petroleros, lo que la convierten en el escollo fundamental para consumar los planes de la Casa Blanca.
Los sectores ultraconservadores en Washington persisten en su idea que destronando a la Revolución que inició el presidente Hugo Chávez, crearía un efecto dominó en la Patria Grande, y terminaría hundiendo procesos de cambios como los de Ecuador, Brasil, El Salvador, Argentina y Bolivia, además de impedir que emerjan nuevos gobiernos progresistas en otros países de la región.
Esa ultraderecha recalcitrante norteamericana, que financia y alienta a su similar latinoamericana, cree “ciegamente” además que derrotando al actual ejecutivo del mandatario Nicolás Maduro, dañaría a otras revoluciones históricas como la de Cuba y Nicaragua, y el Caribe tendría que arrodillarse sin remedio alguno a los pies de Estados Unidos.
Ello explica la guerra sin cuartel de todo tipo que protagoniza Washington con varios de sus peones “criollos”, y su reina Uribe, contra Venezuela, en el complejo tablero de ajedrez que se le ha convertido la Patria Grande al debilitado, pero todavía imperio del Norte brutal y revuelto.
La fronteras terrestres colombo-venezolanas han sido y son hoy los más importantes teatros de operaciones de la subversión contra la Revolución Chavista, y mucho cuidado, porque pueden ser usadas como pretexto para desatar un conflicto bélico, con el empleo de paramilitares, narcoterroristas y contrabandistas.
Por esas regiones limítrofes es saqueada la economía venezolana, se trafican armas, estupefacientes y todo lo que llene los bolsillos de la ultraderecha de Colombia encabezada por Uribe, que igualmente se ha enriquecido a costa del prolongado conflicto castrense en ese país.
Por cierto, las agresiones a Venezuela lideradas por el Pinochet latinoamericano del siglo XXI tienen también como otro propósito esencial truncar el proceso de paz en curso en Colombia, lo que es deseado por quienes se han hecho millonarios a costa de esa confrontación militar.
¿De qué vivirían los gendarmes de la guerra, como Uribe, si la paz se instaura en Colombia, y sus fronteras con Venezuela son controladas?
¿Podría justificar Washington sus bases militares en Colombia para mantener en vilo a Venezuela y a Latinoamérica?
Tomado de Cubadebate