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Avistan una pirámide en Marte

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En mayo recién pasado, las cámaras del Curiosity captaron imágenes que publicó la NASA, generando un intenso debate entre los científicos. Se trata de un objeto en forma piramidal que se encuentra en la superficie marciana, cuya composición, hasta el momento se desconoce, así también como su origen, ya que no queda claro si esta formación es de índole natural o artificial, según informa ‘The Mirror’.

Sin embargo, los expertos del canal Paranormal Crucible, quienes se han dedicado a investigar las anomalías que se van registrando en el planeta rojo, señalan que esta fotografía es la mejor prueba de la existencia de una civilización avanzada que existió alguna vez en Marte, y que fue capaz de construir una estructura de esas características.

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¡Construye el mejor avión de papel en 1 min!

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Los aviones de papel siempre han sido un clásico  los usábamos para jugar cuando eramos pequeños y de vez en cuando al ver una hoja sin uso nos dan ganas de revivir algún recuerdo probando qué tan bien nos salen.

Además son una excelente manera de entretener a los niños,  ya que consigues que se concentren en algo, que trabajen para conseguirlo, aprendan a ser pacientes y terminen con un divertido juego que no te costará más de un minuto.

Para que revivamos esos recuerdos y aprendas a hacer el mejor clásico en el mundo de los aviones de papel hoy te vamos a enseñar cómo construir uno paso a paso con un modo eficaz fácil y sencillo.

Construye el mejor avión de papel en 1 min Paso a Paso

1. Prepara la hoja con la que trabajarás y consigue una superficie plana para usar como base.

2. Dobla la hoja por la mitad, uniendo las 4 puntas y formando un rectángulo largo. Así construirás el cuerpo del avión.

Construye el mejor avión de papel en 1 min Paso a Paso

3. Abre la hoja y lleva una de las puntas hacia el centro justo en el doblaje conseguido antes. Asegúrate de que esté bien cuadrado y produce el siguiente doblaje. Repite esto con el otro lateral de la hoja. De esta manera estarás construyendo la punta de avión.

Construye el mejor avión de papel en 1 min Paso a Paso

4.  Produce el siguiente doblaje llevando nuevamente cada lateral al centro del primer doblaje y haciéndolo uno por uno. Tal y como ves en la imagen. Así comenzarás a construir las alas del avión. En este paso recuerda ser cuidadoso de no dañar la punta, ya que la misma será muy importante para los vuelos.

Construye el mejor avión de papel en 1 min Paso a Paso

5.  Ahora deberás volver a doblar la hoja por la mitad, tal y como lo hiciste la primera vez. Una vez conseguido ésto pasarás a doblar nuevamente las alas, pero en esta ocasión hacia afuera, formando una línea recta. Como podrás ver en la siguiente imagen.

Construye el mejor avión de papel en 1 min Paso a Paso

6. ¡Comienza a volar!

Cuando hayas seguido todos estos pasos habrás conseguido el clásico de los aviones de papel y estará listo para volar así que ¡Comprueba que tan lejos llega el tuyo!. Para que puedas resolver cualquier duda te dejamos este vídeo con el que podrás seguir el paso a paso de forma muy fácil.

Este es el avión más clásico de todos, pero hay muchos más que están listos para que los repliques y son realmente fáciles de hacer.

Otros aviones de papel Paso a Paso

Tomado de: http://www.elciudadano.cl/2015/03/16/152782/construye-el-mejor-avion-de-papel-en-1-min/

El genocidio en el sur de Chile que la historia oficial intentó esconder

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El año pasado el historiador español José Luis Alonso Marchante encontró en la Biblioteca Nacional de España el texto original de Treinta años en Tierra del Fuego, del misionero salesiano, gran naturalista y expedicionario Alberto de Agostini. Con este libro en sus manos, el historiador comprobó que en las actuales reediciones del texto, incluida la realizada el 2013, faltaban párrafos y no cualquiera. En los textos censurados, el misionero era implacable: la extinción del pueblo selk’nam en la Patagonia chilena y argentina no fue obra de su “ignorante glotonería”, “guerra entre tribus” o producto de su “miserable contextura física”, como dictó durante muchos años la historia oficial, sino que producto del exterminio y la cacería, ordenada por un solo hombre: José Menéndez, el gran latifundista del extremo sur de Chile.

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“Exploradores, estancieros y soldados no tuvieron escrúpulos en descargar sus mauser contra los infelices indios, como si se tratase de fieras o piezas de caza”, reza uno de los párrafos censurados (De Agostini, 1929: 244).

Alberto de Agostini

Este hallazgo junto a otros importantes testimonios se encuentran contenidos en el libro Menéndez. Rey de la Patagonia (Editorial Catalonia), recientemente lanzado en Chile y que, según historiadores expertos en La Patagonia, como Osvaldo Bayer, vendría siendo “el libro definitivo sobre la verdad ocurrida en el sur chileno y argentino”.

libro“Hubo dos cosas que me impactaron en la investigación: el genocidio de todo un pueblo (los selk’nam) en pleno Siglo XX y la trágica suerte de los obreros (también masacrados) que trabajan en esas estancias”, dice Alonso Marchante, casi al comienzo de la conversación con Cultura + Ciudad, en la que explica sin eufemismos la naturaleza de la responsabilidad criminal de quien fuera también el abuelo de Enrique Campos Menéndez, el escritor favorito de Pinochet y redactor de los bandos militares del Golpe.

La censura

La censura en el texto de De Agostini, explica Alonso Marchante, fue más bien una autocensura que el religioso aplicó a sus libros luego que la Congregación fuera presionada por el poder de Menéndez para cambiar la historia y exculpar de la masacre al más grande latifundista del sur de Chile, quien acumulara una de las más grandes fortunas de América Latina con el comercio lanero.

“Los primeros salesianos no negaban las matanzas, los primeros, como Faganno y De Agostini, fueron gente que estuvieron en el terreno, que levantaron las misiones de la nada, y en sus diarios publicaban cómo se estaban exterminando a los indígenas. Ocurre que después hubo un cambio en la historiografía de los salesianos. Los que vienen después ya están sometidos al poder económico de los Menéndez, entonces ahí se reescribe la historia de la colonización, y ahí sostienen que los indios simplemente desaparecen sin que mediaran los estancieros”, explica Alonso.selkman

La motivación por investigar el papel de Menéndez y de sus descendientes en Chile nació casi por casualidad. Un día –cuenta– paseando por el Museo Asturiano en Buenos Aires, encontró un busto de José Ménendez. Nunca había escuchado una palabra de él, pese a que el historiador también es asturiano. En su región natal, Alonso no encontró calle que llevara su nombre, pero sí una escuela –fundada a comienzos del siglo pasado–, que era la forma que tenían los “indianos” (como se conoce a los colonos europeos que viajaron a América) de retribuir a su patria la fortuna alcanzada en sus aventuras.

“Se construyeron más de 350 escuelas en Asturias, en las primeras décadas del siglo XX, y entre ellas está la de José Menéndez en Miranda y que lleva su nombre”,  cuenta Alonso, remarcando así el punto de partida de una historia marcada por la fortuna, la crueldad y la mentira.

El imperio Menéndez

En la Región de Magallanes, específicamente en Punta Arenas, las mansiones de la familia Menéndez se conservan en forma de museos, dando cuenta –a través de su fastuosidad– de la época dorada de la región magallánica.

En el libro se explica que Menéndez, tras una breve estancia en Cuba, llega a nuestro país en 1868. Al poco tiempo recibe miles de hectáreas como beneficio del gobierno chileno por la colonización en el sur. La idea era traer el desarrollo económico a la zona y establecer reservas indígenas. En esos años Mauricio Braun, otro inmigrante, también había recibido miles de hectáreas, lo mismo que Julius Popper en Argentina.

Alonso Marchante cuenta que, como parte de una gran inversión, las familias Menéndez y Braun se unen a través del matrimonio de sus hijos, y las tierras de Popper, tras una extraña muerte por presunto envenenamiento, son cedidas a Menéndez, convirtiéndose este último en el dueño y señor de toda la Patagonia chilena y argentina a través de la Sociedad Explotadora Tierra del Fuego.

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El imperio económico, que llegó a sumar bancos y navieras, tuvo su origen el comercio de lana de oveja, que vendían a Inglaterra a cambio de libras esterlinas. En la inserción de la ovejas  en la zona y consecuente desplazamiento del guanaco, animal que poblaba esas zonas, se encuentra –según el libro– el origen de una de las matanzas más grandes de indígenas y que contó con todo el poder editorial de esos años para tapar el genocidio.

El exterminio de los selk’nam

“A medida que comenzó a avanzar la frontera ovina, porque toda la riqueza de las dinastías económicas se sustentaba en el ganado de lana”, cuenta el historiador, “comenzaron a requerirse cada vez más tierras para terminar instalándose en el territorio selk’nam”.

Al instalarse en la zona, se divide el terreno mediante alambradas, y el guanaco –principal sustento alimenticio y de abrigo de los onas– se ve arrinconado hacia tierras más altas.

“Una vez que el guanaco desaparece los Selk’nam empiezan a pasar hambre. Cuando se dan cuenta de la aparición de las ovejas empiezan a alimentarse de este animal y lo entienden como algo absolutamente natural, no saben muy bien cómo han aparecido esas ovejas ahí, ni conocían el concepto de propiedad”, explica el historiador.

Grupo de "cazadores de indios" de una de las estancias de Tierra del Fuego (instituto Patagonia)

“Cuando los Selk’nam empiezan a atacar a las ovejas, José Menéndez da la orden de acabar con ellos. Lo hacen primero disparándoles directamente para exterminarlos, y con las mujeres y niños se produce una cacería. Los van cazando para después ofrecerlos en plazas públicas”, cuenta Alonso, quien precisa que todo esto es muy posterior a la exhibición de indígenas como piezas de circo, en lo que se llamó “zoológicos humanos”.

La familia Menéndez, especialmente José Menéndez –remarca el historiador–, fueron los instigadores de la matanza. “José Menéndez puso como capataz y como administrador de su estancia a un escocés de nombre Alexander Mc Lennan (El chancho colorado), quien fue el mayor matador de indígenas y reconocido por él mismo. Él recibía órdenes directas de José Menéndez, era su empleado”.

En el libro se sostiene que por cada indígena muerto, Menéndez pagaba una libra esterlina, de modo que en la fortuna que alcanzó a tener este escocés podría incluso calcularse la cantidad de indígenas asesinados y que, de acuerdo a las versiones de otros historiadores, podría estimarse en varios cientos, si no miles.

“Cuando se retiró Mc Lennan, José Menéndez le regaló un carísimo reloj en agradecimiento por todos esos servicios”, relata.

La historia oficial

“Logré contactarme con un bisnieto de Alexander Mc Lennan, quien me decía que no se puede decir que esté bien matar indios, pero que, gracias a lo que hizo su abuelo y José Menéndez, hoy no hay indígenas en la Tierra del Fuego, así que no hay problemas. Y eso me lo dicen en pleno 2014″, recuerda con asombro el historiador.

Durante muchos años, la historia oficial que se contó tuvo como propósito ocultar los crímenes, que fueron incluso celebrados como deporte.

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En 1971, el historiador y descendiente del clan, Armando Braun Menéndez, portavoz de los estancieros, señala que como causa de muerte de los indígenas estaban sus hábitos alimenticios. “Era frecuente observar al lado de los restos de una ballena, los cadáveres de los indígenas que, llegados tarde al festín, habían sido víctimas de su ignorante glotonería” (Braun 1971: 135). Insiste a tal punto en el tema que escribe que “era tan miserable su contextura física que no pudieron soportar ni su propio clima”.

Esta absurda conjetura –explica Alonso en su libro– chocó con la respuesta contundente del etnólogo suizo Jean-Christian Spahni, quien señala: “Mis investigaciones alrededor de los habitantes me han demostrado que los genocidios habían existido realmente y que fueron causados justamente por los propietarios de las estancias a los que Armando Braun intenta defender”.

Enrique Campos Menéndez

Otro de los herederos de los hacendados, el escritor favorito de Pinochet, Enrique Campos Ménendez, llega incluso a exponer sus dudas sobre un posible canibalismo de los Selk’nam, cuestión que, al momento de sus dichos, ya nadie se atrevía siquiera a mencionar.

La historia oficial de negación del genocidio intenta a tal punto instalarse, que otro de los herederos, Eduardo Braun Menéndez, llega a obligar –se narra en el libro– “al científico Alexander Lipschutz (Premio Nacional de Ciencias 1969) a la eliminación de cualquier referencia a la caza de indígenas, como paso previo para publicar sus ensayos en la revista Ciencia e investigación, que dirigía el nieto de José Menéndez”.

La Patagonia trágica

Además del exterminio de los onas, el libro de Alonso toca otro de los temas sensibles en La Patagonia, y que tiene que ver con las matanzas de más de 1.400 obreros chilenos en 1921.

Estos crímenes fueron recogidos en un libro llamado La Patagonia Trágica, publicado en Argentina en 1928 por José María Borrero. En este libro, escrito sin rigurosidad científica, había una denuncia en cada página y al poco tiempo se convirtió en un mito al desaparecer de las librerías. Un segundo texto, presuntamente llamado Orgías de sangre y que, según el mito, narraba los asesinatos de 1921, se convirtió en leyenda tras asegurarse que el manuscrito había sido robado y quemado.

Jornaleros chilenos tomados presos por el Ejército argentino en las huelgas de 1921

Parte de esa historia fue recogida con seriedad científica por Osvaldo Bayer, quien publicó La Patagonia rebelde, en 1972, un libro testimonial de no ficción que trataba sobre la lucha protagonizada por los trabajadores  anarcosindicalistas en rebelión de la provincia de Santa Cruz, en la Patagonia argentina, entre 1920 y 1921. Esta historia comenzó como una huelga contra la explotación de los obreros por parte de sus patrones, luego reprimida por el Ejército al mando del teniente Héctor Benigno Varela, enviado por el entonces presidente Hipólito Yrigoyen.

“Se fusilaron a centenares de peones de las estancias, la mayoría de ellos chilenos, pero también asturianos, argentinos, alemanes, italianos. Esas son las dos grandes tragedias de esta historia, creo que esta historia no la podemos ver con una sonrisa porque es una historia trágica, porque desaparecen de manera brutal los pueblos que habitaron por milenios esas tierras y además hay una represión salvaje sobre los peones que trabajaron en las estancias”, sostiene Alonso Marchante, de cuyo libro el propio Bayer reconoce que “después de este acopio de pruebas nadie podrá señalar que las versiones críticas que surgieron a medida que se producían los hechos eran exageradas o de pura imaginación”.

–¿Como historiador crees que hay responsabilidad del Estado chileno en estas masacres? 

–Los peones fueron fusilados por el Ejército argentino, pero la mayoría eran chilenos, y las autoridades chilenas no solamente no levantaron la voz sino que colaboraron con las autoridades argentinas en el silencio. Esto lo demostró Osvaldo Bayer hace ya mucho tiempo, cuando descubrió cómo los propios carabineros chilenos llevaban a los peones a Argentina, en donde el Ejército de ese país los fusiló. Es verdad que estos hechos ocurrieron hace casi un siglo, pero los Estados deben hacer un reconocimiento. En Argentina, en la zona en que ocurrieron los fusilamientos, en cada cuartel en donde hubo un centro de detención hay unas placas que identifican que en ese lugar y en ese cuartel se mató gente. Yo no se qué homenajes han hecho las autoridades chilenas a esos peones.

Tomado de: http://www.politicaysociedad.net/el-genocidio-en-el-sur-de-chile-que-la-historia-oficial-intento-esconder/#

Masacre de San Juan: 47 años de la heroica resistencia minera a la dictadura

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Un grupo de mineros durante la celebración de una noche de San Juan.

La historia de Bolivia está escrita con sangre de minero”, reconoce un comunicado emitido ayer por el Ministerio de Minería, a nombre del Gobierno, en homenaje a los caídos en la masacre de San Juan,  arremetida armada acontecida la madruga del 24 de junio de 1967.

Para el historiador Jesús Llusco, el asalto militar a los campamentos mineros del Siglo XX y Catavi en el Departamento de Potosí, durante la Noche de San Juan, “es la expresión de la resistencia de la clase minera contra la dictadura” imperante en esos años.

Temor y masacre

El presidente de facto de entonces, general René Barrientos Ortuño, consideraba que en los centros mineros se estaba gestando un nuevo movimiento guerrillero similar al del Che Guevara y por ello decide cortar de raíz cualquier posibilidad de una nueva guerrilla en Bolivia.

Fue tal el temor que tiene – relata el historiador  – que decide junto a su alto mando tomar por sorpresa los centros mineros, y así terminar con cualquier amenaza a su gobierno. “Los grupos de poder de aquel tiempo se sentían susceptibles al ver este tipo de reuniones porque tenían miedo de perder el control”, afirma Llusco.

La noche del 23 de junio, las familias mineras se retiraban a dormir después de haber festejado el solsticio de invierno, las celebraciones de la noche de San Juan, alrededor de las fogatas, donde se bailó y cantó al ritmo de cuecas y wayños, acompañados con ponches de alcohol, comidas típicas, coca, cigarrillos, cachorros de dinamita y cuetillos, cuenta el historiador.

No sospechaban que el Ejericito ya se encontraba rodeándolos. Así, la madrugada del 24 de junio, fracciones del regimiento Rangers y Camacho de Oruro bajaban de los vagones del tren, empezando la ocupación los campamentos mineros.

Los obreros fueron sorprendidos por un nutrido tiroteo en la zona de Llallagua y La Salvadora y confundieron las ráfagas de las ametralladoras con los cuetillos y el estampido de los morteros con la explosión de las dinamitas.

La luz eléctrica fue cortada aquella madrugada para que las radios no pudiesen transmitir ninguna alarma a los pobladores. En tanto que los soldados, ocuparon a fuego los campamentos, la Plaza del Minero, la sede del sindicato y la radio “La Voz del Minero”, donde fue asesinado el dirigente Rosendo García Maisman, quien parapetado detrás de una ventana, defendió la radio con un viejo fusil en la mano.

En medio del caos y el espanto, los mineros, en un intento desesperado por defender sus familias, se armaron de dinamitas y capturaron a algunos soldados, a quienes les despojaron de sus uniformes y les quitaron sus armas. No obstante, todo hacía suponer que era demasiado tarde para preparar una resistencia organizada. En la Plaza del Minero se llenaron los soldados y la jurisdicción de la provincia Bustillo fue declarada “zona militar”.

La matanza a hombres, mujeres y niños duró varias horas bajo el sol de aquel 24 de junio.

Reconocimiento

Según Llusco, la historia de Bolivia no podría ser contada sin tomar en cuenta la lucha de la clase minera. “Es por eso que hasta hoy, los mineros siguen definiendo la política boliviana en puntos de inflexión”, afirma el historiador.

“En la memoria del pueblo boliviano  está vivo el dolor por la Masacre de San Juan, uno de los episodios más cruentos de nuestra historia. El recuerdo de los valerosos mineros nunca quedará en el olvido. Hermanos mineros, nuestro más profundo homenaje y reconocimiento”, expresa el comunicado del Ministerio de Minería.

Tomado de: http://www.cambio.bo/?q=masacre-de-san-juan-47-a%C3%B1os-de-la-heroica-resistencia-minera-la-dictadura

¿No hubo Big Bang?: Una ecuación cuántica demostraría que el universo no tiene inicio

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El universo podría haber existido desde siempre, de acuerdo con un nuevo modelo que aplica términos de corrección cuántica para complementar la teoría de la relatividad general de Einstein. El modelo también puede explicar la materia oscura y la energía oscura.

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La edad ampliamente aceptada del universo, según las estimaciones de la relatividad general, es de 13.800 millones de años. En un principio, todo lo que existía ocupó un único punto infinitamente denso o, en otras palabras, la singularidad. Despues aquel punto empezó a expandirse hasta desencadenar el Big Bang, considerado el origen del universo, cuenta Science Direct.

Aunque la singularidad del Big Bang surge directa e inevitablemente de las matemáticas de la relatividad general, algunos científicos consideran el asunto problemático, ya quelas matemáticas solo pueden explicar lo que sucedió después, y no antes de la singularidad.

Sin embargo, Ahmed Farag Ali, de la Universidad de Benha, Egipto, y Saurya Das de la Universidad de Lethbridge, Canadá, afirman que la singularidad del Big Bang puede ser resuelta por su nuevo modelo, en el que el universo no tiene ni principio ni fin.

Los investigadores usaron la ecuación de Raychaudhuri y las ecuaciones de Friedmann, que describen la expansión y evolución del universo (incluyendo el Big Bang) en el contexto de la relatividad general. El modelo de Ali y Das contiene elementos tanto de la teoría cuántica, como de la relatividad general.

En términos físicos, su modelo describe el universo como lleno de un “fluido cuántico”. Los científicos proponen que este líquido podría estar compuesto por gravitones, hipotéticas partículas sin masa que median la fuerza de gravedad.

Para entender el origen del universo, ellos analizaron el comportamiento de este fluido a través del tiempo. Sorprendentemente, encontraron que este no converge hacia la singularidad, sino que, al contrario, el universo parece haber existido siempre. Si bien era más pequeño en el pasado, sostiene Das.

Tomado de: http://www.elciudadano.cl/2015/02/09/145606/no-hubo-big-bang-una-ecuacion-cuantica-demostraria-que-el-universo-no-tiene-inicio/