Día: 3 noviembre, 2021

Nuevo fármaco cubano Gammaglobulina antiSARS-CoV-2 garantiza recuperación de pacientes

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Expertos de Cuba presentaron hoy los resultados del ensayo clínico exploratorio Fase I de la Gammaglobulina antiSARS-CoV-2, fármaco cuya aplicación permitió la recuperación de pacientes de Covid-19 con neumonía y en estado grave.



En la reunión semanal de científicos con el presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, explicaron que el producto desarrollado a partir del plasma de convalecientes de la Covid-19 fue utilizado en 11 personas, quienes evolucionaron mejor con respecto a otros 10 confirmados en iguales condiciones clínicas que no recibieron el medicamento.

De acuerdo con un reporte de la televisión, el estudio fue realizado en el Hospital Militar Luis Díaz Soto, de esta capital, ningún paciente incluido presentó eventos adversos graves relacionados con el fármaco administrado, por lo cual resultó “muy seguro”, remarcó.

De igual forma, los contagiados no precisaron de ventilación mecánica, mientras algunos del llamado Grupo Control (a quienes no se les aplicó la Gammaglobulina antiSARS-CoV-2) sí requirieron de respiración asistida.

Además, la letalidad en el Grupo Control fue mayor en comparación con el conjunto de personas que recibieron el fármaco.

El ensayo clínico Fase II comenzará este mes en un universo mayor y de ser exitoso podría convertirse en uno de los productos de la biotecnología cubana de primera línea para el tratamiento de la Covid-19.

También como parte del encuentro fueron difundidos los resultados del impacto de la vacuna contra el SARS-CoV-2 Abdala en las provincias occidentales de La Habana y Matanzas, donde mostró más de un 90 por ciento de efectividad para evitar la gravedad y el fallecimiento.

El ministro de Salud Pública, José Ángel Portal, señaló la importancia de, en el actual contexto marcado por el descenso de la incidencia de la enfermedad a nivel nacional, cumplir con las medidas de protección personal para evitar la Covid-19 y un retroceso luego de pasar a la nueva normalidad.

Las redes globales de la extrema derecha 2.0

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Los que siguen pensando que la nueva ultraderecha es un fenómeno nacional o limitado solo a algunos países están muy equivocados. Vale la pena aclararlo una vez más: la extrema derecha 2.0 es una gran familia global con lazos transatlánticos y un sinfín de think tanks, fundaciones, institutos y asociaciones que en las últimas dos décadas han ido tejiendo una tupida red que promueve una agenda compartida, además de mover sumas ingentes de dinero.

Desde Washington a Budapest, desde Moscú a Bruselas, desde Brasilia a Lisboa, desde Roma a París, desde Madrid a Lima, desde Varsovia a Liubliana. Existe una especie de Internacional reaccionaria que reúne a la crème de la crèmede las formaciones del conservadurismo radical y del ultraderechismo a escala global. Eso sí, hay divergencias entre varios de sus miembros, no faltan roces y fricciones, a veces chocan e incluso algunos no se pueden ni ver, pero al final colaboran, intercambian informaciones, discursos, prácticas y conocimientos porque es más lo que comparten que lo que les diferencia.


En Bruselas se cuecen habas

No es nada fácil trazar un mapa a nivel internacional de estas redes, también por su opacidad, pero podemos intentar apuntar un primer esbozo. Empecemos por el ámbito europeo porque es en Bruselas donde se cuecen muchas habas. Las conexiones facilitadas por la presencia en la capital comunitaria de los diputados de las formaciones de extrema derecha de prácticamente todos los países de la UE ha permitido, paulatinamente, desde finales de los ochenta, la construcción de unas relaciones que hoy en día son más que estables. La existencia de los grupos parlamentarios de Identidad y Democracia (ID) y de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) ofrece unos lugares donde compartir ideas y experiencias, además de elaborar una agenda común. Sin contar la financiación de la cual disponen. ID está liderado por la Liga –el presidente es el salviniano Marco Zanni– y cuenta, entre otros, con la Agrupación Nacional de Le Pen, Alternativa para Alemania y los Partidos de la Libertad austriaco y holandés, mientras que ECR está liderado por los polacos de Ley y Justicia y tiene entre sus miembros a muchas formaciones del este, además de Vox, los Demócratas de Suecia y Hermanos de Italia, cuya líder, Giorgia Meloni, ocupa actualmente la presidencia del grupo.

Es cierto que ni en el pasado ni en la actualidad la extrema derecha ha conseguido unificarse en un solo grupo en el Europarlamento, ni en un solo partido de ámbito comunitario, pero, aunque es difícil, no lo podemos descartar en el futuro. La reciente expulsión de Fidesz del Partido Popular Europeo, sumada a la salida de los eurodiputados británicos, tanto los del brexit Party de Nigel Farage como de los Toriesultraderechizados de Boris Johnson, ha removido las aguas. Llevamos meses donde unos más que otros –empezando por el líder de la Liga, Matteo Salvini– intentan llegar a un acuerdo para convertir a los euroescépticos en el tercer grupo de la Eurocámara, justo por detrás de los socialdemócratas. En julio pasado, una buena parte de estas formaciones, con Orbán, Le Pen, Abascal y Salvini a la cabeza, firmaron un manifiesto en defensa de una Europa cristiana donde la soberanía nacional debería prevalecer sobre la comunitaria, que apuntaba maneras.

Conservadores con la camisa parda

Ahora bien, más allá de las relaciones entre los diferentes partidos de la galaxia ultraderechista en Bruselas o de forma bilateral –Abascal visitó a Orbán en mayo, Meloni estuvo en la fiesta de Vox en Madrid hace unas semanas, Salvini participó en el congreso de los portugueses de Chega en primavera–, cobran más importancia las redes globales tejidas por fundaciones y think tanks que se presentan, en muchos casos, como independientes. Una de estas es la renombrada Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), que reúne el Gotha del mundo conservador norteamericano y que, además de invitar cada año a algún líder europeo (Marion Maréchal-Le Pen en 2018, Giorgia Meloni en 2020), tiene tentáculos en Australia, Japón y Brasil. En el país latinoamericano, por ejemplo, organiza desde 2019, gracias al apoyo que le ofrece el presidente Jair Bolsonaro, una conferencia anual.

En la que se ha celebrado a principio de septiembre en Brasilia, además de las élites bolsonaristas, estaba también una delegación estadounidense. La lideraban Donald Trump junior, Jason Miller, exportavoz de Trump y actual CEO de Gettr, la nueva plataforma social lanzada por el expresidente norteamericano tras su exclusión de las redes sociales tradicionales, y Matthew Tyrmand que, tras sus pinitos en Breitbart News de la mano de Steve Bannon, es una de las figuras clave del Proyecto Veritas, una ONG ultraderechista que acosa a periodistas y docentes difundiendo vídeos fake grabados con cámaras escondidas.

Asimismo, encontramos la Fundación Edmund Burke, fundada en 2019 y vinculada a sectores ultraconservadores israelíes, estadounidenses y europeos. Una de las figuras clave es el filósofo israelí Yoram Hazony, autor del libro La virtud del nacionalismo y presidente del Instituto Herzl. En uno de los primeros encuentros organizados por la fundación –la Conferencia Nacional de Conservadurismo celebrada en Roma en febrero de 2020 y dedicada, no se lo pierdan, a Juan Pablo II y Ronald Reagan–, Hazony consiguió reunir, entre otros, a Meloni, Orbán, Abascal y Marion Maréchal.

Atención: no se trata aquí solo de sacarse la foto de rito, ni de estrechar lazos, que también, sino de elaborar una propuesta ideológica compartida y construir hegemonía. Que se le cite o no, la extrema derecha ha aprendido la lección de Gramsci, como explicó y puso en práctica con éxito hace décadas Alain de Benoist para revitalizar y transformar el neofascismo galo y, a la postre, europeo. Y la izquierda, en eso, debería aprender ahora de la ultraderecha. Evitemos malentendidos: no debería aprender en el sentido de copiar sus ideas como defienden los rojipardos o algún izquierdista despistado, sino en el sentido de reforzarse ideológicamente y entender que la batalla cultural es crucial ahora más que nunca.

Gladiadores y guerreros culturales

Lo mismo puede decirse para las escuelas de formación. Ya se sabe, los partidos no son lo que eran. Cierto. Pero la ultraderecha parece haber entendido que sin unas escuelas donde se forman cuadros –o, como los llaman ellos, líderes del futuro– no se va muy lejos en política. Y la extrema derecha 2.0 lo está haciendo ya a escala nacional y también global. Este es, por ejemplo, el objetivo del Instituto Superior de Sociología, Economía y Política fundado por Marion Maréchal en 2018: después de su sede francesa, ubicada en Lyon, hace un par de años se ha abierto también una sede en Madrid, presidida por Miguel Ángel Quintana Pérez y vinculada estrechamente, por más que lo desmientan, al entorno de Vox, a través de figuras como Kiko Méndez Monasterio y Gabriel Ariza, hijo del presidente de Intereconomía.

Sin embargo, ya antes, en los tiempos del gobierno nacionalpopulista italiano formado por la Liga y el Movimiento 5 Estrellas, el exconsejero de Donald Trump, Steve Bannon, había intentado algo similar en el monasterio de Trisulti, en las afueras de Roma. Con la colaboración del Instituto Católico Dignitatis Humanae, presidido por Benjamin Harnwell, Bannon se proponía crear una escuela populista que tenía como objetivo formar unos “guerreros culturales” y unos “gladiadores” para defender la cultura occidental judeo-cristiana. El caso de Trisulti, por más que haya fracasado, nos muestra la porosidad de estos ambientes: acérrimos ultraderechistas, miembros de la Alt-Right estadounidense, conservadores post-reaganianos, católicos integristas y un largo etcétera colaboran superando sus divergencias en proyectos transatlánticos, en este caso en la formación de nuevos cuadros.

Bannon, muchas veces presentado como una especie de genio del mal, ha estado a menudo vinculado con muchos de estos proyectos. Dejando de lado la capacidad para venderse a los medios de comunicación como un titiritero que mueve los hilos del guiñol, algo lejos de ser verdad, el exdirector de Breitbart News había también lanzado, allá por 2018, The Movement, una plataforma que se proponía unificar a la extrema derecha del viejo continente de cara a las elecciones europeas del año siguiente. O, como mínimo, ofrecerle apoyos y ayudas en análisis, estudios y propaganda. Es cierto que a Bannon la mayoría le cerró la puerta en la cara, excluidos Salvini, Meloni, Bolsonaro y el partido de oposición de Montenegro, pero no cabe duda de que a “Sloppy Steve” –“Steve el torpe”, como lo definió Trump en un memorable tuit– no le faltan ni recursos ni know-how. De hecho, más en la sombra que hace unos años, Bannon ha viajado recientemente a Madrid –no sabemos si para reunirse con Vox– y se ha movilizado para conseguir el éxito de la CPAC-Brasil (Conservative Political Action Conference).

Parece que en el último año Bannon ha ido reconduciendo sus desavenencias con Trump que, de hecho, le amnistió a última hora antes de dejar la Casa Blanca, imputado por defraudar a donantes para la construcción del muro en la frontera de México. Además, Bannon, siguiendo la voluntad del expresidente, se ha negado a comparecer ante el comité legislativo que está investigando el asalto al Capitolio el pasado 6 de enero, obligando a la Cámara de Representantes estadounidense a declararlo en desacato con la posibilidad –remota, pero existente– de que sea condenado a un año de cárcel.

Las lobbys integristas cristianas

De cara a las elecciones de finales de 2022, en las que Bolsonaro se juega la reelección, Brasil se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la extrema derecha que quiere conservar uno de sus más importantes bastiones a nivel mundial. Asimismo, el interés en América Latina ha ido en aumento con el avance de una nueva ultraderecha en la región, entre el giro ultra de Keiko Fujimori en Perú; la aparición de un libertarismo de extrema derecha en Argentina, de la mano de Javier Milei; o la candidatura de José Antonio Kast en las presidenciales chilenas de este mes de noviembre. No es casualidad que Vox, a través de la Fundación Disenso, haya lanzado el Foro de Madrid, una comunidad que denomina Iberosfera y que se propone como la alternativa ultra a los progresistas Foro de Sao Paulo y Foro de Puebla. De ahí el activismo de Santiago Abascal y Hermann Tertsch que han visitado México y Perú para establecer contactos que han atraído también a políticos antes vinculados con el PP, como el exmandatario colombiano Andrés Pastrana.

El caso latinoamericano nos lleva a hablar de una de las más poderosas redes globales que sirven a la extrema derecha 2.0 para entablar relaciones, elaborar una agenda común y encontrar financiación: la integrista cristiana. Hablamos en este caso de un verdadero lobby, comparable al de las armas, representado en Estados Unidos por la Asociación Nacional del Rifle y con tentáculos también en Europa. El mundo integrista cristiano ha ido creando foros de debate, fundaciones, think tanks y asociaciones desde finales de los años noventa, como mínimo. Además, supera las fronteras de las diferentes iglesias existentes, englobando o, por lo menos, poniendo en relación tanto a católicos como a ortodoxos y evangélicos.

Un ejemplo de los más conocidos es el Congreso Mundial de las Familias (WCF), organización fundada en Estados Unidos en 1997. El último congreso, hace dos años, se celebró en Verona – cuando Salvini era ministro del Interior–, mientras que en 2012 se realizó en Madrid. El WCF defiende una agenda provida y pro-familia tradicional y se opone al aborto y los derechos al colectivo LGTBI, tanto que el South Poverty Law Center la ha incluido en su listado de grupos de odio anti-gay. Y no se trata solo de los sectores críticos con Bergoglio dentro de la Iglesia católica: hay una parte del mundo ortodoxo, especialmente cercano a Vladimir Putin, como el oligarca ruso Konstantin Malofeev, promotor de la fundación San Basilio el Grande, que es parte integrante de esta red. Estamos hablando de un laberinto infinito de decenas y decenas de pequeñas y grandes asociaciones, a veces vinculadas directamente con las otras, a veces solo indirectamente, como, la española HazteOír, fundada en 2001 por Ignacio Arsuaga y muy cercana a Vox, que en 2013 ha lanzado su lobby internacional, CitizenGo.

Budapest y Varsovia, los centros de operaciones europeos

En esta como en otras cuestiones, el mundo ultraconservador ruso y de la Europa oriental ha estado muy activo desde el minuto uno. Por un lado, Putin se ha convertido en un referente para muchos ultraderechistas europeos, empezando por Marine Le Pen o Matteo Salvini, que han incluso recibido o, como mínimo, buscado financiación en las latitudes del Kremlin. Por el otro, la existencia de dos gobiernos ultraderechistas en Varsovia y Budapest ha permitido tener dos bases desde donde actuar. Para mencionar solo dos de las iniciativas más recientes, en mayo se ha inaugurado en Varsovia la nueva universidad de los ultras polacos, el Colegio Intermarium, promovida por el think tank católico Ordo Iuris. En el acto inaugural participaron una numerosa delegación húngara, otra estadounidense –con el ya citado Matthew Tyrmand, el director del Acton Institute, Alejandro Chafuen, o el escritor católico ultraconservador Rod Dreher– y el joven meloniano Francesco Giubilei, presidente de la Federación Tatarella y del think tank Nazione Futura, vinculados a Hermanos de Italia.

A finales de septiembre también se celebró en Budapest la Cumbre Demográfica, organizada por el gobierno magiar de Viktor Orbán, que reunió al exvicepresidente norteamericano Mike Pence, a los presidentes de diferentes países de la Europa del este que miran con interés al modelo húngaro –el esloveno Janša, el checo Babiš, el serbio Vučić, el serbio-bosnio Dodik–, a los franceses Éric Zemmour y Marion Maréchal, al salviniano Lorenzo Fontana o Jaime Mayor Oreja, presidente de la Federación Europea antiaborto One of Us y vinculado en la actualidad al instituto fundado por la nieta de Jean-Marie Le Pen en Madrid. El tema de la demografía, que la ultraderecha y el mundo cristiano conservador conectan con la inmigración y las políticas favorable a los derechos civiles, es justamente una de las estrategias que permite a la extrema derecha salir de sus fronteras ideológicas y entablar relaciones con sectores de por sí no tan radicales.

La extrema derecha 2.0 lleva tiempo rearmándose a nivel discursivo e ideológico. Y para hacerlo ha ido creando un sinfín de asociaciones, fundaciones, organizaciones, think tanksy revistas. Las que he mencionado en este artículo son solo la punta del iceberg. Debajo de las olas del océano, sin que nos demos cuenta, hay una red inmensa, poderosa y bien financiada. Si no queremos que el mundo progresista acabe como el Titanic, al descubrir la entidad real de esta red, hay que hacer dos cosas: investigar más cómo se mueve la nueva extrema derecha a nivel internacional y rearmarse mejor que ellos para frenar su avance y vencerlos. El tiempo apremia. Pongámonos las pilas.

(Tomado de Contexto y Acción)

La covid y las empresas: otro aprendizaje en la pandemia

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Todos asistimos en estos días con justa emoción al reconocimiento dado por la Asamblea Nacional del Poder Popular a los científicos que trabajaron en el control de la pandemia de COVID-19 y a la condecoración como Héroes del Trabajo de los principales protagonistas; y escuchamos con satisfacción las cifras de reducción de la cantidad de pacientes y de los fallecimientos, y de incremento de la cobertura de vacunación en adultos y niños, que cada mañana nos anuncia el MINSAP.

Es, sin dudas, una enorme victoria de nuestro Pueblo, que será dulce para los muchos cubanos que aman, y amarga para los pocos (aunque existentes) que odian.

Ahora tenemos que emprender la tarea intelectual de interpretar a fondo la experiencia de la COVID y extraerle todas las enseñanzas posibles, para que nos deje también vacunas contra escepticismos (a veces también infecciosos), pesimismos y apatías al mirar el futuro de la Patria.


Los componentes de ese análisis imprescindible de las experiencias de la COVID son muchos, inabarcables en un solo texto, y se relacionan con el perfeccionamiento de nuestro sistema de salud, el potencial de la atención primaria, las fortalezas y debilidades del sistema de producción y distribución de medicamentos, la demanda de ciencia, la cultura de higiene y prevención, la comunicación social, el fortalecimiento del sistema de instituciones del Poder Popular, las ciencias sociales, el protagonismo de la juventud, la respuesta social ante las tendencias demográficas, las dinámicas familiares, la informatización y la capacidad de gestión de datos, y muchos otros temas que habrá que ir exprimiendo uno por uno para extraerles enseñanzas y propuestas prácticas de acción.

No intentaré generalizaciones, para las cuales carezco de conocimientos y de datos. Otros compañeros lo harán. Usaré entonces este breve espacio para llamar la atención sobre uno de los componentes de la respuesta cubana a la COVID, uno solo entre muchos, pero uno al que muchas veces no miramos con suficiente profundidad: LAS EMPRESAS.

Algunos se preguntarán: ¿Qué tiene que ver la COVID con los temas económicos y empresariales que están siendo al mismo tiempo objeto de debate intenso en la sociedad cubana?

Pues sucede que hay mucha relación entre ambos debates:

¿Porqué pudimos crear vacunas en tiempo récord?. ¿Porqué pudimos llevar la producción a escalas suficientes para cobertura total?. ¿Porqué pudimos aplicar masivamente interferones en las etapas tempranas?. ¿Porqué aparecieron rápidamente y se ensayaron en pruebas clínicas anticuerpos monoclonales y péptidos para el control de la inflamación sistémica de la COVID? ¿Porqué se montó con agilidad la producción de hisopos? ¿Porqué se logró diseñar y producir respiradores de alta tecnología?

Muy cierto es que teníamos (y tenemos) lo más importante: La gente. Científicos y tecnólogos preparados y expertos, motivados por su labor, y exponentes de los valores morales de la Revolución y el Socialismo.

Pero aun teniendo eso, no hubiese sido suficiente si hubieran sido individuos aislados, o vinculados por relaciones de mercado, y con visiones estrechas de su campo de trabajo. Las personas son el punto de partida, sin lo cual nada es posible, pero después, en un plano superior, están las formas concretas en que las personas se agrupan y trabajan. La sociedad humana es más, mucho más, que una suma de individuos.

La fortaleza de esta historia es que también estaban las empresas, desde antes de la COVID.

Y no empresas cualesquiera, sino empresas:

  • Que eran (y son) propiedad socialista del todo el Pueblo, representado por el Estado
  • Que emergieron muchas de ellas dentro del sector académico presupuestado y se transformaron después en empresas
  • Que incluían la investigación científica dentro de la gestión empresarial
    Que crearon capacidades de producción propias
  • Que asimilaban permanentemente nuevas tecnologías
  • Que lograban, muchas de ellas, cerrar un ciclo económico de investigación, desarrollo de productos, escalado productivo y comercialización
  • Que lograban, cada una de manera descentralizada, balances financieros positivos en moneda nacional y en divisa para hacer sostenible su operación.
  • Que hacían, muchas de ellas, su propia gestión comercial exportadora
  • Que implementaron complejos y modernos sistemas de aseguramiento de calidad y recibieron inspecciones regulatorias de Cuba y de otros países
  • Que desplegaron inserción internacional en todo el ciclo de desarrollo, mediante colaboraciones científicas, cadenas productivas internacionales y empresas mixtas en el exterior
  • Que luchaban por combinar, en sus estructuras superiores (Frente Biológico- Polo Científico- Biocubafarma), un balance adecuado entre coordinación estratégica y descentralización operativa
  • Que participaban en espacios de coordinación sistemática entre ellas y con organizaciones del sector presupuestado, tanto del sistema de salud como del sistema de ciencia, tecnología e innovación
  • Que habían formado decenas de cuadros para esas diversas y complejas tareas.
  • Que mantenían una comunicación permanente y bidireccional con los altos niveles de dirección del país, fruto de la atención directa que les dio el Comandante en Jefe Fidel Castro desde los momentos fundacionales.

Todo eso existía antes de la COVID. Llegada la pandemia, esa artillería pesada apuntó al coronavirus. E hizo blanco.

En el enfrentamiento a la COVID recogimos bien la cosecha, pero las semillas estaban sembradas, décadas antes.

La lección a aprender es que formar organizaciones es tan importante como formar personas, que las personas son diversas pero las organizaciones también, que las personas deben ser innovadoras pero las organizaciones también, que las personas no deben envejecer temprano, pero las organizaciones tampoco.

¿Es todo esto una singularidad de la biotecnología? Seguro que no. Es una historia que hay que repetir en las tecnologías emergentes de la informática, la inteligencia artificial, los macro-datos, la robótica, las nanotecnologías, los nuevos materiales, la manufactura aditiva, la energía inteligente, y otras tecnologías de avanzada que dibujan la llamada “cuarta revolución industrial”, y que quizás tienen hoy todavía la inmadurez que tenía la biotecnología mundial en los 80, pero que ya comienzan a “parir” sistemas empresariales.

Es el momento: los cambios en el contexto jurídico de la economía cubana (atribuciones de la empresa estatal, empresas de alta tecnología, parques tecnológicos, diversidad de actores económicos, pequeñas y medianas empresas, atribuciones de los territorios y otros) abren el camino.

Los jóvenes tendrán que recorrerlo. Y rápido.

Abdala en La Habana: 92% de efectividad en pacientes graves

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Tras concluir la evaluación del impacto de la vacuna Abdala en la provincia de La Habana, las evidencias científicas demuestran una efectividad de un 92%, para la gravedad, y de un 90,7%, para el fallecimiento.

Así lo confirmó este martes el doctor Pedro Mas Bermejo, vicepresidente de la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología, durante el encuentro que cada semana propicia el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con el grupo de científicos y expertos que lideran en el país las actividades de ciencia e innovación tecnológica en el enfrentamiento a la COVID-19.

Según explicó Mas Bermejo, estos análisis se rigen por un documento emitido en mayo del 2020 por la Organización Mundial de la Salud, donde se hacen recomendaciones para evaluar los indicadores de la epidemia y también cómo influyen en su comportamiento las vacunas.

De acuerdo con los resultados presentados, en el caso de la positividad de las pruebas diagnósticas a través de PCR, el vicepresidente de la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología recordó que mientras en el país ese número se mantenía por debajo de 5%, en La Habana estaba por encima de 15%.


Después del 15 de agosto del presente año —momento en que se terminó de administrar la tercera dosis en la capital—, empezó el descenso de este indicador, aseveró, el cual se ha mantenido en los días más recientes muy por debajo de 5%. “Eso habla de un control en La Habana”, dijo.

Respecto a la tasa de incidencia de la enfermedad por cada 100 000 habitantes, refirió que después de la entrada a Cuba de la variante Delta también tuvo lugar un ascenso, llegando a ser de 1 200, cifra que en estos momentos es de 207.

De manera particular sobre los pacientes hospitalizados, comentó que se manifiesta una disminución considerable, incluidos quienes se encuentran en las unidades de cuidados intensivos. Los ingresos diarios en las unidades de atención al grave, acotó, empezaron a bajar a partir del pasado 18 de agosto, momento en que se produjo el pico con los mayores números en la capital. La tendencia a la disminución ha continuado, especificó.

Asimismo, se refirió a la relación entre las tasas de mortalidad e incidencia por cada 100 000 habitantes, las cuales empezaron a descender a partir del 3 de agosto. Ese comportamiento tuvo mucho que ver —precisó— con los días que transcurrieron desde que inició la inmunización en La Habana.

Los estudios que se han realizado en el país, adelantó, evidencian que el punto de inflexión de la epidemia comenzó cuando alcanzamos como promedio un 38% de vacunación. En el mundo, puntualizó, ese momento ha comenzado en el 60% de la vacunación.

Todavía hay muchas hipótesis que tendremos que seguir estudiando —subrayó– pero este ha venido siendo el comportamiento de la efectividad de la vacuna Abdala que se ha podido comprobar en la capital.

Teniendo en cuenta los indicadores epidemiológicos analizados, concluyó, la efectividad en La Habana mostró un valor elevado de la protección de Abdala ante la forma grave de la enfermedad y el fallecimiento.

“Son resultados muy elocuentes, que resumen el tremendo y extraordinario trabajo que se ha realizado”, subrayó Martha Ayala Ávila, directora General del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB). Vacunar a la población de la capital con la velocidad que se hizo —enfatizó— es realmente algo muy meritorio.

La ciencia en Cuba sigue buscando soluciones

Teniendo en cuenta lo arrojado por el estudio, en el transcurso del presente mes se ampliará el universo a estudiar en una fase siguiente de ensayo clínico.

Cada jornada constituye un nuevo reto para la ciencia cubana, y en cada una se encuentran motivaciones para desarrollar el conocimiento y ponerlo en función de la vida. Los resultados obtenidos del ensayo clínico exploratorio, controlado, aleatorizado, abierto y monocéntrico realizado para evaluar la seguridad y el efecto antiviral de la  Gammaglobulina anti SARS-CoV2 en pacientes graves con la COVID 19, también son una muestra de ello.

Según se dio a conocer en el encuentro —en el cual participó el miembro del Buró Político y Primer Ministro, Manuel Marrero Cruz— este producto podría convertirse en el primer producto cubano como tratamiento específico para pacientes contagiados con el virus del SARS-CoV-2.

La doctora Beatriz Amat Valdés, del hospital militar Doctor Luis Díaz Soto —institución que sirvió de escenario para el estudio Fase I—, detalló que se incluyeron pacientes con diagnóstico positivo a la COVID-19, confirmados por PCR, que cumplieran al menos uno de los criterios de gravedad que establece el protocolo de actuación nacional.

Todos fueron mayores de 19 años y tenían menos de 10 días desde que iniciaron los síntomas, comentó. De acuerdo con su explicación, se trabajó con dos grupos: uno de ellos solo recibió el tratamiento que establece el protocolo de actuación nacional y al otro se le administró, además, la gammaglobulina en dosis única.

Entre otros aspectos, Amat Valdés señaló que ninguno de los enfermos que participó en el ensayo clínico necesitó de ventilación mecánica y solo se reportó un fallecido, mientras que en el grupo que no recibió el medicamento fallecieron cinco.

Ningún paciente incluido en el ensayo presentó eventos adversos graves asociados a la administración del producto, aseveró. “Eso nos permite afirmar que el medicamento es muy seguro”, valoró.

Teniendo en cuenta lo arrojado por el estudio, en el transcurso del presente mes se ampliará el universo a estudiar en una fase siguiente de ensayo clínico.

Los resultados obtenidos hasta el momento sugieren —explicó la doctora en Ciencias Consuelo Macías Abraham, directora del Instituto de Hematología e Inmunología—, que la Gammaglobulina anti SARS-CoV2 podría estar entre los medicamentos de primera línea para el tratamiento de la COVID-19.

Las cifras de la epidemia continúan su descenso

Al cierre de la pasada semana eran 3 892 personas, lo cual significa 1 839 menos que en igual periodo anterior.

Que por seis semanas consecutivas se mantenga una disminución de los contagios en el país, es una realidad que evidencia un mejor comportamiento de la enfermedad en todo el territorio nacional, aunque no constituye motivo para la confianza.

Así ratificó el ministro de Salud Pública, José Angel Portal Miranda, al comentar —durante la reunión del grupo temporal del trabajo para la prevención y control del nuevo coronavirus, que encabeza el Presidente Díaz-Canel y dirige el Primer Ministro— los aspectos más distintivos de la epidemia en la última semana.

Es un comportamiento que se manifiesta en todo el país y parece ser irreversible, había dicho con anterioridad en el encuentro con el grupo de científicos y expertos el doctor Raúl Guinovart, decano de la Facultad de Matemática y Computación.

En descenso continúa también, detalló Portal Miranda, el número de contagiados con la enfermedad que se encuentran ingresados. Al cierre de la pasada semana eran 3 892 personas, lo cual significa 1 839 menos que en igual periodo anterior.

Como un elemento significativo destacó que han seguido disminuyendo los ingresos en el hogar y en estos momentos la mayor parte de los confirmados tienen un ingreso hospitalario.

No obstante esa realidad, llamó la atención sobre provincias como Camagüey, Holguín, Sancti Spíritus, Villa Clara, Pinar del Río y Las Tunas, en las cuales se concentró el 72% de los casos diagnosticados en la última semana.

Ante el inminente escenario que se comenzará a vivir en Cuba, con el paso a la nueva normalidad y el incremento de varias actividades y servicios, el Ministro de Salud Pública enfatizó a las autoridades de las diferentes provincias en la importancia de no retroceder —por el incumplimiento de los protocolos— en el control que se ha logrado de la enfermedad.

En algunos lugares, subrayó, se empiezan a ver personas que no usan el nasobuco y es una medida básica que no podemos ignorar. “El control de la enfermedad no se puede dejar solo a las vacunas; nadie puede confiarse, es imprescindible seguir insistiendo en las medidas básicas de protección personal: no es solo exigirlas, sino también lograr que se cumplan”.

Más del 65% de la población cubana ha completado su esquema de inmunización

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El Ministerio de Salud Pública informó que al cierre del 1ro de noviembre se acumulan en el país 25 869 765 dosis administradas con las vacunas cubanas Soberana 02, Soberana Plus y Abdala.

Hasta la fecha, han recibido al menos una dosis de una de los inmunógenos cubanos mencionados, 9 963 447 personas, dentro de las que se incluyen las vacunadas con Soberana Plus como dosis única.

De ellas ya tienen segunda dosis 8 956 486 personas y tercera dosis 6 949 832 personas.


Cuba desarrolla una intensa campaña de vacunación masiva que incluye la población pediátrica de dos a 18 años, y que busca completar el 90 % de cobertura de inmunización anticovid para finales de noviembre.

Nuestros niños llegarán a las aulas vacunados; único país del mundo que podrá reiniciar las clases con sus hijos protegidos con vacunas hechas en el propio país. Foto: Archivo/Cubadebate.

No obstante, el control de la epidemia requiere disciplina en el acatamiento de las orientaciones sanitarias. El Ministro de Salud Pública, doctor José Angel Portal Miranda, dijo este lunes en el grupo temporal de trabajo que en algunos lugares se empiezan a ver personas que no usan el nasobuco y es una medida básica que no podemos ignorar.

El control de la enfermedad no se puede dejar solo a las vacunas; nadie puede confiarse, es imprescindible seguir insistiendo en las medidas básicas de protección personal: no es solo exigirlas, sino también lograr que se cumplan”.