Día: 20 julio, 2021

¿Democracia es desinformar sobre Cuba?

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A veces creo que no sé si hemos evolucionado del todo. Hemos pasado de unas dictaduras donde se ocultaba la información en nombre de la seguridad del Estado a unas “democracias” donde se difunde información falsa en nombre de la “libertad”.

Basta con observar cómo, en nombre de la libertad y la democracia que algunos piden para Cuba, se está sembrando de mentiras y engaños los medios de comunicación y las redes. La propia agencia Reuters titulaba así un análisis al hilo de los recientes acontecimientos cubanos: “Fake news muddies online waters during Cuba protests”. (Las noticias falsas online enturbian las aguas durante las protestas en Cuba).

Claro, que Reuters deja caer las opciones de que esas fake news pueden estar sembradas por la oposición o por el Gobierno cubano. Sería el único caso en la historia en que un Gobierno siembra las noticias falsas de que sus ministros huyen y airea fotos de manifestaciones masivas de apoyo presentándolas como de opositores. Vamos, que un Gobierno siembra noticias falsas en su contra.


Porque una de las falsedades más espectaculares fue la de incluir imágenes de manifestaciones de apoyo al Gobierno y a la revolución como manifestaciones de protesta contra el Gobierno. Sobre ellas, el diario La Nación, de Argentina, titula a gran tamaño “Una multitudinaria e inédita protesta en las calles sorprende al régimen cubano”, pero la imagen que incluye es de una manifestación de apoyo, eso sí, con un pie en letra pequeña que dice “Defensores del régimen salieron a marchar después de un llamado del presidente Miguel Díaz-Canel”.

Igualmente el diario El País no precisa que esta foto es de seguidores de la revolución como se evidencia al portar la bandera del 26 de julio, la organización guerrillera que lideró Fidel Castro. La información incompleta es, también, información sesgada.

Si alguna vez se reproduce una foto de una manifestación de partidarios de la Revolución, como en esta de El País, la imagen se limita a una persona y el pie reza “una mujer grita”. Es decir, un caso aislado y único de apoyo al Gobierno, una sola persona que grita.

Una televisión chilena insertó una imagen de heridos por sangre durante el referéndum de Cataluña en la noticia sobre las manifestaciones en La Habana. Se trata del programa Mucho Gusto, del canal Mega.

El diario ABC difundía la noticia de la dimisión del viceministro del Interior de Cuba, en desacuerdo por el uso de fuerza excesiva contra los manifestantes. Algo que se desmintió, pero la noticia sigue colgada en su web. ¿Rectificaciones? Ni están ni se las espera.

En The New York Times los manifestantes pasan de ser cientos a miles en la misma noticia por arte de magia. Primero publicaron la noticia diciendo que eran “hundreds” y después la retocaron para decir que eran “thousands”.

En la cadena estadounidense de noticias Fox News decidieron pixelar las pancartas de los manifestantes a favor del Gobierno para que no se pudiera leer que ponían “Las calles son de los revolucionarios”, y presentarlas como manifestaciones de oposición.

Si lo anterior sucede en la prensa, que es un medio que se juega su credibilidad, imaginen lo que puede suceder en redes, donde nada pasa factura, ni hay filtro de veracidad.

Todo vale para atacar la Revolución cubana, desde una foto de la manifestación del 1 de mayo en La Habana hace unos años que se hace pasar por actual con manifestantes contra el Gobierno. Veamos más ejemplos.

Una foto muy difundida en redes decía corresponder a una protesta “en el malecón de Cuba” y aparecían cientos de miles de manifestantes. El equipo de AFP Factual, un servicio de verificación de noticias de la agencia AFP, descubrió que se trataba de una foto de Associated Press de una movilización en Alejandría el 11 de febrero de 2011, tras la caída del régimen de 30 años de Hosni Mubarak en Egipto. Reuters también tuvo que desmentirla.

Se hacen collages de fotos de heridos ensangrentados que ninguno era de Cuba. Se utilizan niños heridos en un tiroteo por delincuencia común en Caracas o las imágenes de un torturado acusado de pertenencia a ETA en Euskadi.

Incluso, Naciones Unidas difundió en Twitter como imagen de las protestas a unos manifestantes que se movilizaban en sentido contrario. Uno de ellos lo denunció en las redes y la reacción de Twitter al entrar en su perfil fue insertar este mensaje: “Precaución: Esta cuenta está temporalmente restringida. Estás viendo esta advertencia porque se detectó actividad inusual en esta cuenta”. La ONU terminó retirando el tuit.

En redes también circuló la noticia de que Raúl Castro huía a Venezuela y tuvo que ser desmentido por los verificadores de noticias. La foto que se difundía era de la llegada de Castro a Costa Rica a una cumbre que tuvo lugar en 2015.

Se utilizó una foto de nicaragüenses rezando en 2018 para superponer una bandera de Cuba y afirmar que eran cubanos “clamando a Dios”.

El servicio de verificación de noticias de RTVE desveló el origen trucado de un mensaje aparecido en redes sociales que expresaba “Cuba despertó ¡Abajo la dictadura! ¡Abajo el comunismo! ¡Libertad para Cuba! #SOSCuba”, acompañado de una fotografía donde se ve a un joven encapuchado y con la cara tapada, arrojando una botella incendiaria. Tras él se observa una pared con la fotografía del Che Guevara y la frase “No más comunismo”. Se trataba de un montaje a partir de una instantánea del fotógrafo estadounidense David McNew que se tomó el 30 de mayo de 2020 en Los Ángeles, California, en EEUU, durante las protestas por el asesinato del afroamericano George Floyd.

Los analistas y tertulianos no se escapan de esas “mentiras” recurriendo a argumentos y falsedades. Un columnista de Voz Populi que ostentó cargos de subdirección de Informativos de TVE y fue director-editor de la Primera Edición del Telediario afirma que “en Cuba el régimen hace desaparecer a las personas, como también sucede en Venezuela con la impunidad de quien ejerce la fuerza tras desmontar la democracia liberal”.

No existen desapariciones forzadas en Cuba reconocidas por las instituciones internacionales, más allá de que algún detenido durante unas horas no se informe de su paradero, de igual modo que ocurre en nuestro país tras determinadas detenciones. En España también puede suceder que un detenido se traslade de centro y durante unas horas la familia no sepa en que comisaría se encuentra.

En una tertulia de La Sexta dicen que la prueba de democracia es la frontera si no dejan salir es una dictadura. Obviando que los países que blindan fronteras son los ricos, como Estados Unidos o la Unión Europea y olvidando que desde hace años los cubanos pueden salir de su país sin problema, que la dificultad con la que se encuentran para hacerlo es conseguir un visado del otro país.

Sorprende la atención que han recibido en los medios las manifestaciones en Cuba mientras esos mismos medios han pasado de puntillas sobre el asesinato a tiros del presidente de Haití, o han callado ante la represión en Colombia con 63 personas asesinadas en dos meses. Sin ir más lejos, ese mismo fin de semana murieron 72 personas por disturbios en Sudáfrica. Si hasta ha ocupado Cuba más que las noticias sobre el enriquecimiento de Juan Carlos de Borbón con la venta de armamento.

Y volviendo a Cuba, no han aparecido las posiciones de responsables del Gobierno, miembros del cuerpo diplomático ni de portavoces de las cientos de organizaciones de apoyo a la Revolución cubana que hay por el mundo.

Tampoco, y al hilo del sufrimiento del pueblo cubano por la pandemia que sí se usó como argumento para las críticas, no se ha comentado suficientemente el papel del bloqueo impuesto por Estados Unidos. Los mismos analistas y medios que informaban sobre rebeliones en Cuba y hacían llamamientos para solidarizarse con ellas no denunciaban que debido al bloqueo comercial han tenido graves problemas de suministros sanitarios para luchar con la pandemia.

Las organizaciones MediCuba Suiza y Suiza-Cuba denunciaron en un comunicado que en abril del pasado año el bloqueo impidió transferencias de dinero para que Suiza pudiera vender respiradores a Cuba. Igualmente, el multimillonario propietario de la plataforma de comercio electrónico Alibaba, cuando decidió donar mascarillas y kits de diagnóstico covid a 24 países de América Latina, comprobó que el material no pudo llegar a Cuba porque viajaba en una aerolínea que, aunque colombiana, tenía capital estadounidense y tenía prohibido comerciar con Cuba.

Recordemos que la Asamblea de las Naciones Unidas, como todos los años, votó masivamente en contra de ese bloqueo el pasado mes de junio. Solo Estados Unidos e Israel votaron en contra de la resolución de rechazo al embargo, que contó con el apoyo de 184 países.

Quizá, además del debate de si Cuba es una dictadura o no, podríamos mirar la viga en el ojo propio y debatir si una democracia puede llamarse así si los ciudadanos no están informados o son engañados. Porque en las dictaduras la gente sabe que no está informada, pero en nuestros sistemas actuales creemos que sí y tampoco lo estamos.

(Tomado de Cuba Periodistas)Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en WhatsAppCompartir en Telegram

Del lado del pueblo

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Somos, esencialmente, pacíficos, aunque nos hierva en vena la sangre de nuestros indígenas, de nuestros mambises, de nuestros rebeldes, ante la injusticia. Pero esa sangre caliente —que no debe correr, por cierto— debería servir para solucionar, nunca para meterle ‘más presión a la caldera’.


No confundamos las cosas: nos faltan medicinas, alimentos…, le hemos cazado la pelea a la corriente eléctrica en casi todos los territorios, en medio de una pandemia que nos ha trastocado los tiempos, las alegrías, los proyectos y hasta las esperanzas, en no pocos hogares.

De más está decir que nos sobran las insatisfacciones, las dudas, las preocupaciones. Todo eso es legítimo, aquí y en cualquier lugar donde exista un ser humano. Y habrá que discutir sobre cada tema que preocupe, que moleste, que duela, a pecho abierto, con disposición de escuchar, de volver a explicar y de revisar las soluciones propuestas. Construir juntos, se llama. Construir, nunca lo contrario.

Pero el horror, no. El horror, la ingobernabilidad, el miedo de acostarse un día sin saber lo que va a pasar al otro, la preocupación constante por el destino de quien sale a la calle, las amenazas de muerte…, ¿eso es lo que queremos los que nos batimos a diario tratando de sernos útiles los unos a los otros?

Mucha gente me escribe por interno, o insta públicamente a que todos nos pongamos de parte del pueblo, porque aquel artista y este otro ya lo hizo. ¿Y de qué lado podemos estar sino del único lugar al que pertenecemos, al lado del pueblo? Volverá al pueblo, si lo decide, quien haya salido de él, quien no se sienta parte ya, por alguna u otra razón.

El problema es que el Pueblo, así en mayúsculas, como debe asumirse la palabra, no se resume o se limita a este o aquel con tal o más cual pensamiento; el quid está en que el Pueblo es diverso, y es tanto el que fue desarmado a manifestar su descontento, como el que llevó una piedra o un palo con toda la mala intención de darle a su blanco, el que pidió intervención militar y el que salió a defender la institucionalidad.

El Pueblo fue el que vociferó en contra del Gobierno y Pueblo es el que no está de acuerdo ni con violencia ni con anexionismo. Pueblo es el que intenta dilucidar dónde está la verdad entre tanto fake y manipulación, y Pueblo es también el que pugna por confundir y descontextualizar en redes sociales. Pueblo es quien se mantiene firme, haciendo lo suyo como siempre, en cada puesto de trabajo.

¿Será difícil entonces que se entienda que somos Pueblo también quienes no concordamos ni con el horror ni con la entrega de la Patria a la debacle? Habrá que cuidarse mucho de que la definición vaya a doblegar la balanza hacia unos, dejando fuera a otros, haciéndonos parecer ajenos e indiferentes a lo que ha sucedido en Cuba.

Romper con todo parece ser la solución más fácil; asirse a un Gobierno extranjero que, seguramente, nos ha demostrado con cuánta delicadeza tratará a este país, de suceder una intervención. Es posible que a los defensores de tal salida les resulte obvio el respeto a sus reclamos, a sus hogares, a sus familias, a sus destinos. ¿Será?

Es posible que haya convencidos, que exista quien azuce de lejos y luego se siente a mirar para otro lugar, porque total, ya ellos cumplieron con ayudar a derrocar al socialismo. Todo, en este videojuego grotesco en el que parecemos metidos, es posible.

Yo sé que paz y amor, entendimiento y explicación, diálogo permanente, pueden resultar ahora retórica pasada de tiempo para algunos. Puede ser. Pero, ¿de qué otra manera lograr ponerle pausa a esta situación que ha herido la unidad de esa riqueza social para Cuba llamada Pueblo?

Mientras todo esto sucede, la mayor parte del Pueblo continúa trabajando, como siempre lo ha hecho —no sin preocupación—, y apostando por ponerle freno a la pandemia, en cada uno de los sitios vitales, donde también se necesita sangre hirviendo en las venas, porque esta es otra de nuestras peleas donde está en juego la vida actual y futura de la nación.

El llamado es a la unidad. Foto: Cubadebate.

El pueblo cubano sigue fiel a su  Revolución. Foto: Adelante.

(Tomado de Juventud Rebelde)