La conocida vida de los tiburones en Cuba

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Las poblaciones de elasmobranquios en el Archipiélago no deben estar colapsadas o sobrexplotadas. Es una hipótesis. Los científicos siguen investigando.

¿Cuál es el estado actual de las poblaciones de tiburones, rayas y quimeras (es decir, de los condrictios o elasmobranquios) en el archipiélago cubano?

—Aún carecemos de información suficiente que nos permita dar un criterio exacto al respecto, nos responde Raidel Borroto, director del Proyecto de colaboración internacional Minal-WWF Tiburones y Rayas, joven científico que también se desempeña como director de Regulaciones Pesqueras y Ciencias del Ministerio de la Industria Alimentaria (Minal).

Hacemos la pregunta cuando se cumplen los primeros dos años —el tramo a corto plazo— del Plan de acción nacional de Conservación y manejo de condrictios de Cuba (PAN-Tiburones), iniciado en enero de 2015 como iniciativa gubernamental.

Su propósito es el cumplimiento de los «principios rectores establecidos en el Plan de acción internacional para la Conservación y manejo de Tiburones (PAI-Tiburones), en conformidad con las orientaciones técnicas para la Pesca responsable de la FAO», se señala en el propio documento, cuya versión resumida puede consultarse en la edición Ordinaria No. 9 de 2015 de la Gaceta Oficial de la República (www.gacetaoficial.cu).

A pesar de que todavía son insuficientes las evidencias científicas para dar una conclusión rotunda, nuestras poblaciones de elasmobranquios no deben estar colapsadas o sobrexplotadas, nos explica Borroto. Esto es una consecuencia —añade— de la declinación que hay en el esfuerzo pesquero, debido a la reducción y el envejecimiento de las embarcaciones.

Además, la pesca dirigida hacia los tiburones en Cuba es hoy muy puntual, reducida —agrega—. Las capturas son por lo general incidentales, como resultado, por ejemplo, de la pesca del camarón o de la actividad deportiva. Tampoco hay extracciones sostenidas sobre especies vulnerables, más bien se capturan las costeras y en menor medida las migratorias.

¿Avanza el PAN-Tiburones?

—Ya concluyó su aplicación para el «corto plazo», que abarcó dos años. Los resultados en el período serán parte de la presentación que hará Cuba este verano ante el Comité de Pesca de la FAO sobre el cumplimiento del Código de conducta de pesca responsable en el país, compromisos que estamos honrando.

«PAN-Tiburones entra ahora en su segunda fase, que será de otros dos años. Al final de esta etapa podremos contar con informaciones preliminares sobre el estado de las poblaciones de condrictios, aunque aún no serán conclusivas, este es un trabajo que requiere de muchos años de investigación.

«Los tiburones, sin embargo, no pueden verse ajenos al resto de las especies marinas. Uno de los mayores problemas que hoy tenemos está en la explotación o sobrexplotación pesquera en la mayor parte de nuestra plataforma. Este es un fenómeno global, está ocurriendo en todos los países, por eso se está trabajando en la política de pesca y en una ley de pesca para que la actividad pesquera sea regida de forma sostenible.

«El esfuerzo pesquero en la plataforma no puede incrementarse, al menos hacia la mayoría de las especies de peces. Las perspectivas se dirigirán hacia la eficiencia, por ejemplo, de los barcos, eliminando paulatinamente los más viejos, y también estableciendo cuotas de extracción, entre otras medidas.

«Esto repercutirá favorablemente en las poblaciones de tiburones, cuyas capturas totales están disminuyendo de forma general: de unas 3 000 toneladas que se extraían en los años 80 del pasado siglo, en 2017 las capturas no deben haber sobrepasado las cien toneladas».

No se sabe… pero se sabe

JR sostuvo el diálogo narrado arriba durante el 3er. Taller internacional Pesca, contaminación y medioambiente, organizado a inicios de abril por el Centro de Investigaciones Pesqueras (CIP), adscripto al Minal. Contó con la presencia de alrededor de 200 participantes de más de diez naciones.

En las sesiones generales y el simposio Conservación y manejo de las pesquerías de tiburones y rayas en Cuba, escuchamos cerca de una decena de presentaciones sobre los resultados obtenidos por instituciones nacionales —con la colaboración internacional— alrededor de las más disímiles aristas del tema.

La mayoría de los ponentes eran jóvenes, casi todas mujeres, biólogas marinas que mostraron (a pesar del criterio de que son «resultados parciales», de que «hay que seguir investigando») la capacidad técnica de nuestro personal científico.

Seguro que «no se sabe», como dicen ellos, pero bastante «van sabiendo».

Están acumulando un estimulante acervo de conocimientos. Nos hace pensar que el futuro de los condrictios en Cuba estará mejor resguardado. Animales carismáticos, a los que muchos temen pero todos admiran, cuanto se haga a su favor repercutirá positivamente en el resto de las especies marinas y sus hábitats, y por lo tanto, en los seres humanos.

Oyendo «el hacer» sobre los tiburones y rayas en Cuba, me hizo pensar en lo relevante y oportuno que sería grabar los trabajos de campo y realizar una serie para la televisión.

Las fuentes me comentaron que están coordinando algo al respecto. Es una misión que cuesta dinero, pero el impacto que tendría en el conocimiento, la sensibilidad y la educación ambiental de la población sería inestimable. Nosotros también tenemos nuestro «canal de descubrimientos».

 

Luz roja

La Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei), fuente oficial de las estadísticas gubernamentales, reporta cada año en el capítulo Medio Ambiente del Anuario Estadístico de Cuba y en la publicación sectorial Panorama Ambiental, la diversidad de la biota cubana y su estado de conservación según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), complementada con estudios de autores nacionales.

Como fuente de los datos, la Onei consigna al Centro Nacional de Biodiversidad, del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).

Para 2016 la Oficina reporta para Cuba 82 especies de la clase Chondrichthyes (tiburones, rayas y quimeras). Según las categorías de la UICN, no hay ninguna extinta. En peligro crítico tenemos dos y en peligro, cuatro. Como vulnerables se relacionan 18 especies; y 17 están dentro de la cateogoría de casi amenazadas. Doce se registran como de preocupación menor y sobre 29 hay datos deficientes o insuficientes.

Sobre las especies en esta última categoría debemos aclarar, sin embargo, que esto no quiere decir que no pendan sobre las mismas algún peligro presente o futuro.

En la reedición de 2012 de la publicación Categorías y criterios de la Lista Roja de la UICN, preparada por la Comisión de Supervivencia de Especies, la organización internacional subraya que la «utilización de las categorías de No Evaluado o Datos insuficientes indica que no se ha evaluado el riesgo de extinción», por lo que hasta «el momento en el que se realice la evaluación, los taxones listados en estas categorías no deberían ser tratados como si estuvieran “no amenazados”».

Para el caso —agrega— «sería apropiado (especialmente para aquellos listados como Datos insuficientes) darles el mismo grado de atención que poseen los taxones amenazados, por lo menos hasta que su estado de conservación pueda ser evaluado».

 

Zonas de pesca

Las áreas con mayores extracciones de tiburones por parte de establecimientos pesqueros son, en orden, el archipiélago Sabana-Camagüey (Zona D), Jardines de la Reina (Zona A), Golfo de Batabanó (Zona B) y el norte de Pinar del Río (Zona C).

 

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