Del Aedes y sus demonios

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Autor: Lisandra Fariñas Acosta

Lamentablemente, al menos para el continente americano, y también para algunas regiones de Asia y África están presentes el Dengue, Zika, Chikungunya, y la Fiebre amarilla cuyo agente transmisor no es más que el Aedes aegypti.

Dengue, Zika, Chikungunya, Fiebre amarilla,  Aedes aegypti… En otro contexto parecería una serie de nombres científicos, rebuscados, con las que cualquiera se atolondraría y quedaría preguntándose de qué se habla.

Pero, lamentablemente, al menos para el continente americano, y también para algunas regiones de Asia y África, son demasiado conocidas estas palabras. Las primeras cuatro de ellas vienen a ser el rostro visible de uno de los problemas más graves de salud a los que el mundo ha tenido que enfrentarse en las últimas décadas: las enfermedades producidas por arbovirus, las cuales son transmitidos por artrópodos.

Y en este último detalle iría ubicado nuestro quinto vocablo, el nombre de ese viejo conocido sobre el cual no podía ser más conclusiva y previsora la sentencia del eminente científico cubano Carlos J. Finlay, cuando en 1898, alertaba: «…para liberar a la isla de Cuba de las dos plagas más terribles que azotan su suelo (haciendo alusión a la Fiebre amarilla y la Malaria), habría, pues, que declarar guerra sin tregua al mosquito…».

De este zancudo bastante se ha hablado, pero parece no ser suficiente para lograr la tan necesaria «percepción de riesgo», que nos coloque un paso adelante en la lucha antivectorial. Porque lo que sí han dejado claro estas y otras enfermedades es que el hecho de estar en un lugar, no significa que no puedan expandirse con rapidez a otro, por muy distante que parezca.

«El dengue prevalece como la enfermedad por arbovirus más común, con un 40 % de la población mundial viviendo en zonas de transmisión del virus de la citada enfermedad», sostiene el suplemento Infecciones por Arbovirus, de la Biblioteca Médica Nacional, de septiembre-octubre del 2017.

«Particularmente la región de las Américas se ha visto afectada por la reciente introducción de dos nuevas arbovirosis: virus de Chikungunya (a finales del 2013) y virus del Zika (en el 2014), que se suman a los ya endémicos como el dengue y a la reaparición de la fiebre amarilla, lo que ha planteado un importante desafío para la salud pública de la región en lo referente a diagnóstico clínico, confirmación por laboratorio y vigilancia epidemiológica», agrega el documento.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) actualizó los datos registrados hasta la Semana epidemiológica número cinco del 2018, cuando se reportaron 18 549 casos de dengue en América, siendo Brasil el país que mayor número de ellos acumula.

Respecto al Chikungunya, en el año 2017 el mayor reporte de casos continuó en la subregión del Cono Sur, a expensas también de Brasil, con el 98,9 % de los confirmados, del total de 121 734. Asimismo, se han reportado evidencias de transmisión del virus Zika en 84 países y territorios, de ellos 48 son de América, siendo igualmente Brasil el más afectado, sostiene OPS.

En ese contexto aparece la Fiebre amarilla, otro virus que levanta las alertas en el continente. «Estamos hablando de que si Zika tiene la connotación de la microcefalia y síndromes neurológicos; si Chikungunya tiene un cuadro de dolores articulares y artritis prolongado de hasta dos años, si el Dengue puede llegar a matar, Fiebre amarilla es mucho más severa y letal», alertaba recientemente en esta misma columna la doctora María Guadalupe Guzmán, jefa del Centro de Investigación, Diagnóstico y Referencia del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), y directora del Centro Colaborador OPS/OMS para el estudio del Dengue y su vector.

Según el informe presentado en el balance anual del Ministerio de Salud Pública, en el 2017 no fueron confirmados casos de Chikungunya (tampoco en el 2016), se redujeron en un 68 % los casos diagnosticados de Dengue y al cierre de año solo dos municipios y 11 áreas de salud de las provincias de Holguín y Ciego de Ávila presentaron transmisión.

Por otra parte, mostraron transmisión autóctona de Zika 14 municipios y 38 áreas de salud de La Habana, Mayabeque, Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Camagüey, Las Tunas y Holguín.

Asimismo, señaló el informe, se reforzaron medidas de Control Sanitario Internacional con énfasis en el control de la fuente, monitoreo de las misiones médicas en el exterior, el control de los puntos en frontera y las actividades de capacitación.

El doctor Francisco Durán García, director nacional de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (Minsap), explicó que entre las medidas de protección que han sido adoptadas desde hace años, y constituyen hoy una garantía para la salud de la población, se encuentra la vacunación de los colaboradores cubanos contra varias enfermedades, entre ellas la fiebre amarilla. Hoy, ante la creciente amenaza de esta arbovirosis, ello es una fortaleza.

Desde el año 1909 no existe en Cuba Fiebre amarilla, virus que tiene una letalidad de entre el 35 y el 40 %, es decir, que de cada cien personas que la contraen, entre 35 y 40 fallecen por la gravedad del cuadro, refirió el doctor Durán.

El entrevistado explicó que la epidemia de Fiebre amarilla rompe en diciembre del año 2015 en la República Popular de Angola. Luego en el 2016 aparecen los primeros reportes en Brasil, país que se ha mantenido aportando casos hasta el día de hoy, con situaciones tan peligrosas como que hay transmisión y fallecidos en lugares de mucha población: Sao Paulo, Río de Janeiro, Minas Gerais…

El Minsap, en coordinación con el Ministerio de Relaciones Exteriores –explicó el doctor Durán– estableció desde inicios del 2016 que todas las personas, para poder viajar desde Cuba a estos países de riesgo, debían llevar la vacunación contra la Fiebre amarilla.

De igual modo, aquellos viajeros procedentes de estos lugares que sean detectados sin el carné de vacunación, son ingresados durante diez días (periodo de incubación máximo en que se manifiesta la enfermedad) en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí, en La Habana, o en los centros de aislamiento en las provincias.

El riesgo más importante radica en que estos virus se transmiten por el mosquito Aedes aegypti, y en Cuba tenemos infestación del mismo, además de que la población cubana, así como la del mundo es susceptible.

«Mientras esté presente el vector, estos virus estarán circulando», expresó el doctor Durán, para quien el compromiso de las personas en sus casas, centros de trabajo y lugares públicos con vistas a eliminar criaderos es la medida fundamental; si bien ello debe ir acompañado de las acciones de lucha antivectorial desde los sectores implicados.

SEGUIR DE CERCA EL ZIKA

Aunque hasta el momento no se reportan en Cuba manifestaciones neurológicas o microcefalias en niños, relacionadas con el virus del Zika, sí se mantiene una estricta vigilancia sobre esta arbovirosis, subrayó a Granma el doctor Andrés Morilla Guzmán, jefe del Grupo nacional de neonatología, en el recién celebrado Congreso cubano de Pediatría.

Según explicó el especialista, el Zika se ha comportado de manera asintomática. No obstante, todos los bebés recién nacidos hijos de madres  que tenga un diagnóstico o sospecha de Zika durante el embarazo, son seguidos al momento de su nacimiento con un grupo de estudios complementarios que se les hace.

Del mismo modo, dijo, aquellos menores que aunque no exista el antecedente en la madre tienen algún signo sugerente o sugestivo de Zika, también entran en la pesquisa. La misma incluye desde PCR en tiempo real, ultrasonografía de cráneo, estudios  de perfil hepático, hasta hematológico, y se realiza en los servicios de neonatología que están a todo lo largo y ancho del país.

El doctor Morilla Guzmán explicó que también se les indica pesquisa auditiva y oftalmológica, porque son entidades que pueden afectar tanto la audición como la visión, y por lo tanto deben ser evaluados en los primeros días de vida. Asimismo, son seguidos en su área de salud, al egreso de las maternidades, por su médico de familia y por una consulta multidisciplinaria, especializada en neurodesarrollo y atención temprana.

En ese sentido, el entrevistado llamó a la familia a ser responsable con el seguimiento de sus niños y niñas, y a asistir a donde los especialistas.

Diseño: Claudia García Martínez

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