Las universidades y el desafío del desarrollo sostenible

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tomado de Cubahora

El XI Congreso Internacional de Educación Superior Universidad 2018 cierra sus puertas este viernes en La Habana…

La juventud de Cuba, hoy día, ha desempeñado un papel de extraordinaria importancia, está jugando un rol, como posiblemente no lo haya hecho ninguna otra juventud, en la educación y en la defensa del país. Hay que también situarse a la vanguardia de la Revolución en el estudio, en el estudio de las enseñanzas técnicas, en la cultura general, en la cultura política; hay que situarse también en el esfuerzo por la producción»
Fidel Castro Ruz,8 de noviembre de 1961

Las universidades siguen teniendo un importante desafío y una gran responsabilidad en contribuir a un mundo más sostenible, sus actuaciones a favor de ese camino y la integridad deberían ser un modelo para todos los sectores sociales. Esa certeza se ha evidenciado durante las sesiones del XI Congreso Internacional de Educación Superior Universidad 2018, que este viernes cierra sus puertas en La Habana.

No es casual entonces que 900 delegados cubanos y 2 000 extranjeros participen en este evento, así como estén presente 11 ministros de Educación y 39 representantes de organizaciones internacionales. Y es que no puede perderse de vista que las personas que en el futuro asumirán la dirección y gestión de organizaciones, así como las que lideraran partidos políticos, movimientos sociales o empresas están formándose en las aulas de la Universidad.

En tal sentido, el doctor Roberto Villers Aispuro, director general académico de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior de México, apuntaba que hoy en las universidades trabajan especialistas por disciplinas y que debe hacerse de manera integrada por los 17 objetivos de desarrollo que se ha impuesto la agenda mundial, los cuales se tienen que atender de manera holística.

Agregaba que esos objetivos están orientados a problemas de la humanidad, lo que obliga a repensar la forma en que las universidades están desarrollando sus funciones de docencia, de manera que sea más abierta, flexible e integrada, en donde los jóvenes puedan interactuar en diferentes disciplinas que son totalmente integrales.

Si algo debemos tener presente en los nuevos tiempos, y muy especial para América Latina y el Caribe, es la Reforma Universitaria de Córdoba, movimiento del cual se cumplen cien años. Quizás por ello, el exrector de la Universidad Nacional de Córdoba, Francisco Tamarit, coordinador general de la Conferencia Regional de Educación Superior de América Latina y el Caribe 2018, consideró que este hecho ha sido una construcción colectiva que se diversificó en diferentes realidades y fue tomando cuerpo en cada uno de los países.

Una de las principales exigencias de los jóvenes de Córdoba fue reclamar una universidad latinoamericanista y estamos en un momento que requiere una revisión profunda del sentido, del objetivo y la misión de la universidad, apuntó Tamarit, quien además agregó que la universidad, sus profesores y alumnos deben sentirse parte de lo que sucede en todas partes de la región, porque no hay futuro próspero para América Latina sino es de forma mancomunada y cooperativa, pero tampoco habrá un buen destino sino se piensa desde las universidades y la educación superior.

Sobre estas cuestiones también habló Eusebio Leal Spengler, director de la Oficina del Historiador de La Habana, durante su conferencia La Universidad y el desarrollo sostenible inclusivo. Al resaltar la función de estas instituciones académicas, dijo que su esencia radica en compartir el conocimiento y fomentar el diálogo permanente tanto con el claustro como con los estudiantes.

“En tiempos difíciles, el educador es depositario de la esperanza y la escuela siempre será el objetivo principal de toda sociedad”, apuntó el reconocido intelectual, y añadió que otro rol importante de la educación está en preservar el sentido de país, de esa “Patria sufrida en el cautiverio, pensada en lo hondo del corazón, pero esencial para engendrar nuestro concepto de nación, con el conjunto de leyes, el estado de derecho y el conocimiento de los símbolos”.

Leal Spengler señalaba que es la hora de amar lo nuestro, que en definitiva nos permite amar lo del otro y creer, como Martí, que Patria es Humanidad. “De ese concepto, que muchos llamamos internacionalismo, nace la voluntad de enseñar y educar para sentir cada agravio como nuestro, y para todo ello se requiere la cultura y el conocimiento”.

No pocas de esas ideas ha defendido la universidad cubana de acuerdo con José Ramón Saborido Lloidi, ministro de Educación Superior en la Isla quien, al inaugurar Universidad 2018, defendió la necesidad de mantener valores como la equidad, la inclusión, la transparencia y el reconocimiento social de nuestras instituciones. Destacó entre los desafíos del futuro “mantener una universidad de calidad, defenderla como un bien público y como un derecho humano fundamental representa uno de los objetivos de trabajo para Cuba y América Latina”.

En gran parte, el futuro está en manos de las universidades. Por este motivo, es vital que las universidades actúen como punto de referencia, como faro para iluminar iniciativas y caminos. Es lo que la sociedad espera y reclama; lo hemos visto en Universidad 2018, y estamos seguros que de esta cita se sale más fortalecido para que estas instituciones académicas cumplan con su compromiso social.

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