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Facebook sabe lo que haces… aunque no tengas cuenta

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La mayor red social del mundo utiliza una cookie para seguir la actividad de todos los internautas que interactúen con cualquier sitio web con un trozo de su código

Yurisander Guevara

Yurisander Guevara
guevara@juventudrebelde.cu
17 de Febrero del 2016 21:05:14 CDT

Harto conocido es que la red social Facebook realiza un seguimiento de la actividad de sus usuarios. Este va dirigido a conocer, mediante complicados algoritmos, patrones de comportamiento que permitan mostrar en la página de inicio la actividad de las personas con las que más se interactúa, las páginas más visitadas y la publicidad que podría interesar a alguien según sus «Me gusta». Al menos eso es lo que explica Facebook en su Política de datos.

Tiene sentido este seguimiento, si tomamos en cuenta que con más de mil millones de usuarios activos diariamente, de alguna forma este gigante digital debe automatizar y refinar procesos que garanticen una satisfacción a sus clientes.

En este caso, el consejo a los «facebuqueros» es que se abstengan de compartir información demasiado sensible, refuercen sus configuraciones de privacidad y piensen bien lo que van a «subir» a esta red social.

Sucede que Facebook nunca borra los datos de sus usuarios, aunque ellos crean que sí. En 2011 un escándalo se destapó en Europa, cuando el joven austriaco Max Schrems pidió a ese sitio que le entregasen su información personal, amparado en una ley europea que garantiza a los ciudadanos acceder a sus datos en sitios de Internet.

Su sorpresa fue grande cuando le entregaron 1 200 documentos en formato PDF que contenían todo lo que había hecho desde que se inscribió en Facebook. Incluso, aparecían fotos y chats que Schrems creía haber borrado.

Desde 2011 hasta la actualidad, Facebook ha cambiado su Política de datos en varias ocasiones, motivado por protestas de no pocos usuarios y hasta gobiernos.

Actualmente, el uso que hace de la información de cada persona se fundamenta de la siguiente manera: «Almacenamos los datos durante el tiempo necesario para facilitarte productos y servicios, a ti y a otros usuarios, incluidos los descritos anteriormente. La información asociada a tu cuenta se conservará hasta que la cuenta se elimine, a menos que ya no necesitemos los datos para ofrecer los productos y servicios».

Pero, Facebook omite algo que no tiene justificación: la red social sigue a todos los que se conectan a Internet, incluso fuera de su dominio y aunque no tengan un perfil registrado.

Ello lo ha dado a conocer la Comisión Nacional de Informática y Libertades (CNIL), de Francia, la cual ordenó a Facebook la pasada semana que en un plazo de tres meses deje de recopilar información de los internautas de ese país que no formen parte de la red social. Al mismo tiempo, reveló este organismo unos cuantos hechos interesantes.

Todos bajo el mismo prisma

¿Cómo es que Facebook puede seguir a los internautas, incluso cuando no tienen un perfil creado? Sencillo: Internet hoy está inundada de «trozos» de esta red social.

Se trata de los conocidos widgets o pedazos de código que Facebook brinda públicamente para ser insertados en sitios de terceros. Estos widgets se popularizaron con la explosión de las redes sociales, en aras de lograr una mayor comunicación entre empresas o medios y sus visitantes virtuales.

La propia web de Juventud Rebelde tiene dos de ellos: el botón «Me gusta» al final de cada noticia y un cuadro que enlaza con nuestras páginas oficiales en Facebook, el cual muestra fotos de nuestros seguidores.

Este enlace a Facebook aparece también en sitios que permiten a los usuarios registrarse con la cuenta que tienen en la red social. También está presente en las aplicaciones móviles que se conectan a la red azul, especialmente en videojuegos como Farmville, Candy Crush, entre otras decenas de miles que hoy existen.

Dicho esto, la CNIL francesa ha revelado que cualquier usuario de Internet que visite un sitio web que contenga un widget de Facebook, recibirá la instalación de una cookie llamada «datr».

Una cookie es un pequeño archivo de texto que se almacena en el directorio del navegador de tu ordenador o en las subcarpetas de datos de programas. Seguramente has visto que no pocos sitios web, como parte de la política de transparencia, advierten que usan cookies una vez que los abres.

Estas se utilizan para conocer cuándo un usuario introduce sus credenciales, o conseguir información sobre los hábitos de navegación. Si usted visita un sitio que le advierte que instalará cookies y lo acepta, tácitamente le permite que recopile sus datos. Pero Facebook no advierte de ello jamás.

La CNIL francesa, en una investigación conjunta con Alemania, Bélgica, España y Holanda, asegura que además de instalar una cookie sin previo aviso, Facebook recoge datos sensibles de quienes usen los ordenadores con «datr», como sus creencias religiosas, orientación sexual y preferencias políticas.

Además, no permite que los usuarios puedan rechazar la  publicidad personalizada y transmiten la información a los servidores de la compañía en Estados Unidos, algo que no pueden hacer en Europa desde que se anuló el pacto de Safe Harbor.

Ese pacto entró en vigor en el año 2000 y fue firmado por la Comisión Europea y Estados Unidos. Permitía que se transmitieran datos personales de ciudadanos europeos hacia la nación norteña. El acuerdo se revocó en octubre de 2015 por las filtraciones del excontratista de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés), Edward Snowden, quien demostró que Facebook no hizo nada por evitar la vigilancia masiva.

La revocación del pacto Safe Harbor no solo afecta a Facebook, sino a unas 4 000 compañías estadounidenses que recibían datos desde Europa.

Así, la CNIL francesa ha dado el paso al frente para evitar que Face-book continúe con la recopilación de datos, aunque no fue la primera en hacerlo. A finales de 2015 un tribunal belga ordenó a esta red social lo mismo que pide ahora la CNIL, relata The Guardian, o de lo contrario, tendría que pagar una multa diaria de 250 000 dólares si no dejaba de usar la cookie «datr», que permanece dos años en los ordenadores.

Una publicación de Bloomberg a finales de la pasada semana afirmó que Facebook apeló la decisión de la CNIL, ya que usan las cookies «por motivos de seguridad». Con ella, explicaron voceros de la red social, son capaces de verificar que un usuario es real. Argumentaron que la cookie se asocia a un ordenador y no a una persona. La pregunta que surge es: ¿por qué recogen entonces información de la navegación?

En el caso belga, Facebook cedió a la demanda y eliminó el seguimiento de la cookie «datr», al bloquear su acceso a los usuarios de ese país que no posean Facebook. En Francia todavía está por ver cómo termina esta historia.

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