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Día: 23 septiembre, 2015

Santa Misa en la Plaza de la Revolución: ¿Quién es el más importante?

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(Versión oficial)

Jesús les hace a sus discípulos una pregunta aparentemente indiscreta: «¿De qué discutían por el camino?». Una pregunta que también puede hacernos hoy: ¿De qué hablan cotidianamente? ¿Cuáles son sus aspiraciones? «Ellos –dice el Evangelio– no contestaron, porque por el camino habían discutido sobre quién era el más importante». Les daba vergüenza decirle a Jesús de lo que hablaban. Como a los discípulos de ayer, también hoy a nosotros, nos puede acompañar la misma discusión: ¿Quién es el más importante?

Jesús no insiste con la pregunta, no los obliga a responderle de qué hablaban por el camino, pero la pregunta permanece no solo en la mente, sino también en el corazón de los discípulos.

¿Quién es el más importante? Una pregunta que nos acompañará toda la vida y en las distintas etapas seremos desafiados a responderla. No podemos escapar a esta pregunta, está grabada en el corazón. Recuerdo más de una vez en reuniones familiares preguntar a los hijos: ¿A quién querés más, a papá o a mamá? Es como preguntarle: ¿Quién es más importante para vos? ¿Es tan solo un simple juego de niños esta pregunta? La historia de la humanidad ha estado marcada por el modo de responder a esta pregunta.

Jesús no le teme a las preguntas de los hombres; no le teme a la humanidad ni a las distintas búsquedas que ésta realiza. Al contrario, Él conoce los «recovecos» del corazón humano, y como buen pedagogo está dispuesto a acompañarnos siempre. Fiel a su estilo, asume nuestras búsquedas, nuestras aspiraciones y les da un nuevo horizonte. Fiel a su estilo, logra dar una respuesta capaz de plantear un nuevo desafío, descolocando «las respuestas esperadas» o lo aparentemente establecido. Fiel a su estilo, Jesús siempre plantea la lógica del amor. Una lógica capaz de ser vivida por todos, porque es para todos.

Lejos de todo tipo de elitismo, el horizonte de Jesús no es para unos pocos privilegiados capaces de llegar al «conocimiento deseado» o a distintos niveles de espiritualidad. El horizonte de Jesús, siempre es una oferta para la vida cotidiana también aquí en «nuestra isla»; una oferta que siempre hace que el día a día tenga cierto sabor a eternidad.

¿Quién es el más importante? Jesús es simple en su respuesta: «Quien quiera ser el primero – o sea el más importante – que sea el último de todos y el servidor de todos». Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás.

Y esta es la gran paradoja de Jesús. Los discípulos discutían quién ocuparía el lugar más importante, quién sería seleccionado como el privilegiado –¡eran los discípulos, los más cercanos a Jesús, y discutían sobre eso!-, quién estaría exceptuado de la ley común, de la norma general, para destacarse en un afán de superioridad sobre los demás. Quién escalaría más pronto para ocupar los cargos que darían ciertas ventajas.

Y Jesús les trastoca su lógica diciéndoles sencillamente que la vida auténtica se vive en el compromiso concreto con el prójimo. Es decir, sirviendo.

La invitación al servicio posee una peculiaridad a la que debemos estar atentos. Servir significa, en gran parte, cuidar la fragilidad. Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo. Son los rostros sufrientes, desprotegidos y angustiados a los que Jesús propone mirar e invita concretamente a amar. Amor que se plasma en acciones y decisiones. Amor que se manifiesta en las distintas tareas que como ciudadanos estamos invitados a desarrollar. Son personas de carne y hueso, con su vida, su historia y especialmente con su fragilidad, las que Jesús nos invita a defender, a cuidar y a servir. Porque ser cristiano entraña servir la dignidad de sus hermanos, luchar por la dignidad de sus hermanos y vivir para la dignidad de sus hermanos. Por eso, el cristiano es invitado siempre a dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la mirada concreta de los más frágiles.

Hay un «servicio» que sirve a los otros; pero tenemos que cuidarnos del otro servicio, de la tentación del «servicio» que «se» sirve de los otros. Hay una forma de ejercer el servicio que tiene como interés el beneficiar a los «míos», en nombre de lo «nuestro». Ese servicio siempre deja a los «tuyos» por fuera, generando una dinámica de exclusión.

Todos estamos llamados por vocación cristiana al servicio que sirve y a ayudarnos mutuamente a no caer en las tentaciones del «servicio que se sirve». Todos estamos invitados, estimulados por Jesús a hacernos cargo los unos de los otros por amor. Y esto sin mirar de costado para ver lo que el vecino hace o ha dejado de hacer. Jesús dice: «Quien quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos». Ese va a ser el primero. No dice, si tu vecino quiere ser el primero que sirva. Debemos cuidarnos de la mirada enjuiciadora y animarnos a creer en la mirada transformadora a la que nos invita Jesús.

Este hacernos cargo por amor no apunta a una actitud de servilismo, por el contrario, pone en el centro la cuestión del hermano: el servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la «padece» y busca la promoción del hermano. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a personas.

El santo Pueblo fiel de Dios que camina en Cuba, es un pueblo que tiene gusto por la fiesta, por la amistad, por las cosas bellas. Es un pueblo que camina, que canta y alaba. Es un pueblo que tiene heridas, como todo pueblo, pero que sabe estar con los brazos abiertos, que marcha con esperanza, porque su vocación es de grandeza. Así la sembraron sus próceres. Hoy los invito a que cuiden esa vocación, a que cuiden estos dones que Dios les ha regalado, pero especialmente quiero invitarlos a que cuiden y sirvan, de modo especial, la fragilidad de sus hermanos. No los descuiden por proyectos que puedan resultar seductores, pero que se desentienden del rostro del que está a su lado. Nosotros conocemos, somos testigos de la «fuerza imparable» de la resurrección, que «provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo» (cf. Evangelii gaudium, 276.278).

No nos olvidemos de la Buena Nueva de hoy: la importancia de un pueblo, de una nación; la importancia de una persona siempre se basa en cómo sirve la fragilidad de sus hermanos. Y en esto encontramos uno de los frutos de una verdadera humanidad.

Porque, queridos hermanos y hermanas, «quien no vive para servir, no sirve para vivir».

INFOGRAFÍA- Papa Francisco alienta relaciones Cuba – Estados Unidos

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El papa Francisco instó a Cuba y Estados Unidos a continuar el proceso de normalización de relaciones iniciado en diciembre pasado, y aseguró que es un “ejemplo de reconciliación para el mundo en esta atmósfera de tercera guerra mundial por etapas que estamos viviendo”.

El papa Francisco instó a Cuba y Estados Unidos a continuar el proceso de normalización de relaciones

El Papa Francisco en Cuba: Una fiesta de música y alegría

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¨PAPAFRANCISCO

El bloqueo norteamericano a la isla continúa. No obstante, las tímidas medidas de apertura puestas en práctica por el gobierno norteamericano han ocasionado al parecer, un aumento en el flujo turístico del 15%. Los cubanos aprovechan la entrada de divisas y aceleran el remozamiento de la ciudad. Hay obras por donde uno mire: por allí proceden a pintar, por allá a restaurar viejos aunque hermosos edificios del fabuloso patrimonio habanero. En medio de todo esto, llega el Papa Francisco.

La Habana está de fiesta. Parece que La Habana, “La perla del Caribe” está de fiesta. Hay una efervescencia, un clima de efervescencia en medio de la calor extrema (que no debiera ser a esta altura del año), y es que llega una visita importante. Bueno, tal vez habría que decir muy importante.

Llega a Cuba el Papa Francisco, y parece que todo el mundo tiene algo que ver con su visita. Es que los cubanos, aparte de que son una gente increíblemente solidaria, lo cual es conocido por el mundo entero, incluso en los Estados Unidos de Norteamérica, es una gente en extremo cortés y lo demuestra.

El recibimiento de que será objeto Francisco es una buena muestra de ello. La Plaza de la Revolución, nada menos que la Plaza de la Revolución está (pronta desde hace varios días), engalanada a esos efectos.

Decenas de miles de butacas (en algún momento se sabrá), acondicionadas para los que presenciarán la Misa Papal, gentes que vienen de todas partes tanto de Cuba como del Mundo. Allí estarán ubicados habaneros, matanceros, santiagueros, villaclareños, canadienses o argentinos, como la propia presidenta de ese país hermano, Cristina Fernández de Kirsner.

¿Acaso los cubanos cambian, abandonan la ideología? ¿Acaso los cubanos, en particular los jóvenes, se han vuelto más religiosos? Para nada.

Tras conversar en la calle con gente joven, ahí, entre los miles que circulan por la esquina del Habana Libre, esquinado con la heladería Copelia, lo que surge en primera instancia, es el deber de la cortesía hacia quien ha tenido la deferencia (por qué no) de llegar hasta esta isla que ha sufrido un bloqueo de más de 50 años.

¿Quienes ocuparán las butacas pacientemente ordenadas en la Plaza de la Revolución (a un costo bastante alto sin dudas)? Sí, seguramente una cantidad de jóvenes y no tan jóvenes integrantes de la feligresía católica pero después, otra gran cantidad de fieles del sincretismo religioso cubano y una cantidad no menor de cubanos no creyentes, de simples ciudadanos ateos que acompañarán la misa papal por buena educación, o curiosidad, que no es otra cosa.

Unos y otros, dispuestos a demostrar la alegría característica de los cubanos. La música que acompañará los oficios religiosos, dará prueba de un larguísimo desarrollo, que comenzó por allá por 1615, cuando los curas españoles incorporaron a los negros a los coros de las iglesias. O sea, y como ya se ha demostrado en las dos misas papales anteriores, será una fiesta de música y alegría, muy contagiosa por otra parte.

Los cubanos dicen: “Llega el Papa Francisco, Alabao!!”

Carta del Secretario General de la ONU al Papa Francisco

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L’Osservatore Romano

La visita del Papa Francisco a las Naciones Unidas se produce en un momento de desafío y esperanza. Mientras el mundo lucha para hacer frente a los conflictos, la pobreza y el cambio climático, el Papa es una voz importante en favor de medidas urgentes para proteger a las personas y nuestro planeta.

Tengo el gran privilegio de haberme ya reunido varias veces con Su Santidad, un hombre de gran humildad y humanidad. Cuando el año pasado, en mayo, nos reunimos en el Vaticano, el Papa invitó a los jefes ejecutivos de las Naciones Unidas a «promover juntos una verdadera movilización ética mundial que, más allá de todas las diferencias de credo u opiniones políticas, difunda y aplique un ideal común de fraternidad y solidaridad, especialmente con los pobres y los excluidos».

La cooperación internacional en favor de las personas más vulnerables del mundo es fundamental para la misión de las Naciones Unidas, así como se recoge en nuestra Carta, cuya entrada en vigor cumplirá setenta años el próximo mes.

Si bien las Naciones Unidas trabaja con los socios para responder a las muchas emergencias en nuestro mundo, también buscamos construir la estabilidad a largo plazo. Es por eso que nos sentimos muy honrados por el hecho de que Su Santidad nos visite en el día en que se adoptó la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030.

El Papa Francisco ha exhortado a la gente de todo el mundo a trabajar en la creación de nuevos objetivos de desarrollo sostenible «con generosidad y valentía». Como dije al Papa, para esto hay que desafiar todas las formas de injusticia.

Después de la adopción de los objetivos de desarrollo sostenible, la atención se desplazará a la inminente conferencia sobre cambio climático en diciembre en París, donde todos los gobiernos del mundo se reunirán para tratar de adoptar un nuevo tratado, universal y significativo sobre el clima. Estoy totalmente de acuerdo con el Papa Francisco cuando, en su reciente encíclica, afirma que el cambio climático, más allá de las otras dimensiones, es una cuestión moral y es uno de los principales desafíos que la humanidad debe afrontar. Su Santidad ha justamente citado el sólido consenso científico que indica como resultado de la actividad humana el significativo calentamiento del sistema climático y la mayor parte del calentamiento global que ha tenido lugar en las últimas décadas.

El Papa Francisco y yo coincidimos plenamente en la necesidad urgente de actuar y en la fundamental exigencia de apoyar a los miembros más pobres y vulnerables de nuestra familia humana ante una crisis de la que los pobres son los menos responsables, pero los primeros en sufrirla. Otros grupos confesionales se han hecho eco de esta visión, incluyendo, recientemente, una asamblea de eminentes estudiosos y líderes religiosos islámicos.

El mensaje del Papa Francisco va más allá de los 1,2 mil millones de católicos en el mundo. En la primera página de su reciente encíclica, el Papa dice: «Frente al deterioro ambiental global, quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta».

La Iglesia católica y las Naciones Unidas tienen muchos valores y objetivos comunes no poco importantes, como los de acabar con la pobreza, promover la inclusión social y la protección del medio ambiente.

Al reflexionar sobre los muchos logros de la Organización, todos somos muy conscientes de las graves amenazas que persisten en nuestro mundo.

El conflicto en Siria y el impacto más amplio de la violencia extremista en la región constituyen una tragedia humana colosal que requiere una acción internacional. El Papa es un firme partidario de una respuesta humana al drama de los refugiados en busca de una vida mejor, un drama que está emergiendo con un gran número de llegadas a Europa. Estoy profundamente agradecido por sus repetidos llamamientos a la compasión.

Este mes voy a convocar una reunión especial sobre la crisis de refugiados para promover un enfoque sistemático que incluya no sólo a los países de destino, sino también a los países de tránsito y, sobre todo, a los de origen. Debemos hacer frente a las causas que impulsan a muchos a huir: los conflictos violentos, los fracasos de la gobernabilidad, las duras represiones y las graves violaciones de los derechos humanos, incluida la persecución religiosa. También es esencial hacer frente a la crueldad de los traficantes de seres humanos y poner fin a sus peligrosos crímenes.

El Papa Francisco ha demostrado la importancia del compromiso de los líderes religiosos en estas urgentes cuestiones globales. Confío en él y en los demás líderes religiosos para contrarrestar las fuerzas de la división y el odio a través del diálogo y el entendimiento. Juntos podemos hacer realidad nuestra visión de un mundo pacífico en el que todas las personas vivan con seguridad y dignidad.

Ban Ki-moon

Ros-Lehtinen compara el Papa Francisco con la cantante Taylor Swift.

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Primero de los (seguramente) numerosos que Ileana Ros-Lehtinen se permitirá durante la visita del Papa Francisco a Cuba y EEUU, la congresista norteamericana comparó el jefe de la Iglesia católica a Taylor Swift, cantante popular cuyas virtudes son bastante ajenas a las practicas religiosas predicadas por el Vaticano.

Primero de los (seguramente) numerosos que Ileana Ros-Lehtinen se permitirá durante la visita del Papa Francisco a Cuba y EEUU, la congresista norteamericana comparó el jefe de la Iglesia católica a Taylor Swift, cantante popular cuyas virtudes son bastante ajenas a las practicas religiosas predicadas por el Vaticano.

Por: Jean-Guy AllardLLARD

“Me siento como si estuviera revendiendo boletos para un concierto de Taylor Swift”, dijo Ros-Lehtinen al ultraderechista Washington Times al contar como había distribuido las entradas que le dio la Casa Blanca por la visita del Papa a Washington. “Son boletos muy buscados”.

Cada legislador recibió 52 boletos de entrada al jardín oeste del National durante el discurso de Francisco ante el Congreso, uno para la terraza baja oeste del Capitolio y otro para ver una transmisión directa de televisión desde el edificio de oficinas Cannon House en Washington.

Ros-Lehtinen no tiene muchos motivos para simpatizar con Francisco. El papa argentino tiene cierta fama de hombre de izquierda, facilitó el acercamiento de EEUU y Cuba, y se opone al bloqueo que mantiene la gran potencia de América del Norte contra la isla caribeña.

La congresista tiene fama de ser una anticomunista enfermiza y una anticastrista visceral y es, sin dudas, la enemiga Número Úno de la soberanía de América Latina frente al gigante imperial.

Sus convicciones religiosas tampoco la llevan a tener la menor simpatía a Francisco cuyos predicamentos no se acercan de forma alguna a sus tambaleantes credos personales.

Su abuelo maternal, Jacobo Adato, judío emigrado de Turquía a principios del siglo pasado, fue un líder de la comunidad hebrea habanera, sin dudas lo que llevo su nieta a ser una fanática defensora del estado israelí. En el congreso norteamericano, su fanatismo absoluto a favor de Israel no son secretos para nadie.

Su biografía oficial cuenta que si fue criada en la religión católica, la de su padre, la Ros-Lehtinen es ahora episcopaliana. Sin embargo, omite la relación intima entre la congresista Ileana Ros-Lehtinen y la muy controvertida Iglesia de Cienciología investigada en varios países por sus abusos.

The Church of Scientology

Llamada en ingles The Church of Scientology, la organización supuestamente religiosa fue creada en 1953 por el escritor de ciencia ficción L. Ron Hubbard. Conocida por el público norteamericano por el hecho de que “celebridades” tales como Tom Cruise y John Travolta se sumaron a sus filas, la secta tiene un expediente judicial enorme tanto en América del Norte, donde se ha beneficiado de misteriosas protecciones, como en Europa – Francia, Alemania, Reino Unido – donde se han promulgado hasta leyes para poner fin a sus perniciosas actividades.

Comentando una investigación de la revista norteamericana The New Yorker sobre la misteriosa secta, el columnista Alex Paleene de la conocida revista Salon, reveló en febrero último la lista de las complicidades de la “Iglesia” en Washington.

Paleene indicó entonces como el más activo apoyo del grupo en el Congreso son Ileana Ros-Lehtinen y un colega de California, Brad Sherman. Tambien nombra a Dan Burton (el ex representante, autor de la ley asesina contra Cuba) y la candidata a la vicepresidencia Sarah Palin.

International Scientology News, el boletín oficial del culto señaló en 2003 como la congresista dirigió una sesión de un subcomité de los Derechos Humanos sobre la “intolerancia religios en Francia y Alemania” en la cual dos testigos vinieron a exponer las teorías de la Cienciología.

Según la publicación, Ros-Lehtinen viajó luego a Los Angeles donde radica la organización, a visitar sus “centros” y centros administrativos y declaró su admiración para “el increíble servicio a la comunidad” que ofrecía “incluso salvando vidas” rehabilitando drogadictos (una de las actividades convertidas en negocio por la secta).

Casualmente, el funcionario del Departamento de Estado que atendía este tema en aquel momento y quién intervino notablemente para denunciar una ley del Gobierno francés restringiendo las actividades de las sectas, se llamaba Michael Parmly, luego nombrado Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, la representación diplomática estadounidense en la capital cubana.

Sobre estos temas, Ros-Lehtinen se abstiene de emitir uno solo de los comunicados que diariamente salen de su oficina.

Que más comentara la gritona?

Al comparar el papa Francisco a la cantante Taylor Swift, la politiquera más gritona del Congreso, no solo cometió una deplorable falta de respeto, sino que exhibió su odio hacia todos los que defiendes la identidad verdadera de América Latina frente a un imperio brutal que siempre la pisó.

Solo ve en la visita del líder religioso, una oportunidad más de escupir su veneno.

El Papa Francisco está haciendo una revolución dentro de la Iglesia Católica

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Durante la conferencia de prensa ofrecida, Frei Betto señaló que solo dos países de América Latina han tenido el privilegio de recibir la visita de los tres últimos Papas: Brasil y Cuba.

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La Revolución Cubana ha enseñado valores evangélicos, que son los mismos valores morales humanos y no otros “adicionales” ni para revolucionarios, ni para los religiosos, afirmó el teólogo brasileño Frei Betto.

Durante su conferencia, a propósito de la visita apostólica de Su Santidad a la mayor de las Antillas, Betto señaló que solo dos países de América Latina han tenido el privilegio de recibir, en un periodo de tiempo relativamente corto (17 años), la visita de los tres últimos Papas: Brasil y Cuba.

En el caso del gigante sudamericano se justifica por el gran número de católicos que posee –alrededor del 70 %-, por lo que en el caso de Cuba –donde existe un gran sincretismo religioso- resulta muy meritorio, destacó el fraile dominico en el habanero Hotel Nacional.

El Papa Francisco –subrayó-, está haciendo una revolución dentro de la propia Iglesia Católica, por lo que algunos, además de considerarlo como el principal estadista en estos momentos, ven en Su Santidad a un fuerte candidato al Premio Nobel de la Paz.

De igual manera, Betto compartió con la prensa acreditada para la cobertura informativa a la visita apostólica del Sumo Pontífice sus valoraciones amparadas en sus prédicas a favor del pacifismo, de la convivencia armónica en el mundo, del acercamiento a los pobres y del impulso a programas de gran impacto para erradicar el hambre, la pobreza y la degradación ambiental.

En respuesta a los periodistas acerca del progreso de las relaciones entre la Iglesia Católica y la Revolución Cubana a varias décadas de la publicación de su libro “Fidel y la religión”, el fraile brasileño enfatizó que “esta Revolución no se hizo contra la Iglesia o contra la religión”.

Por otra parte, expresó que una crítica importante en la que han coincidido los tres últimos Papas: san Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, es en la no funcionalidad del bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos a Cuba a estas alturas de la historia.