Día: 20 septiembre, 2015

Evocación, mi vida al lado del Che

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ALEIDA MARCH

La primera vez que vio al Che, ella llevaba adherido al cuerpo un paquete con dinero para los rebeldes. Estaba adolorida y solo quería sacarse esa responsabilidad de encima y unirse al frente. Pero el Che le dio tareas secundarias y le negó la posibilidad de portar un arma. Sin embargo, luego de que ella demostrara su compromiso, un día Guevara la invitó “a tirar unos tiritos conmigo”, y ya nunca más abandonaría su lugar de acompañante en el Jeep junto al Che.
Aleida March repasa, en Evocación, mi vida al lado del Che (editorial Ocean Sur), su infancia campesina en la Cuba prerrevolucionaria, su ingreso al Movimiento 26 de Julio en rechazo de la dictadura de Batista, todo el proceso en la lucha revolucionaria hasta el triunfo de esta y la construcción de una nueva sociedad cubana.

Pero Aleida March no fue una guerrillera más. Fue el propio Che quien le dio su primer fusil y, tras el triunfo de la revolución, ambos se casarían y tendrían cuatro hijos.
March nos pone frente al hombre, el guerrillero, el dirigente, el estadista, el marido, el padre que fue el comandante Guevara. Bajando al Che del podio de mito intocable, su esposa nos lo retrata desde todas las ópticas, resaltando al hombre, con sus errores y sus rígidos valores, en los que el pueblo era la prioridad.

Un Che que luchaba para construir un mundo nuevo, pero que a la vez se enamora de una mujer, de esa mujer que lo acompañaba en el frente, la misma a la que le confesaría más tarde que se había dado cuenta de su amor cuando puso en riesgo su vida por ayudarlo a él.
Evocación, mi vida al lado del Che es un libro escrito con la simpleza de una mujer que, como muchas, postergó sus deseos por jugarse la vida por su pueblo, y en el que la esposa de uno de los hombres más importantes del siglo XX revela anécdotas cotidianas que describen a un Che amoroso en el día a día.

Poesías dedicadas a ella, palabras de amor, hechos simples de la convivencia y complejos del saberse construyendo un futuro para toda una nación. Todo esto nos muestra Aleida March, hasta llegar al asesinato de Guevara en Bolivia y la repatriación de sus restos a Cuba.
Aleida March ofrece una visión desde otro lado de la revolución, convirtiendo a Evocación, mi vida al lado del Che en otro libro fundamental para entender a ese hombre que dio la vida por amor al mundo.

Cristina Fernández en La Habana

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El presidente de Cuba, Raúl Castro, se reunió este sábado con su homóloga argentina Cristina Fernández, a propósito de la llegada de la mandataria a la isla caribeña para presenciar la misa que oficiará el papa Francisco el domingo en la Plaza de la Revolución, en La Habana.

Recibe Raúl Castro al Papa Francisco

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El presidente cubano, Raúl Castro, ofreció unas palabras de bienvenida al papa Francisco tras su llegada al país durante la tarde de este sábado. En su discurso destacó la lucha de Cuba por la igualdad.

Papa Francisco se dirige al pueblo de Cuba ante la imagen del Che

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La importancia de un pueblo, de una nación se basa en cuanto servimos, dijo #PapaFrancisco, y agregó quien no vive para servir, no sirve para vivir…

Papa Francisco: Quien no vive para servir, no sirve para vivir

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Papa Francisco: Quien no vive para servir, no sirve para vivir

Lejos de todo tipo de elitismo, el horizonte de Jesús no es para unos pocos privilegiados capaces de llegar al “conocimiento deseado” o a distintos niveles de espiritualidad, subrayó hoy en La Habana el Papa Francisco en la primera de las tres misas que oficiará en Cuba.

Esa concepción siempre es una oferta para la vida cotidiana, también aquí en “nuestra isla”, un ofrecimiento que hace que el día tenga sabor a eternidad, señaló desde el estrado papal y en presencia de más de 300 mil personas procedentes de varias provincias cubanas.

Ante la pregunta de los discípulos del Evangelio, el Sumo Pontífice calificó de simple la respuesta de Jesús: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos. Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás”, señaló.

Mencionó el hecho de que frente a la paradoja cristiana de quién ocuparía el lugar más importante, quién sería seleccionado como privilegiado, quién estaría exceptuado de la ley común para destacarse en un afán de superioridad, sobre lo cual dijo que “la vida auténtica se vive en el compromiso con el prójimo.

Agregó que el santo pueblo fiel de Dios que camina en Cuba, es un pueblo que tiene gusto por la fiesta, por la amistad, por las cosas bellas.

Es un pueblo que camina, que canta y alaba, que sabe estar con los brazos abiertos, que marcha con esperanza porque su vocación es de esperanza, dijo.

Hoy los invito a que cuiden esa vocación, a que cuiden estos dones, a que cuiden y sirvan, de modo especial, la fragilidad de sus hermanos, propuso el Sumo Pontífice.

Papa Francisco: Quien no vive para servir, no sirve para vivir

Papa Francisco: Quien no vive para servir, no sirve para vivir

Papa Francisco: Quien no vive para servir, no sirve para vivir

Papa Francisco: Quien no vive para servir, no sirve para vivir

Papa Francisco: Quien no vive para servir, no sirve para vivir

Tomado de: http://www.radiorebelde.cu/noticia/papa-francisco-quien-no-vive-para-servir-no-sirve-para-vivir-20150920/#.Vf7DCFuUaWI.facebook

El Papa Francisco en Cuba

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El papa Francisco instó a Cuba y Estados Unidos a continuar el proceso de normalización de relaciones iniciado en diciembre pasado, y aseguró que es un “ejemplo de reconciliación para el mundo en esta atmósfera de tercera guerra mundial por etapas que estamos viviendo”.

Hoy en la Plaza de la Revolución en #Cuba, el papa Francisco pidió orar por la paz y la reconciliación del pueblo colombiano, tras décadas de conflicto armado en el que mueren miles de inocentes.

Diez días en las entrañas del imperio (segunda parte)

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En 1960, Fi­del Castro Ruz partió rum­bo a Nueva York, en un Britannia de la Com­pañía Cubana de Aviación, para asistir al XV Periodo de Se­siones de la Asamblea General de la ONU.

Fidel Castro comenta con el canciller Raúl Roa la intevención que ofrece Nikita Jruschov, Primer Ministro de la URSS. A la derecha el comandante Juan Almeida y detrás, Raúl Roa Kourí.
Fidel Castro comenta con el canciller Raúl Roa la intevención que ofrece Nikita Jruschov, Primer Ministro de la URSS. A la derecha el comandante Juan Almeida y detrás, Raúl Roa Kourí. Foto: Korda, Alberto

NIKITA JRUSCHOV Y FIDEL CASTRO

La mañana del martes 20 de septiembre de 1960, una multitud calculada en miles de personas por la propia policía neoyorquina —a la cual no es posible acusar de parcialidad en favor del líder cubano— aguardaba la salida de Fidel Castro por las calles que rodean el hotel Theresa, cuando a las 12 y 14 minutos del mediodía, apareció frente al hotel, Nikita Jruschov. El Primer Ministro soviético iba a saludar a su homólogo cubano.

Fidel Castro recibió personalmente al go­ber­nante soviético. Era el primer encuentro de am­bos líderes, quienes sostuvieron una cordial con­­­­­­versación que no excedió los 30 mi­nutos.

Tras la partida de Jruschov, el Primer Mi­nistro cubano se dirigió hacia el edificio de la ONU, adonde llegó alrededor de las tres de la tarde.
Un nuevo precedente se estableció en la Asam­blea de las Naciones Unidas, cuando Ni­ki­ta Jruschov se levantó de su asiento para saludar a Fidel. Los periodistas y empleados de la ONU confirmaron que era la pri­mera vez en la historia de ese organismo que un jefe de Go­bierno se levanta para ir a saludar a otro jefe de Gobierno.
Una breve entrevista de ambos acaparó la atención de los delegados de las 97 naciones y de más de dos mil periodistas presentes.

“He venido a rendir homenaje al hombre heroico que derrocó al tirano Fulgencio Batista”, dijo con admiración el Primer Ministro de la URSS, Nikita Jruschov al abrazar a Fidel en su habitación del hotel Theresa. Foto: Korda, Alberto

NUEVOS INTENTOS PARA OBSTACULIZAR PRESENCIA DE CUBA EN LA ONU

Aunque la delegación cubana había resuelto el problema de alojamiento y participaba en la Asamblea, iban en aumento los intentos de obstaculizar su presencia en el país.

En horas de la noche de ese martes 20 de septiembre, se produjo el secuestro de otro avión cubano. Ese acto de inadmisible piratería fue cometido contra la nave donde viajaban el comandante Juan Almeida y el ministro Regino Boti, quienes habían llegado para integrarse a la delegación cubana.

El avión secuestrado —un Britannia de Cu­ba­na de Aviación—, llevaba una inscripción que decía: “Delegación de Cuba en la O.N.U.”. La nave fue entregada por las autoridades de Nue­va York a un funcionario judicial. El hecho no fue casual, este era el tercer avión cubano que retenían los norteamericanos en una semana. El primero, fue un Bri­ta­nnia que llegó al aeropuerto Idlewild en un servicio regular de pasajeros y, el segundo, un DC-4 de Aerovías Q.

Otro hecho, esta vez de trágicas consecuencias, aconteció en el restaurante El Prado, ubicado en la Octava Avenida y la calle 51 en Nue­va York. En ese mismo lugar, en la tarde del miércoles 21, un grupo de cubanos simpatizantes de la Re­vo­lución fue atacado a tiros por varios contrarrevolucionarios. Los disparos hi­rieron a una niña ve­nezolana de apenas nueve años de edad, quien se encontraba de paseo con sus padres. La­mentablemente, la niña fa­lle­ció al siguiente día.

La policía neoyorquina llegó minutos después del tiroteo. Las detenciones que realizó no in­cluían a los atacantes. El Departamento de Es­tado norteamericano, en una monstruosa con­ju­ra, inculpó a un inocente, solo porque simpatizaba con la Re­vo­lución Cu­ba­na.

Fidel Castro, acompañado por otros miembros de la delegación cubana, almuerza junto a los trabajadores del hotel Theresa, donde se improvisa una conferencia de prensa con numerosos periodistas. Foto: Korda, Alberto

ALMORZARÉ CON LOS HUMILDES

En la sesión del jueves 22, el jefe de la delegación cubana, Fidel Castro, junto al canciller Raúl Roa, el comandante Juan Almeida y demás miem­bros de su delegación, acudió a saludar a Ni­kita Jruschov en el salón de sesiones de la ONU. Momentos después el Mariscal Josip Broz, Tito, presidente de la República Fe­de­rativa Socialista de Yugoslavia, se acercó a Fi­del y departió con el líder revolucionario cu­bano durante unos minutos.

Mientras tanto, las autoridades yanquis siguieron sus actos inamistosos hacia Cuba al excluirla de un almuerzo que Eisenhower ofreció el 22 de septiembre a las delegaciones latinoamericanas.

La reunión, convocada por el imperialismo, se efectuaría después que el presidente Eisen­hower pronunciara su discurso en la Asamblea General de la ONU, por la mañana. Un vocero del gobierno de Estados Unidos había anunciado la invitación a 18 representantes latinoamericanos ante la ONU (la lista excluía a Cuba y República Dominicana). Al festín imperialista en el salón Waldorf To­wers, del hotel Waldorf Astoria, dejó de asistir el jefe de la delegación uruguaya Eduar­do Víctor Haedo, quien no fue en obvio gesto de solidaridad con el representante cu­bano.

Ese día, cuando Fidel salía de la ONU, un pe­riodista le preguntó cuál era su opinión so­bre el almuerzo en el lujoso Waldorf As­to­ria, al cual no había sido invitado.

“Me parece bien —respondió— y lo que de­seo es que los que asistan a él tengan buen apetito. Yo almorzaré en el barrio de Harlem, con los humildes. Yo pertenezco al pueblo humilde”.

Al llegar al hotel Theresa, Fidel subió al comedor donde almorzó con los empleados y el propietario. Lo acompañaban Celia Sán­chez y otros miembros de la delegación, así como numerosos periodistas norteamericanos, quienes antes de comenzar el almuerzo le hicieron varias preguntas.

DE UN LIBERTADOR A OTRO LIBERTADOR

En horas de la noche, el Comité Cubano Norteamericano ofreció una cena al compañero Fidel.

Richard Gibson, miembro del Comité Pro Justo Trato a Cuba, entregó un busto de Abraham Lincoln al Primer Ministro de Cuba y reconoció “el honor que es para el Comité hacer entrega del busto de Lincoln a Castro”.

En el momento de la entrega, Gibson expresó: “De un libertador a otro libertador”.

Al acto asistieron más de 300 personas. Des­pués del saludo hecho por Gibson, el compañero Fidel tomó la palabra. Al referirse a su estancia en el hotel Theresa y en el barrio de Har­lem, confesó: “me siento como quien camina en un desierto y se encuentra, de re­pente, en un oa­sis”.

El Primer Ministro cubano obsequió a Love Woods —propietario del hotel Theresa—, un busto del prócer cubano José Martí, con la siguiente inscripción: “Peca contra la humanidad el que fomente y propague la oposición y el odio de las razas”.

¡ESTUPENDO!, ¡ESTUPENDO!

El viernes 23, en la sesión de trabajo de la Asam­blea General de la ONU intervino Nikita Jrus­chov. El Primer Ministro soviético fue portador de proposiciones a favor de liquidar el colonialismo, de respetar y cumplir estrictamente las cláusulas de la Carta de las Naciones Unidas, y de otras importantes propuestas, como la de trasladar la sede de la ONU de Estados Unidos.

“¡Estupendo!”, “¡Estupendo!”, se escuchó por los auriculares de la transmisión en español de traducciones simultáneas cuando el Premier soviético hizo la propuesta del traslado de sede. La voz que se escuchó fue reconocida como la de Fidel, quien en su entusiasmo no pudo contenerse y lanzó esa exclamación de aprobación, dirigiéndose al doctor Raúl Roa.

Esa noche, el Primer Ministro soviético ofreció una cena a la comitiva cubana. El encuentro se efectuó en el edificio de la delegación permanente de la Unión Soviética en la ONU.

Tomado de: http://www.granma.cu/cuba/2015-09-18/diez-dias-en-las-entranas-del-imperio-segunda-parte

Diez días en las entrañas del imperio (primera parte)

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En 1960, Fi­del Castro Ruz partió rum­bo a Nueva York, en un Britannia de la Com­pañía Cubana de Aviación, para asistir al XV Periodo de Se­siones de la Asamblea General de la ONU.

Había bastado el anunció de que Fidel asistiría a la Asamblea General de las Naciones Unidas, para que el gobierno de Eisenhower adoptara un conjunto de medidas para aislarlo y limitar su contacto directo con el pueblo norteamericano.

Entre esas disposiciones se encontraba su confinamiento a los límites de la isla de Manhattan, una férrea custodia policial y la prohibición de la asistencia de público a las sesiones de la Asamblea.

Sin embargo, las regulaciones no pudieron impedir que en el último piso del Empire State, flotara una gigantesca tela, colocada por algún amante de la Revolución Cubana, que decía: “Bienvenido, Fidel”.

Más de 500 policías, un número indeterminado de agentes secretos del Departamento de Estado y de agentes de la policía local, esperaban a Fidel en el aeropuerto. Aunque en realidad la escolta no era necesaria, pues millares de simpatizantes y miembros del Comité Pro Trato Justo para Cuba aguardaban por Fidel y, en caravana de automóviles, lo siguieron hasta el hotel. Ellos eran los verdaderos guardianes del máximo líder de la Revolución Cubana.

Muy cerca de las cinco de la tarde, Fidel arribó al hotel Shelburne situado en las calles 37 y avenida Lexington. Los alrededores del hotel habían sido tomados desde la mañana por fuertes contingentes de la policía metropolitana, quienes mantuvieron a raya a los miles de simpatizantes de la Revolución Cubana que esperaban la llegada de Fidel para darle la bienvenida.

Varios incidentes desagradables sucedieron causados por la brusca actuación de la policía. Estos hechos se agudizaron cuando las autoridades norteamericanas le notificaron a la tripulación de la nave que condujo a Fidel, que si no salían “de la pista del aeropuerto antes de las 12 de la noche de ese día, el avión será incautado”.

Ante tantas agresiones, el notable periodista y escritor norteamericano Carleton Beals dirigió un telegrama a Fidel que decía: “Bienve­nido. Estoy avergonzado de la falta de cortesía de mi pueblo, tan generoso en oro para los lacayos, pero tan pobre en generosidad del alma”.1 Asimismo, Beals elevó una enérgica protesta al Departamento de Estado “por el trato increí­ble dado al Primer Ministro de Cuba, doctor Fidel Castro, en su visita a la ciudad de Nueva York para asistir a la Asamblea General de las Naciones Unidas”.

SI ES NECESARIO ACAMPAREMOS EN LOS JARDINES DE LAS NACIONES UNIDAS
El lunes 19 de septiembre sucedió un he­cho inaudito: la gerencia del Shelburne le no­tificó a la delegación cubana que debía abandonar el inmueble, al tiempo que se ne­gó a devolver los 5 000 dólares que la delegación había depositado como garantía de pago. No era un hecho aislado. Los dueños de los más céntricos hoteles neoyorkinos también se negaron a hospedar a la delegación cubana. El único que ofreció sus servicios exigió condiciones humillantes.

Ante tales circunstancias, el Primer Mi­nistro cubano se entrevistó con el danés Dag Ham­marskjöld, entonces secretario general de la ONU. Tras expresar su consternación ante el hecho acontecido y las dificultades para hallar alojamiento en los hoteles de Nueva York, Fidel le comunicó que si era necesario, él y los miembros de su comitiva oficial acamparían en los jardines de la ONU.

En el curso de la entrevista, Fidel preguntó a Hammarskjöld si no creía que “había llegado el momento de cambiar la sede de las Naciones Unidas para otro país”, a lo que el Secretario General respondió con un ligero movimiento del hombro derecho.
En Cuba, al conocer de la nueva agresión, de manera espontánea, cientos de cubanos se fueron reuniendo en parques y plazoletas de todo el país. El pueblo en pleno había decidido pasar la noche a la intemperie, como muestra de solidaridad con Fidel y su comitiva.

En La Habana, una singular y gigantesca movilización se congregó dentro de la explanada norte del Palacio Presidencial y sus calles aledañas. Improvisados cartelones y telas decían “Con hotel o sin hotel, tendrán que oír a Fidel”.

Allí, el comandante Raúl Castro —quien había sido designado Primer Ministro por el tiempo que Fidel estaría fuera de Cuba—, dirigiéndose a los presentes comentó que apenas una hora se había necesitado para convocar a los habaneros a esa concentración que, en es­cala menor, representaba la Asamblea Gene­ral del Pueblo de Cuba.

Con palabras emocionadas, Raúl desenmascaró las intenciones del gobierno de Estados Unidos y, refiriéndose a Fidel dijo: “Lo respetan, lo respetaron antes y tendrán que respetarlo encuéntrese donde se encuentre. A los gobernantes que fielmente responden y respetan a sus respectivos pueblos, tienen que respetar los demás dondequiera que se encuentren”.2

TUVE QUE REFUGIARME EN HARLEM
En medio de esa situación, gracias a la solidaridad de la comunidad afronorteamericana y latina, la delegación encabezada por Fidel fue invitada a alojarse en un hotel de Harlem, el barrio del pueblo negro neoyorquino. Entre los coordinadores de aquella acción estuvo Malcolm X, el mítico activista por los derechos humanos.

Cuando supo de esa invitación, el Primer Ministro cubano comunicó al secretario general de la ONU que le habían brindado el hotel Theresa en Harlem y se dispuso a marchar de inmediato hacia el lugar, no sin antes exigir de las Naciones Unidas las garantías correspondientes a un jefe de Estado miembro de esta institución internacional.

Pasada la medianoche, Fidel llegó al hotel Theresa. Su arribo ocurrió apoyado por las voces de los más humildes habitantes de Nueva York que aclamaron al líder cubano con gritos de ¡Viva Castro! y ¡Fidel, Fidel, Fidel!

Años después, en la misión cubana de la ONU —cuando en 1995 asistió a los festejos por el aniversario 50 de las Naciones Unidas—­,­ reunido con Lucius Walker y los Pastores por la Paz, Fidel les contó cómo 35 años atrás tuvo que refugiarse en Harlem en una época de lucha muy dura por los derechos civiles y contra la discriminación.

Fidel relató sobre su nueva visita al barrio neoyorkino: “Me reuní con los de Harlem, ¡qué placer!, ¡qué felicidad!, ¡qué afecto!, ¡qué cariño encontré allí!, ¡qué espíritu de lucha, de combatividad pude apreciar allí! ¡Increíble! […] Pocas veces en mi vida he visto tanto entusiasmo, tanto afecto y tanto apoyo. Y si no olvidé el primer Harlem, jamás podré olvidar el segundo Harlem. ¡Ojalá viviera mil años para seguirlo recordando! Fue realmente muy emocionante para mí”.3

Así comenzaron los diez días de la delegación cubana en las entrañas del imperio.

Sonriente Fidel desciende la escalerilla del avión en aerpuerto internacional Idlewild, en Nueva York (hoy John F. Kennedy) acompañado por el Canciller Dr. Raúl Roa, el Capitán Antonio Núñez Jiménez y demás miembros de la delegación.
Fidel desciende la escalerilla del avión en aerpuerto internacional Idlewild, en Nueva York. Foto: Korda, Alberto

2 Revolución, 20 de septiembre de 1960, p. 8.

3http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1995/esp/f251095e.html.

Washington: concluye jornada de solidaridad contra el bloqueo a Cuba

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Concluye en Washington la jornada de acciones contra el bloqueo a Cuba, iniciativa en la que participan personas de diferentes países, entre ellos representantes de Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, el Salvador, Perú, Ecuador, Timor del Este y República Dominicana.

Raúl Castro: Su Santidad, Cuba lo recibe con profundos sentimientos de afecto

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Discurso íntegro del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, durante la ceremonia de bienvenida al Papa Francisco a Cuba. Foto CubaMinrex
Discurso íntegro del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, durante la ceremonia de bienvenida al Papa Francisco a Cuba
Santidad:
El pueblo y el Gobierno cubanos lo reciben con profundos sentimientos de afecto, respeto y hospitalidad.
Nos sentimos muy honrados con su visita. Podrá apreciar que amamos profundamente nuestra Patria, por la que somos capaces de realizar los más grandes sacrificios. Nos ha guiado siempre el ejemplo de los próceres de Nuestra América, quienes nos legaron dignidad, valentía y generosidad. Por ellos hemos sabido practicar el axioma martiano de que Patria es Humanidad.
El encuentro memorable que sostuvimos en mayo pasado, en la Ciudad del Vaticano, brindó la oportunidad de intercambiar ideas acerca de algunos de los asuntos más importantes del mundo en que vivimos.
Los pueblos de la América Latina y el Caribe se han propuesto avanzar hacia su integración, en defensa de la independencia, la soberanía sobre los recursos naturales y la justicia social.
Sin embargo, nuestra región sigue siendo la más desigual en la distribución de la riqueza. En el continente, Gobiernos legítimamente constituidos que trabajan por un futuro mejor, se enfrentan a numerosos intentos de desestabilización.
Hemos seguido con mucha atención sus pronunciamientos. La exhortación apostólica “La Alegría del Evangelio”, acerca de los temas sociales, y la carta en cíclica“Alabado Seas”, referida al futuro y el cuidado del planeta y la Humanidad, me han motivado profunda reflexión. Serán referentes para la próxima Cumbre sobre la Agenda de Desarrollo Post-2015, que tendrá lugar en la ONU en el presente mes, y la XXI Conferencia Internacional acerca del Cambio Climático que se celebrará, en diciembre, en París.
Comienzan a tener un eco creciente en el mundo su análisis de las causas de estos problemas y el llamado a la salvaguarda del planeta y la supervivencia de nuestra  especie; al cese de la acción depredadora de los países ricos y las grandes transnacionales, a la eliminación de los peligros que se ciernen para todos en materia de agotamiento de los recursos y pérdida de la biodiversidad.
Como bien su Santidad señala: “La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo”.
El Líder de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, en 1992, durante la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en Río de Janeiro, planteó la necesidad de salvar a la humanidad de la autodestrucción, distribuir mejor la riqueza, el conocimiento, la ciencia y las tecnologías, para el desarrollo sostenible, “hacer desaparecer el hambre y no el hombre”, afirmó.
El sistema internacional actual es injusto e inmoral. Ha globalizado el capital y convertido en su ídolo al dinero. Hace de los ciudadanos meros consumidores. En vez de difundir el conocimiento y la cultura, los enajena con reflejos y patrones de conducta promovidos por medios que solo sirven a los intereses de sus dueños, las corporaciones transnacionales de la información.
La profunda y permanente crisis se descarga con brutal crudeza sobre los países del Tercer Mundo. Tampoco escapan de ella los excluidos en el mundo industrializado, las minorías, los jóvenes desempleados y los ancianos desvalidos, los que buscan refugio del hambre y los conflictos. Ofende la conciencia humana lo que ocurre con los inmigrantes y los pobres. Estos son los indignados del mundo que claman por sus derechos y el fin de tanta injusticia.
Santidad:
En sus palabras a los dos encuentros mundiales de los Movimientos Populares en octubre del pasado año en Ciudad del Vaticano y julio del presente, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, reiteró la necesidad de practicar la solidaridad y luchar unidos contra las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad, por la dignidad del hombre y se refirió al derecho a la tierra, al techo y al trabajo.
Para conquistar esos derechos, entre otros, se gestó la Revolución cubana. Por ellos, reclamó Fidel en su histórico alegato de defensa conocido como “La Historia me Absolverá”.
Para lograr una sociedad más justa y solidaria hemos trabajado con sumo esfuerzo y asumido los mayores riesgos desde el triunfo revolucionario.
Lo hemos hecho bloqueados, calumniados, agredidos, con un alto costo de vidas humanas y grandes daños económicos. Fundamos una sociedad con equidad y justicia social, con amplio acceso a la cultura y apego a las tradiciones y a las ideas más avanzadas de Cuba, de América Latina, el Caribe y del mundo.
Millones de personas han recobrado su salud con la cooperación cubana: 325 mil 710 colaboradores han trabajado en 158 países; hoy, cincuenta mil 281 trabajadores cubanos de la salud prestan sus servicios en 68 naciones. Gracias al programa“Yo sí puedo”, 9 millones 376 mil personas han sido alfabetizadas en 30 estados; y más de 68 mil estudiantes extranjeros, de 157 países, se han graduado en Cuba.
Avanzamos resueltamente en la actualización de nuestro modelo económico y social para construir un socialismo próspero y sostenible, centrado en el ser humano, la familia y la participación libre, democrática, consciente y creadora de toda la sociedad, en especial de los jóvenes.
Preservar el socialismo es garantizar la independencia, soberanía, desarrollo y bienestar de la Nación. Tenemos la más firme decisión de enfrentar todos los retos para alcanzar una sociedad virtuosa y justa, con altos valores éticos y espirituales. Como señaló el venerable presbítero Félix Varela, “…queremos que las generaciones futuras hereden de nosotros la dignidad de los hombres y recuerden lo que cuesta recuperarla para que teman perderla…”
La unidad, identidad e integración regional deben ser defendidas. La Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno durante la Segunda Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, celebrada en La Habana en enero de 2014, consagra un conjunto de compromisos de vital importancia, como la solución pacífica de controversias a fin de desterrar para siempre el uso y la amenaza del uso de la fuerza de nuestra región; no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado y observar los principios de soberanía nacional, la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos; fomentar las relaciones de amistad y de cooperación entre sí y con otras naciones; y respetar plenamente el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural, como condición esencial para asegurar la convivencia pacífica entre las naciones.
Para Cuba, los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas tienen plena vigencia. Solo el respeto a estos puede garantizar la paz y la seguridad internacionales crecientemente amenazadas.
Conocimos con sumo interés las palabras de Su Santidad en el marco de la conmemoración del 70 aniversario de los ataques nucleares contra las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.
La existencia de las armas nucleares es una amenaza contra la supervivencia misma de los seres humanos y una afrenta a los principios éticos y morales que deben regir las relaciones entre las naciones. Su uso significaría la desaparición de la civilización humana. Abogar por el desarme, y muy particularmente por el desarme nuclear, no solo es un deber sino un derecho de todos los pueblos del mundo.
 
Santidad:
Hemos agradecido su apoyo al diálogo entre los Estados Unidos y Cuba. El restablecimiento de relaciones diplomáticas ha sido un primer paso en el proceso hacia la normalización de los vínculos entre ambos países que requerirá resolver problemas y reparar injusticias. El bloqueo, que provoca daños humanos y privaciones a las familias cubanas, es cruel, inmoral e ilegal, debe cesar. El territorio que usurpa la Base Naval en Guantánamo debe ser devuelto a Cuba. Otros asuntos deben ser también dirimidos. Estos justos reclamos son compartidos por los pueblos y la inmensa mayoría de los gobiernos del mundo.
Con memoramos este año, Santidad, el 80 Aniversario de relaciones ininterrumpidas entre la Santa Sede apostólica y Cuba, que son buenas y se desarrollan favorablemente sobre la base del respeto mutuo.
El Gobierno y la Iglesia Católica en Cuba mantienen relaciones en un clima edificante, al igual que ocurre con todas las religiones e instituciones religiosas presentes en el país, que inculcan valores morales que la Nación aprecia y cultiva. Ejercemos la libertad religiosa como derecho consagrado en nuestra Constitución.
Damos a la presencia de Su Santidad en nuestra Patria todo su significado. Será trascendente y enriquecedor para la Nación su encuentro con un pueblo trabajador, instruido, abnegado, generoso, con profundas convicciones, valores patrióticos, dispuesto a continuar su heroica resistencia y a construir una sociedad que garantice el pleno desarrollo, de mujeres y hombres, con dignidad y justicia.
En nombre de este noble pueblo, le doy la más calurosa bienvenida.
Muchas gracias.