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por: Redacción La Época
El 1º de enero de 1959, desde el Ayuntamiento de Santiago de Cuba, Fidel pronuncia el discurso que confirma el triunfo de los rebeldes y la caída de la dictadura batistiana. Una semana más tarde, en Ciudad Libertad, habla por primera vez a los habaneros y advierte: “No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil”.

Al estallar las guerras de independencia a fines de siglo XVIII en el Caribe, y tras ver el rumbo que toman las acciones en distintas regiones: abolición de la esclavitud, expropiación del latifundio, etc., la oligarquía cubana rechaza sumarse a la gesta liderada por Bolívar y pacta con los españoles su condición colonial con “algunos beneficios”.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX, en el corazón del campo cubano, el plantador Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de octubre de 1868, al redoble de una campana, libera a sus esclavos y da inicio a una guerra independentista que dura diez años pero que finalmente fracasa. En 1895 la lucha de liberación es reabierta, esta vez la encabeza José Martí y los veteranos de la contienda anterior, Antonio Maceo y Máximo Gómez.

Luego de treintaicinco años de lucha los patriotas cubanos ven izar su bandera el 20 de mayo de 1902. Sin embargo, la anhelada Patria nace al mundo cercenada. El Ejército de Estados Unidos, que la ocupa desde hace cuatro años, aboga por los intereses de Washington y resguarda una constitución en cuyo articulado se permite la intervención directa a la Isla cuando ellos lo estimen propicio; además, se “autoarriendan” parte del territorio de Guantánamo donde prontamente establecen una Base Naval.

Durante medio siglo la política criolla se debate entre presidentes constitucionales, dictaduras militares pero, en cualquier caso, gobiernos más o menos obedientes a los Estados Unidos. Las respuestas contra esta política entreguista se expresan en sendos levantamientos populares a fines de los 20 e inicios de los 30. En ellos destacan los jóvenes Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Antonio Guiteras y Raúl Roa. Las acciones fracasan.

En un nuevo intento por vestir a Cuba de dignidad y decoro, un joven Fidel Castro se hace de lo más lúcido de la tradición rebelde nacional, de Martí a Guiteras, y traza una estrategia para la conquista del poder político a través de una revolución social. El 26 de julio de 1953, junto a otros 120 compañeros, asalta el cuartel militar Moncada en Santiago de Cuba para proveerse de armas que le permitan dar inicio a la lucha armada. Falla. Es apresado, amnistiado y exiliado. Cinco años, cinco meses y cinco días después de aquellos sucesos triunfa a Revolución Cubana. Por primera vez en su historia conquista su plena independencia. Pero, como predijo Fidel, en lo adelante todo ha sido difícil.

La Revolución ha debido sortear invasiones territoriales, enfrentamientos entre superpotencias mundiales, aislamientos diplomáticos, boicots económicos, actos terroristas, magnicidios y un inhumano bloqueo económico que no tiene precedentes históricos. Fidel, siempre ha sorteado las dificultades conduciendo el país por buen camino. El 13 de agosto cumple 89 años, dedicamos esta edición al Comandante en Jefe y decimos: ¡89 +!

Tomado de: http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=4779

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