Día: 29 julio, 2015

Socialismo Comunitario, un horizonte de época

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por: Vidal Amadeo Laime *
La lucha en contra de un sistema de dominación planetario, como es el sistema capitalista, implica la construcción de un horizonte que trascienda y supere al Estado Plurinacional
El fin de la historia

Luego de la caída del muro de Berlín (1989) y la disolución de Bloque Soviético (1991), el mundo parecía haber dejado atrás una época signada por la contraposición encarnizada de dos ideologías imperantes. Fue una época en la que el sistema capitalista se vanagloriaba a sí mismo enarbolando su aparente superioridad. Sumado al fracaso que significó el llamado socialismo real instaurado por la U.R.S.S. (1924), profundizó y aceleró una especie de desencanto, no solo de parte sus detractores más próximos (lo cual era de esperar), sino también de quienes se identificaban plenamente con el pensamiento marxista. La máxima de otro mundo es posible, quedaba como un triste recuerdo de luchas gloriosas.

Fue una época de retroceso para los pueblos del mundo, y la vez de avance inusitado del sistema capitalista. ¿Cómo se podía interpretar la frustración que significaba el haber desperdiciado la oportunidad de construir un socialismo que erradicara todo rastro de injusticia? La revolución llevada a cabo en 1917 por el pueblo Ruso, culminaba desastrosamente en una derrota aplastante. Es en ese contexto en el que intelectuales como Francis Fukuyama alardeaban que la humanidad había llegado a su momento culminante: el fin de la historia era el fin de las ideologías en el mundo o por lo menos así lo entendían. Para algunos significaba el tránsito de un mundo bipolar a un mundo unipolar, con un sistema capitalista triunfante era ineluctable.

Bolivia, recuento

El panorama descrito parecía desolador, la guerra fría era un triste vestigio, y en Bolivia la situación no estaba exenta de los cambios que se estaban produciendo fuera de nuestras fronteras. Particularmente, la década de los noventa en nuestro país profundizó la historia de saqueo y entreguismo iniciada desde antes de la fundación de la Republica. [1] Pero fue a partir del año 2000 (Guerra del Agua) cuando se empieza a interpelar a la clase política y al orden imperante. Se inicia un periodo de alta movilización social y conflictividad. El sistema político no estaba preparado para la embestida social que se avecinaba y, entre el 2000 y 2005, se da el quiebre del sistema de partidos políticos, gestándose un nuevo proyecto estatal. Lo curioso es que la frustración del pueblo se condesó al punto de no estar conforme con la deposición del gobierno, reclamaba un nuevo tipo de Estado, apartado de las políticas neoliberales y de las recetas extranjeras que pregonaban que nos llevarían a un desarrollo igual al de las potencias mundiales (las cuales guiaban sus políticas bajo el sistema capitalista).

En Bolivia la lucha por la soberanía y la liberación política, económica y social, configuraron un escenario en el que el pueblo movilizado no aguantaría un desaire más. Un nuevo proyecto de poder iniciaba un camino largo, tortuoso y sinuoso, el cual tenía como actor principal al movimiento popular campesino, cuya ruta crítica pasaba por distanciarse radicalmente de las políticas neoliberales, pero fundamentalmente tenía un horizonte de lucha que se justificaba plenamente. Pretendían luchar contra un sistema depredador de la naturaleza y empobrecedor del ser humano.

Con el arribo al poder del presidente Evo Morales Ayma (2005) se inicia un periodo de recuperación de los recursos naturales, inclusión de sectores históricamente marginados, distribución de la riqueza, pero quizá lo más importante: la convocatoria a la Asamblea Constituyente (2006), cuya misión fundamental era redactar una nueva Constitución Política del Estado. Sin embargo, fruto de la resistencia protagonizada por sectores privilegiados (oligarquía), por las políticas de los anteriores gobiernos, se produce una nueva tensión entre estos sectores pudientes y el movimiento popular campesino; el gobierno sufrió la arremetida y el asalto de las instituciones del Estado (2008), y a pesar de que la exacerbación de la violencia parecía ser la única vía de resolución del conflicto, el gobierno logró pacificar el país.

Promulgada la nueva Constitución Política del Estado (2009) se abre otra etapa en la historia del país, la vieja Republica (exhausta, agotada y cansada) abre paso al Estado Plurinacional, el cual tenía como origen provenir del seno mismo de la sociedad [2].

El socialismo comunitario, propuesta

Todas las luchas protagonizadas por las clases populares, el movimiento el obrero y los pueblos indígena originario campesinos, parecían haber llegado a un momento de culminación memorable. Sin embargo, el hecho de contar con una nueva Constitución Política del Estado y empezar el andamiaje del Estado Plurinacional, sería tan solo el inicio de un proceso de desmontaje prolongado y sistemático del que otrora fue conocido como el Estado Liberal-Colonial. Es aquí donde aparece la propuesta del socialismo comunitario como horizonte de época; en palabras del vicepresidente de Estado Álvaro García Linera, esta propuesta se la entendería de la siguiente manera: “El socialismo comunitario es la expansión de nuestra comunidad agraria con sus formas de vida privada y comunitaria, trabajo en común, usufructo individual, asociatividad, revocatoria, universalizado en condiciones superiores” [3], cuyos ámbitos, según García Linera, son:

• En lo político, en el socialismo comunitario, la sociedad política y la sociedad civil vuelven a fundirse gradualmente, esto quiere decir que un comunario, un joven, un estudiante, un campesino o un empresario se hacen partícipes directos de la toma de decisiones, sin necesidad de especializarse para ello, es la sociedad civil la que por sí misma toma decisiones mediante sus asambleas, congresos y cabildos, desaparece la clase política especializada y todos nos volvemos políticos, tomamos decisiones todo el tiempo.

• En lo social, desaparecen las clases sociales, los derechos están garantizados para todos sin diferenciación de apellido, de color de piel, de lugar de nacimiento, de forma de vestir o de idioma. Cada pueblo desplegará sus capacidades culturales, sus habilidades, sus iniciativas como aporte al resto de los pueblos, sin jerarquías entre culturas, pueblos o necesidades.

• En lo ético moral, el socialismo comunitario se caracteriza por un respeto supremo no al lucro ni al beneficio, sino a la vida humana y la naturaleza; un apego a la comunidad, a la solidaridad a la fraternidad y al trabajo en equipo como fundamentos de su trabajo, de sus iniciativas y de sus decisiones.

En esa orden de cosas, la lucha en contra de un sistema de dominación planetario, como es el sistema capitalista, implica la construcción de un horizonte que trascienda y supere al Estado Plurinacional; es decir, de acuerdo al criterio vertido por uno de los mandatarios de este país, puedo llegar a suponer que la consolidación y vigencia del Estado Plurinacional, es situada como una fase de transición, siendo que el socialismo comunitario sería una fase superior en la cual el Estado ya hubiese construido las condiciones necesarias para su propia disolución. En otras palabras, una vez que los cimientos (Estado Plurinacional) del nuevo Estado hayan logrado asentarse con firmeza se abrirá paso el socialismo comunitario.

En ese entendido, García Linera, ante la Asamblea Legislativa Plurinacional, describía algunos óbices y/o distorsiones que tiene que sobrellevar el socialismo, los cuales por la relevancia del caso, se describen a continuación [4]:

• Socialismo no es una etiqueta partidaria pues, muchas veces, eso solo ha servido para camuflar la aplicación de la barbarie neoliberal.

• Socialismo tampoco es un decreto, porque eso sería reducir la acción colectiva del pueblo a una decisión administrativa de funcionarios públicos.

• Socialismo tampoco es estatizar los medios de producción. Eso ayuda mucho a redistribuir riqueza, pero la estatización no es una forma de propiedad comunitaria ni una forma de producción comunitaria de la riqueza.

Hasta aquí la propuesta es atractiva y atrayente, pero cuando el Vicepresidente nos dice que: “El socialismo no es una nueva civilización, no es una economía o una nueva sociedad. Es el campo de batalla entre lo nuevo y lo viejo, entre el capitalismo dominante y el comunitarismo insurgente. Es la vieja economía capitalista aún mayoritaria, gradualmente, asediada por la nueva economía comunitaria naciente. Es la lucha entre el viejo Estado que monopoliza decisiones en la burocracia y un nuevo Estado que cada vez democratiza más decisiones en comunidades, en movimientos sociales, en la sociedad civil” [5], da la impresión de que se está ante un nuevo proceso de transición. De ser así, el horizonte de época el cual se plantea ser la alternativa al capitalismo tiene un largo camino por recorrer.

¿El fin del capitalismo?

Mientras tanto, voces como la de Oppenheimer [6] indican que: “Casi no pasa un día sin que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y sus colegas de Argentina, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y otros países no proclamen –algunos más explícitamente que otros– el “fin del capitalismo”. El ex gobernante cubano Fidel Castro viene anunciando la inminente muerte del capitalismo desde principios de la década de 1960.” [7] Así también añade: “El problema es que, aunque no hay duda de que el capitalismo tiene sus defectos, muchos presidentes latinoamericanos están sentados de brazos cruzados esperando su muerte. Mientras tanto, China, India, Vietnam y varios países asiáticos vienen creciendo y reduciendo la pobreza a pasos agigantados desde que empezaron a apostarle al capitalismo en la década de 1980.” [8]

En tal sentido, los ejemplos que esgrime no dejan de ser inquietantes, entre ellos revela los siguientes: Apple alcanzó un valor récord de $us 710,000 millones el 10 de febrero (2015). Para ponerlo en perspectiva, Apple vale más que todo el producto bruto interno de Argentina ($us 610,000 millones), Venezuela ($us 483,000 millones), Colombia ($us 378,000 millones), Chile ($us 277,000 millones) o Perú ($us 203,000 millones), según cifras del Banco Mundial. Los presidentes de Ecuador, Uruguay y Bolivia deberían ser los primeros en tomar nota. Apple vale siete veces más que toda la economía de Ecuador ($us 94,000 millones), doce veces más que la de Uruguay ($us 55,000 millones), y veintitrés veces más que la de Bolivia ($us 30,000 millones). Igualmente, WhatsApp, la aplicación de mensajería instantánea para teléfonos inteligentes iniciada por dos jóvenes de veintitantos años fue vendida el año pasado por $us 19,000 millones. Uber, una empresa fundada hace cuatro años que creó una aplicación para teléfonos inteligentes conectada a un servicio de taxis particulares, ha alcanzado un valor de mercado de $us 41,200 millones. [9]

En suma, para Oppenheimer las pruebas están a la vista. “Hay países de todas las tendencias políticas –desde la dictadura comunista de China, hasta la dictadura de derecha de Singapur, o las democracias como Corea del Sur, Taiwán o Finlandia– que han prosperado mucho más que los países latinoamericanos en los últimos cincuenta años gracias a que le apostaron a la educación y a la innovación. Estos países producen cada más patentes de nuevas invenciones que multiplican cada vez más sus ingresos y reducen cada vez más la pobreza. Al igual que ellos, es hora de que en Latinoamérica entremos de lleno en la era de la economía de conocimiento y entendamos que el gran dilema del siglo XXI no será “socialismo o muerte” ni “capitalismo o socialismo” ni “Estado o mercado” sino uno mucho menos ideológico: innovar o quedarnos estancados, o para ponerlo en términos más dramáticos: crear o morir.” [10]

A pesar de estar en desacuerdo con Oppenheimer (cuya intención es borrar de un plumazo las injusticias que comete el capitalismo) no deja de ser inquietante las cifras que maneja y los ejemplos que utiliza. En tal sentido, si bien nuestro país se encamina por la construcción del socialismo comunitario como horizonte de época, tendremos que encontrar los mecanismos adecuados para no quedar rezagados del concierto internacional en lo que respecta el adelanto tecnológico y la economía del conocimiento. Ese es el contexto en el que nuestro país construye su propio destino, o como diría García Linera, nos situamos entre un despertar revolucionario, o una restauración conservadora. Solo hay un solo camino por delante.


* Politólogo.

1 Bolivia ha vivido momentos duros en su devenir histórico. El envilecimiento, la opresión y el más encarnizado racismo realizado hacia a las comunidades indígenas, protagonizado por las elites gobernantes, marcaron una huella indeleble, cuyo contenido excluyente forma parte de una época signada por flujos y reflujos, es decir, la segregación exacerbada por los gobernantes de turno fue igualmente resistida; Tupac Katari, Bartolina Sisa, Pablo Zárate Wlika son símbolos de aquella resistencia heroica.

2 Un Estado cuya parte filosófica se encuentra redactada en el artículo primero de la Constitución, la cual reza del siguiente modo: Bolivia se Constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país. (Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia. Primera parte. Titulo I. Capitulo Primero. Modelo de Estado. Artículo 1).

3 El socialismo Comunitario. Un aporte de Bolivia al mundo. Entrevista realizada por el canal 7 y red patria nueva. Febrero 7 de 2010.

4 Discurso del Vicepresidente Álvaro García Linera en la toma de posesión presidencial, 22 de enero de 2015, Asamblea Legislativa Plurinacional.

5 Ibid.

6 Andrés Oppenheimer es conocido por tener criterios reticentes, respecto a las luchas reivindicativas de los pueblos, pues parte de una concepción en el que las ideologías políticas son cosa del pasado.

7 El Nuevo Herald. Andrés Oppenheimer. “Latinoamérica y el Fin del Capitalismo”. Febrero 25 de 2015.

8 Ibid.

9 Ibid.

10 Oppenheimer Andrés, “Crear o Morir”, La esperanza de América Latina y las cinco claves de la Innovación. Septiembre 2014.

Tomado de: http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=4739

Cuba y EE.UU.

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por: Redacción La Época
El martes 17 de diciembre de 2014 pasó a la historia como el día en que Barack Obama, presidente de EE.UU., y Raúl Castro, presidente de Cuba, anunciaron al mundo los resultados de importantes conversaciones que venían sosteniendo discretamente desde hacía meses.

Desde aquel día hasta esta semana se han dado gigantescos pasos para la normalización de relaciones entre Washington y La Habana. El primero, la liberación de los cinco patriotas cubanos (Antonio, Gerardo y Ramón) presos en EE.UU., luego de 16 años de reclusión. El segundo, la eliminación de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo. El tercero, la apertura de sus respectivas embajadas y el restablecimiento de relaciones diplomáticas el pasado lunes, tras 52 años de rompimiento del diálogo.

Durante esta semana nos hemos enterados de importantes pasos en la estrechez de lazos entre ambas naciones. El martes el banco miamense Stonegate Bank firmó un convenio con su homólogo cubano Banco Internacional de Comercio (BICSA), con el objeto de facilitar las operaciones comerciales y financieras de empresas norteamericanas y cubanas. Al día siguiente, el propio presidente Obama hizo público el plan que presentará al Congreso para el cierre definitivo de la cárcel de la Base Naval de Guantánamo.

El jueves el Comité de Apropiaciones del Senado estadounidense, de mayoría republicana, votó a favor de levantar las restricciones para que ciudadanos de su país puedan viajar a la Isla. El trámite debe pasar al pleno del Senado y de ser aprobado La Habana se tendrá que aprontar para recibir, según estimaciones, al menos dos millones de turistas estadounidenses.

Como ha anunciado Raúl Castro, aún quedan temas pendientes que tratar: la devolución del territorio de Guantánamo, apropiado ilegalmente por EE.UU. hace más de un siglo; el levantamiento inmediato del bloqueo económico, financiero y comercial impuesto a Cuba y que, luego de medio siglo, ha ocasionado un impacto negativo en la Isla que asciende a los 1.112 billones de dólares; la derogación de la Ley de Ajuste, que promueve la migración ilegal hacia el país del norte.

En el proceso de plena normalización de relaciones entre Cuba y EE.UU. los desafíos que se le presentan a la Revolución son múltiples y difíciles de superar. El imperialismo nunca cesará en su empeño por destruir el proyecto emancipatorio más importante que la humanidad hubiera construido jamás.

Tomado de: http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=4738

La conflictividad en Bolivia

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por: Redacción La Época
Los perfiles de la conflictividad en Bolivia han cambiado mucho durante los últimos diez años. Si antes del gobierno del presidente Morales los conflictos eran vistos como un perjuicio para el erario nacional y la productividad del país, hoy en día se los aprecia como una legítima forma de interpelar al Estado.

Algunos trabajos sobre la conflictividad social y política dan cuenta de que los clivajes que impulsan la conflictividad nacional han cambiado muy poco.

En primer lugar, el gobierno central sigue siendo el principal sujeto al cual están dirigidas las protestas y demandas. Los niveles sub nacionales e instancias de la propia sociedad civil aún registran pocos conflictos.

En segundo lugar, los clivajes regionales y económicos siguen siendo preponderantes como movilizadores del conflicto. En este sentido, cabe mencionar un solo cambio. La casi desaparición del clivaje étnico clasista, debido a que el proceso de inclusión social y política de sectores históricamente marginados es hoy en día un hecho innegable.

En tercer lugar, parece que los conflictos en este último periodo del presidente Morales están orientados hacia la extracción de ganancias materiales del gobierno central. Las dos últimas protestas más importantes, la de los militares el año pasado y el actual conflicto entre el Ejecutivo y la COMCIPO, dan cuenta de esto.

La politóloga Helena Argirakis había notado hace algunos años que el conflicto en el presente gobierno puede ser comparado con un efecto turbina más que como un efecto licuadora. Su gestión no siempre es una forma de desgaste del sistema político, sino una forma de incluir las demandas de la sociedad civil en el proceder del Estado, y, por lo tanto, en un mecanismo que fortalece al actual gobierno.

La conflictividad hoy presenta nuevas dinámicas, como la movilización de sectores populares a favor del gobierno y en contra de las organizaciones que interpelan al Estado. El apoyo que le han dado campesinos y corporativistas al actual gobierno es un hecho sin precedentes en nuestra historia política democrática.

Tomado de: http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=4740

Potosí: Región y ciudad Estado *

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por: Gualberto Hochkofleri **
Quienes están en la central obrera departamental y en el comité cívico potosino han desarrollado una línea política conservadora y de resistencia a un proceso revolucionario
Quiero expresar mi molestia por cómo ciudadanos potosinos, amigos míos, han tomado una lamentable actitud en estos días, adoptando una posición conservadora, de derecha, contrarrevolucionaria, habiendo sido compañeros, amigos que en muchas contiendas participaron por construir este Estado plurinacional, pero la vida es así, a veces nos coloca en bandos diferentes.

Para poder hacer el esfuerzo de entender por qué, más allá de la propia reivindicación, de las particularidades que está teniendo esta confrontación, hay que remontarse a las raíces, a la época de la Colonia en Potosí.

Visión histórica

El Estado colonial se asentó especialmente en la ciudad de Potosí, allí se construyeron muchas instituciones coloniales, entre ellas, la Intendencia de Potosí, y luego, la Provincia de Potosí, antes de 1825.

En Potosí se consolida la forma de explotación, más brutal, especialmente de los compañeros originarios. En 1571, con la presencia del virrey Francisco de Toledo se instituye la mita, que era una tradición en nuestros estados, allá por entonces plurinacional, pluricultural, el Tahuantinsuyo.

La mita consistía precisamente en una forma de cooperación, trabajo y relación con la naturaleza, pero ellos la implementan en el Cerro Rico de Potosí. Miles y miles de originarios fueron introducidos inicialmente al trabajo superficial y luego a los socavones del Cerro Rico.

En esta gestión de gobierno se han descubierto dos depósitos de cadáveres en Potosí, posiblemente de mitayos, cientos de huesos, pero seguramente si se hiciera un estudio antropológico, arqueológico, en el Cerro Rico, en los socavones más antiguos, se encontrarían los restos de miles y miles de originarios que fueron introducidos a las boca-minas y nunca más vieron el sol.

A razón de que Tomás Katari es nominado por derecho autoridad de su ayllu es que a pie va hasta Buenos Aires para ser reconocido, y cuando está viajando hacia Sucre, antiguamente la Plata, a la Audiencia del Charcas, es despeñado y muere. Luego Tupac Katari asume el apellido de Tomás Katari. Una de las primeras resistencias a la Colonia, proviene precisamente de nuestros pueblos originarios.

Es en Potosí, en el territorio de la Audiencia del Charcas, donde se produce, al parecer, el primer acto de resistencia de los pueblos originarios, de los cantumarqueños.

Los españoles llegaron a Cantumarca a observar el Cerro en marzo de 1545. Quisieron obligar a los pobladores originarios a que les que construyeran sus casas donde ahora es la ciudad de Potosí, en toda la parte superior, y bajo la dirección del Chaqui Katari se rebelan porque les obligan a punta de maltratos, culatazos etc. Los españoles incendian las viviendas de los originarios y se produce un enfrentamiento. Ese acto del 1ro de abril de 1545 aparece en la historia como el primer acto de resistencia al dominio colonial.

O sea, primero Potosí fue centro de dominación colonial, segundo, el inicio de la resistencia, y a ello se suma posteriormente la lucha de los mestizos, con la batalla de los Vicuña y Vascongados, y finalmente el grito libertario del 10 de noviembre de 1810.

La última batalla de las fuerzas libertarias del ejército de Bolívar, para que luego se fundase en Sucre la República de Bolivia, se produce también un 1ro de abril de 1825 en Tumusla, y en esta participa el coronel patriota Carlos Medinaceli, con fuerzas que conjugaban lo que quedaba de los ejércitos auxiliares de Argentina y los ejércitos que había comandado Juana Azurduy de Padilla y los compañeros originarios; estas fuerzas hacen posible que sea la última batalla, que marca la culminación de la lucha por la independencia, justo en tierras potosinas.

Y esto viene desde esa época traduciéndose, hasta ahora, y hay un sentimiento indudablemente en cada uno de los potosinos de decir: si con la riqueza de nuestro cerro podría hacerse un puente desde Bolivia hasta España, figurativamente, entonces que nos ha pasado, por qué seguimos en la situación en la que nos encontramos, y esta es una interrogante que se hace a la historia.

Pero acá también vale la pena señalar otras líneas y es que, cuando se funda la República, Potosí como era el centro económico, tenía el poder económico, y Bolivia no podía constituirse como República si no tenía como base precisamente al Cerro Rico y a todos los que estaban vinculados a la actividad minera.

La República no resuelve el tema colonial porque el que ocupa el escenario socio-político es el que va a ser clase media casi burguesa, hacendados entre otros, pero aun así, uno puede señalar otro trauma y paradoja que tiene Potosí, pues sacrificó su propio desarrollo para construir la República. Los poderes políticos y económicos republicanos, desde 1825 hasta la época del estaño, provienen precisamente de esta ciudad. La historia de la República es la historia de Potosí, donde el actor fundamental son los capitales mineros, incluido Sánchez de Losada porque su fortuna nace allí, pero también comienza a ser la historia de los trabajadores mineros y acá vale la pena detenerse en el tema.

Los trabajadores mineros

Los primeros trabajadores mineros siguieron siendo compañeros de los pueblos originarios de los alrededores de la ciudad de Potosí, convertidos luego en obreros, por eso es que los trabajadores mineros, en el caso concreto de Potosí, tienen doble dimensión: tienen dimensión de clase y dimensión de nación. Cuando comienza a luchar el trabajador minero contra el capital minero que construye la República, las masacres más importantes que se producen son precisamente las de Potosí.

El capital impide que el trabajador clase-nación pueda proyectarse en la construcción de un nuevo Estado. Y es acá uno de los aportes que hace precisamente la lucha minera, vinculada a la nación, porque son compañeros que provienen de nuestros pueblos originarios, hacen trabajo de minería pero también se consideran clase y pueden visualizar una sociedad más justa. Este es digamos otra de las paradojas que tiene Potosí que renunciando a su destino construyó una República. Es por ese hecho que cuando alguien muere, o alguien se enferma o no tiene trabajo, uno dice, a quien a voy a reclamar sino es a quien le construyó, al Estado capitalista, al Estado republicano.

El civismo

Adicionalmente, ambos periodos han introducido elementos en estas relaciones, un factor que no existía en el Tahuantinsuyo, o antes, y que confronta y crea una contradicción entre la región y el Estado. El desarrollo desigual territorial, la imposición de una división política en la Colonia y la República –ésta tomó los Departamentos y la provincia– aún sigue siendo la división política colonial, esa contradicción es latente y abarca al Estado colonial como también al republicano. Y es acá donde surge, precisamente, el caso potosino del fenómeno del Comité Cívico como una forma en que el ciudadano, más allá del sindicato y desde el punto de vista territorial, conforma una entidad que puede representarlo frente al Estado.

Esta entidad, inicialmente llamada CODEIPO (Comité de Defensa de los Intereses de Potosí) tiene sus orígenes en 1940. En ese año el alcalde municipal Dalence, ante los pequeños recursos que tenía, y el gobierno de la dictadura de Peñaranda, toma la decisión de pedir que se haga lo que es hoy el Hospital de Potosí, Daniel Bracamonte. Esto motiva una lucha de la ciudad de Potosí en esto de la región-Estado-ciudad contra el Estado central, y esa movilización desemboca en un conflicto urbano cívico de ciudad-Estado frente al Estado republicano, pero da al sentir una particularidad ya que enarbolan una bandera, que es la que conocemos ahora (roja y blanca) y una consigna que es el Federalismo. Federal en el sentido de que la región debe estar por encima del Estado.

CODEIPO pasa y se conforma el Comité Cívico Potosinista (CONCIPO) durante la dictadura de Banzer, ¿y quiénes lo conforman?

El Comité Cívico es organizado, inicialmente, por la clase media acomodada potosina, aquellos intelectuales que eran estudiantes universitarios de clase media-alta, migrantes y abarca a segmentos determinados de actividad laboral como son los comerciantes y parte del transporte, especialmente el transporte internacional, que constituyen la base social del primer comité cívico, aunque su presidencia correspondió a un profesional de la clase media alta potosina. Pero la clase media alta en su confrontación con la dictadura es menos consecuente y más bien conciliadora, entonces la resistencia de los trabajadores la Federación Independiente de Campesinos, con la Central Departamental de esa época, con trabajadores y mineros unificados –en alianza franca–, un par de segmentos del magisterio –que son más consecuentes en la lucha por las libertades contra la dictadura–, van a ir ganando espacio en el Comité Cívico, a tal punto que ya las nuevas directivas, a finales de la dictadura de Banzer, se van decidiendo en las instalaciones de la Central Obrera Departamental.

Para ver la situación actual de este Comité Cívico hay que analizar los resultados de la Central Obrera Departamental y de sus dirigentes. Desde hace 5 o más años el compañero Mamani, trabajador minero, ha sido unos de sus líderes. Minero no de la empresa pública sino de la empresa privada, con todo los privilegios que ello significa, por eso es que cuando el compañero Evo planteó y dijo quiere nacionalizar minas como la de San Bartolomé, este compañero, dirigente de la Central Obrera Departamental, dijo no a la nacionalización en defensa de las empresas privadas.

El segundo compañero, de apellido Solares, es un funcionario de la Caja de Seguridad Social, el no es obrero, ambos tienen una formación de izquierda radical próxima al trotskismo, pero desde hace más de cinco años son los que han ido articulando a los nuevos Comités Cívicos, y la posición extrema de ambos configuran en todo momento una vinculación tal vez no orgánica, pero ideológica-política con las corrientes de derecha. Ellos se han convertido, por el tiempo que llevan en la dirección, en burócratas del sindicalismo. Como burócratas del sindicalismo, que perviven ahí, ya hace mucho que no trabaja Solares, ni siquiera por ética.

Los dirigentes mineros de antes, incluso en la clandestinidad, por lo menos dos días a la semana iban a trabajar a la mina, era la ética del dirigente minero. En cambio el compañero Solares no volvió a trabajar ni un solo día y ahí está en el CONCIPO. Ese burocratismo le conduce a tener una posición política determinada.

Con la revolución del nuevo Estado plurinacional las condiciones de estas paradojas comienzan a ser resueltas, entonces, el Comité Cívico, de haberse constituido en la posibilidad de interpelación se ha convertido en una entidad conservadora que quiere continuar utilizando este espacio bajo las mismas condiciones del Estado republicano, y por tanto, confrontacional, para que este Estado no pueda avanzar.

En síntesis, cuando uno comienza a interpretar y dice por qué hacen lo que hacen, repara en que hay una finalidad política evidente. Pero es por este hecho, porque quienes están en la central obrera y en el comité cívico han desarrollado una línea política conservadora y de resistencia a un proceso revolucionario, toda posición conservadora se convierte precisamente en una posición contrarrevolucionaria, entonces la central obrera como el comité cívico ahora, en el fondo, están precisamente manifestando, expresando, en este nuevo Estado, en esta nueva realidad, una posición contrarrevolucionaria, conservadora. Ellos piensan que si ellos piden la fábrica de cemento y utilizan un método confrontacional, como cuando los regímenes de dictaduras, se conseguirán las cosas pero, el asunto es que acá estamos diciendo: señores, vamos por la fábrica de cemento, vamos por el aeropuerto, vamos juntos. Utilizan el instrumento de la confrontación porque son conservadores, al final son contrarrevolucionarios porque impiden al proceso revolucionario, continuar hacia adelante. Esa es mi interpretación de este momento y vuelvo a decir que es lamentable que compañeros que estuvimos en la misma vereda ahora estemos en veredas diferentes. Pero esa es la vida, tu no puedes ser revolucionario hasta un momento determinado, o serlo hasta que tus intereses personales se vean afectados por otros superiores.


* La presente ponencia fue presentada el miércoles 22 de julio en la Escuela Nacional de Formación Política, ciudad de La Paz.

** Economista, especialista en asuntos mineros y actual Viceministro de Política Minera.

Tomado de: http://www.la-epoca.com.bo/index.php?opt=front&mod=detalle&id=4741